Cual es errónea Torrentes o Torentes?
La palabra correcta es Torrentes. Sin Embargo Torentes se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra torentes es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra torrentes

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Algunas Frases de libros en las que aparece torrentes
La palabra torrentes puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2763
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El terreno presenta de continuo escabrosidades y desniveles; aquí un barranco profundo o rambla, excavado por los torrentes invernales; más allá una eminencia, muchas veces fragosa e inculta, en cuya cima aparece un pueblecito aislado y solitario. ...
En la línea 3346
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Poco después de llegar empezó a llover a torrentes, y así continuó sin cesar los dos días sucesivos, cosa que me afligió poco, pues pasé todo ese tiempo en la cama, y casi puedo decir que dormitando. ...
En la línea 4554
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El viento rugía sin cesar y llovía a torrentes. ...
En la línea 81
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 14 de abril.- Salimos de Socego para dirigirnos a otra hacienda situada en las márgenes del río Macae, límite dé los cultivos en esta dirección. Esta propiedad tiene cerca de una legua de longitud, y al propietario se le ha olvidado cuál puede ser la anchura de ella. Todavía no se ha roturado más que una pequeña parte, y, sin embargo, cada hectárea puede dar con profusión todos los ricos productos de las tierras tropicales. Si se compara con la enorme extensión del Brasil, la parte cultivada es insignificante; casi todo sigue en estado salvaje. ¡Qué enorme población podrá alimentar este país en lo futuro! Durante el segundo día de nuestro viaje, el camino que seguimos está tan atestado de plantas trepadoras, que uno de nuestros hombres nos precede para abrirnos paso hacha en mano. El bosque abunda en objetos admirables, entre los cuales no puedo cansarme de admirar los helechos arborescentes, poco elevados, pero de un follaje tan verde, tan gracioso y tan elegante. Por la tarde cae a torrentes la lluvia y tengo frío, aunque el termómetro marca 65 grados Fahrenheit (18 grados 3 centesimales). En cuanto cesa la lluvia presencio un espectáculo curioso: la enorme evaporación que se produce en toda la extensión del bosque. Un espeso vapor blanco envuelve entonces las colinas hasta unos 100 pies de altura; estos vapores se elevan como columnas de humo por encima de las partes más frondosas del bosque, y principalmente por encima de los valles. He podido observar varias veces este fenómeno, debido, a mi parecer, a la inmensa superficie del follaje, calentada anteriormente por los rayos del sol. ...
En la línea 155
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En la vertiente oriental de las Cordilleras y en esas mismas latitudes, pero donde el cielo azul y el clima tan hermoso prueban que el viento ha sido privado de su humedad al pasar por las montañas, las áridas llanuras de la Patagonia tienen pobrísima vegetación. En las partes más septentrionales del continente, en la región de los vientos alisios constantes al suroeste, magníficos bosques adornan la costa occidental; al paso que puede darse el nombre de desierto a toda la costa occidental comprendida entre los 40 y los 320 latitud sur. En esta costa occidental, al norte de los 44 latitud sur, al paso que los vientos alisios pierden su regularidad y caen periódicamente torrentes de lluvia, las costas que rodean el Pacífico, tan desnudas en el Perú, vístense junto al cabo Blanco 2 MACLAREN: artículo AMERICA, Enciclopedia Británica. ...
En la línea 483
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 18 de noviembre.- Acompaño a mi hospedero a su estancia, sita en el arroyo de San Juan. Por la tarde damos a caballo una vuelta alrededor de su propiedad: comprende 2 1/2 leguas cuadradas y está en lo que se llama un rincón, es decir, que el río de la Plata costea uno de los lados y los otros dos están defendidos por torrentes infranqueables. Hay allí un excelente puesto para embarcaciones pequeñas y una gran abundancia de monte bajo, lo cual constituye un valor de mucha cuantía, pues esa leña se emplea para la calefacción en Buenos' Aires. Tenía yo curiosidad por saber cuál podría ser el valor de una estancia tan completa. Hay en ella 3.000 cabezas de ganado vacuno y podría alimentar tres o cuatro veces más, 700 yeguas, 150 caballos domados y 600 carneros; además hay agua y piedra caliza en gran cantidad, excelentes corrales, una casa y un vivero de albérchigos. Por todo esto han ofrecido 10.000 pesos al propietario; pide 2.500 pesos más y probablemente lo daría por menos. El principal trabajo que necesita una estancia es recoger dos veces por semana el ganado en un sitio céntrico, para amansarlo y poco y para contarlo. Pudiera creerse que esta operación presentará grandes dificultades cuando se reúnan 12.000 a 15.000 cabezas en un lugar. ...
En la línea 598
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El basalto es pura y simplemente lava que ha corrido bajo el mar; pero han debido producirse las erupciones en gran escala. En efecto, en el punto en que primero hemos observado esta formación tiene 120 pies de espesor. ¡Cuál no será el grueso de esta capa en la cordillera! No tengo ningún dato que me permita decirlo, pero la plataforma alcanza allí una altura aproximada de 3.000 pies sobre el nivel del mar. Por consiguiente, debemos buscar el origen de esta capa en las montañas de esta gran cadena; y bien dignos son de tal origen estos torrentes de lava que han corrido a una distancia de 100 millas sobre el lecho tan poco inclinado del mar. No hay más que echar una ojeada sobre los cantiles de basalto de los dos lados opuestos del valle para convencerse de que en otro tiempo no debieron ser más que un solo bloque. ¿Cuál es el agente que ha arrastrado a una distancia tan excesivamente larga una masa sólida de roca tan dura, y con un espesor de 300 pies y en una anchura que varía de poco menos de dos hasta cuatro millas? Por más que el río tenga tan poca potencia cuando se trata de acarrear fragmentos, aunque sean de poco volumen, hubiera podido ejercer en el transcurso de los tiempos una erosión gradual; efecto cuya importancia sería difícil de determinar. Pero en el caso que nos ocupa, además del poco alcance de un agente de esta naturaleza, podría darse una serie de excelentes razones para sostener que un brazo de mar ha atravesado en otras épocas este valle. Sería superfluo en esta obra detallar los argumentos que inducen a esta conclusión, sacados de la forma y de la naturaleza de los terrenos, que afectan la disposición de gigantescas escaleras y que ocupan los dos lados del valle; de la manera como el fondo de éste se extiende en una llanura en forma de bahía cerca de los Andes, llanura entrecortada por colinas de arena, y de algunas conchas marinas que se encuentran en el lecho del río. Si no tuviera limitado el espacio de que puedo disponer, demostraría que en otro tiempo atravesaba la América meridional en este punto un estrecho parecido al de Magallanes, y que, como éste, unía el océano Atlántico al océano Pacífico. Pero no por eso dejaremos de preguntar: ¿Cómo ha sido arrastrado el basalto sólido? Los antiguos geólogos hubieran llamado en su auxilio la acción violenta de alguna espantosa catástrofe; pero tan suposición, en este caso, sería inadmisible; porque las mismas mesetas dispuestas en gradas y llevando en su superficie conchas existentes en la actualidad, mesetas que bordean la larga extensión de las costas de la Patagonia, rodean también el valle del Santa Cruz. ...
En la línea 14474
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Caía el agua a torrentes. ...
En la línea 16470
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El cielo encapotado amenazaba desplomarse en torrentes de lluvia. ...
En la línea 203
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Patán, fiel a su palabra, murió al pie de su cañón; pero otro artillero ocupó de inmediato su puesto. Había muchos hombres muertos y otros horriblemente heridos, con las piernas y brazos rotos o separados del tronco, que se debatían con desesperación entre torrentes de sangre. ...
En la línea 1038
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... El velero viró y emprendió su carrera hacia el norte. Yáñez y Sandokán se ocultaron bajo las enormes plantas para ponerse a cubierto de la lluvia, que caía a torrentes. ...
En la línea 1164
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Sí. Vendrán, no lo dudes. Ahora busquemos un asilo. Llueve a torrentes y este huracán no tiene trazas de ceder pronto. ...
En la línea 260
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Tres hurras acogieron la orden. Había sonado la hora del combate. Unos instantes después, la dos chimeneas de la fragata vomitaban torrentes de humo negro y el puente se movía con la trepidación de las calderas. ...
En la línea 1232
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En pocos minutos estuvimos a tiro de fusil de la costa. El suelo era casi enteramente madrepórico, pero algunos lechos de torrentes desecados, sembrados de restos granfticos, demostraban que la isla era debida a una formación primordial. ...
En la línea 1296
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Ned Land siguió la costa hacia el Oeste. Luego, tras haber vadeado algunos torrentes, llegamos a un altiplano bordeado de magníficos bosques. A lo largo de los cursos de agua vimos algunos martines pescadores que no aceptaron nuestra proximidad. Su circunspección probaba que aquellos volátiles sabían a qué atenerse sobre los bípedos de nuestra especie, y de ello inferí que si la isla no estaba habitada era, por lo menos, frecuentada por seres humanos. ...
En la línea 2369
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... A las dos horas de nuestra partida del Nautilus habíamos atravesado la línea de árboles, y ya, a cien pies por encima de nuestras cabezas, se erguía el pico de la montaña cuya proyección trazaba su sombra sobre la brillante irradiación de la vertiente opuesta. Algunos arbustos petrificados corrían aquí y allá en ondulantes zigzags. Los peces se levantaban en masa bajo nuestros pasos como pájaros sorprendidos en las altas hierbas. La masa rocosa estaba torturada por impenetrables anfractuosidades, profundas grutas, insondables agujeros en cuyos fondos oía yo removerse cosas formidables. La sangre me asaltaba a torrentes el corazón cuando veía una antena enorme cerrarme la ruta o cuando alguna pinza espantosa se cerraba ruidosamente en la sombra de las cavidades. Millares de puntos luminosos acribillaban las tinieblas. Eran los ojos de crustáceos gigantescos, agazapados en sus guaridas, de enormes bogavantes erguidos como alabarderos haciendo resonar sus patas con un estrépito de chatarra, titánicos cangrejos apuntados como cañones sobre sus cureñas, y pulpos espantosos entrelazando sus tentáculos como un matorral vivo de serpientes. ...
En la línea 1375
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Después de haber almorzado, mister Fogg, mistress Aouida y sus compañeros volvieron a sus asientos. Phileas Fogg, la joven Aouida y sus compañeros, confortablemente instalados, miraban el paisaje variado que se presentaba a la vista; vastas praderas, montañas que se perfilaban en el horizonte, torrentes que rodaban sus aguas espumosas. De vez en cuando aparecía, en masa dilatada, un gran rebaño de bisontes, cual dique movedizo. Esos innumerables ejércitos de rumiantes oponen a veces un obstáculo insuperable al paso de los trenes. Se han visto millares de ellos desfilar, durante muchas horas, en apiñadas hileras cruzando los rieles. La locomotora tiene entoces que detenerse y aguardar que la vía esté libre. ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Torrentes
Cómo se escribe torrentes o torentes?
Cómo se escribe torrentes o torrrrentes?
Cómo se escribe torrentes o torrentez?
Más información sobre la palabra Torrentes en internet
Torrentes en la RAE.
Torrentes en Word Reference.
Torrentes en la wikipedia.
Sinonimos de Torrentes.
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