Cual es errónea Servicios o Zervicioz?
La palabra correcta es Servicios. Sin Embargo Zervicioz se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino zervicioz es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra servicios
Errores Ortográficos típicos con la palabra Servicios
Cómo se escribe servicios o serrvicios?
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Cómo se escribe servicios o servizios?
Cómo se escribe servicios o serbicios?
Algunas Frases de libros en las que aparece servicios
La palabra servicios puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 125
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... A Montenegro no le infundían temor estas amenazas. Las había oído muchas veces: después de un domingo de gran fiesta, el amo hablaba siempre de despedir a los _extranjeros_; pero luego sus conveniencias comerciales le hacían aplazar la resolución, en vista de los buenos servicios que prestaban en el escritorio. ...
En la línea 354
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Colocaba miles y miles de botellas del vino de fuego que producía Marchamalo, en aquellos países septentrionales de noches casi eternas y días de pleno sol, que duran meses. El viajante, después de muchos años de servicios a la casa, había venido a España, pasando por Jerez, para conocer personalmente a los Dupont. Don Pablo había creído indispensable el invitarlo a comer con su familia. ...
En la línea 363
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Los dos inválidos de la lucha con la tierra no encontraban otra satisfacción en su miseria que el excelente carácter de Rafael. Como dos perros viejos, a los que se reserva por lástima un poco de pitanza, esperaban la hora de la muerte en su tugurio junto al portalón del cortijo. Sólo la bondad del nuevo aperador hacía llevadera su suerte. El tío _Zarandilla_ pasaba las horas sentado en uno de los bancos al lado de la puerta, mirando fijamente, con sus ojos opacos, los campos de interminables surcos, sin que el aperador le regañase por su indolencia senil. La vieja quería a Rafael como un hijo. Cuidaba de su ropa y su comida, y él pagaba con largueza estos pequeños servicios. ¡Bendito sea Dios! El muchacho se parecía por lo bueno y lo guapo al único hijo que los viejos habían tenido; un pobrecito que había muerto siendo soldado, en tiempos de paz, en un hospital de Cuba. Todo le parecía poco a la seña Eduvigis para el aperador. Reñía al marido porque no se mostraba, según ella, bastante amable y solícito con Rafael. Antes de que los perros anunciasen su proximidad, oía ella el trotar del caballo. ...
En la línea 751
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Mira, Fermín, hijo mío--decía con entonación oratoria.--¡Qué hermosura de viñas! Me siento orgulloso de prestar mis servicios a una casa que es dueña de Marchamalo. Esto no se encuentra en ninguna nación, y cuando yo oigo hablar de los progresos de la Francia, del poder militar de los alemanes o de la soberbia naval de los ingleses, contesto: «Está bien; ¿pero dónde tienen ellos vinos como los de Jerez?» Todo lo que se diga es poco de este vino grato a los ojos, gustoso a la nariz, deleite del paladar y reparo del estómago. ¿No lo crees tú así?... ...
En la línea 2041
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sois un joven valiente -dijo Buckingham tendiendo a D'Artag nan una mano que éste apretó respetuosamente -; me ofrecéis vues tros servicios, los acepto; seguidnos a veinte pasos hasta el Louvre. ...
En la línea 5637
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan pensó que aquél era el momento de intervenir; de modo que se aproximó a la otra portezuela, descubriéndose respetuosa mente, y dijo:-Señora, ¿me permitís ofreceros mis servicios? Parece que este caballero os ha encolerizado. ...
En la línea 7076
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Os sé hombre de resolución, y vuestros servicios, bien dirigidos, en vez de perjudicaros pueden repor taros mucho. ...
En la línea 8178
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El señor den Essarts, que quería mucho a D'Artagnan, le ofreció entonces sun servicios: aquel cambio de cuerpo traía consign gastos de equipamiento. ...
En la línea 103
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... el deseo de remunerar tan dignamente cual corresponde los importantes servicios que esta clase de jueces iban á prestar, y resolverlos á emprender tan largo viaje para pais tan hermoso como remoto, declare un monte pio proporcionado al sueldo que se les señale, para que en el caso de perecer en el viaje ó á poco de su llegada, no queden en el abandono y desamparo sus mujeres é hijos; único medio de dar estímulo para que tan útil reforma se plantee cuanto antes, y se establezca, como sucederia bajo tan segura garantía. ...
En la línea 111
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... En buen hora que se premien con jenerosidad y aun pródigamente los singulares y estraordinarios servicios que pueden prestarse en críticas circunstancias y por adelantos en las ciencias ó descubrimientos útiles en la agricultura, industria y navegacion; pero nunca se premien con infraccion de la ley: y esos premios sean puramente personales, y se fenezcan con la muerte del poseedor. ...
En la línea 115
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Se ha nombrado la palabra gobiernos, porque algunas provincias tienen gobernador militar, y parece conveniente dejarlas asi para premiar méritos y servicios de antiguos y honrados militares que los han prestado en aquellos paises; asi, pues, parece cómoda y adecuada division de las provincias de Filipinas la siguiente clasificacion: Gobiernas militares. ...
En la línea 139
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... a Que asi este gobierno militar, como el de las Islas Marianas, el de Zamboanga, y el de las Islas Batanes, deben ser para recompensar los servicios de los beneméritos militares que hayan servido en las Islas lo menos diez años, y con las demas calidades oportunas que se estimen, debiendo ser provistos por el gobierno, á propuesta del capitan jeneral de Filipinas cuando vaquen, pues deben ser empleos vitalicios, á menos que, dando causa y justificándose, mereciesen ser separados despues de juzgados; en cuyo caso, ademas de la privacion de empleo, sueldo y honores, sufririan las penas que hubiese lugar en derecho, y segun la gravedad de la causa porque se procediese contra ellos, juzgándolos segun las leyes. ...
En la línea 79
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En octubre de 1835 volvió Jorge Borrow a Inglaterra, y, apenas llevaba un mes en su país, la Sociedad Bíblica decidió utilizar de nuevo sus servicios, enviándole a Lisboa y Oporto con encargo de acelerar la propagación de la Biblia en Portugal. ...
En la línea 291
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Durante mi estancia en España, otras personas prestaron muy buenos servicios a la causa del evangelio, y en una obra de esta índole sería injusto pasar en silencio sus esfuerzos. ...
En la línea 327
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Mi costumbre invariable al llegar a un país consiste en valerme de los servicios de un indígena, con la mira principal de perfeccionarme en la lengua, y como ya conozco casi todos los idiomas y dialectos importantes de oriente y occidente, me pongo con prontitud en condiciones de hacerme entender perfectamente por los naturales. ...
En la línea 1906
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Sin embargo, procuraremos no desagradar a Oliban; es de los nuestros y nos ha prestado buenos servicios; es, además, hombre inteligente; pero, como buen aragonés, si se le mete una idea en la cabeza, cuesta mucho trabajo arrancársela. ...
En la línea 534
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Si eso hay -dijo Panza-, yo renuncio desde aquí el gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa, en pago de mis muchos y buenos servicios, sino que vuestra merced me dé la receta de ese estremado licor; que para mí tengo que valdrá la onza adondequiera más de a dos reales, y no he menester yo más para pasar esta vida honrada y descansadamente. ...
En la línea 602
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y si son servicios parte de hacer un pecho benigno, algunos de los que he hecho fortalecen mi partido. ...
En la línea 1215
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Tornóle a referir el recado y embajada que había de llevar de su parte a su señora Dulcinea, y que, en lo que tocaba a la paga de sus servicios, no tuviese pena, porque él había dejado hecho su testamento antes que saliera de su lugar, donde se hallaría gratificado de todo lo tocante a su salario, rata por cantidad, del tiempo que hubiese servido; pero que si Dios le sacaba de aquel peligro sano y salvo y sin cautela, se podía tener por muy más que cierta la prometida ínsula. ...
En la línea 1318
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Ya se es ido el caballero: pelea en la guerra, vence al enemigo del rey, gana muchas ciudades, triunfa de muchas batallas, vuelve a la corte, ve a su señora por donde suele, conciértase que la pida a su padre por mujer en pago de sus servicios. ...
En la línea 377
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... La especie de chorlito real de patas largas, que parece andar con zancos (Himantopus nigricollis), se encuentra aquí en bandadas considerables. Hase acusado sin razón a este ave de tener poca elegancia cuando va por el agua poco profunda, su residencia favorita, dista mucho de carecer de gracia. Reunidas en bandadas, estas aves dejan oír un grito que se asemeja muchísimo a los ladridos de una jauría de perros pequeños en plena caza; despierto de pronto en mitad de la noche; durante algunos momentos me parece oír ladridos. El teru-tero (Vanellus Cayanus) es otra ave que a menudo turba también el silencio de la noche. Por su aspecto y sus costumbres se parece, desde muchos puntos de vista, a nuestros vencejos; sin embargo, tiene armadas las alas con unos espolones agudos como los que el gallo común lleva en las patas. Cuando se atraviesan las llanuras cubiertas de césped, esas aves se persiguen incesantemente; parecen profesar odio al hombre, el cual se lo devuelve con creces, pues no hay nada tan desagradable como su agudo grito, siempre el mismo y que no deja de hacerse oír ni un solo instante. El cazador las aborrece porque anuncian su aproximación a las demás aves y a todos los cuadrúpedos. Quizá prestan algunos servicios a los viajeros, pues, como dice Molina, le anuncian la vecindad de los ladrones en los caminos. Durante la estación de los amores fingen estar heridas y poder huir apenas, con el propósito de llevar lejos de sus nidos a los perros y a todos sus demás enemigos. Dícese que los huevos de estas aves son un manjar muy delicado. ...
En la línea 473
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Apenas hubo pretexto para comenzar esta revolución. Pero sería poco razonable pedir pretextos en un Estado que en nueve meses (de febrero a octubre de 1820) sufrió quince cambios de gobierno (según la Constitución, cada gobernador era elegido para un período de tres años). En el caso actual, algunos personajes que detestaban al gobernador Balcarce, porque eran partidarios de Rosas, abandonaron la ciudad en número de 70, y al grito de ¡viva Rosas! el país entero tomó las armas. Bloqueóse a Buenos Aires, no dejando entrar provisiones, ganado ni caballos; por lo demás, pocos combates y sólo algunos hombres muertos cada día. Los rebeldes sabían bien que interceptando los víveres la victoria sería suya uno u otro día. El general Rosas no podía saber aún este levantamiento, pero respondía en absoluto a los planes de su partido. Un año antes fue electo gobernador, pero declaró no aceptar sino a condición de que la Sala le confiriese poderes extraordinarios. Se los negaron y por eso no aceptó el puesto; desde entonces, su partido se amaña para probar que ningún gobernador puede permanecer en el poder. Prolongábase por ambas partes la lucha, hasta que pudieran recibirse noticias de Rosas. Llegó una nota suya pocos días después de salir yo de Buenos Aires: el general deploraba que se hubiese perturbado el orden público, pero era su parecer que los insurrectos tenían la razón de su parte. Al recibirse esta carta, gobernador, ministros, oficiales y soldados huyeron en todas direcciones; los rebeldes entraron en la ciudad, proclamaron nuevo gobernador y 5.500 de ellos se hicieron pagar los servicios prestados a la insurrección. ...
En la línea 760
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En todas partes del mundo una costa rocosa, algo protegida contra las olas, nutre tal vez, en un espacio dado, mayor número de animales. En la Tierra del Fuego hay una producción marina que por su importancia merece especial mención. Hay un alga, el Macrocystis pyrffera, que crece en todas las rocas hasta grandes profundidades, lo mismo en las costas exteriores que en los canales interiores3. Durante los viajes del Adventure y del Beagle creo que no se ha descubierto una sola roca cerca de la superficie que no haya sido indicada por esta planta flotante. Se comprende cuán grandes servicios prestará a los barcos que navegan en estos mares tempestuosos y a cuántos no habrá salvado de naufragios. Nada más sorprendente que ver crecer y des- 2 Creo que debe exceptuarse una Altica alpestre y un ejemplar único de Melatoma. Me dice Mr. Waterhouse que hay ocho o nueve especies de Harpalida (cuyas formas son especiales), cuatro o cinco especies de Heteromera, seis o siete de Rhinchophora, y una especie de cada familia de Staphytinidos, Eloteridos, Cehrionidos y Melolontidos. En los otros órdenes, son menos aún las especies, y en todos ellos más notable la escasez de individuos que la de las especies. Mr. Waterhouse ha descrito con esmero en los Annals of Nat. ...
En la línea 2654
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s colonos tienen, además, una gran ventaja, y es que sus hijos, aunque sean muy jóvenes les prestan importantes servicios. ...
En la línea 5896
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¿Qué decía? —Tontunas, que los carlistas estaban enseñoreados de algunas diócesis en que, contra el derecho, eran vicarios generales los que no podían serlo, sino interinamente y por gracia especial; pero que por ciertos servicios a la causa del Pretendiente, los superiores jerárquicos hacían la vista gorda. ...
En la línea 8280
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Eran panes prestados: Paco necesitaba que le distrajeran a Quintanar para quedarse como a solas con Edelmira; Mesía, que tantas veces había utilizado servicios análogos del Marquesito, fue a cumplir con su deber. ...
En la línea 10565
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Durante las dos enfermedades de la Regenta, el Magistral había prestado muchos servicios a don Víctor, y este aunque le era algo antipático el Magistral, se los había agradecido. ...
En la línea 15288
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... A la chica se le ocurrió ser, o fingirse, desinteresada, preferir los locos juegos del amor a las propinas, ofrecer sus servicios, con discretísimas medias palabras y buenas obras, a cambio de un cariño que Mesía no estaba en circunstancias de prodigar. ...
En la línea 292
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El rey Alfonso de Nápoles, muy entendido en objetos de arte, compró al Papa ánforas, copas y otros servicios de plata y oro, cálices, patenas y un tabernáculo con valiosos esmaltes. El Pontífice comía en platos de barro, y afirmó en uno de sus Breves que Iba a contentarse con una simple mitra de Uno, enajenando todas las joyas de la Iglesia para la guerra santa. ...
En la línea 553
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Su propia gloria era el tema ahora de la mayor parte de sus conversa-clones. Mostraba una melancolía de gran hombre, mal comprendido y peor remunerado, al quejarse de que su Gobierno no se daba cuenta de los inmensos servicios que estaba prestando en Roma. Casi todos los representantes diplomáticos de las repúblicas hispanoamericanas eran amigos suyos, y había pasado por Madrid para recibir los homenajes de la Fraternidad Hispanoamericana . Esto le permitía figurar a la cabeza de todos ellos, honor que no habían conseguido nunca, según don Arístides, los otros embajadores. ...
En la línea 1413
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después que el Papa le dio la Rosa de Oro, distinción reservada casi siempre a los reyes, que el Sacro Colegio votó unánimemente premiando sus servicios a la Iglesia, dejóse ver otra vez en público, pasando sin esfuerzo de su pereza oriental a la más arriesgada actividad. A espaldas de la basílica de San Pedro se había improvisado una plaza de toros, para dar una corrida, a la que asistió toda Roma. ...
En la línea 306
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La ciencia de Flimnap había podido desentrañar este misterio gracias a la interpretación de los rótulos. Eran latas de conservas. Pero aunque el traductor no hubiese prestado sus servicios científicos, el olfato sutil de aquellos pigmeos habría descubierto el contenido de los enormes cilindros, a pesar de que estaban herméticamente cerrados. Para su agudeza olfativa, el metal dejaba pasar olores casi irresistibles por lo intensos. Todos aspiraban con fuerza el ambiente, desde los cinco jefes del gobierno hasta los pajecillos porta-abanicos. ...
En la línea 367
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En cada viaje solo llevaba un plato. Al llegar, su motor lanzaba tres rugidos, e inmediatamente descendía de lo alto un cable con dos ganchos que sujetaban automáticamente el plato. Una grúa fija en el borde de la mesa subía el enorme redondel de metal repleto de viandas humeantes. Varios hombres de fuerza se agarraban a sus bordes al verlo aparecer, empujándolo hasta las manos del coloso. Gillespie tuvo la esperanza de que esta alimentación abundante sería acompañada con algún vino del país; pero en las tres comidas que llevaba hechas, la grúa solo subió un tonel, que podía servirle de vaso, lleno de agua. Al ver su gesto de extrañeza, la mujer que prestaba servicios de mayordomo hizo subir un segundo tonel, pero solo contenía leche. ...
En la línea 496
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Como todo buque tiene la misma arma agresiva, un combate naval es a modo de una lucha de pulpos en los abismos marítimos, entrelazando la maraña de sus patas metálicas, tirando el uno del otro, hasta que el más hábil o el más forzudo consigue paralizar al adversario. Además, los navíos están armados con unos aparatos que hacen oficio de tijeras para cortar los cables metálicos del enemigo. Adivino sus nuevas preguntas, gentleman. Quiere usted saber para que sirve nuestra flota, y yo le diré que para lo mismo que sirve nuestro ejército. La juventud entusiasta, que no gusta de los uniformes de las tropas terrestres y desea viajes y aventuras, entra a prestar sus servicios en las tres escuadras de nuestra Federación o en la flota aérea. ...
En la línea 543
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La divertía contemplar como aquellos jinetes masculinos, barbudos y con cimitarra, mandados por oficiales hembras, repelían a la muchedumbre para que no avanzase hasta las puntas de sus zapatos. A un lado del gran espacio completamente libre vio Gillespie un grupo de hombres que iba descargando de cinco carretas varios cubos llenos de una materia blanca, así como ciertos aparatos misteriosos envueltos en fundas y una gran tela arrollada lo mismo que un toldo. Debía ser el primer grupo de barberos que entraba a prestar sus servicios. ...
En la línea 1073
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Vieron entornada la puerta del 17, y Guillermina la empujó. Grande fue su sorpresa al encarar, no con el señor Platón a quien esperaba encontrar allí, sino con una mujerona muy altona y muy feona, vestida de colorines, el talle muy bajo, la cara como teñida de ferruje, el pelo engrasado y de un negro que azuleaba. Echose a reír aquel vestiglo, enseñando unos dientes cuya blancura con la nieve se podría comparar, y dijo a las señoras que Don Pepe no estaba, pero que al momentico vendría. Era la vecina del bohardillón, llamada comúnmente la gallinejera, por tener puesto de gallineja y fritanga en la esquina de la Arganzuela. Solía prestar servicios domésticos al decadente señor de aquel domicilio, barrerle el cuarto una vez al mes, apalearle el jergón, y darle una mano de refregones al Pituso, cuando la porquería le ponía una costra demasiado espesa en su angelical rostro. También solía preparar para el grande hombre algunos platos exquisitos, como dos cuartos de molleja, dos cuartos de sangre frita y a veces una ensalada de escarola, bien cargada de ajo y comino. ...
En la línea 3053
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al medio día era siempre de los retrasados, porque se levantaba tarde; por la noche era infaliblemente el primero. Rara vez, al entrar, encontraba ya allí a D. Evaristo González Feijoo o a Leopoldo Montes. La tertulia de la noche tenía su personal distinto de la del día, y eran pocos los que asistían a una y otra. Sólo Rubín era punto fijo en ambas. La peña aquella ocupaba tres mesas, y antes de que los parroquianos llegaran, el mozo les ponía a todos el servicio. Juan Pablo entraba a las ocho, cuando aún no había en el local más que tres o cuatro personas, y los mozos estaban de conversación sentados junto al mostrador. En este, el amo o encargado preparaba los servicios, poniendo pilas de platillos de azúcar. Cada instante se abría la puerta de cristales para dar paso a algún parroquiano (que entraba quitándose la bufanda o desembozándose), y luego se cerraba con fuerte batacazo, para volverse a abrir en seguida con estridente chirrido de goznes mohosos. Era un estribillo abrumador… Chirris… entrada del individuo con su puro de estanco en la boca… después pum y otra vez chirris… ...
En la línea 3072
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El cesante más digno de conmiseración es aquel que sólo pide unos cuantos días más de empleo para poder reclinar sobre la almohada de las Clases Pasivas una frente cargada de años, de sustos y de servicios. ...
En la línea 4149
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Nicolás se calmó luego, tomando el tono que cuadra a un sacerdote y con el cual sabía él muy bien rectificar la descompostura que le producían la ira o el contento. «Nada, yo estoy satisfecho, y aunque creo que me lo merezco por mis estudios y por los servicios que he prestado en el confesonario, no he de tener orgullo; y desde ahora lo digo, me he de llevar bien con mis compañeros de cabildo… esta es la cosa. A mí me gusta la paz y concordia entre príncipes cristianos. Una vida descansada, mi misita por las mañanas con la fresca, mi corito mañana y tarde, mi altar mayor cuando me toque, mi paseíto por las tardes, y vengan penas». ...
En la línea 454
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Pertenecemos a la cola de la nobleza, señor. Mi padre es baronet, uno de los pequeños lores, por servicios caballerescos. Se llama sir Ricardo Hendon, de Hendon Hall, junto a Monk's Holm, en Kent. ...
En la línea 545
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Pero todas estas cosas habían de tener un fin, y así, con el tiempo, Tom Canty se halló en estado de saltar de la cama. El funcionario destinado al efecto echó el agua, el funcionario destinado al efecto dirigió la operación, el elevado funcionario destinado al efecto apercibió una toalla, y al cabo Tom pasó sin detrimento por la etapa purificadora y quedó listo para recibir los servicios del peluquero real. Cuando, por fin, salió de las manos de este maestro, ofrecía una graciosa figura, tan linda como la de una doncella, con su capa y su trusa de raso púrpura y su gorra con pluma del mismo color. Se dirigió con toda pompa al aposento del desayuno, pasando en medió de su séquito de cortesanos, y a su tránsito éstos retrocedían abriendo calle y doblaban la rodilla. ...
En la línea 608
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Ahora estoy convencido de que si Vuestra Majestad se digna poner un poco más a prueba su memoria, resolverá el enigma del gran sello; una pérdida que fue ayer de importancia, aunque ya no la tiene hoy, puesto que sus servicios terminaron con la vida de nuestro difunto rey. ¿Quiere Vuestra Majestad dignarse hacer el experimento? ...
En la línea 757
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Es evidente que están loco, y me repugna castigarte; pero si me provocas, lo haré. Tus palabras no pueden hacernos daño aquí, donde no hay oídos que escuchen tus locuras; sin embargo, bueno será que tu lengua se ejercite en hablar con cautela, para que no pueda perjudicamos cuándo cambiemos de paraje. He cometido un asesinato y no puedo permanecer en casa, ni tú tampoco, porque necesito tus servicios. Mi nombre ha cambiado por prudentes razones. Ahora es Hobbs, Juan Hobbs. Tú te llamas Jack. Procura conservarlo en la memoria. Dime, ¿dónde está tu madre? ¿Dónde tus hermanas? No han acudido al lugar donde las habíamos citado. ¿Sabes dónde han ido? ...
En la línea 1462
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¿El señor no necesita de mis servicios? ...
En la línea 2783
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Hice observar a Conseil el considerable desarrollo de los lóbulos cerebrales en los inteligentes cetáceos. Exceptuado el hombre, ningún mamífero tiene una materia cerebral tan rica. Por ello, las focas son susceptibles de recibir una cierta educación; se las domestica fácilmente, y yo creo, con algunos naturalistas, que convenientemente amaestradas podrían prestar grandes servicios como perros de pesca. ...
En la línea 1263
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Vamos ahora a tratar de los detalles de nuestro convenio. Debe usted saber que, aun cuando he usado la palabra «porvenir» más de una vez, no solamente tendrá usted porvenir. Obra ya en mis manos una cantidad de dinero más que suficiente para su educación y para su subsistencia. Me hará usted el favor de considerarme su tutor. ¡Oh! — añadió al observar que yo me disponía a darle las gracias —. De antemano le digo que me pagan por mis servicios, pues, de lo contrario, no los prestaría. Se ha decidido que será usted mejor educado, de acuerdo con su posición completamente distinta, y se cree que comprenderá usted la importancia y la necesidad de entrar inmediatamente a gozar de estas ventajas. Dije que siempre lo había deseado. ...
En la línea 1287
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Por la pérdida de los servicios de su aprendiz. ...
En la línea 1289
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — De todo corazón — dijo Joe — libero a Pip de sus servicios, para que vaya a gozar del honor y de la fortuna. Pero si usted se figura que el dinero puede ser una compensación para mí por la pérdida de este niño, poco me importa la fragua, que es mi mejor amigo… ...
En la línea 1380
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Después de tan memorable acontecimiento fui a casa del sombrerero, del zapatero y del vendedor de géneros de punto, extrañado de que mi equipo requiriese los servicios de tantas profesiones. También fui a la cochera y tome un asiento para las siete de la mañana del sábado. No era ya necesario explicar por doquier el cambio de mi situación; pero cuando hacía alguna alusión a ello, la consecuencia era que el menestral que estaba conmigo dejaba de fijar su atención a través de la ventana de la calle alta, para concentrar su mente en mí. Cuando hube pedido todo lo que necesitaba, dirigí mis pasos hacia la casa de Pumblechook, y cuando me acercaba al establecimiento de éste, le vi en pie ante la puerta. ...
En la línea 225
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Al principio, como comprenderás, nos quedamos atónitas, pues no esperábamos en modo alguno una solicitud de esta índole, y tu hermana y yo nos pasamos el día reflexionando sobre la cuestión. Es un hombre digno y bien situado. Presta servicios en dos departamentos y posee una pequeña fortuna. Verdad es que tiene ya cuarenta y cinco años, pero su presencia es tan agradable, que estoy segura de que todavía gusta a las mujeres. Es austero y sosegado, aunque tal vez un poco altivo. Pero es muy posible que esto último sea tan sólo una apariencia engañosa. ...
En la línea 907
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Bien, escucha. He venido a tu casa porque no conozco a nadie más que a ti para que me ayude a volver a empezar. Tú eres mejor que todos los demás, es decir, más inteligente, más comprensivo… Pero ahora veo que no necesito nada, ¿entiendes?, absolutamente nada… No me hacen falta los servicios ni la simpatía de los demás… Estoy solo y me basto a mí mismo… Esto es todo. Déjame en paz. ...
En la línea 4366
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Fui a caer en eso que llaman un baile nocturno. No era más que una cloaca repugnante, como las que a mí me gustan. Se levantaban las piernas en un cancán desenfrenado, como jamás se había hecho en mis tiempos. ¡Es el progreso! De pronto veo una encantadora muchachita de trece años que está bailando con un apuesto joven. Otro joven los observa de cerca. Su madre estaba sentada junto a la pared, como espectadora. Ya puede usted suponer qué clase de baile era. La muchachita está avergonzada, enrojece; al fin se siente ofendida y se echa a llorar. El arrogante bailarín la obliga a dar una serie de vueltas, haciendo toda clase de muecas, y el público se echa a reír a carcajadas y empieza a gritar: '¡Bien hecho! ¡Así aprenderán a no traer niñas a un sitio como éste!' Esto a mí no me importa lo más mínimo. Me siento al lado de la madre y le digo que yo también soy forastero y que toda aquella gente me parece estúpida y grosera, incapaz de respetar a quien lo merece. Insinúo que soy un hombre rico y les propongo llevarlas en mi coche. Las acompaño a su casa y trabo conocimiento con ellas. Viven en un verdadero tugurio y han llegado de una provincia. Me dicen que consideran mi visita como un gran honor. Me entero de que no tienen un céntimo y han venido a hacer ciertas gestiones. Yo les ofrezco dinero y mis servicios. También me dicen que han entrado en el local nocturno por equivocación, pues creían que se trataba de una escuela de baile. Entonces yo les propongo contribuir a la educación de la muchacha dándole lecciones de francés y de baile. Ellas aceptan con entusiasmo, se consideran muy honradas, etcétera… , y yo sigo visitándolas. ¿Quiere usted que vayamos a verlas? Pero habrá de ser más tarde. ...
En la línea 4789
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ya comprendo. He oído decir que eran ustedes amigos. Pues bien, ya no está aquí. Desde anteayer nos vemos privados de sus servicios. Discutió con nosotros y estuvo bastante grosero. Habíamos fundado ciertas esperanzas en él, pero ¡vaya usted a entenderse con nuestra brillante juventud! Se le ha metido en la cabeza presentarse a unos exámenes sólo para poder darse importancia. No tiene nada en común con usted ni con su amigo el señor Rasumikhine. Ustedes viven para la ciencia, y los reveses no pueden abatirlos. Las diversiones no son nada para ustedes. Nihil esi, como dicen. Ustedes llevan una vida austera, monástica, y un libro, una pluma en la oreja, una indagación científica, bastan para hacerlos felices. Incluso yo, hasta cierto punto… ¿Ha leído usted las Memorias de Livingstone? ...
En la línea 977
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Pero la abuela ganó muy poco con que la librasen de los dos polacos. En su lugar acudió un tercero a ofrecer inmediatamente sus servicios. Esta hablaba perfectamente el ruso y parecía un lacayo vestido de señor. Tenía grandes bigotes y mucho amor propio. El también “se arrastraba a los pies de la pani”, pero se mostraba arrogante con los que le rodeaban, mandaba como un déspota. En una palabra, se afirmó no como el servidor, sino como el tirano de la abuela. En todo momento, a cada jugada, se dirigía a la abuela y juraba por todos los dioses que era un panz honorem —un hombre honrado— y que no cogería un solo kopek. A fuerza de oírle repetir estos juramentos la abuela acabó por tenerle miedo. ...
En la línea 979
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Al cabo de una hora, los dos polacos expulsados del casino volvieron a aparecer detrás del sillón de la abuela, ofreciendo de nuevo sus servicios, aunque no fuese más que para encargos. Potapytch juraba que el panz honorem les había guiñado el ojo e incluso entregado algo. ...
En la línea 1104
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Debía de estar, ciertamente, muy distraído, pues recuerdo que algunas veces los croupiers rectificaban mi juego. Cometía burdos errores. Mis sienes estaban mojadas, mis manos temblaban. Unos polacos me ofrecieron sus servicios, pero yo no escuchaba a nadie. ¡La suerte no me abandonaba! ...
En la línea 662
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Como hemos dicho, la comarca le debía mucho; los pobres se lo debían todo. En 1820, cinco años después de su llegada a M., eran tan notables los servicios que había hecho a la región que el rey le nombró nuevamente alcalde de la ciudad. De nuevo renunció; pero el prefecto no admitió su renuncia; le rogaron los notables, le suplicó el pueblo en plena calle, y la insistencia fue tan viva, que al fin tuvo que aceptar. El señor Magdalena había llegado a ser el señor alcalde. ...
En la línea 20
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Juan, si el señor no lo lleva a mal- respondió el recién venido-. Juan Picaporte, apodo que me ha quedado y que justificaba mi natural aptitud para salir de todo apuro, Creo ser honrado, aunque, a decir verdad, he tenido varios oficios. He sido cantor ambulante, he sido artista de circo donde daba el salto como Leotard y bailaba en la cuerda como Blondín; luego, al fin de hacer más útiles mis servicios, he llegado a profesor de gimnasia, y por último, era sargento de bomberos en París, y aún tengo en mi hoja de servicios algunos incendios notables. Pero hace cinco años que he abandonado la Francia, y queriendo experimentar la vida doméstica soy ayuda de cámara en Inglaterra. Y hallándome desacomodado y habiendo sabido que el señor Phileas Fogg era el hombre más exacto y sedentario del Reino Unido, me he presentado en casa del señor, esperando vivir con tranquilidad y olvidar hasta el apodo de Picaporte. ...
En la línea 516
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Arreglado el negocio, ya no faltaba más que guía, lo cual fue más fácil. Un joven parsi, de rostro inteligente, ofreció sus servicios. Mister Fogg aceptó y le prometió una gruesa remuneración, lo cual no podía menos de contribuir a redoblar su inteligencia. ...
En la línea 1081
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Fix estaba meditabundo en la proa. Se mantenía apartado, sabiendo que Fogg era poco hablador; por otra parte, le repugnaba hablar con el hombre de quien aceptaba los servicios. También pensaba en el porvenir. Le parecía cierto que mister Fogg no se detendría en Yokohama, y que tomaría inmediatamente el vapor de San Francisco, a fin de llegar a América, cuya vasta extensión le aseguraría la impunidad y la seguridad. El plan de Phileas Fogg le parecía sumamente sencillo. ...
Reglas relacionadas con los errores de s;z
Las Reglas Ortográficas de la S
Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz
Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad
Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa
Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso
Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima
Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.
Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.
Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.
Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.
Las Reglas Ortográficas de la Z
Se escribe z y no c delante de a, o y u.
Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.
Ejemplos: pedazo, terraza
Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.
Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez
La X y la S
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z

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Más información sobre la palabra Servicios en internet
Servicios en la RAE.
Servicios en Word Reference.
Servicios en la wikipedia.
Sinonimos de Servicios.
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