La palabra Asalto ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece asalto.
Estadisticas de la palabra asalto
Asalto es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 4631 según la RAE.
Asalto tienen una frecuencia media de 19.66 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la asalto en 150 obras del castellano contandose 2988 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Asalto
Cómo se escribe asalto o hasalto?
Cómo se escribe asalto o azalto?
Más información sobre la palabra Asalto en internet
Asalto en la RAE.
Asalto en Word Reference.
Asalto en la wikipedia.
Sinonimos de Asalto.
Algunas Frases de libros en las que aparece asalto
La palabra asalto puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7509
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Pues mi amigo Aramis, que está aquí, ha recibido una leve estocada en el brazo, lo cual no le impedirá, como Vuestra Eminencie podrá ver, subir al asalto mañana si Vuestra Excelencia ordena h escalada. ...
En la línea 7993
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Es muy simple -respondió Athos-:tan pronto como el enemi go esté al alcance del mosquete, nosotros hacemos fuego;si continúa avanzando, nosotros volvemos a hacer fuego; hacemos fuego mientras tengamos los fusiles cargados; si lo que quede de la tropa quiere todavía subir al asalto, dejamos a los asaltantes bajar hasta el foso, y entonces les echamos encima de la cabeza ese lienzo de muralla que sólo está en pie por un milagro de equilibrio. ...
En la línea 3729
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Ya en esto llegaron todos los de la compañía de don Quijote adonde él estaba; y más los de la procesión, que los vieron venir corriendo, y con ellos los cuadrilleros con sus ballestas, temieron algún mal suceso, y hiciéronse todos un remolino alrededor de la imagen; y, alzados los capirotes, empuñando las diciplinas, y los clérigos los ciriales, esperaban el asalto con determinación de defenderse, y aun ofender, si pudiesen, a sus acometedores; pero la fortuna lo hizo mejor que se pensaba, porque Sancho no hizo otra cosa que arrojarse sobre el cuerpo de su señor, haciendo sobre él el más doloroso y risueño llanto del mundo, creyendo que estaba muerto. ...
En la línea 4916
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, diciendo esto, comenzó de nuevo a dar asalto a su caldero, con tan buenos alientos que despertó los de don Quijote, y sin duda le ayudara, si no lo impidiera lo que es fuerza se diga adelante. ...
En la línea 5946
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -No hagas tal -respondió don Quijote-, y acuérdate del verdadero cuento del licenciado Torralba, a quien llevaron los diablos en volandas por el aire, caballero en una caña, cerrados los ojos, y en doce horas llegó a Roma, y se apeó en Torre de Nona, que es una calle de la ciudad, y vio todo el fracaso y asalto y muerte de Borbón, y por la mañana ya estaba de vuelta en Madrid, donde dio cuenta de todo lo que había visto; el cual asimismo dijo que cuando iba por el aire le mandó el diablo que abriese los ojos, y los abrió, y se vio tan cerca, a su parecer, del cuerpo de la luna, que la pudiera asir con la mano, y que no osó mirar a la tierra por no desvanecerse. ...
En la línea 6253
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mandó Sancho despejar la sala, y que no quedasen en ella sino el mayordomo y el maestresala, y los demás y el médico se fueron; y luego el secretario leyó la carta, que así decía: A mi noticia ha llegado, señor don Sancho Panza, que unos enemigos míos y desa ínsula la han de dar un asalto furioso, no sé qué noche; conviene velar y estar alerta, porque no le tomen desapercebido. ...
En la línea 4834
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿No valdrá más la conquista del espíritu de esa señora que el asalto de una mitra, del capelo, de la misma tiara. ...
En la línea 8183
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Juan; la arrogancia de Mejía; la traición interina del Burlador, que no necesitaba, por una sola vez, dar pruebas de valor; los preparativos diabólicos de la gran aventura, del asalto del convento, llegaron al alma de la Regenta con todo el vigor y frescura dramáticos que tienen y que muchos no saben apreciar o porque conocen el drama desde antes de tener criterio para saborearle y ya no les impresiona, o porque tienen el gusto de madera de tinteros; Ana estaba admirada de la poesía que andaba por aquellas callejas de lienzo, que ella transformaba en sólidos edificios de otra edad; y admiraba no menos el desdén con que se veía y oía todo aquello desde palcos y butacas; aquella noche el paraíso, alegre, entusiasmado, le parecía mucho más inteligente y culto que el señorío vetustense. ...
En la línea 8419
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Llegó a la sacristía y encontró al Arcipreste, al ilustre Ripamilán, disputando como si se tratara de un asalto de esgrima, con aspavientos y manotadas al aire; su contendiente era el Arcediano, el señor Mourelo, que con más calma y sonriendo, sostenía que la Regenta o no era devota de buena ley, o no debía haber ido al teatro en noche de Todos los Santos. ...
En la línea 12399
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... En efecto Ronzal, abusando de su cargo en la Junta directiva, acaparó lo mejor del restaurant, tomó por asalto el gabinete de lectura, quitó periódicos de la mesa y puso manteles, cerró con llave la puerta, hizo que entrara el servicio por una de escape que estaba cerca del armario de libros, y allí pudo cenar la flor y nata de la nobleza vetustense con sus paniaguados y amigos de confianza. ...
En la línea 987
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Tran grande era aún el prestigio del Papa, que el rey de Francia no osó atacarlo ni deponerlo, como le aconsejaban Juliano de la Rovere, Ascanio Sforza y tres cardenales más que figuraban en su séquito. Temía el descontento que pudieran provocar dichos actos en Francia y fuera de ella. Al mismo tiempo, el Pontífice y sus cardenales se daban cuenta de que el castillo de Sant' Angelo no podría resistir un verdadero asalto, y esta doble consideración hizo que por ambas partes se reanudasen las conferencias, poniéndose de acuerdo, finalmente, el 15 de enero. ...
En la línea 1442
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Se entregaban las poblaciones o eran tomadas por asalto después de corto asedio. La única ciudad que opuso una resistencia heroica fue Faenza, debiéndose esto a que los habitantes sentían un sincero afecto por su soberano, Astor Manfredi, casi un adolescente, el mozo más hermoso de su época, valeroso, de nobles sentimientos, y que trataba a sus súbditos con una bondad constante. Reconociendo César el heroísmo de este adversario, lo combatió con toda clase de miramientos caballerescos. En los días que se suspendía la lucha, mantenían los dos jefes y sus tropas relaciones de amistad ...
En la línea 868
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Hubieron de intervenir finalmente las autoridades que vigilaban esta salida de la ciudad. Un destacamento de la Guardia gubernamental, llegando en auxilio de la policía, libró al gigante del asalto de la muchedumbre. Al fin se encontró el medio de que todos pudieran contemplar al Hombre-Montaña sin que el desfile se cortase y sin que el templo de los rayos negros se viera abandonado por primera vez desde su fundación. ...
En la línea 1072
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Es el Hombre-Montaña, que se ha vuelto loco -dijo uno de ellos-. Ha atacado a un destacamento de policía que fue esta tarde a registrar su vivienda en busca de un terrible criminal y ha matado a no se cuantos con un tronco de árbol. Usted, doctor, puede hablarle; tal vez le haga caso. Si no le atiende, la guarnición dará un asalto a su vivienda. Correrá mucha sangre, pero le mataremos… . ¡Un gigante que parecía tan simpático!… ...
En la línea 1458
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La insurrección había tenido que retrasarse un día, hasta que, al fin, en la mañana anterior, Ra-Ra, con unos cuantos miles de esclavos y llevando como oficiales a muchos jóvenes de los clubs 'varonistas', se lanzó al asalto de la Universidad para apoderarse de las armas depositadas en el Museo Histórico. Se creían seguros de obtener la victoria gracias a las máquinas productoras de una coraza vaporosa que neutralizaba el efecto de los rayos negros. Una ligera interrupción ocurrida a última hora en el mecanismo de estas máquinas había ocasionado el retraso del movimiento insurreccional. ...
En la línea 897
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Como resultó infructuosa la persecución —prosiguió el caporal—, quedamos acampados cerca de la quinta para protegerla contra el probable asalto de los piratas de Mompracem. Corrían noticias poco tranquilizadoras. Se decía que había habido un desembarco y que el Tigre estaba oculto en los bosques, dispuesto a raptar a lady Mariana. Lord Guillonk decidió retirarse a Victoria para ponerse bajo la protección de los cruceros y de los fuertes. ...
En la línea 1280
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Pero si los paraos han llegado, tendremos cien tigres para lanzarlos al asalto. ...
En la línea 1491
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —En lugar de intentar el asalto de la quinta, esperemos a que salga el lord. Ya verás cómo no está mucho tiempo en estos lugares. ...
En la línea 1493
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Sí, en medio de los bosques. Porque un asalto puede ser largo y costar sacrificios enormes. ...

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