Cual es errónea Zumbaban o Zunbaban?
La palabra correcta es Zumbaban. Sin Embargo Zunbaban se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino zunbaban es que hay un Intercambio de las letras m;n con respecto la palabra correcta la palabra zumbaban
Más información sobre la palabra Zumbaban en internet
Zumbaban en la RAE.
Zumbaban en Word Reference.
Zumbaban en la wikipedia.
Sinonimos de Zumbaban.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Zumbaban
Cómo se escribe zumbaban o zunbaban?
Cómo se escribe zumbaban o sumbaban?
Cómo se escribe zumbaban o zumvavan?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece zumbaban
La palabra zumbaban puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1895
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Atravesando la vega en las horas de más sol, cuando ardía la atmósfera y moscas y abejorros zumbaban pesadamente, sentíase una impresión de bienestar dentro de esta barraca limpia y fresca. ...
En la línea 1914
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Sonaban a lo lejos, como una tela que se rasga, los escopetazos contra las bandas de golondrinas que volaban a un lado y a otro en contradanza caprichosa, silbando agudamente, como si rayasen con sus alas el cristal azul del cielo; zumbaban sobre las acequias las nubes de mosquitos casi invisibles, y en una alquería verde, bajo el añoso emparrado, agitábanse como una amalgama de colores faldas floreadas, pañuelos vistosos. ...
En la línea 914
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... En las noches de invierno, la gran muchedumbre de la miseria pululaba en las calles de las ciudades, sin pan y sin techo, como si estuviese en un desierto. Los niños lloraban de frío, ocultando las manos bajo los sobacos; las mujeres de voz aguardentosa se encogían como fieras en el quicio de una puerta, para pasar la noche; los vagabundos sin pan, miraban los balcones iluminados de los palacios o seguían el desfile de las gentes felices que, envueltas en pieles, en el fondo de sus carruajes, salían de las fiestas de la riqueza. Y una voz, tal vez la misma, repetía en sus oídos, que zumbaban de debilidad: «No esperéis nada. ¡Cristo ha muerto!» El obrero sin trabajo, al volver a su frío tugurio, donde le aguardaban los ojos interrogantes de la hembra enflaquecida, dejábase caer en el suelo como una bestia fatigada, después de su carrera de todo un día para aplacar el hambre de los suyos. «¡Pan, pan!» le decían los pequeñuelos esperando encontrarlo bajo la blusa raída. Y el padre oía la misma voz, como un lamento que borraba toda esperanza: «¡Cristo ha muerto!» Y el jornalero del campo que, mal alimentado con bazofia, sudaba bajo el sol, sintiendo la proximidad de la asfixia, al detenerse un instante para respirar en esta atmósfera de horno, se decía que era mentira la fraternidad de los hombres predicada por Jesús, y falso aquel dios que no había hecho ningún milagro, dejando los males del mundo lo mismo que los encontró al llegar a él... Y el trabajador vestido con un uniforme, obligado a matar en nombre de cosas que no conoce a otros hombres que ningún daño le han hecho, al permanecer horas y horas en un foso, rodeado de los horrores de la guerra moderna, peleando con un enemigo invisible por la distancia, viendo caer destrozados miles de semejantes bajo la granizada de acero y el estallido de las negras esferas, también pensaba con estremecimientos de disimulado terror: «¡Cristo ha muerto, Cristo ha muerto!» Sí; bien muerto estaba. Su vida no había servido para aliviar uno solo de los males que afligen a los humanos. En cambio, había causado a los pobres un daño incalculable predicándoles la humildad, infiltrando en sus espíritus la sumisión, la creencia del premio en un mundo mejor. El envilecimiento de la limosna y la esperanza de justicia ultraterrena habían conservado a los infelices en su miseria por miles de años. Los que viven a la sombra de la injusticia, por mucho que adorasen al Crucificado, no le agradecerían bastante sus oficios de guardián durante diecinueve siglos. ...
Reglas relacionadas con los errores de m;n
Las Reglas Ortográficas de la M:
Antes de p y b se escribe m, siempre que tengamos un sonido nasal.
Ejemplos: siempre, también.
Se escribe m antes de n.
Ejemplos: omnipotente, solemnidad, gimnástica.
Excepciones: Las palabras que comienzan con n y tienen prefijos que terminan en n, como: con, en, in. Ejemplos: connotable, ennoblecer, innombrable, sinnúmero, perenne.
Las Reglas Ortográficas de la N:
Se escribe n al inicio de palabras como: trans-, cons-, circuns-, circun-, ins-.
Ejemplos: transcribir, constante, circunstancial, instrumento.
Se escribe n antes de v.
Ejemplos: invento, envidia, invocar.
Nunca debe ir n al final de los verbos reflexivos cuando están conjugados en la forma ustedes del Modo Imperativo.
Ejemplos:
levántensen cámbiese por: levántense.
siéntensen cámbiese por: siéntense.
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras m;n

El Español es una gran familia
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