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La palabra bajan
Cómo se escribe

la palabra bajan

La palabra Bajan ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece bajan.

Estadisticas de la palabra bajan

Bajan es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 11129 según la RAE.

Bajan aparece de media 0.68 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la bajan en las obras de referencia de la RAE contandose 103 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Bajan

Cómo se escribe bajan o vajan?
Cómo se escribe bajan o bagan?

Más información sobre la palabra Bajan en internet

Bajan en la RAE.
Bajan en Word Reference.
Bajan en la wikipedia.
Sinonimos de Bajan.


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece bajan

La palabra bajan puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5596
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —Todos saben unas cuantas palabras de gallego aprendidas de los que bajan todos los años a segar, y como el gallego es la única lengua extraña que conocen, la emplean por cortesía al dirigirse a un extranjero. ...

En la línea 1025
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... ta costumbre hace que se les descubra; porque los cóndores, que bajan de cuando en cuando para tomar parte en el festín, ahuyentados en el acto se levantan de repente ...

En la línea 1698
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mo viven semanas enteras en los lugares más silvestres, no hay exceso ni extravagancia que no cometan cuando bajan a las poblaciones los días de fiesta ...

En la línea 2146
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... reció muy sorprendido de este accidente y salió del agujero para ver en qué consistía, y se quedó mirándome cara a cara como queriéndome decir: «¿Por qué diablos me tira usted de la cola?» Estos animales comen durante el día y se apartan poco de sus madrigueras; si se les asusta corren de una manera muy cómica: no lo pueden hacer muy deprisa, sino cuando bajan una pendiente a causa de la posición lateral de sus patas. son miedosos, y cuando miran a alguno con atención, levantan la cola, se empinan sobre las patas delanteras, agitan sin cesar la cabeza de arriba abajo y procuran tomar el aspecto más malo posible; pero en el fondo no son dañinos: golpeándolos con el pie bajan enseguida la cola y huyen con toda la prisa que pueden. observado muchas veces que los pequeñuelos que comen moscas imprimen a sus cabezas el mismo movimiento de arriba a abajo que cuando observan alguna cosa; y no puedo darme explicación de este hecho ...

En la línea 2146
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... reció muy sorprendido de este accidente y salió del agujero para ver en qué consistía, y se quedó mirándome cara a cara como queriéndome decir: «¿Por qué diablos me tira usted de la cola?» Estos animales comen durante el día y se apartan poco de sus madrigueras; si se les asusta corren de una manera muy cómica: no lo pueden hacer muy deprisa, sino cuando bajan una pendiente a causa de la posición lateral de sus patas. son miedosos, y cuando miran a alguno con atención, levantan la cola, se empinan sobre las patas delanteras, agitan sin cesar la cabeza de arriba abajo y procuran tomar el aspecto más malo posible; pero en el fondo no son dañinos: golpeándolos con el pie bajan enseguida la cola y huyen con toda la prisa que pueden. observado muchas veces que los pequeñuelos que comen moscas imprimen a sus cabezas el mismo movimiento de arriba a abajo que cuando observan alguna cosa; y no puedo darme explicación de este hecho ...

En la línea 410
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las amistades y parentescos de las familias de Santa Cruz y Arnaiz pueden ser ejemplo de aquel feliz revoltijo de las clases sociales; mas, ¿quién es el guapo que se atreve a formar estadística de las ramas de tan dilatado y laberíntico árbol, que más bien parece enredadera, cuyos vástagos se cruzan, suben, bajan y se pierden en los huecos de un follaje densísimo? Sólo se puede intentar tal empresa con la ayuda de Estupiñá, que sabe al dedillo la historia de todas las familias comerciales de Madrid, y todos los enlaces que se han hecho en medio siglo. Arnaiz el gordo también se pirra por hablar de linajes y por buscar parentescos, averiguando orígenes humildes de fortunas orgullosas, y haciendo hincapié en la desigualdad de ciertos matrimonios, a los cuales, en rigor de verdad, se debe la formación del terreno democrático sobre que se asienta la sociedad española. De una conversación entre Arnaiz y Estupiñá han salido las siguientes noticias: ...

En la línea 695
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y otra vez hincaba la barba en el pecho, mirando con los ojos medio escondidos en el casco, y cerrándolos de súbito, como los toros que bajan el testuz para acometer. Las carúnculas del cuello se le inyectaban de tal modo, que casi eclipsaban el rojo de la corbata. Parecía un pavo cuando la excitación de la pelea con otro pavo le convierte en animal feroz. ...

En la línea 899
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Echose mi hombre a la calle, y tiró por la de Mira el Río baja, cuya cuesta es tan empinada que se necesita hacer algo de volatines para no ir rodando de cabeza por aquellos pedernales. Ido la bajó, casi como la bajan los chiquillos, de un aliento, y una vez en la explanada que llaman el Mundo Nuevo, su espíritu se espació, como pájaro lanzado a los aires. Empezó a dar resoplidos, cual si quisiera meter en sus pulmones más aire del que cabía, y sacudió el cuerpo como las gallinas. El picorcillo del sol le agradaba, y la contemplación de aquel cielo azul, de incomparable limpieza y diafanidad, daba alas a su alma voladora. Candoroso e impresionable, D. José era como los niños o los poetas de verdad, y las sensaciones eran siempre en él vivísimas, las imágenes de un relieve extraordinario. Todo lo veía agrandado hiperbólicamente o empequeñecido, según los casos. Cuando estaba alegre, los objetos se revestían a sus ojos de maravillosa hermosura; todo le sonreía, según la expresión común que le gustaba mucho usar. En cambio cuando estaba afligido, que era lo más frecuente, las cosas más bellas se afeaban volviéndose negras, y se cubrían de un velo… parecíale más propio decir de un sudario. Aquel día estaba el hombre de buenas, y la excitación de la dicha hacíale más niño y más poeta que otras veces. Por eso el campo del Mundo Nuevo, que es el sitio más desamparado y más feo del globo terráqueo, le pareció una bonita plaza. Salió a la Ronda y echó miradas de artista a una parte y otra. Allí la puerta de Toledo ¡qué soberbia arquitectura! A la otra parte la fábrica del gas… ¡oh prodigios de la industria!… Luego el cielo espléndido y aquellos lejos de Carabanchel, perdiéndose en la inmensidad, con remedos y aun con murmullos de Océano… ¡sublimidades de la Naturaleza!… Andando, andando, le entró de improviso un celo tan vehemente por la instrucción pública, que le faltó poco para caerse de espaldas ante los estólidos letreros que veía por todas partes. ...

En la línea 4647
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No insistiré en lo mucho que se dijo sobre este tratado de las aguas de Madrid. Mientras las dos señoras mayores cotorreaban dentro, Fortunata y Aurora lo hacían en el balcón. Las once y media serían cuando sintieron la voz de Ballester. Este y Maxi las miraban desde la acera de enfrente. «Si bajan ustedes—dijo Rubín—, las espero aquí». ...


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