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La palabra traztornoz
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Comó se escribe traztornoz o trastornos?

Cual es errónea Trastornos o Traztornoz?

La palabra correcta es Trastornos. Sin Embargo Traztornoz se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino traztornoz es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra trastornos

Algunas Frases de libros en las que aparece trastornos

La palabra trastornos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1376
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... te efecto, que ciertas fracturas recientes y ciertos trastornos de importancia prueban admirablemente, debe producirse sólo en la superficie; de otro modo no habría un solo bloque de roca en todo Chile, y es tanto más probable que así sea cuanto que se sabe que la superficie de un cuerpo que vibra experimenta efectos diferentes de los que afectan al centro del mismo cuerpo ...

En la línea 1377
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r la misma razón no causan los terremotos tantos trastornos en las minas profundas, como podría imaginarse ...

En la línea 1426
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tos trastornos de posición parecen indicar a primera vista un movimiento espiroidal en los puntos así afectados; pero no es nada probable tal explicación. No podrían atribuirse a tendencia de las piedras a colocarse cada una en cierta posición respecto de las líneas de vibración, a la manera como los alfileres se colocan en determinadas posiciones sobre una hoja de papel que se agita? Por regla general las puertas o las ventanas abovedadas resisten mejor que ninguna otra clase de construcciones; y sin embargo un pobre viejo, cojo, que tenía la costumbre de arrastrarse bajo una puerta abovedada en cuanto se sentía una pequeña oscilación, fue aplastado esta vez bajo las ruinas. ...

En la línea 2900
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... creer en frecuentes cambios de las corrientes del Grande Océano, cuando los temblores de tierra que se verifican en algunos attols, las inmensas grietas que se observan en otros, indican con toda claridad cambios y trastornos perpetuos en las regiones subterráneas. ...

En la línea 1832
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Aquel ni puedes incomodaba tanto al joven y le parecía tan humillante, que a punto estuvo de dar a su tía un mentís como una casa. Pero no pasó de aquí, pues doña Lupe tuvo que ocuparse de cosas más graves que averiguar si su sobrino podía o no podía. Papitos fue quien le salvó aquel día, atrayendo a sí toda la atención del ama de la casa. Porque la mona aquella tenía días. Algunos lo hacía todo tan bien y con tanta diligencia y aseo, que doña Lupe decía que era una perla. Pero otros no se la podía aguantar. Aquel día empezó de los buenos y concluyó siendo de los peores. Por la mañana había cumplido admirablemente; estuvo muy suelta de lengua y de manos, haciendo garatusas y dando brincos en cuanto la señora le quitaba la vista de encima. Semejante fiebre era señal de próximos trastornos. En efecto, por la tarde dividió en dos la tapa de una sopera, y desde entonces todo fue un puro desastre. Cuando se enfurruñaba creeríase que hacía las cosas mal adrede. Le mandaban esto y se salía con lo otro. No se pueden contar las faltas que cometió en una hora. Bien decía doña Lupe que tenía los demonios metidos en el cuerpo y que era mala, pero mala de veras, una sinvergüenza, una mal criada y una calamidad… en toda la extensión de la palabra. Y mientras más repelones le daban, peor que peor. Pasó tanta agua del puchero del agua caliente al puchero de la verdura, que esta quedó encharcada. Los garbanzos se quemaron, y cuando fueron a comerlos amargaban como demonios. La sopa no había cristiano que la pasara de tanta sal como le echó aquella condenada. Luego era una insolente, porque en vez de reconocer sus torpezas decía que la señora tenía la culpa, y que ella, la muy piojosa, no estaría allí ni un día más porque misté… en cualsiquiera parte la tratarían mejor. ...

En la línea 5501
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al principio no dijo nada, esperando dar la sorpresa de sopetón; pero sus amigos conocieron que no era el mismo hombre. Daba un sonsonete de autoridad a sus palabras, medíalas mucho, tomaba el café con más pausa que de costumbre, y a cada momento echaba una frasecilla de protección. «Pero amigo Montes, no hay que apurarse… ya veremos, ya veremos si se te puede meter en algún hueco… D. Basilio me tiene que dar unos datos que necesito sobre la recaudación de la provincia de X… Oiga usted, Relimpio, no se dé prisa a presentar la memoria, porque esta situación dura. Cánovas tiene para un rato. Es hombre que entiende la aguja de marear». Y como se suscitara un debate político de los más graves, Rubín se puso de parte de los que defendían la tesis más razonable, conciliadora y templada. «Pero ustedes, ¿qué creen, que una sociedad puede vivir siempre soñando con trastornos? Seamos prácticos, señores, seamos prácticos, y no confundamos las pandillas de politicastros con el verdadero país». ...

En la línea 5993
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata no se rió más, ni Segunda dijo nada que excitase su hilaridad. Hasta la madrugada estuvo la tía acompañándola, y viéndola relativamente sosegada, se fue a descabezar un sueño antes de bajar al mercado. A poco de quedarse sola, la joven sintió dentro de sí una cosa extraña. Se le nublaron los ojos, y se le desprendía algo en su interior, como cuando vino al mundo Juan Evaristo; sólo que era sin dolor ninguno. No pudo apreciar bien aquel fenómeno, porque se quedó desvanecida. Al volver en sí advirtió que era ya día claro, y oyó el piar de los pajarillos que tenían su cuartel general en los árboles de la Plaza Mayor y en las crines de bronce del caballo de Felipe III. Fue a coger a su hijo en brazos, y apenas podía con él. Le faltaban las fuerzas; ¡pero de qué manera!, y hasta la vista parecía amenguársele y pervertírsele, porque veía los objetos desfigurados y se equivocaba a cada momento, creyendo ver lo que no existía. Se asustó mucho y llamó; pero nadie vino en su auxilio. Después de llamar como unas tres veces, fue a llamar la cuarta, y… aquello sí era grave; no tenía voz, no le sonaba la voz, se le quedaba la intención de la palabra en la garganta sin poderla pronunciar. Dio algunos toques con los nudillos en el tabique; pero al fin su mano se quedó como si fuera de algodón; daba golpes con ella, y los golpes no sonaban. También podía ser que sonaran y ella no los oyera. Pero ¿cómo no los oía Segunda, que estaba al otro lado del tabique? Luego, el brazo se puso también como carne muerta, resistiéndose a moverse. «¿Será que me estoy muriendo?» pensó la joven, echando miradas a su interior. Pero poco pudo ver allí, por estar el interior a oscuras o fantásticamente iluminado. Todas sus ideas sufrieron trastornos más o menos febriles, las imágenes se disfrazaron, cual si fuesen a las máscaras, tomando cara y apariencia de lo que no eran, y la única sensación dominante con alguna claridad en aquel desorden fue la de estar inmóvil y rígida, con los movimientos involuntarios suspendidos y los voluntarios desobedientes al deseo. A su parecer no respiraba; el oído y la vista daban de rato en rato alguna impresión fugaz de la vida exterior; pero estas impresiones eran como algo que pasaba, siempre de izquierda a derecha. Creyó ver a Segunda y oírla hablar con Encarnación; pero hablaban a la carrera, como seres endemoniados, pasando y perdiéndose en un término vago que caía hacia la mano derecha. El piar de pájaros también se precipitaba en aquel sombrío confín, y los chillidos con que Juan Evaristo pedía su biberón. ...

En la línea 3961
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Con estos estúpidos trastornos provocados por una puesta de sol ‑se dijo malhumorado‑ es imposible no cometer alguna tontería. Uno se siente capaz de ir a confesárselo todo no sólo a Sonia, sino a Dunia.» ...

Reglas relacionadas con los errores de s;z

Las Reglas Ortográficas de la S

Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz

Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad

Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa

Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso

Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima

Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.

Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.

Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.

Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

La X y la S


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Trastornos

Cómo se escribe trastornos o trrastorrnos?
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Más información sobre la palabra Trastornos en internet

Trastornos en la RAE.
Trastornos en Word Reference.
Trastornos en la wikipedia.
Sinonimos de Trastornos.

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