La palabra Apoyo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Memoria De Las Islas Filipinas. de Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Fantina Los miserables Libro 1 de Victor Hugo
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece apoyo.
Estadisticas de la palabra apoyo
La palabra apoyo es una de las palabras más comunes del idioma Español, estando en la posición 569 según la RAE.
Apoyo es una palabra muy común y se encuentra en el Top 500 con una frecuencia media de 149.84 veces en cada obra en castellano
El puesto de esta palabra se basa en la frecuencia de aparición de la apoyo en 150 obras del castellano contandose 22776 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Apoyo
Cómo se escribe apoyo o hapoyo?
Cómo se escribe apoyo o apollo?
Más información sobre la palabra Apoyo en internet
Apoyo en la RAE.
Apoyo en Word Reference.
Apoyo en la wikipedia.
Sinonimos de Apoyo.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece apoyo
La palabra apoyo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 131
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Pues su padre de usted, don Pablo--dijo Fermín,--también fue amigo de don Fernando Salvatierra y más de una vez acudió a él pidiéndole apoyo en aquella época de pronunciamientos y cantones. ...
En la línea 208
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Volvió a trabajar en las viñas, algo desilusionado por el mal éxito de la rebelión. Además, la paternidad le hacía egoísta, pensando más en la familia que en el pueblo soberano, que podía libertarse sin necesitar de su apoyo. Al ver proclamada la República sintió renacer sus entusiasmos. ...
En la línea 579
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El _Maestrico_ seguía afirmando sus convicciones con una fe, que iluminaba sus ojos cándidos. ¡Ay! ¡Si los pobres supieran lo que saben los ricos!... Estos son fuertes y gobiernan, porque la sabiduría está a su servicio. Todos los descubrimientos e invenciones de la ciencia caen en sus manos, son para ellos, llegando apenas los residuos a los de abajo. Si alguien salía de la masa miserable, elevándose por su capacidad, en vez de permanecer fiel a su origen, prestando apoyo a los hermanos, desertaba de su puesto, volviendo las espaldas a cien generaciones de abuelos esclavos, aplastados por la injusticia, y vendía su cuerpo y su inteligencia a los verdugos, mendigando un puesto entre ellos. La ignorancia era la peor servidumbre, el más atroz martirio de los pobres. Pero la instrucción aislada e individual resultaba inútil: sólo servía para formar desertores, tránsfugas, que se apresuraban a alinearse con el enemigo. Debían instruirse todos al mismo tiempo: adquirir la gran masa el conocimiento de su fuerza, apropiarse de golpe las grandes conquistas de la razón humana. ...
En la línea 859
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Trabajaba gran parte del día en traducciones del inglés o escribiendo artículos para los periódicos de la _idea_; una faena que le producía lo necesario para el pan y el queso, permitiéndole además auxiliar al _compañero_ que le alojaba en su casucha y a otros _compañeros_ no menos pobres que le asediaban con frecuencia, demandándole apoyo en nombre de la solidaridad. ...
En la línea 2499
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El m enor y más desconocido de ellos, desde el momento en que llevaba el uniforme de la compañía, estaba tan seguro de su ayuda y de su apoyo como habría podido estarlo de su propio hermano. ...
En la línea 4216
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El lugar que designaba Bonacieux como meta de correría fue una nueva prueba en apoyo de las sospechas que había concebido D' Ar tagnan. ...
En la línea 7628
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sí, monseñor; enemigos contra los cuales me debéis todo vuestro apoyo, porque me los he hecho sirviendo a Vuestra Eminen cia. ...
En la línea 8656
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Por lo demás, contaba, y con razón, con Milady: había adivinado en el pasado de esta mujer esas cosas terribles que sólo su capa roja podía cubrir; y sentía que por una causa o por otra, esta mujer le era adicta, al no poder encontrar sino en él un apoyo superior al peligro que la amenazaba. ...
En la línea 239
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... A estos espíritus débiles por única contestacion á sus visiones, y por razon poderosa en apoyo de mi doctrina, baste decir que no hace muchos años se estendió el estanco de esta renta á las provincias de Camarines y Albay, y se planteó y estableció sin oposicion ni resistencia alguna, y la renta aumentó sus ingresos con los productos que tales provincias dan, y que antes no sufrieron tal estanco: con que asi como poco hace se estableció en estas provincias sin usar de la fuerza, sin violencias y sin ningun jénero de opresion, es facilísimo establecer este estanco en todas las demas exentas, único medio de que esta renta progrese y aumente los rendimientos. ...
En la línea 1001
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quiera Dios misericordioso que las tropas enviadas en su apoyo sean de diferente cuño: aun así, temo, vista la relajación de la disciplina en el ejército portugués, comparado con el inglés o el francés, que a los habitantes pacíficos de las provincias asoladas por la guerra les parezca que los lobos se han juntado para cazar a perros y echarlos del redil. ...
En la línea 1867
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Por el tiempo a que me refiero, hallábanse Istúriz y Galiano sumamente pobres, sin que del apoyo a Mendizábal pudiesen esperar mejoras inmediatas; y considerándose, además, tan buenos y capaces como él para gobernar a España en las circunstancias dadas, resolvieron separarse del partido de su amigo, a quien habían apoyado hasta allí, y levantar bandera propia. ...
En la línea 1869
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los _moderados_ contaban con el apoyo de la reina regente Cristina, deseosa de un poder algo mayor que el que los liberales parecían dispuestos a concederle, y, además, enemiga personal del ministro. ...
En la línea 2615
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Era de esperar que con su apoyo nuestra institución no tardaría en poseer numerosos agentes en España que, con muchos más medios y mejores ocasiones que yo, esparcirían la semilla del Evangelio y convirtirían el árido y reseco yermo en risueño y verde trigal. ...
En la línea 2665
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... rsona muy inteligente me ha hecho notar que los penados no tienen más placer que la sensualidad, y esta pasión no pueden satisfacerla. gran recompensa, es decir, el perdón, que el gobierno puede darles, y el horror profundo que todos los criminales tienen a la prisión previenen en realidad, los crímenes; pero no hay que creer que dejen de ser criminales esas gentes porque se avergüencen de cometer un crimen; no conocen tal sentimiento, y yo podría citar pruebas bien curiosas en apoyo de ese aserto ...
En la línea 2858
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... posible entrar aquí en todos los detalles necesarios, pero no tengo inconveniente en desafiar a cualquiera a que explique de otro modo la existencia de las muchas islas distribuidas en estos vastos espacios, bajas todas, y todas formadas de coral, cuyos constructores necesitaban de un punto de apoyo y a poca profundidad3. ...
En la línea 2880
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mos visto que estamos obligados a creer en la depresión de esas inmensas superficies, interrumpidas por islas bajas, de las cuales no se eleva ninguna por encima de la altura a que el viento y las olas pueden arrojar arenas o bloques de rocas, y que, no obstante, han sido construidas por animales que necesitan un punto de apoyo, con la condición de que no esté a gran profundidad ...
En la línea 2884
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... rá el canal tanto más profundo cuanto más rápido haya sido el hundimiento, según sea más o menos grande la cantidad de sedimento acumulado y según se desarrolle con más o menos facilidad el coral de ramas delicadas. í se explica por qué los arrecifes-barreras están tan lejos de las costas que rodean, y se comprende que una línea perpendicular que fuese desde el vértice del borde exterior del nuevo arrecife hasta las rocas situadas debajo del primitivo, guarnición, hubiese de tener tantos pies sobre la escasa profundidad a que pueden vivir los pólipos, como pies ha habido de hundimiento: a medida que el conjunto de la isla baja, siguen los pequeños arquitectos edificando su gran anillo, tomando por punto de apoyo los corales ya construidos y sus fragmentos consolidados. este modo desaparece la dificultad de esta labor que parecía tan grande. ...
En la línea 11086
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Cuente con nuestro humilde apoyo para vencer los obstáculos tradicionales que aquí opone al verdadero progreso un despotismo teocrático de que está ya todo Vetusta hasta los pelos, como se dice vulgarmente. ...
En la línea 289
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los humanistas, acostumbrados a vivir como parásitos de la generosidad de príncipes y papas, no encontraron apoyo en este antiguo jurisconsulto. Nunca se mostró hostil al Renacimiento, pero lo miró con indiferencia, preocupándole más el reunir dinero para la guerra contra los turcos que dar salarlos a escritores venales y de estilo fácil, como lo había hecho su antecesor. Nicolás V, erudito confiado e Ingenuo. ...
En la línea 518
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Ya estaba el canónigo de regreso en su caserón-archivo, haciéndose lenguas de lo que llevaba visto en Roma, gracias al apoyo del embajador español y de aquel diplomático sudamericano, el señor Enciso de las Casas, que él apreciaba como uno de los personaje;, más importantes de la Ciudad Eterna, después del Papa, por su palacio comparable a un almacén de antigüedades, por su amistad con numerosos príncipes de la Iglesia que asistían a sus banquetes, por los libros que publicaba magníficamente impresos, de los cuales había dado algunos a Figueras edición especial destinada a los bibliófilos. ...
En la línea 929
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —El año mil cuatrocientos noventa y cuatro—dijo Enciso después de reflexivo silencio—resultó para el Papa Borgia el más peligroso de su existencia. A fines de enero supo la muerte casi repentina del rey Ferrante o Fernando, aquel bastardo nacido en Valencia, que fue cabeza de la dinastía napolitana de Aragón. Su heredero Alfonso Segundo se apresuró a buscar el apoyo del Papa, único soberano de Italia que podía ayudarle. Veíase amenazado el nuevo monarca por la expedición de Carlos Octavo y la hostilidad del pueblo y los barones de Nápoles, tratados con rudeza por el difunto don Ferrante. ...
En la línea 1002
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En el mismo Velletri sufrió Carlos otra molestia. Al día siguiente de la huida de César se le presentaron unos embajadores españoles, enviados por Fernando el Católico, para protestar contra su expedición a Nápoles y la ocupación de las fortalezas del Papa. Al fin llegaba para Alejandro el apoyo de su amigo el rey español, aunque sólo fuese en forma» de protesta diplomática. ...
En la línea 1182
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Flimnap, contentó de esta entrevista, que le proporcionaba un poderoso apoyo, pasó, sin embargo, la noche en dolorosa incertidumbre, sin poder apartar de su memoria al vencido gigante. ...
En la línea 1648
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Su deseo era terminar lo más pronto que fuese posible esta vida flotante y anormal, en la que su cuerpo tenía que luchar contra las leyes físicas, trabajando desesperadamente por libertarse de los tirones de la gravitación. Solo aspiraba a encontrar un punto de apoyo, algo sólido que poder asir con sus manos. ...
En la línea 1657
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Sintió dolor en las manos a causa de la tenacidad con que estaban agarradas al objeto providencial que le había servido de punto de apoyo en su agonía de náufrago. ...
En la línea 2270
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Varias noches estuvo en la tertulia de las de la Caña completamente achantada y sin saber por dónde tirar. Pero desde el día en que vio a Fortunata, se sacudió la morriña, creyendo haber encontrado un punto de apoyo para levantar de nuevo el mundo abatido de su optimismo. ¿En qué creeréis que se fundó para volver a tomar aquellos aires de persona superior a todos los sucesos? Pues en la hermosura de Fortunata. Por mucho que se figuraran de su belleza, no tendrían idea de la realidad. En fin, que había visto mujeres guapas, pero como aquella ninguna. Era una divinidad en toda la extensión de la palabra. ...
En la línea 3378
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Juan entró. La salida de aquel señor le produjo en un instante dos sentimientos distintos que se sucedieron con brevedad. El primero fue algo de enojo, el segundo satisfacción de que el acaso le proporcionase un buen apoyo para el rompimiento que deseaba… «Me parece que yo conozco a este señor tan terne. Le he visto, le he visto en alguna parte—pensaba entrando hacia la sala—. ¡Si tendremos gatuperio… ! Estaría bueno. Pero más vale así». ...
En la línea 4730
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y miraba a Fortunata como para buscar en su rostro la aseveración o apoyo de lo que decía. Ella lo comprendió. «Tiene razón, tía… ese materialista que no entre más aquí». ...
En la línea 5507
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El hombre compensó con los goces de aquella noche los sufrimientos y tristezas de tantísimos meses. Toda la gente que próxima estaba, mirábale con cierta expresión de asombro y respeto, como se mira a quien es, ha sido o va a ser algo en el mundo. En cuantos asuntos se trataron aquella noche en el círculo, Rubín hizo gala de las ideas más sensatas. Era preciso moralizar la administración provincial, desterrar abusos; sobre todo, en el destierro de los abusos insistió mucho. Su plan de conducta era muy político… contemporizar, contemporizar mientras se pudiera, apurar hasta lo último el espíritu conciliador; y cuando se cargara de razón, levantar el palo y deslomar a todo el que se desmandase… Mucho respeto a las instituciones sobre que descansa el orden social. Cuando va cundiendo el corruptor materialismo, es preciso alentar la fe y dar apoyo a las conciencias honradas. Lo que es en su provincia, ya se tentarían la ropa los revolucionarios de oficio que fueran a predicar ciertas ideas. ¡Bonito genio tenía él… ! En fin, que el pueblo español está ineducado y hay que impedir que cuatro pillastres engañen a los inocentes… La mayoría es buena; pero hay mucho tonto, mucho inocente, y el Gobierno debe velar por los tontos para que no sean engañados… En cuanto a moralidad administrativa, no había que hablar. Él no pasaba ni pasaría por ciertas cosas. Ya le había dicho a Villalonga que aceptaba con la condición de que no le pondría veto a la persecución y exterminio de los pillos… «A muchos que mangonean ahora, les he de llevar codo con codo a la cárcel de partido… Yo soy así; hay que tomarme o dejarme». ...
En la línea 1013
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Observé que todas esas plantas se fijaban al suelo muy superficialmente. Desprovistas de raíces, indiferentes al cuerpo sólido arena, conchas, caparazones de moluscos o piedras que las soporta, estas plantas no le piden más que un punto de apoyo, no la vitalidad. Estas plantas no proceden más que de sí mismas, y el principio de su existencia está en el agua que las sostiene y las alimenta. En lugar de hojas, la mayoría de ellas formaban unas tiras de aspectos caprichosos, circunscritas a una restringida gama de colores: rosa, carmín, verdes claro y oliva, rojo oscuro y marrón. Allí vi, pero no disecadas como en las vitrinas del Nautilus, las padinas o pavonias, desplegadas en abanicos que parecían solicitar la brisa; ceramias escarlatas; laminarias que alargaban sus retoños comestibles; nereocísteas filiformes y onduladas que se expandían a una altura de unos quince metros; ramos de acetabularias cuyos tallos crecen por el vértice, y otras muchas plantas pelágicas, todas desprovistas de flores. «Curiosa anomalía, extraño elemento ha dicho un ingenioso naturalista en el que florece el reino animal y no el vegetal.» ...
En la línea 2885
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Estábamos, como he dicho, en el agua libre, pero a cada lado del Nautilus, y a una distancia de unos diez metros se elevaba una deslumbrante muralla de hielo. La misma muralla por encima y por debajo. Por encima, porque la superficie inferior del banco se desarrollaba como un techo inmenso. Por debajo, porque el bloque volcado había encontrado en las murallas laterales dos puntos de apoyo que lo mantenían en esa posición. El Nautilus estaba aprisionado en un verdadero túnel de hielo, de unos veinte metros de anchura, lleno de agua tranquila. Le era, pues, fácil salir de él marchando hacia adelante o hacia atrás para hallar luego, algunos centenares de metros más abajo, un libre paso bajo la banca. ...
En la línea 1692
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Usted no es Amal Iván, sino Amalia Ludwigovna, y como yo no formo parte de su corte de viles aduladores, tales como el señor Lebeziatnikof, que en este momento se está riendo detrás de la puerta ‑se oyó, en efecto, una risita socarrona detrás de la puerta y una voz que decía: «Se van a agarrar de las greñas»‑, la seguiré llamando Amalia Ludwigovna. Por otra parte, a decir verdad, no sé por qué razón le molesta que le den este nombre. Ya ve usted lo que le ha sucedido a Simón Zaharevitch. Está muriéndose. Le ruego que cierre esa puerta y no deje entrar a nadie. Que le permitan tan sólo morir en paz. De lo contrario, yo le aseguro que mañana mismo el gobernador general estará informado de su conducta. El príncipe me conoce desde casi mi infancia y se acuerda perfectamente de Simón Zaharevitch, al que ha hecho muchos favores. Todo el mundo sabe que Simón Zaharevitch ha tenido numerosos amigos y protectores. Él mismo, consciente de su debilidad y cediendo a un sentimiento de noble orgullo, se ha apartado de sus amistades. Sin embargo, hemos encontrado apoyo en este magnánimo joven ‑señalaba a Raskolnikof‑, que posee fortuna y excelentes relaciones y al que Simón Zaharevitch conocía desde su infancia. Y le aseguro a usted, Amalia Ludwigovna… ...
En la línea 1746
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Y al intentar tender sus brazos hacia ella, perdió su punto de apoyo y cayó pesadamente del diván, quedando con la faz contra el suelo. Todos se apresuraron a recogerlo y a depositarlo nuevamente en el diván. Pero aquello era ya el fin. Sonia lanzó un débil grito, abrazó a su padre y quedó como petrificada, con el cuerpo inanimado entre sus brazos. Así murió Marmeladof. ...
En la línea 3022
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Además, ¿qué quiere usted que haga? ‑continuó Sonia con vehemencia creciente‑. ¡Si usted supiera lo que ha llorado hoy! Está trastornada, ¿no lo ha notado usted? Sí, puede usted creerme: tan pronto se inquieta como una niña, pensando en cómo se las arreglará para que mañana no falte nada en la comida de funerales, como empieza a retorcerse las manos, a llorar, a escupir sangre, a dar cabezadas contra la pared. Después se calma de nuevo. Confía mucho en usted. Dice que, gracias a su apoyo, se procurará un poco de dinero y volverá a su tierra natal conmigo. Se propone fundar un pensionado para muchachas nobles y confiarme a mí la inspección. Está persuadida de que nos espera una vida nueva y maravillosa, y me besa, me abraza, me consuela. Ella cree firmemente en lo que dice, cree en todas sus fantasías. ¿Quién se atreve a contradecirla? Hoy se ha pasado el día lavando, fregando, remendando la ropa, y, como está tan débil, al fin ha caído rendida en la cama. Esta mañana hemos salido a comprar calzado para Lena y Poletchka, pues el que llevan está destrozado, pero no teníamos bastante dinero: necesitábamos mucho más. ¡Eran tan bonitos los zapatos que quería… ! Porque tiene mucho gusto, ¿sabe… ? Y se ha echado a llorar en plena tienda, delante de los dependientes, al ver que faltaba dinero… ¡Qué pena da ver estas cosas! ...
En la línea 3217
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pues bien, he aquí un ejemplo que podrá serle útil más adelante… Pero no crea que pretendo hacer de profesor con usted, que publica en los periódicos artículos tan profundos. No, yo sólo me tomo la libertad de exponerle un hecho a modo de ejemplo. Si yo considero a un individuo cualquiera como un criminal, ¿por qué, dígame, he de inquietarle prematuramente, incluso en el caso de que tenga pruebas contra él? A algunos me veo obligado a detenerlos inmediatamente, pero otros son de un carácter completamente distinto. ¿Por qué no he de dejar a mi culpable pasearse un poco por la ciudad? ¡Je, je… ! Ya veo que usted no me acaba de comprender. Se lo voy a explicar más claramente. Si me apresuro a ordenar su detención, le proporciono un punto de apoyo moral, por decirlo así. ¿Se ríe usted? ...
En la línea 311
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Y en aquella penumbra sombría y tenebrosa en que vivía, no dejó de destacarse su increíble fuerza física. Y su agilidad, que era aún mayor que su fuerza. Ciertos presidiarios, fraguadores perpetuos de evasiones, concluyen por hacer de la fuerza y de la destreza combinadas una verdadera ciencia, la ciencia de los músculos. Subir por una vertical, y hallar puntos de apoyo donde no había apenas un desnivel, era solamente un juego para Jean Valjean. ...
En la línea 1243
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... La representación, con tanto aparato anunciada por el honorable Batuicar, debía comenzar a las tres de la tarde, y bien pronto resonaban en la puerta los formidables instrumentos de una orquesta japonesa. Bien se comprende que Picaporte no había podido estudiar su papel, pero debía prestar el apoyo de sus robustos hombros en el gran ejercicio del racimo humano, ejecutado por los narigudos del dios Tingú. Este 'gran atractivo' de la representación, debía cerrar la serie de ejercicios. ...
En la línea 1248
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Para terminar, se había anunciado especialmente al público la pirámide humana, en la cual unos cincuenta narigudos debían figurar la carroza de Jaggemaut. Pero en vez de formar esta pirámide tomando los hombros como punto de apoyo, los artistas del honorable Batuicar debían sustentarse narices con narices. Se había marchado de la compañía uno de los que formaban la base de la carroza, y como bastaba para ello ser vigoroso y hábil, Picaporte había sido elegido para reemplazarlo. ...
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