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La palabra trabagan
Cómo se escribe

Comó se escribe trabagan o trabajan?

Cual es errónea Trabajan o Trabagan?

La palabra correcta es Trabajan. Sin Embargo Trabagan se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino trabagan es que hay un Intercambio de las letras g;j con respecto la palabra correcta la palabra trabajan

Algunas Frases de libros en las que aparece trabajan

La palabra trabajan puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1940
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Don Fernando le había descrito aquel paraíso. Bandas infinitas de caballos salvajes, que esperaban las piernas educadoras del jinete; extensiones inmensas de tierra sin dueño, sin tirano, aguardando la mano del hombre para expeler la vida que germinaba en sus entrañas. ¡Qué Edén mejor para un campesino animoso y fuerte, esclavo hasta entonces en cuerpo y alma de los que no trabajan!... ...

En la línea 238
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Esta idea de estender el estanco de esta renta por todas las provincias acaso alarme á muchos que se tienen por prácticos conocedores del carácter de los indios, y viendo en cada reforma útil y necesaria un jérmen de males sin cuentos que con exajeracion les presenta su apocado espíritu, influyen, se dedican y trabajan siempre en oponer obstáculos y formar resistencia, mas por vanos temores que por razon, para que no se progrese en el camino de las mejoras. ...

En la línea 5633
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los albañiles trabajan, horadan el piso, espárcese un olor horrible y fétido... ...

En la línea 924
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mbién se han introducido algunas mejoras en las máquinas más sencillas; pero hoy todavía (1834) se desecan las minas, ¡transportando el agua a hombros en sacos de cuero! Los obreros de las minas trabajan mucho. les da muy poco tiempo para comer, y lo mismo en invierno que en verano comienzan a trabajar al rayar el día y no cesan hasta la noche. les pagan 25 francos al mes y la comida: el desayuno consiste en 16 higos y dos pedacitos de pan; la comida, son habas cocidas con agua; y la cena, trigo machacado y asado ...

En la línea 926
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s que trabajan dentro de la mina reciben 31,25 francos al mes y se les da además un poco de charqui; pero éstos no se apartan de la triste escena de su trabajo más que una vez cada quince días o cada tres semanas. ...

En la línea 1335
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... da mujer vive por turno una semana con el cacique, pero todas trabajan para él, le hacen ponchos, etc ...

En la línea 2542
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r muchos conceptos podría creerse que nos hallábamos en Inglaterra; sólo son más numerosas aquí las tabernas. que más sorprende son las cadenas de deportados o forzados que han cometido crímenes en la colonia: trabajan encadenados bajo la vigilancia de centinelas que tienen el fusil cargado ...

En la línea 506
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Pues no las he de querer? Yo lo tomo todo, hasta una llave vieja, para cuando se acabe el edificio. ¿Saben ustedes lo que me llevé ayer a casa? Cuatro azulejos de cocina, un grifo y tres paquetitos de argollas. Todo sirve, amigos. Si en algún tejar me dan cuatro ladrillos, los acepto y a la obra con ellos. ¿Ven ustedes cómo hacen los pájaros sus nidos? Pues yo construiré mi palacio de huérfanos cogiendo aquí una pajita y allá otra. Ya se lo he dicho a Bárbara, no ha de tirar ni un clavo, aunque esté torcido, ni una tabla, aunque esté rota. Los sellos de correo se venden, las cajas de cerillas también… ¿Con qué creen ustedes que he comprado yo el gran lavabo que tenemos en el asilo? Pues juntando cabos de vela y vendiéndolos al peso. El otro día me ofrecieron una petaca de cuero de Rusia. «¿Para qué le sirve eso?» dirán estos señores. Pues me sirvió para hacer un regalo a uno de los delineantes que trabajan en el proyecto… ¿Ven ustedes a este marqués de Casa-Muñoz, que me está oyendo y me ha ofrecido dos vigas de doble T? Bueno: ¿cuánto apuestan a que le saco algo más? ¿Pues qué, creen ustedes que el señor marqués tiene sus grandes yeserías de Vallecas para ver estos apuros míos y no acudir a ellos? ...

En la línea 2235
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¿Quieres que te diga una cosa?—gritaba el primogénito, descomponiéndose—. Pues don Carlos no ha triunfado ya por vuestra culpa, por culpa de los curas. Hay que ir allá, como he ido yo, para hacerse cargo de las intrigas de la gentualla de sotana, que todo lo quiere para sí, y no va más que a desacreditar con calumnias y chismes a los que verdaderamente trabajan. Yo no podía estar allí; me ahogaba. Le dije a Dorregaray: 'mi general, no sé cómo usted aguanta esto', y él se alzaba de hombros, ¡poniéndome una cara… ! No pasaba día sin que los lechuzos le llevaran un cuento a don Carlos. Que Dorregaray andaba en tratos con Moriones para rendirse, que Moriones le había ofrecido diez millones de reales, en fin, mil indecencias. Cuando llegó a mi noticia que me acusaban de haber ido al Cuartel General de Moriones a llevar recados de mi jefe, me volé, y aquella misma tarde, habiéndome encontrado a la camarilla en el atrio de la iglesia de San Miguel, me lié la manta a la cabeza, y por poco se arma allí un Dos de Mayo. «Aquí no hay más traidores que ustedes. Lo que tienen es envidia del traidor, si le hubiera, por el provecho que saque de su traición. No digo yo por diez millones; pero por diez mil ochavos venderían ustedes al Rey, y toda su descendencia; ladrones infames, tíos de Judas». En fin, que si no acierta a pasar el coronel Goiri, que me quería mucho, y me coge a la fuerza y me arranca de allí y me lleva a mi casa, aquella tarde sale el redaño de un cura a ver la puesta del sol. Estuve tres días en cama con un amago de ataque cerebral. Cuando me levanté, pedí una audiencia a Su Majestad. Su contestación fue ponerme en la mano el canuto y el pasaporte para la frontera. En fin, que los engarza-rosarios dieron conmigo en tierra, porque no me prestaba a ayudarles en sus maquinaciones contra los leales y valientes. Por las sotanas se perdió don Carlos V, y al VII no le aprovechó la lección. Allá se las haya. ¿No querías religión?, pues ahí la tienes; atrácate de curas, indigéstate y revienta. ...

En la línea 2826
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Acostáronse, y el tiempo que aún estuvo despierta empleolo Fortunata en hacer comparaciones. El cuerpo desmedrado de Maxi le producía, al tocar el suyo, crispamientos nerviosos. Y también se dio a pensar en lo molesto y difícil que era para ella tener que vivir dos vidas diferentes, una verdadera, otra falsa, como las vidas de los que trabajan en el teatro. A ella le era muy difícil representar y fingir, por lo que su tormento se crecía considerablemente. «No podré, no podré—pensaba al dormirse—hacer esta comedia mucho tiempo». A la madrugada despertó después de un profundísimo y reparador sueño, y entonces le dio por llorar, haciendo cálculos, representándose con gran poder de la mente escenas probables, y condoliéndose de no poder ver a su amante a todas horas. ...

En la línea 4923
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Por la tarde pidió Moreno su coche y estuvo haciendo visitas hasta las siete. Comió en casa de los de Santa Cruz, y estos lo notaron sombrío, padeciendo chocantes distracciones, y tan indiferente a todo, que ni siquiera tomaba con calor la defensa de sus principios y gustos extranjeros, cuando Barbarita, por combatirle la murria, sacaba a relucir algún tema de entretenida polémica sobre este punto. Algo dijo, sin embargo, que animó la desmayada conversación de aquella noche. «¿Saben ustedes cuál es una de las cosas que me cargan más en España? La costumbre que tienen las criadas de ponerse a cantar cuando trabajan. Parecía natural que en mi casa me viera yo libre de este tormento. Pues no señor. Tiene mi tía Guillermina una criadita cuya boca vale por dos murgas. No vale mandarla callar. Obedece durante diez minutos, y de repente vuelve otra vez con el señor alcalde mayor. Dice que se olvida, Creánmelo ustedes. Le rompería la cabeza». ...


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Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras g;j

Reglas relacionadas con los errores de g;j

Las Reglas Ortográficas de la G

Las palabras que contienen el grupo de letras -gen- se escriben con g.

Observa los ejemplos: origen, genio, general.

Excepciones: berenjena, ajeno.

Se escriben con g o con j las palabras derivadas de otra que lleva g o j.

Por ejemplo: - de caja formamos: cajón, cajita, cajero...

- de ligero formamos: ligereza, aligerado, ligerísimo...

Se escriben con g las palabras terminadas en -ogía, -ógico, -ógica.

Por ejemplo: neurología, neurológico, neurológica.

Se escriben con g las palabras que tienen los grupos -agi-, -igi. Por ejemplo: digiere.

Excepciones: las palabras derivadas de otra que lleva j. Por ejemplo: bajito (derivada de bajo), hijito

(derivada de hijo).

Se escriben con g las palabras que empiezan por geo- y legi-, y con j las palabras que empiezan por

eje-. Por ejemplo: geografía, legión, ejército.

Excepción: lejía.

Los verbos cuyos infinitivos terminan en -ger, -gir se escriben con g delante de e y de i en todos sus

tiempos. Por ejemplo: cogemos, cogiste (del verbo coger); elijes, eligieron (del verbo elegir).

Excepciones: tejer, destejer, crujir.

Las Reglas Ortográficas de La J

Se escriben con j las palabras que terminan en -aje. Por ejemplo: lenguaje, viaje.

Se escriben con j los tiempos de los verbos que llevan esta letra en su infinitivo. Por ejemplo:

viajemos, viajáis (del verbo viajar); trabajábamos, trabajemos (del verbo trabajar).

Hay una serie de verbos que no tienen g ni j en sus infinitivos y que se escriben en sus tiempos

verbales con j delante de e y de i. Por ejemplo: dije (infinitivo decir), traje (infinitivo traer).


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Trabajan

Cómo se escribe trabajan o trrabajan?
Cómo se escribe trabajan o travajan?
Cómo se escribe trabajan o trabagan?

Más información sobre la palabra Trabajan en internet

Trabajan en la RAE.
Trabajan en Word Reference.
Trabajan en la wikipedia.
Sinonimos de Trabajan.

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