La palabra Acercaron ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece acercaron.
Estadisticas de la palabra acercaron
Acercaron es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 13031 según la RAE.
Acercaron aparece de media 5.5 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la acercaron en las obras de referencia de la RAE contandose 836 apariciones .
Más información sobre la palabra Acercaron en internet
Acercaron en la RAE.
Acercaron en Word Reference.
Acercaron en la wikipedia.
Sinonimos de Acercaron.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece acercaron
La palabra acercaron puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1635
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Apenas la aldaba hubo resonado bajo la mano del joven cuando el tumulto cesó, unos pasos se acercaron, se abrió la puerta y D' Artagnan, con la espada desnuda, se abalanzó en la vivienda de maese Bo nacieux, cuya puerta, movida sin duda por algún resorte, volvió a ce rrarse tras él. ...
En la línea 2278
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Aquellos pa sos se acercaron a su calabozo, su puerta se abrió y aparecieron los guardias. ...
En la línea 3099
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Una vez allí, para mayor seguridad, el joven atrancó la puerta; se acercaron los dos a la ventana, y poruna rendija del postigo vieron al señor Bonacieux que hablaba con un hombre de capa. ...
En la línea 4149
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero pronto sus gritos fueron aho gados; los tres hombres se acercaron a la ventana, llevando a la mujer en sus brazos; dos descendieron por la escalera y la transportaron al coche, donde el viejo entró junto a ella. ...
En la línea 5920
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Dos curas se acercaron humildemente al Magistral. ...
En la línea 14473
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Todos los convidados, menos los dos miedosos, se acercaron a los balcones para ver llover. ...
En la línea 1421
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Tan anhelantes estaban las dos, que se acercaron a la puerta de la alcoba por ver si pescaban alguna sílaba de lo que el padre y el hijo hablaban. Pero no se percibía nada. La conversación era sosegada, y a veces parecía que Juan se reía. Pero estaba de Dios que no pudieran salir de aquella cruel duda tan pronto como deseaban. Pareció que el mismo demonio lo hizo, porque en el momento de salir D. Baldomero del cuarto de su hijo, he aquí que se presentan en el despacho Villalonga y Federico Ruiz. El primero cayó sobre Santa Cruz para hablarle de los préstamos al Tesoro que hacía con dinero suyo y ajeno, ganándose el ciento por ciento en pocos meses, y el segundo se metió de rondón en el cuarto del Delfín. Jacinta no pudo hablar con este; pero se sorprendió mucho de verle risueño y de la mirada maliciosa y un tanto burlona que su marido le echó. ...
En la línea 4192
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Sí, a las diez y media. Parecía que estaba esperando a que llegara yo para morirse… ¡pobrecilla! Vengo horrorizada. Si yo lo sé, no parezco por allá. Estos cuadros no son para mí. Cuando llegué estaba en su sano juicio. ¡Preguntome por ti con un interés… ! Dijo que te quería más que a nadie, y que en cuantito que entrara en el Cielo, le iba a pedir al Señor que te hiciera feliz. Yo, francamente, al oír esto, vi que estaba fatal, y Severiana me dijo que anoche creyeron por dos o tres veces que se les quedaba en las manos. Le dieron congojas tan fuertes, que se le acababa la respiración… Noté también que su voz parecía salir del hueco de un cántaro muy hondo, y sonaba como lejos… La cara la tenía muy arrebatada, y los ojos hundidos, pero muy brillantes. Guillermina estaba sentada a su cabecera, y a cada rato le daba abrazos y besos, diciéndole que pensara en Dios, que padeció tanto por salvarnos a nosotros… De repente, se descompuso, hija; ¡pero de qué manera… ! se quedó amoratada, empezó a dar manotazos y a echar por aquella boca unas flores, ¡unas berzas… ! Era un horror. En esto llegó el Padre Nones, a quien Guillermina había mandado llamar para que la auxiliase; pero todo inútil. Ni la pobre enferma podía oír lo que le decían, ni estaba su cabeza para cosas de religión. La santa tuvo una idea feliz. Le dio a beber una copa de Jerez, llena hasta los bordes. Mauricia apretaba los dientes; pero al fin, debió darle en la nariz el olorcillo, porque abriendo la bocaza, se lo atizó de un trago. ¡Cómo se relamía la infeliz! Se calmó y ¡pum!, la cabeza en la almohada. Entonces Guillermina, poniéndole una cruz entre las manos, le preguntaba si creía en Dios, si se encomendaba a Dios y a la Santísima Virgen, y a tales y cuales santos del Cielo, y contestaba ella que sí moviendo la cabeza… El Padre Nones estaba de rodillas, reza que te reza. Encendieron una vela, y te aseguro que el tufillo de la cera, los rezos y aquel espectáculo me levantaron el estómago y me han puesto los nervios como cuerdas de guitarra. Yo no quería mirar; pero la curiosidad… eso es lo que tiene… me hacía mirar. Los ojos de Mauricia se le habían hundido hasta ponérsele en la nunca, y la nariz, aquella nariz tan bonita, se le afiló como un cuchillo. Guillermina, alzando la voz, decíale que se abrazara a la cruz, que Dios la perdonaba, que ella la envidiaba por irse derechita a la gloria, y otras muchas cosas que la hacían a una llorar. La cabeza de Mauricia se iba quedando quieta, quieta… Luego la vimos mover los labios, y sacar la punta de la lengua como si quisiera relamerse… Dejó oír una voz que parecía venir, por un tubo, del sótano de la casa. A mí me pareció que dijo: más, más… Otras personas que allí había aseguran que dijo: ya. Como quien dice: «Ya veo la gloria y los ángeles». Bobería; no dijo sino más… a saber, más Jerez. Guillermina y Severiana le acercaron un espejo a la cara y lo tuvieron un ratito… Después todos empezaron a hablar en alta voz. Ya estaba Mauricia en el otro mundo; se había quedado de un color violado tirando a azul. A los diez minutos su fisonomía estaba tan variada, que si la ves no la conoces. ...
En la línea 996
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... El rey oyó que ambos salían hablando y que sus pisadas expiraban muy pronto, y se quedó solo en un terrible silencio de mal agüero. Parecióle un siglo el tiempo que pasó hasta que se acercaron de nuevo los pasos y las voces, y esta vez oyó además otro ruido, al parecer el de los cascos de un caballo. Luego oyó decir a Hendon: ...
En la línea 630
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Se acercaron con lentitud. Sandokán midió la distancia, se enderezó y de un salto cayó sobre los enemigos. Partir el cráneo del cabo y desaparecer en medio de la espesura fue cosa de un solo instante. ...
En la línea 1142
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Yáñez y Sandokán, con las carabinas dispuestas por si había alguien dentro, se acercaron y entraron. ...
En la línea 1572
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Sandokán y Yáñez se acercaron a la orilla opuesta. Apoyaron los fusiles en una rama y se aprestaban a disparar, cuando vieron que el orangután se ponía de pie de un salto y se golpeaba el pecho con furor. ...
En la línea 1631
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Llegó a la bahía y embocó el canal, entrando en la boca del arroyo. Al verlo anclar cerca de un bosque de cañas, los tres piratas se le acercaron. ...
En la línea 1620
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Los portadores se acercaron a ella. El cuerpo, envuelto en un tejido de biso blanco, descendió a su húmeda tumba. El capitán Nemo, los brazos cruzados sobre el pecho, y todos los demás, se arrodillaron en la actitud de la plegaria… Mis dos compañeros y yo nos inclinamos religiosamente. Se recubrió la tumba con los restos arrancados al suelo, formando una ligera protuberancia. ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Acercaron
Cómo se escribe acercaron o hacercaron?
Cómo se escribe acercaron o acerrcarron?
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