La palabra Bala ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Barraca de Vicente Blasco Ibañez
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece bala.
Estadisticas de la palabra bala
Bala es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 7394 según la RAE.
Bala aparece de media 11.41 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la bala en las obras de referencia de la RAE contandose 1734 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Bala
Cómo se escribe bala o vala?
Más información sobre la palabra Bala en internet
Bala en la RAE.
Bala en Word Reference.
Bala en la wikipedia.
Sinonimos de Bala.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece bala
La palabra bala puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2290
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Era un rasguño, una rozadura de bala, y nada más. ...
En la línea 272
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El mocetón sonrió al oír hablar de una colocación en otro cortijo. ¡Nada de trabajar la tierra! La aborrecía. Gustábanle los caballos y las escopetas con entusiasmo juvenil, como a cualquier señorito del _Círculo Caballista_. En punto a domar un potro o a meter la bala donde ponía el ojo, no admitía rival. Además, era todo un hombre; tan hombre como el que más: le gustaban los valientes para ponerlos a prueba; ansiaba aventuras para que se supiese quién era el hijo de Paco el de Algar. Y al decir esto sacaba el pecho y tendía los brazos en cruz, haciendo alarde de la energía vital, de la juvenil acometividad depositadas en su cuerpo. ...
En la línea 284
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Un encuentro en la sierra al anochecer con los del resguardo. Él había herido para abrirse paso, y en la huida le alcanzó una bala en la espalda, debajo del hombro. En un ventorrillo le habían curado de cualquier modo, con la misma rudeza con que cuidaban a las bestias, y al oír, en el silencio de la noche, con su fino oído de hombre de la sierra, el trote de los caballos enemigos, había vuelto sobre la silla para no dejarse coger. Un galope de leguas, desesperado, loco, haciendo esfuerzos por mantenerse sobre los estribos, apretando sus piernas con el estertor de una voluntad próxima a desvanecerse, rodándole la cabeza, viendo nubes rojas en la oscuridad de la noche, mientras por el pecho y la espalda se escurría algo viscoso y caliente, que parecía llevársele la vida con punzante cosquilleo. Deseaba esconderse, que no le cogieran: y para esto, ningún refugio como Marchamalo, en aquella época que no era de trabajo y los viñadores estaban ausentes. Además, si su destino era morir, deseaba que fuese entre los que más quería en el mundo. Y sus ojos se dilataban al decir esto: se esforzaba por acariciar con ellos, entre el lagrimeo del dolor, a la hija de su padrino. ...
En la línea 3380
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Aramis recibió una bala que le atravesó el hombro, y Mosquetón otra que se alojó en las partes carnosas que prolongan el bajo de los riñones. ...
En la línea 3386
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Preferiría tener un sombrero -dijo D'Artagnan-; el mío selo ha llevado una bala. ...
En la línea 3992
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Pues bien yo los dejé en mi camino: a Porthos en Chantilly, con un duelo entre las manos; a Aramis en Crévocoeur, con una bala en el hombro, y a Athos en Amiens, con una acusación de falso monede ro encima. ...
En la línea 5355
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Y yo -dijo Porthos-, ¿creéis que mi esguince no me ha costa do nada? Sin contar la herida de Mosquetón, por la que he tenido que hacer venir al ciruj ano dos veces al día, el cual me ha hecho pagar do ble sus visitas, so pretexto de que ese imbécil de Mosquetón había ido a recibir una bala en un lugar que no se enseña generalmente más que a los boticarios; por eso le he recomendado encarecidamente no vol ver a dejarse herir ahí. ...
En la línea 5753
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Tal perspectiva no me desanimaba lo más mínimo; antes bien, me incitaba a perseverar; puedo decir, sin la más leve intención de engrandecerme, que en aquella época ansiaba ofrecer mi vida en aras de la causa, y no me hubiera importado que la bala de un forajido o una fiebre carcelaria pusiesen fin a mi carrera. ...
En la línea 2874
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería, a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que, sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala, disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita máquina, y corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de quien la merecía gozar luengos siglos. ...
En la línea 3152
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Por este advertimiento, ninguno respondió palabra; y, habiendo pasado un poco delante, que ya el bajel quedaba sotavento, de improviso soltaron dos piezas de artillería, y, a lo que parecía, ambas venían con cadenas, porque con una cortaron nuestro árbol por medio, y dieron con él y con la vela en la mar; y al momento, disparando otra pieza, vino a dar la bala en mitad de nuestra barca, de modo que la abrió toda, sin hacer otro mal alguno; pero, como nosotros nos vimos ir a fondo, comenzamos todos a grandes voces a pedir socorro y a rogar a los del bajel que nos acogiesen, porque nos anegábamos. ...
En la línea 5311
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Don Quijote, que vio tan malparado a Sancho, arremetió al que le había dado, con la lanza sobre mano, pero fueron tantos los que se pusieron en medio, que no fue posible vengarle; antes, viendo que llovía sobre él un nublado de piedras, y que le amenazaban mil encaradas ballestas y no menos cantidad de arcabuces, volvió las riendas a Rocinante, y a todo lo que su galope pudo, se salió de entre ellos, encomendándose de todo corazón a Dios, que de aquel peligro le librase, temiendo a cada paso no le entrase alguna bala por las espaldas y le saliese al pecho; y a cada punto recogía el aliento, por ver si le faltaba. ...
En la línea 704
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Descargó entonces por dos veces su pistolete a poca distancia de la cabeza de un indígena; el hombre se extrañó mucho y se frotó la cabeza con cuidado; después se puso a hablar con sus compañeros muy deprisa, pero sin pensar en huir. Es muy difícil ponerse en el lugar de estos salvajes y comprender el móvil de sus acciones. En el caso que acabo de referir, con seguridad no había podido imaginarse el fueguense lo que podía ser el ruido de un arma de fuego descargada tan cerca de las orejas. Durante un segundo, quizá no dándose bien cuenta de lo que acababa de suceder y no sabiendo si era un ruido o un golpe, se frotó naturalmente la cabeza. De la misma manera cuando un salvaje ve un objeto alcanzado por una bala ha de pensar mucho tiempo antes de que pueda comprender cuál es la causa de este efecto: el hecho de un cuerpo que se hace invisible en virtud de su velocidad, debe ser, por otra parte, para él una idea del todo incomprensible. La fuerza excesiva de una bala que la hace penetrar en un cuerpo duro sin desgarrarle puede inducir al salvaje a creer que la bala no tiene fuerza ninguna. Creo que muchos salvajes, tales como los que habitan en la Tierra del Fuego, han visto muchos objetos heridos por una bala y hasta animales muertos sin darse cuenta de la terrible potencia del fusil. ...
En la línea 704
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Descargó entonces por dos veces su pistolete a poca distancia de la cabeza de un indígena; el hombre se extrañó mucho y se frotó la cabeza con cuidado; después se puso a hablar con sus compañeros muy deprisa, pero sin pensar en huir. Es muy difícil ponerse en el lugar de estos salvajes y comprender el móvil de sus acciones. En el caso que acabo de referir, con seguridad no había podido imaginarse el fueguense lo que podía ser el ruido de un arma de fuego descargada tan cerca de las orejas. Durante un segundo, quizá no dándose bien cuenta de lo que acababa de suceder y no sabiendo si era un ruido o un golpe, se frotó naturalmente la cabeza. De la misma manera cuando un salvaje ve un objeto alcanzado por una bala ha de pensar mucho tiempo antes de que pueda comprender cuál es la causa de este efecto: el hecho de un cuerpo que se hace invisible en virtud de su velocidad, debe ser, por otra parte, para él una idea del todo incomprensible. La fuerza excesiva de una bala que la hace penetrar en un cuerpo duro sin desgarrarle puede inducir al salvaje a creer que la bala no tiene fuerza ninguna. Creo que muchos salvajes, tales como los que habitan en la Tierra del Fuego, han visto muchos objetos heridos por una bala y hasta animales muertos sin darse cuenta de la terrible potencia del fusil. ...
En la línea 704
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Descargó entonces por dos veces su pistolete a poca distancia de la cabeza de un indígena; el hombre se extrañó mucho y se frotó la cabeza con cuidado; después se puso a hablar con sus compañeros muy deprisa, pero sin pensar en huir. Es muy difícil ponerse en el lugar de estos salvajes y comprender el móvil de sus acciones. En el caso que acabo de referir, con seguridad no había podido imaginarse el fueguense lo que podía ser el ruido de un arma de fuego descargada tan cerca de las orejas. Durante un segundo, quizá no dándose bien cuenta de lo que acababa de suceder y no sabiendo si era un ruido o un golpe, se frotó naturalmente la cabeza. De la misma manera cuando un salvaje ve un objeto alcanzado por una bala ha de pensar mucho tiempo antes de que pueda comprender cuál es la causa de este efecto: el hecho de un cuerpo que se hace invisible en virtud de su velocidad, debe ser, por otra parte, para él una idea del todo incomprensible. La fuerza excesiva de una bala que la hace penetrar en un cuerpo duro sin desgarrarle puede inducir al salvaje a creer que la bala no tiene fuerza ninguna. Creo que muchos salvajes, tales como los que habitan en la Tierra del Fuego, han visto muchos objetos heridos por una bala y hasta animales muertos sin darse cuenta de la terrible potencia del fusil. ...
En la línea 704
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Descargó entonces por dos veces su pistolete a poca distancia de la cabeza de un indígena; el hombre se extrañó mucho y se frotó la cabeza con cuidado; después se puso a hablar con sus compañeros muy deprisa, pero sin pensar en huir. Es muy difícil ponerse en el lugar de estos salvajes y comprender el móvil de sus acciones. En el caso que acabo de referir, con seguridad no había podido imaginarse el fueguense lo que podía ser el ruido de un arma de fuego descargada tan cerca de las orejas. Durante un segundo, quizá no dándose bien cuenta de lo que acababa de suceder y no sabiendo si era un ruido o un golpe, se frotó naturalmente la cabeza. De la misma manera cuando un salvaje ve un objeto alcanzado por una bala ha de pensar mucho tiempo antes de que pueda comprender cuál es la causa de este efecto: el hecho de un cuerpo que se hace invisible en virtud de su velocidad, debe ser, por otra parte, para él una idea del todo incomprensible. La fuerza excesiva de una bala que la hace penetrar en un cuerpo duro sin desgarrarle puede inducir al salvaje a creer que la bala no tiene fuerza ninguna. Creo que muchos salvajes, tales como los que habitan en la Tierra del Fuego, han visto muchos objetos heridos por una bala y hasta animales muertos sin darse cuenta de la terrible potencia del fusil. ...
En la línea 16305
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Qué fácil era asesinar con una palabra a la pobrecita enferma, que acaso no era responsable de su delito! Oh, no, lo que es a ella no la mataría, ni con puñal, ni con bala, ni con palabras fulminantes. ...
En la línea 16549
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y se separaron testigos y médicos a buena distancia, porque todos temían una bala perdida. ...
En la línea 16555
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La bala de Quintanar quemó el pantalón ajustado del petimetre. ...
En la línea 16566
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La bala de Mesía le había entrado en la vejiga, que estaba llena. ...
En la línea 1682
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El otro levantó las manos al cielo. ¿Y aún dudaba dei prodigio?… Gracias a su precaución la bala había atravesado nada más que los tejidos blandos de la pierna, como decían los médicos, sin tocar algo esencial que representase un peligro grave. ...
En la línea 1691
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Algo semejante a lo que acababa de ocurrirle a él, recibiendo una herida estúpida precisamente cuando se creía más seguro de meter una bala en el ridiculo disco de cristal ostentado por su adversario. ...
En la línea 2584
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Prorrumpiendo al mismo tiempo en estúpida risa, pasó de largo. A los barrenderos les hizo aquello mucha gracia, y poniéndose en marcha con las carretillas por delante y las escobas sobre ellas, siguieron detrás de Mauricia, como una escolta de burlesca artillería, haciendo un ruido de mil demonios y disparándole bala rasa de groserías e injurias. ...
En la línea 4801
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Esto es un puñal… bien afilado… Hay que tener en cuenta que la bestia se defiende, por muy decaída que esté. La carne es carne, y mientras tenga vida hace la gracia de doler. Por eso conviene que la liberación sea con el menor dolor posible, porque la misma alma, con toda su fortaleza, se amilana, siente lástima de la bestia carcelera e intercede por ella. Tú fíjate bien, y si el arma blanca no te gusta, me lo dices con franqueza. ¿Prefieres el arma de fuego? Pueden fallar los tiros, y entonces el alma se impacienta; suele suceder que la bala no toma la dirección conveniente y queda la bestia a medio matar con medio cuerpo muerto y medio cuerpo vivo. Por eso yo te traigo aquí los medios tóxicos, que son callados y seguros». ...
En la línea 111
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... De repente sonó una detonación a bordo del junco, y una bala de poco calibre pasó silbando por entre las velas del parao. ...
En la línea 192
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... De pronto una bala de grueso calibre pasó, silbando por entre los mástiles. ...
En la línea 202
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Y recomenzó por ambas partes la música infernal, respondiendo tiro a tiro, bala a bala y metralla a metralla. Los tres buques parecían dispuestos a sucumbir antes que a retroceder. En los paraos, con el agua ya en las bodegas, horadados en cien sitios, la locura se apoderó de sus tripulantes; todos querían subir a la cubierta del crucero y, si no vencer, morir al menos en el campo enemigo. ...
En la línea 202
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Y recomenzó por ambas partes la música infernal, respondiendo tiro a tiro, bala a bala y metralla a metralla. Los tres buques parecían dispuestos a sucumbir antes que a retroceder. En los paraos, con el agua ya en las bodegas, horadados en cien sitios, la locura se apoderó de sus tripulantes; todos querían subir a la cubierta del crucero y, si no vencer, morir al menos en el campo enemigo. ...
En la línea 4484
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Dunia le apuntó. Sólo esperaba que hiciera un movimiento para apretar el gatillo. Estaba mortalmente pálida, temblaba su labio inferior y sus grandes ojos negros lanzaban llamaradas. Svidrigailof no la había visto nunca tan hermosa. En el momento en que la joven levantó el revólver, el fuego de sus ojos penetró en el pecho del enemigo y quemó su corazón, que se contrajo dolorosamente. Dio un paso hacia delante y se oyó una detonación. La bala rozó el cabello de Svidrigailof y fue a incrustarse en la pared, a sus espaldas. Svidrigailof se detuvo y dijo, esbozando una sonrisa: ...
En la línea 4486
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Y sacó el pañuelo para limpiarse un hilillo de sangre que resbalaba por su sien. La bala debió de rozar la piel del cráneo. ...
En la línea 4494
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Sus ojos centellearon y dio dos pasos más. Dunetchka disparó, pero no salió la bala. ...
En la línea 4495
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ese revólver está mal cargado. Pero no importa: le queda una bala todavía. Arréglelo. Espero. ...
En la línea 1568
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Varios viajeros, gravemente heridos de bala o de rompecabezas, yacían sobre las banquetas. ...
En la línea 1570
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El conductor se batía al lado de mister Fogg, cuando una bala lo alcanzó. Al caer exclamó: ...

la Ortografía es divertida
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a bala
La palabra prueba
La palabra rudeza
La palabra escaparse
La palabra ensangrentada
La palabra izquierdo
La palabra ahogado
La palabra contener
Webs Amigas:
VPO en Teruel . Ciclos Fp de informática en Ávila . Ciclos formativos en Tenerife . - Hotel Antequera corporativa