La palabra Acogiendo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece acogiendo.
Estadisticas de la palabra acogiendo
La palabra acogiendo no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE
Errores Ortográficos típicos con la palabra Acogiendo
Cómo se escribe acogiendo o hacogiendo?
Cómo se escribe acogiendo o acojiendo?
Más información sobre la palabra Acogiendo en internet
Acogiendo en la RAE.
Acogiendo en Word Reference.
Acogiendo en la wikipedia.
Sinonimos de Acogiendo.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece acogiendo
La palabra acogiendo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 200
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Además, el señor Fermín se sentía ligado por todo el resto de su existencia a la familia Dupont. Había visto a don Pablo en pañales, y aunque le trataba con el respeto que imponía su carácter imperioso, era siempre para él un niño, acogiendo con bondad paternal todas sus rarezas. ...
En la línea 223
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El señor Fermín no tuvo otro refugio que Jerez, y fue todas las madrugadas a la plaza Nueva a formar grupo con los jornaleros que esperaban trabajo, acogiendo con resignación el gesto desdeñoso de los capataces que le repelían por su antigua fama de cantonal y por las recientes aventuras del contrabando, que le habían hecho vivir algunos días en la cárcel. ¡Ay, las mañanas tristes pasadas en la plaza, estremeciéndose con el frío del amanecer, sin más alimento en el desfallecido estómago que alguna copa de aguardiente de Cazalla, ofrecida por los amigos! ¡Y después la vuelta desalentada a su tugurio, la sonrisa inocente de los hijos y el grito de tristeza de la mísera cuñada, al verle aparecer a la hora en que los demás trabajaban! --¿Tampoco hoy?... ...
En la línea 470
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El viejo ventorrillero, al presentarse su antiguo jefe en la choza del Grajo, había llorado, abrazándole con tales extremos de emoción, que su familia creyó que iba a morir. ¡Ocho años sin ver a su don Fernando! ¡Ocho años, durante los cuales había enviado todos los meses un papel lleno de garabatos a aquel presidio del Norte, donde guardaban a su héroe! El pobre Matacardillos sabía que iba a morir de un momento a otro. Ya no dormía en la cama, se ahogaba, vivía casi artificialmente clavado en su sillón de paja, sin poder servir una copa, acogiendo con sonrisa triste a los arrieros y gañanes que le hablaban de su cara de salud y de su gordura, asegurando que se quejaba de vicio. Don Fernando debía volver alguna vez a verle. Le molestaría poco tiempo; iba a morir muy pronto; pero su presencia alegraría la poca vida que le quedase. Y Salvatierra había prometido volver, siempre que pudiese, a visitar al _veterano_, en compañía de Manolo el de Trebujena (otro de los suyos), al que había encontrado en el ventorro del Grajo. Con él emprendió el regreso a Jerez, cuando los alcanzó la tempestad, obligándoles a refugiarse en el cortijo. ...
En la línea 637
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El encontronazo fue terrible: el hombre vaciló, tirando de su manta en la que había hecho presa uno de los mastines. Pero, de repente, cesaron éstos de rugir, de revolverse en torno de él buscando sitio para hincar sus colmillos, y se colocaron a su lado escoltándolo y acogiendo con ronquidos de satisfacción el roce de sus manos. ...
En la línea 1910
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Así como ahora existe una Lucrecia completamente distinta al monstruo que engendró la fantasía también empieza a deiarse ver un Alejandro Sexto que no es el bandido creado por sus calumniadores. Yo soy clérigo y me está prohibido hablar contra los papas; mas, sin incurrir en pecado, puedo establecer una diferencia entre los hombres y la sagrada función pontifical que ejercieron, y te digo que Juliano de la Rovere, o sea Julio Segundo, procedió como un malvado al denigrar a su antecesor, acogiendo todas las calumnias, por disparatadas que fuesen, para confundirlas, y dando protección a cuantos quisieron escribir contra los Borgias… El tal Rovere, tú sabes que tuvo hijos, lo mismo que Alejandro Sexto, y, además, fue aficionado a otras cosas infames no conocidas por nuestro compatriota. ...
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