Cual es errónea Silbidos o Silvidos?
La palabra correcta es Silbidos. Sin Embargo Silvidos se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino silvidos es que hay un Intercambio de las letras b;v con respecto la palabra correcta la palabra silbidos
Más información sobre la palabra Silbidos en internet
Silbidos en la RAE.
Silbidos en Word Reference.
Silbidos en la wikipedia.
Sinonimos de Silbidos.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Silbidos
Cómo se escribe silbidos o cilbidos?
Cómo se escribe silbidos o zilbidoz?
Cómo se escribe silbidos o silvidos?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece silbidos
La palabra silbidos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2464
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A nadie vimos en el desfiladero, aunque a ratos llegaban hasta nosotros voces y silbidos. ...
En la línea 304
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —No, aquel humo no era de incienso, subía a lo alto, pero no iba al cielo; aquellos silbidos de las máquinas le parecían burlescos, silbidos de sátira, silbidos de látigo. ...
En la línea 304
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —No, aquel humo no era de incienso, subía a lo alto, pero no iba al cielo; aquellos silbidos de las máquinas le parecían burlescos, silbidos de sátira, silbidos de látigo. ...
En la línea 304
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —No, aquel humo no era de incienso, subía a lo alto, pero no iba al cielo; aquellos silbidos de las máquinas le parecían burlescos, silbidos de sátira, silbidos de látigo. ...
En la línea 11226
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Hablaron los tres en voz baja; don Custodio decía las palabras, llenas de silbidos suaves —imitación del Magistral —al oído de su hija de penitencia; la consolaba, y ella levantando los ojos llenos de lágrimas los fijaba como quien se acomoda en sitio conocido y frecuentado, en los del clérigo de almíbar. ...
En la línea 560
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Manteniéndose sobre estos lomos, curvos, resbaladizos y cubiertos de tela en la que hundían sus pies, fueron desenvolviendo dos rollos de cable. Partieron de abajo unos silbidos de aviso, y poco a poco izaron, a fuerza de bíceps, una enorme lona cuadrada, que servia de toldo en el patio del palacio del gobierno cuando se celebraban fiestas oficiales durante el verano. Esta tela, gruesa y pesada como la vela mayor de uno de los antiguos navíos de línea, la subieron lentamente, hasta que sus dos puntas quedaron sobre los hombros del gigante, uniéndolas por detrás con varias espadas que hacían oficio de alfileres. De este modo las ropas del Hombre-Montaña quedaban a cubierto de toda mancha durante la laboriosa operación. Los barberos eran mujeres y pasaban de una docena. El más antiguo de ellos, de pie en uno de los hombros y rodeado de sus camaradas, daba órdenes como un arquitecto que, montado en un andamio, examina y dispone la reparación de una catedral. ...
En la línea 826
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Su canción era una marcha belicosa de las que entonaba el ejército americano durante la guerra en Francia. Cuando se fatigaba de cantar silbaba, y todos los del cortejo, contagiados por su alegría, intentaban imitarle. Las muchachas de la escolta, no menos regocijadas y enardecidas por la excursión, acompañaban el canto del gigante golpeando sus casquetes con sus espadas. Las aviadoras de larga pluma coreaban la canción o los silbidos desde sus máquinas aéreas, que flotaban muy cerca de Gillespie. Los habitantes de las cabañas y de los pueblecitos corrían hacia el camino, atraídos por esta música ruidosa que parecía venir de las nubes. ...
En la línea 1007
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Muchos de los que presenciaron el suceso habían olvidado la insolencia del Hombre-Montaña para preocuparse únicamente de la finalidad de otra acción suya que les parecía misteriosa. Después que el gigante hubo limpiado de gentío los salones de Momaren, haciendo huir a todos al fondo de la casa para librarse de su bombardeo líquido, irguió su estatura y fue a un determinado lugar de la fachada de la Universidad, lanzando varios silbidos con la estridencia de un huracán. ...
En la línea 2943
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El capitán Nemo salió. Pronto, los silbidos que se hicieron oír me indicaron que el agua se introducía en los depósitos. El Nautilus se hundió lentamente hasta que topó con el fondo de hielo a una profundidad de trescientos cincuenta metros. ...
En la línea 1371
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Más allá de Sacramento, el tren, después de pasar las estaciones de Junction, Roclin, Aubum y Colfax, penetró en el macizo de Sierra Nevada. Eran las siete de la mañana cuando pasó por la estación de Cisco. Una hora después, el dormitorio era de nuevo un vagón ordinario, y los viajeros podían ver por los cristales los pintorescos puntos de vista de aquel montafíoso país. El trazado del ferrocarril obedecía los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas, que parecían sin salida. La locomotora, brillante como unas andas, con su gran fanal, que despedía rojizos fulgores, su campana plateada, mezclaba sus silbidos y bramidos con los de los torrentes y cascadas, retorciendo su humo por las ennegrecidas ramas de los pinos. ...
En la línea 1447
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Después de un almuerzo bastante confortable, servido en el mismo vagón, mister Fogg y sus compañeros acababan de tomar los naipes de nuevo, cuando se oyeron violentos silbidos. El tren se paró. ...
En la línea 1615
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En efecto; a las dos de la tarde, mientras que la nieve caía a grandes copos, se oyeron unos silbidos procedentes del Este. Una sombra enorme, precedida de un resplandor rojizo, avanzaba con lentitud, considerablemente abultada por las brumas que le daban fantástico aspecto. ...
En la línea 1617
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... No tardó en saberse lo que era. La locomotora, que andaba a corto vapor y dando grandes silbidos, era la que, después de haberse separado del tren, había conlinuado su marcha con tan espantosa velocidad, llevando al maquinista y fogonero inanimados. Había corrido muchas millas, y, después, apagándose el fuego, por falta de combustible, la velocidad se fue amortiguando, hasta que la máquina se detuvo, veinte millas más allá de la estación de Kearney. ...
Reglas relacionadas con los errores de b;v
Las Reglas Ortográficas de la B
Regla 1 de la B
Detrás de m se escribe siempre b.
Por ejemplo:
sombrío
temblando
asombroso.
Regla 2 de la B
Se escriben con b las palabras que empiezan con las sílabas bu-, bur- y bus-.
Por ejemplo: bujía, burbuja, busqué.
Regla 3 de la B
Se escribe b a continuación de la sílaba al- de inicio de palabra.
Por ejemplo: albanés, albergar.
Excepciones: Álvaro, alvéolo.
Regla 4 de la B
Las palabras que terminan en -bundo o -bunda y -bilidad se escriben con b.
Por ejemplo: vagabundo, nauseabundo, amabilidad, sociabilidad.
Excepciones: movilidad y civilidad.
Regla 5 de la B
Se escriben con b las terminaciones del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación y también el pretérito imperfecto de indicativo del verbo ir.
Ejemplos: desplazaban, iba, faltaba, estaba, llegaba, miraba, observaban, levantaba, etc.
Regla 6 de la B
Se escriben con b, en todos sus tiempos, los verbos deber, beber, caber, haber y saber.
Regla 7 de la B
Se escribe con b los verbos acabados en -buir y en -bir. Por ejemplo: contribuir, imbuir, subir, recibir, etc.
Excepciones: hervir, servir y vivir, y sus derivados.
Las Reglas Ortográficas de la V
Regla 1 de la V Se escriben con v el presente de indicativo, subjuntivo e imperativo del verbo ir, así como el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto de subjuntivo de los verbos tener, estar, andar y sus derivados. Por ejemplo: estuviera o estuviese.
Regla 2 de la V Se escriben con v los adjetivos que terminan en -ava, -ave, -avo, -eva, -eve, -evo, -iva, -ivo.
Por ejemplo: octava, grave, bravo, nueva, leve, longevo, cautiva, primitivo.
Regla 3 de la V Detrás de d y de b también se escribe v. Por ejemplo: advertencia, subvención.
Regla 4 de la V Las palabras que empiezan por di- se escriben con v.
Por ejemplo: divertir, división.
Excepciones: dibujo y sus derivados.
Regla 5 de la V Detrás de n se escribe v. Por ejemplo: enviar, invento.
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras b;v

El Español es una gran familia
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