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La palabra trrecho
Cómo se escribe

Comó se escribe trrecho o trecho?

Cual es errónea Trecho o Trrecho?

La palabra correcta es Trecho. Sin Embargo Trrecho se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra trrecho es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra trecho

Más información sobre la palabra Trecho en internet

Trecho en la RAE.
Trecho en Word Reference.
Trecho en la wikipedia.
Sinonimos de Trecho.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

Algunas Frases de libros en las que aparece trecho

La palabra trecho puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 718
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Anduvimos así un buen trecho y otra vez se detuvo el miedoso, diciendo que no podía resistir el influjo de las tinieblas; temblábanle las patas al caballo, contagiado, al parecer, del terror de su amo. ...

En la línea 918
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Seguí un buen trecho a lo largo del muro por el lado oriental, cuando de pronto oí un tremendo ladrido y apareció un perrazo como los que guardan los rebaños en aquellas campiñas; dando saltos se me acercó, dispuesto a atacarme «con los ojos hechos brasas y enseñando los colmillos». ...

En la línea 2643
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero, con su melancolía y todo, ¡qué interesante, más aún, qué espléndido lugar es Salamanca! ¡Cuán soberbias sus iglesias, qué estupendos sus conventos abandonados, y con qué sublime pero adusta grandeza sus enormes y ruinosos muros, que coronan la escarpada orilla del Tormes, miran al ameno río y a su venerable puente! ¡Lástima que de los muchos ríos de España casi ninguno sea navegable! El Tormes es bello, pero de poca agua, y en lugar de ser manantial de prosperidades y de riqueza para esta parte de Castilla, sólo sirve para mover unos cuantos pequeños molinos instalados en las presas de piedra que de trecho en trecho atraviesan el cauce. ...

En la línea 2643
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero, con su melancolía y todo, ¡qué interesante, más aún, qué espléndido lugar es Salamanca! ¡Cuán soberbias sus iglesias, qué estupendos sus conventos abandonados, y con qué sublime pero adusta grandeza sus enormes y ruinosos muros, que coronan la escarpada orilla del Tormes, miran al ameno río y a su venerable puente! ¡Lástima que de los muchos ríos de España casi ninguno sea navegable! El Tormes es bello, pero de poca agua, y en lugar de ser manantial de prosperidades y de riqueza para esta parte de Castilla, sólo sirve para mover unos cuantos pequeños molinos instalados en las presas de piedra que de trecho en trecho atraviesan el cauce. ...

En la línea 178
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... No se curó el arriero destas razones (y fuera mejor que se curara, porque fuera curarse en salud); antes, trabando de las correas, las arrojó gran trecho de sí. ...

En la línea 244
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y así, con gentil continente y denuedo, se afirmó bien en los estribos, apretó la lanza, llegó la adarga al pecho, y, puesto en la mitad del camino, estuvo esperando que aquellos caballeros andantes llegasen, que ya él por tales los tenía y juzgaba; y, cuando llegaron a trecho que se pudieron ver y oír, levantó don Quijote la voz, y con ademán arrogante dijo: -Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso. ...

En la línea 990
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, poniendo piernas al Rocinante y terciando su lanzón, se salió de la venta sin que nadie le detuviese, y él, sin mirar si le seguía su escudero, se alongó un buen trecho. ...

En la línea 1141
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, a poco trecho que caminaban por entre dos montañuelas, se hallaron en un espacioso y escondido valle, donde se apearon; y Sancho alivió el jumento, y, tendidos sobre la verde yerba, con la salsa de su hambre, almorzaron, comieron, merendaron y cenaron a un mesmo punto, satisfaciendo sus estómagos con más de una fiambrera que los señores clérigos del difunto -que pocas veces se dejan mal pasar- en la acémila de su repuesto traían. ...

En la línea 547
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Salto inmediatamente en tierra. Desembarcar por primera vez en un país tiene siempre un interés muy vivo, y mucho más cuando, como sucede aquí, presenta el paisaje caracteres especiales y muy marcados. A la altura de 200 a 300 pies, sobre algunas masas de pórfido, se extiende una llanura inmensa, carácter particular de la Patagonia. Esta llanura es perfectamente plana, y su superficie se compone de cantos rodados mezclados con una tierra blancuzca. De trecho en trecho, manchones de hierba parda y coriácea, y algunos, aunque pocos, arbustillos espinosos. El clima es seco y agradable, y rara vez oscurecido por las nubes el hermoso cielo azul. Cuando nos encontramos en medio de una de estas llanuras desiertas y miramos hacia el interior del país, limitan nuestra vista las desigualdades de otra planicie un poco más elevada; pero todo es también llano, todo árido y desolado. En todas las demás direcciones parece que la mirada se levanta de la superficie recalentada y el horizonte resulta confuso. ...

En la línea 901
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r esto la cadena de los Andes se parece a un inmenso muro coronado de trecho en trecho por una torre; este muro limita de un modo perfecto el país. ...

En la línea 901
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r esto la cadena de los Andes se parece a un inmenso muro coronado de trecho en trecho por una torre; este muro limita de un modo perfecto el país. ...

En la línea 2463
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... lliams, Davies y Clark; y cerca de ellas están las chozas de los braceros indígenas. una colonia próxima se ven hazas magníficas de trigo y de cebada; en otros puntos, campos de patatas y de tréboles. puedo describir todo lo que he visto: grandes jardines, donde se hallan todas las frutas y todas las legumbres de Inglaterra y otras muchas pertenecientes a climas más cálidos; pudiendo citar como ejemplo: el espárrago, la judía, el cohombro, el ruibarbo, la manzana, la pera, el higo, el melocotón, el albaricoque, las uvas, la aceituna, la grosella, la mora y el lúpulo; los brezos forman los cercados y de trecho en trecho se ven algunas encinas; cultivándose también muchas especies de flores ...

En la línea 3827
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Setos de madreselva y zarzamora orlaban el camino, y de trecho en trecho se erguía el tronco de un negrillo, robusto y achaparrado, de enorme cabezota, como un as de bastos, con algunos retoños en la calvicie, varillas débiles que la brisa sacudía, haciendo resonar como castañuelas las hojas solitarias de sus extremos. ...

En la línea 3972
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La luz amarillenta del gas brillaba de trecho en trecho, cerca de las ramas polvorientas de las raquíticas acacias que adornaban el boulevard, nombre popular de la calle por donde entraban en el pueblo. ...

En la línea 3972
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La luz amarillenta del gas brillaba de trecho en trecho, cerca de las ramas polvorientas de las raquíticas acacias que adornaban el boulevard, nombre popular de la calle por donde entraban en el pueblo. ...

En la línea 9411
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ya había subido el sol gran trecho del cielo, ya calentaba la mañana con tibias caricias de un Abril de Vetusta; en la casa creían postrada o dormida a la Regenta y no abrían las maderas del balcón, ni interrumpían el descanso de la enferma. ...

En la línea 820
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Subieron, no sin que a Jacinta le quedaran ganas de examinar bien toda la pillería que en el patio quedaba. Allá en el fondo había divisado dos niños y una niña. Uno de ellos era rubio y como de tres años. Estaban jugando con el fango, que es el juguete más barato que se conoce. Amasábanlo para hacer tortas del tamaño de perros grandes. La niña, que era de más edad, había construido un hornito con pedazos de ladrillo, y a la derecha de ella había un montón de panes, bollos y tortas, todo de la misma masa que tanto abundaba allí. La señora de Santa Cruz observó este grupo desde lejos. ¿Sería alguno de aquellos? El corazón le saltaba en el pecho y no se atrevía a preguntar a la zancuda. En el último peldaño de la escalera encontraron otro obstáculo: dos muchachuelas y tres nenes, uno de estos en mantillas, interceptaban el paso. Estaban jugando con arena fina de fregar. El mamón estaba fajado y en el suelo, con las patas y las manos al aire, berreando, sin que nadie le hiciera caso. Las dos niñas habían extendido la arena sobre el piso, y de trecho en trecho habían puesto diferentes palitos con cuerdas y trapos. Era el secadero de ropa de las Injurias, propiamente imitado. ...

En la línea 820
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Subieron, no sin que a Jacinta le quedaran ganas de examinar bien toda la pillería que en el patio quedaba. Allá en el fondo había divisado dos niños y una niña. Uno de ellos era rubio y como de tres años. Estaban jugando con el fango, que es el juguete más barato que se conoce. Amasábanlo para hacer tortas del tamaño de perros grandes. La niña, que era de más edad, había construido un hornito con pedazos de ladrillo, y a la derecha de ella había un montón de panes, bollos y tortas, todo de la misma masa que tanto abundaba allí. La señora de Santa Cruz observó este grupo desde lejos. ¿Sería alguno de aquellos? El corazón le saltaba en el pecho y no se atrevía a preguntar a la zancuda. En el último peldaño de la escalera encontraron otro obstáculo: dos muchachuelas y tres nenes, uno de estos en mantillas, interceptaban el paso. Estaban jugando con arena fina de fregar. El mamón estaba fajado y en el suelo, con las patas y las manos al aire, berreando, sin que nadie le hiciera caso. Las dos niñas habían extendido la arena sobre el piso, y de trecho en trecho habían puesto diferentes palitos con cuerdas y trapos. Era el secadero de ropa de las Injurias, propiamente imitado. ...

En la línea 2303
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... También se paseaba por aquellos andurriales, sin perder de vista el convento; iba y venía por las veredas que el paso traza en los terrenos, matando la yerba, y a ratos sentábase al sol, cuando este no picaba mucho. Montones de estiércol y paja rompían a lo lejos la uniformidad del suelo; aquí y allí tapias de ladrillo de color de polvo, letreros industriales sobre faja de yeso, casas que intentaban rodearse de un jardinillo sin poderlo conseguir; más allá tejares y las casetas plomizas de los vigilantes de consumos, y en todo lo que la vista abarca un sentimiento profundísimo de soledad expectante. Turbábala sólo algún perro sabio de los que, huyendo de la estricnina municipal, se pasean por allí sin quitar la vista del suelo. A veces el joven volvía al camino real y se dejaba ir un buen trecho hacia el Norte; pero no tenía ganas de ver gente y se echaba fuera, metiéndose otra vez por el campo hasta divisar las arcadas del acueducto del Lozoya. La vista de la sierra lejana suspendía su atención, y le encantaba un momento con aquellos brochazos de azul intensísimo y sus toques de nieve; pero muy luego volvía los ojos al Sur, buscando los andamiajes y la mole de las Micaelas, que se confundía con las casas más excéntricas de Chamberí. ...

En la línea 2930
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Un hombre se había detenido ante los combatientes en el último instante de la reyerta; acercose a Maxi y le miró con recelo. Creyendo que estaba mortalmente herido, no quería meterse en líos con la justicia. Cuando le oyó hablar, acercose más. «Buen hombre, ¿qué es eso?… ¡Pobre chico! Si no parece chico, sino un viejo… ¡Vaya, que pegar así a un pobre anciano!». Luego llegó otro hombre, que se destacó de un grupo de obreros que subían. Auxiliado por este, Maxi logró levantarse y corrió un buen trecho por el camino abajo, gritando: «¡Ladrón!… ¡a ese!… ¡al asesino!… ». Pero el coche estaba ya más allá de la iglesia. Formose en torno a la víctima un corro de cuatro, seis, diez personas de ambos sexos. Mirábales como si fueran amigos que habían de darle la razón reconociendo en él a la justicia pateada y a la humanidad escarnecida. Parecía un insensato. Su descompuesto rostro daba miedo, y su ahilada voz excitaba la mayor extrañeza. ...

En la línea 2435
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Continuamos la ascención por rampas cada vez más empinadas y estrechas. De vez en cuando había que franquear las profundas excavaciones que las cortaban de trecho en trecho, y desviar la marcha ante grandes bloques cortados a pico. A veces, debíamos marchar a gatas e incluso reptar sobre el vientre. Pero gracias a la habilidad de Conseil y a la fuerza del canadiense pudimos sortear todos los obstáculos. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Trecho

Cómo se escribe trecho o trrecho?
Cómo se escribe trecho o treco?

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