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La palabra absurda
Cómo se escribe

la palabra absurda

La palabra Absurda ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece absurda.

Estadisticas de la palabra absurda

Absurda es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 8720 según la RAE.

Absurda aparece de media 9.23 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la absurda en las obras de referencia de la RAE contandose 1403 apariciones .

Más información sobre la palabra Absurda en internet

Absurda en la RAE.
Absurda en Word Reference.
Absurda en la wikipedia.
Sinonimos de Absurda.


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece absurda

La palabra absurda puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 6320
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Cuáles son los puntos de mi religión que a ustedes les parecen mal? Porque claro es que ustedes conocerán perfectamente nuestros dogmas y ceremonias.» «Nada sabemos de su religión de usted, _signor Donatio_, salvo que es muy absurda, y, por tanto, está usted obligado, ya que es hombre bien instruído y sin prejuicios, a renunciar a ella.» «Pero, señores, si no conocen ustedes mi religión, ¿cómo la llaman absurda? No es propio de personas imparciales despreciar lo que se desconoce.» «Pero, _signor Donatio_, la religión de usted no es la Católica, Apostólica, Romana, ¿verdad?» «Podría serlo, señores, juzgando por lo que ustedes saben de ella; para que se enteren, les diré que no; mi religión es la Apostólica Griega. ...

En la línea 6320
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Cuáles son los puntos de mi religión que a ustedes les parecen mal? Porque claro es que ustedes conocerán perfectamente nuestros dogmas y ceremonias.» «Nada sabemos de su religión de usted, _signor Donatio_, salvo que es muy absurda, y, por tanto, está usted obligado, ya que es hombre bien instruído y sin prejuicios, a renunciar a ella.» «Pero, señores, si no conocen ustedes mi religión, ¿cómo la llaman absurda? No es propio de personas imparciales despreciar lo que se desconoce.» «Pero, _signor Donatio_, la religión de usted no es la Católica, Apostólica, Romana, ¿verdad?» «Podría serlo, señores, juzgando por lo que ustedes saben de ella; para que se enteren, les diré que no; mi religión es la Apostólica Griega. ...

En la línea 9683
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La idea de volver, en Venus o en Marte, a buscar negros al África y comprarlos y venderlos a espaldas de la ley, le parecía absurda a Redondo y le volvía loco. ...

En la línea 13566
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Cuándo llegará? preguntaba la viuda, lamiéndose los labios, invadida de una envidia admiradora, y sintiendo extraños dejos de una especie de lujuria bestial, disparatada, inexplicable por lo absurda. ...

En la línea 14604
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¡No están! —dijo el Magistral sin pensar en la sospecha que podían despertar su aspecto, su conducta, su voz trémula, todo lo que delataba a voces su pasión, sus celos, su indignación de marido ultrajado, absurda en él. ...

En la línea 918
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Era cierto que, en los primeros siglos de la Iglesia, algunos santos padres no creían en los antípodas y consideraban absurda la afirmación de que el mundo fuese redondo. Durante la primera Edad Media imperaba la geografía mística y absurda del monje bizantino Cosmas Indicopleustes; pero en la segunda Edad Media, a partir del siglo xiii, aurora del Renacimiento, era en España, país de moros, ludios y cristianos, donde más se creía en la llamada esfera. ...

En la línea 1238
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Resultaba absurda también la suposición de que Alejandro VI había transigido, por miedo o por mantener incólume el honor de su estirpe, con el asesino de su hijo mayor, luego de confesar César su culpabilidad, como decían los calumniadores. Rodrigo de Borja, violento en sus cariños, era incapaz de aceptar un crimen tan inaudito. Jamás habría podido tener con el supuesto fratricida la confianza que le mostró en los años posteriores, ni sentir entusiasmos tan sinceros por sus victorias. ...

En la línea 1922
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —¡El veneno de los Borgias!… Ya sabes cómo lo fabricaban; una invención absurda, digna de la Medicina y la Farmacopea de aquellos tiempos, si es que realmente se puso en práctica alguna vez. Hartaban a un cerdo de alimentos cargados de arsénico; luego lo apaleaban, y la baba que iba soltando la recogían para que sirviese de veneno. Es cierto que el arsénico deja sus huellas en los envenenados; pero más discretas, menos visibles y escandalosas que las mencionadas por los enemigos de los Borgias. Cuando un cardenal o un gran señor moría cubierto de pústulas o grandes abcesos con numerosos orificios, era voz general que lo había matado el veneno de los Borgias. ¡Como si de faltarles este veneno no hubiesen llegado a morir nunca! ¡Como si no existiesen enfermedades entonces!… Precisamente acababa de aparecer la terrible dolencia vergonzosa que tú sabes, extendiéndose por toda Europa, sin respetar a papas ni reyes. Para su curación se recetan los remedios más extravagantes. Tampoco se conocía la verdadera naturaleza de la diabetes, y hay que pensar la vida de continuo banqueteo y excesos en bebidas y dulces que llevaban los proceres y prelados del Renacimiento. Apenas enfermaba alguno de ellos, perdiendo sus fuerzas y cubriéndose el cuerpo de abscesos, se atribuían dichos tumores al veneno de los Borgias. Era el resto del tósigo que se escapaba por la epidermis, y el único remedio, según la Medicina de la época, consistía en beber caldo de culebra negra o buscar centenares de perros, gatos o gallos, abriéndolos vivos para aplicarlos con todo su calor sobre el enfermo. ...

En la línea 422
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Esta situación absurda no podía durar. ...

En la línea 1384
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Como un vago rumor empezó a circular la murmuración de que también a Momaren lo habían llevado a su casa, en las primeras horas de la mañana, unos hombres que lo encontraron cerca del puerto. Pero como se trataba de un personaje oficial, fue imposible conocer la verdad. Nadie pudo encontrar a los empleados universitarios que habían cometido la indiscreción de contar la llegada de Momaren conducido en brazos por unos marineros. Al contrario, todos declaraban que esta noticia era absurda, pues el jefe de la Universidad estaba en cama desde tres días antes. ...

En la línea 1483
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Únicamente podría ocurrir una cosa tan absurda después que él hubiese muerto. ...

En la línea 2293
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El redentor sintió frío en el corazón. ¡Fortunata canonizada! Esta idea, por lo muy absurda que era, le atormentó toda la mañana. «Francamente —dijo al fin, después de muchas meditaciones—, tanto como canonizar, no; pero bien podría darle por el misticismo y no querer salir, y quedarme yo in albis». Vamos, que semejante idea le aterraba! En tal caso no tenía más remedio que volverse él santito también, dedicarse a la Iglesia y hacerse cura… ¡Jesús qué disparate! ¡Cura!, ¿y para qué? De vuelta en vuelta, su mente llegó a un torbellino doloroso en el cual no tuvo ya más remedio que ahogar las ideas, para librarse del tormento que le ocasionaban. Intentó estudiar… Imposible. Ocurriole escribir a Fortunata, encargándole que no hiciera caso alguno de lo que le dijesen las monjas acerca de la vida espiritual, la gracia y el amor místico… Otro disparate. Por fin se fue calmando, y la razón se clareaba un poco tras aquellas nieblas. ...

En la línea 3655
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al verse otra vez en su casa y sola, Fortunata no podía con la gusanera de pensamientos que le llenaba toda la caja de la cabeza. ¡Volver con su marido! ¡Ser otra vez la señora de Rubín! Si un mes antes le hubieran hablado de tal cosa, se habría echado a reír. La idea continuaba teniendo para ella una extrañeza dolorosa; pero después de lo que oyó al buen amigo no le parecía tan absurda. ¿Llegaría aquello a ser posible y hasta conveniente? Un cuchicheo de su alma le dijo que sí, aunque las antipatías que los Rubín le inspiraban no se extinguieran. Que D. Evaristo se moría pronto era cosa indudable: no había más que verle. ¿Qué iba a ser de ella, privada de la dirección y consejo de tan excelente hombre?… ¡Cuidado que sabía el tal! Toda la ciencia del mundo la poseía al dedillo, y la naturaleza humana, el aquel de la vida, que para otros es tan difícil de conocer, para él era como un catecismo que se sabe de memoria. ¡Qué hombre! ...

En la línea 5798
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Eso mismo pienso yo. Los resentimientos que había en mi corazón, los he ido desechando… La idea de matar la considero yo ineficaz y absurda, como un medicamento equivocado. Sólo Dios mata, y Él es quien siempre enseña. Yo he tenido celos horribles, yo he tenido rencores ardientes; sin embargo, toda esta maleza va cayendo bajo el hacha de la razón… Razón y nada más que razón. Ya no pienso en matar a nadie, ni aun a los que tanto odié. Veo las admirables enseñanzas de Dios, veo a los malos recibir su castigo, y procuro no merecerlo yo… Este es mi sistema, esta es mi vida. ...

En la línea 2627
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Debo de estar soñando todavía ‑volvió a pensar Raskolnikof, contemplando al inesperado visitante con atención y desconfianza‑ ¡Svidrigailof! ¡Qué cosa tan absurda!» ...

En la línea 2718
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Ante esta absurda respuesta, Raskolnikof se estremeció, Svidrigailof levantó la cabeza, le miró fijamente y se echó a reír. ...

En la línea 4228
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Entendido; no lo olvidaré… Está usted temblando… No se preocupe, amigo mío: se cumplirán sus deseos. Pasee usted, pero sin rebasar los límites… Ahora voy a hacerle un último ruego ‑añadió bajando la voz‑. Es un punto un poco delicado pero importante. En el caso, a mi juicio sumamente improbable de que en estas cuarenta y ocho o cincuenta horas le asalte la idea de poner fin a todo esto de un modo poco común, en una palabra, quitándose la vida (y perdone esta absurda suposición), tenga la bondad de dejar escrita una nota; dos líneas, nada más que dos líneas, indicando el lugar donde está la piedra. Esto será lo más noble… En fin, hasta más ver. Que Dios le inspire. ...

En la línea 205
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Qué idea tan absurda! —exclamó el general. ...

En la línea 297
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Está estupefacto de que se hubiese expresado así, de que conservase sobre mí un imperio semejante, hasta el extremo de decirme claramente: “Corre a tu pérdida, mientras yo permaneceré aquí muy tranquila. “ Había en sus palabras un cinismo y una franqueza a mi parecer excesivos. ¿Pero cómo se comportaría después conmigo? Esto rebasaba los límites del envilecimiento y de la esclavitud. Y por absurda e increíble que fuese toda nuestra conversación, mi corazón se estremecía. ...

En la línea 305
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Usted no es más que un charlatán, por lo que veo —dijo con desprecio—. Los ojos de usted estaban inyectados en sangre hace un momento… Esto quizá fuera, sencillamente, el resultado de sus liberaciones durante la comida… Sí, es una cosa absurda y vulgar y el general se enfadará. Lo comprendo perfectamente, créalo, pero tengo ganas de reír. Lo quiero, y esto debe bastarle. ¿Por qué habla de ofender a una señora? Antes le apalearían a usted muy pronto. ...

En la línea 306
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Me puse en pie y me dirigí en silencio a ejecutar su capricho. Evidentemente era una cosa absurda y no había sabido zafarme. Sin embargo, al acercarme a la baronesa, me sentí estimulado por una especie de sentimiento de pilluelo. Además, estaba terriblemente excitado, como borracho. ...


la Ortografía es divertida

Errores Ortográficos típicos con la palabra Absurda

Cómo se escribe absurda o habsurda?
Cómo se escribe absurda o absurrda?
Cómo se escribe absurda o abzurda?
Cómo se escribe absurda o avsurda?

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