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La palabra ancla
Cómo se escribe

la palabra ancla

La palabra Ancla ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece ancla.

Estadisticas de la palabra ancla

La palabra ancla no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE

Más información sobre la palabra Ancla en internet

Ancla en la RAE.
Ancla en Word Reference.
Ancla en la wikipedia.
Sinonimos de Ancla.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece ancla

La palabra ancla puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7748
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Por consiguiente, tras haber viajado toda la noche, a las siete de la mañana estaba en el fuerte de La Pointe, a las ocho había embarca do y a las nueve el navío, que con la patente de corso del cardenal se suponía en franquía para Bayonne, levaba el ancla y navegaba rumbo a Inglaterra. ...

En la línea 8443
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Entraron en la rada pero cuando se aprestaban a echar el ancla, un pequeño cúterformidablemente armado se aproximó al n avío mer cante declarándose guardacostas, a hizo echar al mar su bote, que se dirigió hacia la escala. ...

En la línea 9738
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El capitán respondió ordenando la maniobra necesaria, y hacia las siete de la mañana el pequeño navío arrojaba el ancla en la ba hía de signada. ...

En la línea 9908
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Milady había adelantado su partida una hora y media; desde que oyó el cañonazo que anunciaba el fatal suceso, había dado la orden de levar el ancla. ...

En la línea 6790
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Fuí a bordo muy temprano y encontré a la tripulación en la tarea de levar el ancla y en otros preparativos de marcha. ...

En la línea 6921
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El sol se ocultaba detrás de la ciudad cuando echamos el ancla en la bahía, entre media docena de barcas y faluchos, del porte de la nuestra, únicos barcos que vimos. ...

En la línea 569
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 9 de enero de 1834.- El Beagle echa el ancla, antes que se haga la noche en el hermoso y extenso puerto de San Julián, situado a unas 110 millas al sur de Puerto Deseado; y allí permanecimos ocho días. El país se parece mucho a los alrededores de Puerto Deseado; quizá es todavía más estéril. Un día acompañamos al capitán Fitz-Roy en un largo paseo alrededor de la bahía. Once horas estuvimos sin encontrar una sola gota de agua, por lo que algunos de nuestros compañeros estaban ya extenuados. Desde el vértice de una colina (que desde entonces hemos llamado con razón la colina de la red), descubrimos un hermoso lago, y dos de nosotros nos dirigimos a él, después de convenir en algunas señales para hacer venir a los demás, si era el lago de agua dulce. ...

En la línea 588
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 13 de abril de 1834.- El Beagle echa el ancla en la desembocadura del Santa Cruz. Este ría desagua en el mar a unas 60 millas al sur del puerto San Julián. ...

En la línea 616
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El 1.0 de marzo de 1833 y el 16 del mismo mes de 1834, echa el ancla el Beagle en el estrecho de Berkeley, en la isla Falkland oriental. Este archipiélago está situado casi bajo la misma latitud que la embocadura del estrecho de Magallanes; cubre un espacio de 120 millas geográficas por 60: es, pues, la cuarta parte de grande que Irlanda. Francia, España e Inglaterra se han disputado mucho tiempo la posesión de estas miserables islas; después han quedado sin habitar. El gobierno de Buenos Aires se las ha vendido ahora a un particular, reservándose el derecho de trasladar allí a sus criminales, como antiguamente lo hacía España. Inglaterra hizo cierto día valer sus derechos2 y se apoderó de ellas. El inglés que quedó allí guardando la bandera fue asesinado. Se envió un oficial inglés; pero sin que le acompañaran fuerzas suficientes. A nuestra llegada le encontramos a la cabeza de una población cuya mitad, al menos, se componía de rebeldes y asesinos. ...

En la línea 664
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... del Fuego. Un poco después del mediodía doblamos el cabo de San Diego y penetramos en el famoso estrecho de Maire. Costeamos de cerca la Tierra del Fuego, pero sin dejar de ver a través de las nubes la tormentosa silueta de la inhospitalaria tierra de los Estados. Por la tarde echamos el ancla en la bahía del Éxito. A nuestra entrada recibimos un saludo digno de los habitantes de esta tierra salvaje. Un grupo de fueguenses, ocultos en parte por la espesura del bosque se había situado en una punta de la roca que dominaba el mar; en el momento de nuestro paso saltan agitando sus guiñapos y lanzando un largo y sonoro aullido. Siguen al barco, y al caer la noche distinguimos que han encendido fuego y oímos todavía sus gritos salvajes. Consiste el puerto en una hermosa sabana de agua medio rodeada de montañas, redondeadas y de poca elevación, de esquisto arcilloso, cubiertas hasta la orilla del mar por un espeso bosque. Una sola ojeada sobre el paisaje me bastó para conocer que iba a ver allí cosas distintas de las que había visto hasta entonces. Durante la noche se levanta el viento que no tarda en soplar tempestuoso, pero nos protegen de él las montañas: en el mar habríamos sufrido mucho; también nosotros, como otros muchos, podemos saludar esta bahía con el nombre de bahía del Éxito. ...

En la línea 1556
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Pero el Gentleman-Montaña miró sonriendo al grueso capitán y levantó los hombros. Luego le volvió la espalda, empezando a forcejear para subir la segunda ancla. ...

En la línea 1559
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Pero el coloso no oía sus ruegos ni prestaba atención a las preguntas que iba formulando Flimnap, de acuerdo con sus hábitos de conferencista. Lo que a Gillespie le preocupaba era salir del puerto cuanto antes. Ya tenía fuera del agua la segunda ancla, y empuño los remos, empezando a bogar de pie y mirando a la proa. ...

En la línea 1822
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Vi entonces con toda claridad la tierra sobre la que se elevaban algunos árboles dispersos. La canoa avanzó hacia la isla de Manaar que tomaba una forma redondeada por el Sur. El capitán Nemo se puso en pie y observó el mar. A una señal suya, se echó el ancla. La cadena corrió apenas, pues el fondo no estaba a más de un metro en aquel lugar, uno de los más elevados del banco de madreperlas. La canoa giró en seguida en torno a su ancla, por el empuje del reflujo. ...

En la línea 1822
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Vi entonces con toda claridad la tierra sobre la que se elevaban algunos árboles dispersos. La canoa avanzó hacia la isla de Manaar que tomaba una forma redondeada por el Sur. El capitán Nemo se puso en pie y observó el mar. A una señal suya, se echó el ancla. La cadena corrió apenas, pues el fondo no estaba a más de un metro en aquel lugar, uno de los más elevados del banco de madreperlas. La canoa giró en seguida en torno a su ancla, por el empuje del reflujo. ...

En la línea 1870
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... A una señal del capitán, nos sumergimos nuevamente y, siguiendo el camino ya recorrido, al cabo de media hora de marcha encontramos el ancla que fijaba al suelo la canoa del Nautilus. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Ancla

Cómo se escribe ancla o hancla?

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