Cual es errónea Quisieron o Quisierron?
La palabra correcta es Quisieron. Sin Embargo Quisierron se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra quisierron es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra quisieron
Algunas Frases de libros en las que aparece quisieron
La palabra quisieron puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2528
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Hubiera deseado comprar una mula; pero aunque llegué a ofrecer treinta libras por una bastante ruin, no quisieron dármela; mientras que el precio de ambos caballos—magníficos animales por su talla y su fuerza—apenas llegaba a esa suma. ...
En la línea 3974
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pregunté a dos mujeres si habían visto a mi guía; pero no me entendieron o no quisieron entenderme, y, luego de cambiar entre sí unas pocas palabras en uno de los cien dialectos de Galicia, siguieron su camino. ...
En la línea 4460
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Dónde está _Perico_? Montó en su jaca y se fué en seguida a otra posada; pero la historia de su picardía corrió más que él, y no quisieron admitirlo en ninguna parte; volvió sobre sus pasos, y, al verme asomado a la ventana de la casa, lanzó un grito salvaje, me amenazó con el puño y salió al galope de la ciudad, perseguido por los gritos y los insultos de la gente. ...
En la línea 6040
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Al principio quisieron asustarle alzando mucho la voz, y hablando de la necesidad de matar a todos los extranjeros, y en especial al aborrecido _don Jorge_ y sus dependientes. ...
En la línea 245
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Paráronse los mercaderes al son destas razones, y a ver la estraña figura del que las decía; y, por la figura y por las razones, luego echaron de ver la locura de su dueño; mas quisieron ver despacio en qué paraba aquella confesión que se les pedía, y uno dellos, que era un poco burlón y muy mucho discreto, le dijo: -Señor caballero, nosotros no conocemos quién sea esa buena señora que decís; mostrádnosla: que si ella fuere de tanta hermosura como significáis, de buena gana y sin apremio alguno confesaremos la verdad que por parte vuestra nos es pedida. ...
En la línea 391
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... No quisieron las dos replicarle más, porque vieron que se le encendía la cólera. ...
En la línea 810
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Viendo su buena determinación, no quisieron los caminantes importunarle más, sino, tornándose a despedir de nuevo, le dejaron y prosiguieron su camino, en el cual no les faltó de qué tratar, así de la historia de Marcela y Grisóstomo como de las locuras de don Quijote. ...
En la línea 1818
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... No quisieron cansarse en sacarle del error en que estaba, pareciéndoles que, pues no le dañaba nada la conciencia, mejor era dejarle en él, y a ellos les sería de más gusto oír sus necedades. ...
En la línea 743
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Al día siguiente bajó a tierra una numerosa escuadra para comprarles pieles; no quisieron armas de fuego, sino que lo que más solicitaban era tabaco con preferencia a las hachas y herramientas. Toda la población de los toldos, hombres, mujeres y niños, se colocó en una altura del terreno; lo que constituía un espectáculo interesante, no pudiendo por menos de sentirse atraído hacia los llamados gigantes, tan confiados, tan agradables, y de tan buen humor. Al despedirnos nos rogaron que volviésemos a visitarles. Les agrada mucho tener consigo algunos europeos, y la vieja María, una de las tres mujeres más influyentes de la tribu, suplicó a Mr. Lowe que permitiera a uno de los marineros quedarse allí con ellos. La mayor parte del año la pasan aquí, pero en verano se van a cazar al pie de la cordillera, y a veces suben hacia el norte hasta el río Negro, a distancia de 750 millas (1.200 kilómetros). Tienen muchos caballos; según Lowe, cada hombre tienen cinco o seis, y hasta las mujeres y los niños tienen cada uno el suyo. En tiempos de Sarmiento (1580) estaban estos indios armados de arcos y flechas que desde hace mucho tiempo han desaparecido; también entonces tenían algunos caballos. Hay un hecho curioso que prueba la rapidez con que se multiplican estos animales en la América del Sur. Se desembarcaron los primeros caballos en Buenos Aires en 1537; abandonada esta colonia por algún tiempo, recobraron los caballos el estado salvaje, y ¡sólo cuarenta y tres años después, en 1580, se les encuentra ya en las costas del estrecho de Magallanes! Me ha contado Mr. Lowe que una tribu vecina de indios que hasta ahora no ha usado el caballo, comienza a conocer este animal y a apreciarlo; la tribu que habita los alrededores de la bahía de Gregory le da sus caballos más viejos, todos los inviernos, y unos cuantos hombres de los más peritos en su manejo, para ayudarles en sus cacerías. ...
En la línea 3533
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y, a pesar de las burlas casi irrespetuosas del pinche y de la sonrisa insultante de Pedro, los dos caballeros quisieron probar sus habilidades metiendo la mano en pastas y almíbares y en cuanto se preparaba. ...
En la línea 6337
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Los demás donde quisieron o pudieron. ...
En la línea 8871
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que Quintanar fuera ascendiendo con rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, a una edad en que todavía se sentía capaz de representar el Alcalde de Zalamea con toda la energía que el papel exige. ...
En la línea 12979
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero el saludo y la mirada de Mesía quisieron decir: Vaya usted con Dios; no entiendo palabra de eso que usted me quiere decir. ...
En la línea 1910
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Así como ahora existe una Lucrecia completamente distinta al monstruo que engendró la fantasía también empieza a deiarse ver un Alejandro Sexto que no es el bandido creado por sus calumniadores. Yo soy clérigo y me está prohibido hablar contra los papas; mas, sin incurrir en pecado, puedo establecer una diferencia entre los hombres y la sagrada función pontifical que ejercieron, y te digo que Juliano de la Rovere, o sea Julio Segundo, procedió como un malvado al denigrar a su antecesor, acogiendo todas las calumnias, por disparatadas que fuesen, para confundirlas, y dando protección a cuantos quisieron escribir contra los Borgias… El tal Rovere, tú sabes que tuvo hijos, lo mismo que Alejandro Sexto, y, además, fue aficionado a otras cosas infames no conocidas por nuestro compatriota. ...
En la línea 984
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Golbasto y Momaren, contagiados por tan heroico ejemplo, quisieron mostrar que servían para algo mas que hacer versos, y descolgaron de una panoplia una larga lanza. ...
En la línea 1146
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Otra vez quedaron inmóviles en el espacio las máquinas voladoras al ver al coloso tendido en mitad de la ladera, cerca ya del cordón de tropas. No quisieron continuar su arrastre y aflojaron los cables para que sintiese menos su cortante tirantez. ...
En la línea 1548
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Las matronas de la máquina volante, que veían debajo de ellas a todo el vecindario de la capital admirándolas, como si de su esfuerzo dependiese la suerte de la República, quisieron no marrar su segundo ataque, y para ello hicieron descender la máquina más cerca del gigante, aunque manteniéndola a tal altura que no pudiera alcanzarla con su garrote. ...
En la línea 2550
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Por una reja de la sacristía que da al patio, asomó la cara del sacristán, y poco después la de D. León Pintado. Dos monjas que estaban de turno en la portería se asomaron también por otra ventana baja; pero lo mismo fue verlas Mauricia que empezar también a mandarles piedras. Nada, que tuvieron que retirarse. Asustadas las infelices, quisieron pedir auxilio. En aquel instante llamó alguien a la puerta del convento, y a poco entró una señora, de visita, que pasó al salón, y enterándose de lo que ocurría, asomose también a la ventana baja. Era Guillermina Pacheco, que se persignó al ver la tragedia que allí se había armado. ...
En la línea 5262
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Intentaron acostarle. Pero no fue posible. Se les escapaba de las manos, con viveza de niño, que a veces parecía agilidad de mono. Su risa causaba espanto a las dos señoras, y últimamente no se le entendía una palabra de las muchas que de su boca soltaba atropelladamente, pronunciándolas de un modo primitivo, como los chiquillos que empiezan a hablar. Por fin el desgaste nervioso hubo de rendirle, y se quedó quieto en el sofá, con una pierna sobre la mesa, la otra en una silla, la cabeza debajo de un cojín, y los brazos extendidos en cruz. Una mano daba contra el suelo, y tenía la otra metida debajo del cuerpo, dando al brazo una vuelta que parecía inverosímil. No quisieron ellas variarle la difícil postura, temiendo que si le tocaban, se alborotaría de nuevo y les daría otra jaqueca. Doña Lupe dormitaba, sentada en una silla junto a la cama del matrimonio; pero Fortunata no pegó los ojos en toda la noche. ...
En la línea 1497
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Hugo no fue perseguido por sus amenazas ni por apropiarse de los estados y títulos de su hermano, porque ni la esposa ni el hermano quisieron testificar contra él, y a la primera no se le habría permitido hacerlo, aunque hubiese querido. Hugo abandonó a su mujer y partió para el Continente, donde murió al poco tiempo, y a poco el conde de Kent se casó con su viuda. Hubo grandes festejos y regocijos en el pueblo de Hendon cuando la pareja hizo su primera visita a la casa señorial. ...
En la línea 1467
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Cuando, repuestos de la sorpresa, quisieron tomar la ofensiva, era demasiado tarde. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

la Ortografía es divertida
Errores Ortográficos típicos con la palabra Quisieron
Cómo se escribe quisieron o kisieron?
Cómo se escribe quisieron o quisierron?
Cómo se escribe quisieron o quicieron?
Cómo se escribe quisieron o quizieron?
Más información sobre la palabra Quisieron en internet
Quisieron en la RAE.
Quisieron en Word Reference.
Quisieron en la wikipedia.
Sinonimos de Quisieron.
Palabras parecidas a quisieron
La palabra remontar
La palabra costillas
La palabra echarle
La palabra cerril
La palabra requisa
La palabra extraordinariamente
La palabra distribuir
Webs amigas:
Becas de Murcia . Ciclos formativos en Valladolid . Ciclos formativos en La Palma . - Hotel Zen