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La palabra prrofundamente
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Comó se escribe prrofundamente o profundamente?

Cual es errónea Profundamente o Prrofundamente?

La palabra correcta es Profundamente. Sin Embargo Prrofundamente se trata de un error ortográfico.

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Profundamente

Cómo se escribe profundamente o prrofundamente?


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Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

Algunas Frases de libros en las que aparece profundamente

La palabra profundamente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2786
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Tras esto, el cardenal, oyendo dar en el péndulo las once, se incli nó profundamente pidiendo permiso al rey para retirarse y suplicándo le que se reconciliase con lareina. ...

En la línea 4557
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan se aburría profundamente, el cura también. ...

En la línea 9680
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La n o che era profundamente tenebrosa y resultaba ya casi imposible distin guir la orilla desde la barca; con mayor razón no se habría podido dis tinguir la barca desde la orilla. ...

En la línea 10973
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y se inclinó profundamente ante el cardenal como hombreque di ce: «¡Señor, que se haga vuestra voluntad!»El cardenal se acercó a la mesa y, sin sentarse, escribió algunas lí neas sobre un pergamino cuyos dos tercios ertaban ya cubiertos y puso su sello. ...

En la línea 544
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Después de cenar me acosté, y luego de ofrecer mis devociones a Aquel que me había protegido en un viaje tan peligroso, me dormí profundamente hasta el otro día. ...

En la línea 854
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A los judíos de esta clase se les considera generalmente más civilizados que los otros, mejor educados y más profundamente versados en la lengua de la Escritura y en las tradiciones de sus mayores. ...

En la línea 901
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La mañana era profundamente oscura y el frío, como siempre, penetrante. ...

En la línea 1166
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Cómo se reirían los _Busné_ si se encontraran en el camino a dos _Calés_ viajando con equipaje!» Durante mi estancia en Badajoz, tuve poco trato con los españoles; lo más del tiempo se lo consagré a los gitanos, raza ya conocida y tratada por mí en diversas partes del mundo, y con quienes me encontraba más a mis anchas que con los silenciosos y reservados hombres de España; medio siglo puede estar un extranjero entre españoles sin que le dirijan media docena de palabras, a no ser que partan de él los primeros pasos para intimar, y aun así, puede verse rechazado con un encogimiento de hombros y un _no entiendo_, porque entre los muchos prejuicios profundamente arraigados en este pueblo se cuenta la singular idea de que ningún extranjero es capaz de aprender su lengua, idea a que siguen aferrados aunque le oigan hablar en ella corrientemente; todo lo más que en tal caso conceden, es esto: _Habla cuatro palabras, y nada más_. ...

En la línea 2606
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, haciendo fuerza para soltar la mano de la daga, que Lotario la tenía asida, la sacó, y, guiando su punta por parte que pudiese herir no profundamente, se la entró y escondió por más arriba de la islilla del lado izquierdo, junto al hombro, y luego se dejó caer en el suelo, como desmayada. ...

En la línea 154
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Si sólo se atendiese a la América del Sur, nos inclinaríamos acaso a creer que los árboles no crecen sino en un clima muy húmedo; en efecto, el límite de la zona de los bosques coincide muy singularmente con el de los vientos húmedos. En la parte meridional de este continente, allí donde soplan casi constantemente de tempestad los vientos del oeste, cargados de humedad por el Pacífico, todas las islas y todos los puntos de la costa occidental tan profundamente recortada, desde el 380 de latitud hasta la punta más extrema de la Tierra de Fuego, están cubiertos de impenetrables bosques. ...

En la línea 186
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Sólo nos falta hablar del buitre (Vultur Aurea) y del gallinazo. Encuéntrase el primero en todas las comarcas moderadamente húmedas desde el cabo de Hornos hasta la América del Norte. Al contrario que el Polyvorus brariliensit y el chimango, ha penetrado en las islas Falkland. El buitre es un ave solitaria, que a lo sumo se encuentra por parejas. Puede reconocerse inmediatamente hasta a gran distancia por su elegante vuelo y por la altura a que se cierne. Sabido es que sólo se alimenta de carnaza. En la costa occidental de la Patagonia, en medio de los islotes con vegetación y en la costa tan profundamente recortada, se nutre nada más que con lo que el mar arroja a la costa y con las focas muertas. Donde estas últimas se reúnen sobre los peñascos, de seguro se encuentran buitres. El gallinazo (Cathartes atratus) no habita en las mismas regiones que la última especie y nunca se encuentra al sur del 41 de latitud. Según Azara, pretende una tradición que no había de estas aves junto a Montevideo en tiempo de la conquista, y que sólo han ido a esos parajes detrás de los habitantes. En la actualidad habitan en gran número en el valle del Colorado, sito a 300 millas al sur de Montevideo. ...

En la línea 317
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Numerosos insectos, lamelicornios y heterómeros, notables estos últimos por su cuerpo tan profundamente esculpido, se arrastraban despacio por el suelo; mientras la tribu de los lagartos, habitantes habituales de los terrenos arenosos, corría en todas direcciones. ...

En la línea 574
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En este continente meridional todo se verifica en gran escala. Desde el río de la Plata hasta la Tierra del Fuego, una distancia de 1.200 millas (1.930 kilómetros) se han levantado las tierras en masa (y en Patagonia a una altura de 300 a 400 pies) durante el período de las conchas marinas actuales. Las conchas antiguas que quedaron en la superficie de la llanura levantada conservan todavía en parte sus colores, aun estando expuesta a la acción de la atmósfera. Ocho largos períodos de reposo al menos, han interrumpido este movimiento de elevación; durante estos períodos ha arrastrado el mar las tierras profundamente y formando a niveles sucesivos largas líneas de cantiles o escarpaduras, que separan las diferentes planicies que se elevan unas tras otras como las gradas de una escalera gigantesca. El movimiento de elevación y la irrupción del mar durante los períodos de reposo se han verificado con mucha igualdad en inmensas extensiones de costa; me ha sorprendido mucho observar, en efecto, que las planicies se encontraban a alturas casi iguales, en puntos muy distantes entre sí. La llanura más baja se encuentra a 90 pies sobre el nivel del mar, y la más alta, a corta distancia de la costa, a 950 pies sobre dicho nivel. De esta última planicie no quedan más que algunos restos bajo la forma de colinas de vértices planos, cubiertos de cantos rodados. La llanura más alta, en las orillas del Santa Cruz alcanza una elevación de 3.000 pies sobre el nivel del mar al pie de la cordillera. He dicho que en el período de las conchas marinas actuales se había elevado la Patagonia de 300 a 400 pies; y puedo añadir que desde la época en que las montañas de hielo transportaban piedras, ha llegado la elevación hasta 1.500 pies. Por lo demás, estos movimientos de elevación no han afectado sólo a la Patagonia. ...

En la línea 4154
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ) Además, don Álvaro era profundamente materialista y esto no lo confesaba a nadie. ...

En la línea 8199
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era muy guapa, y con el hábito blanco de novicia, la cabeza prisionera de la rígida toca, muy coloradas las mejillas, lucientes los ojos, los labios hechos fuego, las manos en postura hierática y la modestia y castidad más límpida en toda la figura, interesaba profundamente. ...

En la línea 8305
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Durmió profundamente. ...

En la línea 11130
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si bien seguía creyéndose profundamente piadoso, don Víctor hacía distinciones sospechosas entre la religión y el clero, entre el catolicismo y el ultramontanismo. ...

En la línea 758
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Fue a meterse en la caja portátil, pero todavía retrocedió para comunicar a su inferior el gran descubrimiento que acababa de hacer. Una cólera sorda y fría había registrado su memoria mas profundamente que la vanidad halagada. ...

En la línea 1702
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La consideración de que Margaret había podido privarse de bailar durante cuatro semanas para casarse con Edwin conmovió a este profundamente. '¡Adorable criatura!… ¡Imposible pedir mayor sacrificio!… ' ¡Ay! ¡Cómo deseaba tenerla en sus brazos, de cinco a siete de la tarde, en cualquier hotel de las riberas del Atlántico o del Pacífico, bailando al son de una orquesta de negros, cadenciosa y disparatada! ...

En la línea 582
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A poco de acostarse notó Jacinta que su marido dormía profundamente. Observábale desvelada, tendiendo una mirada tenaz de cama a cama. Creyó que hablaba en sueños… pero no; era simplemente quejido sin articulación que acostumbraba a lanzar cuando dormía, quizá por causa de una mala postura. Los pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche, huyeron pronto de la mente de Jacinta. ¿Qué le importaba a ella que hubiese República o Monarquía, ni que D. Amadeo se fuera o se quedase? Más le importaba la conducta de aquel ingrato que a su lado dormía tan tranquilo. Porque no tenía duda de que Juan andaba algo distraído, y esto no lo podían notar sus padres por la sencilla razón de que no le veían nunca tan cerca como su mujer. El pérfido guardaba tan bien las apariencias, que nada hacía ni decía en familia que no revelara una conducta regular y correctísima. Trataba a su mujer con un cariño tal, que… vamos, se le tomaría por enamorado. Sólo allí, de aquella puerta para adentro, se descubrían las trastadas; sólo ella, fundándose en datos negativos, podía destruir la aureola que el público y la familia ponían al glorioso Delfín. Decía su mamá que era el marido modelo. ¡Valiente pillo! Y la esposa no podía contestar a su suegra cuando le venía con aquellas historias… Con qué cara le diría: «Pues no hay tal modelo, no señora, no hay tal modelo, y cuando yo lo digo, bien sabido me lo tendré». ...

En la línea 1212
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las dos damas celebraron aquella broma mientras le arreglaban la cama. Guillermina había salido de la casa sin despedirse, y poco a poco se fueron marchando los demás. Antes de las doce, todo estaba en silencio, y los papás se retiraron a su habitación, después de encargar a Jacinta que estuviese muy a la mira para que el Delfín no se desabrigara. Este parecía dormido profundamente, y su esposa se acostó sin sueño, con el ánimo más dispuesto a la centinela que al descanso. No había transcurrido una hora, cuando Juan despertó intranquilo, rompiendo a hablar de una manera algo descompuesta. Creyó Jacinta que deliraba, y se incorporó en su cama; mas no era delirio, sino inquietud con algo de impertinencia. Procuró calmarle con palabras cariñosas; pero él no se daba a partido. «¿Quieres que llame?».—«No; es tarde, y no quiero alarmar… Es que estoy nervioso. Se me ha espantado el sueño. Ya se ve; todo el día en este pozo del aburrimiento. Las sábanas arden y mi cuerpo está frío». ...

En la línea 1939
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Maximiliano, al oír esto, estaba profundamente embebecido, mirando el retrato de Rufinita Torquemada. La veía y no la veía, y sólo confusamente y con vaguedades de pesadilla, se hacía cargo de la actitud de la señorita aquella, retratada sobre un fondo marino y figurando que estaba en una barca. Vuelto en sí, pensó en defenderse; pero no podía encontrar las armas, es decir, las palabras. Con todo, ni por un instante se le ocurría ceder. Flaqueaba su máquina nerviosa; pero la voluntad permanecía firme. ...

En la línea 2487
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata, que pocos días antes fue trasladada al dormitorio en que estaba Mauricia, vio que esta se había acostado vestida y descalza. Acercose a ella y por su bronca respiración creyó entender que dormía profundamente. Mucho le daba qué pensar el singular estado en que su amiga se había puesto, y esperaba que le pasaría pronto, como otros toques semejantes aunque de diverso carácter. Largo tiempo estuvo desvelada, pensando en aquello y en otras cosas, y a eso de las doce, cuando en el dormitorio y en la casa toda reinaban el silencio y la paz, notó que Mauricia se levantaba. Pero no se atrevió a hablarle ni a detenerla, por no turbar el silencio del dormitorio, iluminado por una luz tan débil que le faltaba poco para extinguirse. Mauricia atravesó la estancia sin hacer ruido, como sombra, y se fue. Poco después Fortunata sentía sueño y se aletargaba; mas en aquel estado indeciso entre el dormir y el velar, creyó ver a su compañera entrar otra vez en el dormitorio sin que se le sintieran los pasos. Metiose debajo de la cama, donde tenía un cofre; revolvió luego entre los colchones… Después Fortunata no se hizo cargo de nada, porque se durmió de veras. ...

En la línea 950
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Duerme; duerme profundamente –dijo–. Y el ceño desapareció de su frente, cediendo a una expresión de satisfacción malvada. El rostro del dormido niño se iluminaba con una sonrisa. El ermitaño refunfuñó: –Su corazón es felíz–. Y se alejó. Furtivamente empezó a dar vueltas, buscando algo por todas partes, deteniéndose a veces a escuchar, y a veces volteando a su alrededor para echar una mirada rápida a la cama, y hablando sin cesar entre dientes. Por fin encontró, lo que necesitaba: un enorme cuchillo mohoso y una piedra de afilar. Se acuclilló junto al fuego y empezó a afilar el cuchillo suavemente sin dejar de musitar, refunfuñar y rezongar… ...

En la línea 972
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Cuando Augusto se encontró ante doña Ermelinda empezó a darle sus excusas. Estaba, según decía, profundamente afectado; Eugenia no había sabido interpretar sus verdaderas intenciones. Él, por su parte, había cancelado formalmente la hipoteca de la casa y esta aparecía legalmente libre de semejante carga y en poder de su dueña. Y si ella se obstinaba en no recibir las rentas, él, por su parte, tampoco podía hacerlo; de manera que aquello se perdería sin provecho para nadie, o mejor dicho, iría depositándose a nombre de su dueña. Además, él renunciaba a sus pretensiones a la mano de Eugenia y sólo quería que esta fuese feliz; hasta se hallaba dispuesto a buscar una buena colocación a Mauricio para que no tuviese que vivir de las rentas de su mujer. ...

En la línea 1234
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Pues entonces… entonces… diga a su sobrina que acepto sus explicaciones, que se las agradezco profundamente, que seguiré siendo su amigo, un amigo leal y noble, pero sólo amigo, ¿eh?, nada más que amigo, sólo amigo… Y no le diga que yo no soy un piano en que se puede tocar a todo antojo, que no soy un hombre de hoy te dejo y luego te tomo, que no soy sustituto ni vicenovio, que no soy plato de segunda mesa… ...

En la línea 838
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Después de varios esfuerzos pudo levantarse; cogió una cimitarra y empezó a dar tajos desesperados por todos lados, corriendo tras la sombra del baronet. Hasta que, vencido por el sueño y el alcohol, cayó al suelo y se quedó profundamente dormido. ...

En la línea 1092
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Ese terrible espectáculo inauguraba la serie de catástrofes marítimas que el Nautilus debía encontrar en su derrotero. Desde su incursión en mares más frecuentados, veíamos a menudo restos de naufragios que se pudrían entre dos aguas, y más profundamente cañones, obuses, anclas, cadenas y otros mil objetos de hierro carcomidos por el orín. ...

En la línea 1528
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El capitán Nemo recobró por fin el dominio de sí mismo. Su fisonomía, tan profundamente alterada, recuperó su calma habitual. Tras dirigir a su segundo algunas palabras en su idioma incomprensible, se volvió hacia mí y me dijo en un tono bastante imperioso: ...

En la línea 1845
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... De repente se abrió ante nosotros una vasta gruta excavada en un pintoresco conglomerado de rocas tapizadas de flora submarina. En un primer momento, la gruta me pareció profundamente oscura. Los rayos solares parecían apagarse en ella por degradaciones sucesivas. Su vaga transparencia no era ya más que luz ahogada. El capitán Nemo entró en ella y nosotros le seguimos. Mis ojos se acostumbraron pronto a esas tinieblas relativas. Distinguí los arranques de la bóveda, muy caprichosamente torneados, sobre pilares naturales sólidamente sustentados en su base granítica, como las pesadas columnas de la arquitectura toscana. ...

En la línea 2357
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Era casi medianoche. Las aguas estaban profundamente oscuras, pero el capitán Nemo me mostró a lo lejos un punto rojizo, una especie de resplandor que brillaba a unas dos millas del Nautilus. Lo que pudiera ser aquel fuego, así como las materias que lo alimentaban y la razón de que se revivificara en la masa líquida, era algo que escapaba por completo a mi comprensión. En todo caso, nos iluminaba, vagamente, es cierto, pero pronto me acostumbré a esas particulares tinieblas, y comprendí entonces la inutilidad en esas circunstancias de los aparatos Ruhmkorff. ...

En la línea 701
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Verá usted - dijo Joe meditabundo, no porque hubiese necesidad de meditar tal respuesta, sino porque era costumbre en la taberna que se fingiera reflexionar profundamente todo cuanto se discutía -. No, no es mi hijo. No lo es. ...

En la línea 1000
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Ya sabe, tío Pumblechook — dijo mi hermana mientras agarraba la bolsa del dinero — que le estamos profundamente agradecidos. ...

En la línea 1121
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Biddy se hizo cargo instantáneamente de la enferma, como si lo hubiera estudiado desde su infancia, y, así, Joe pudo gozar, en cierto modo, de la mayor tranquilidad que había entonces en su vida y hasta, de vez en cuando, concurrir a Los Tres Alegres Barqueros, lo cual era, ciertamente, beneficioso. Los policías habían sospechado bastante del pobre Joe, a pesar de que él nunca se enteró, y parece que llegaron a la conclusión de considerarle uno de los hombres más profundamente inteligentes que habían encontrado en su vida. ...

En la línea 1238
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Todos estábamos profundamente persuadidos de que el desgraciado Wopsle había ido demasiado lejos, y que, siendo aún tiempo, haría mejor en detenerse en su atolondrada carrera. ...

En la línea 101
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Sí, un bruto… Sepa usted, señor, que me he bebido hasta sus medias. No los zapatos, entiéndame, pues, en medio de todo, esto sería una cosa en cierto modo natural; no los zapatos, sino las medias. Y también me he bebido su esclavina de piel de cabra, que era de su propiedad, pues se la habían regalado antes de nuestro casamiento. Entonces vivíamos en un helado cuchitril. Es invierno; ella se enfría; empieza a toser y a escupir sangre. Tenemos tres niños pequeños, y Catalina Ivanovna trabaja de sol a sol. Friega, lava la ropa, lava a los niños. Está acostumbrada a la limpieza desde su más tierna infancia… Todo esto con un pecho delicado, con una predisposición a la tisis. Yo lo siento de veras. ¿Creen que no lo siento? Cuanto más bebo, más sufro. Por eso, para sentir más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Yo bebo para sufrir más profundamente. ...

En la línea 119
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Marmeladof hizo una nueva pausa, profundamente conmovido. En ese momento invadió la taberna un grupo de bebedores en los que ya había hecho efecto la bebida. En la puerta del establecimiento resonaron las notas de un organillo, y una voz de niño, frágil y trémula, entonó la Petite Ferme. La sala se llenó de ruidos. El tabernero y los dos muchachos acudieron presurosos a servir a los recién llegados. Marmeladof continuó su relato sin prestarles atención. Parecía muy débil, pero, a medida que crecía su embriaguez, se iba mostrando más expansivo. El recuerdo de su último éxito, el nuevo empleo que había conseguido, le había reanimado y daba a su semblante una especie de resplandor. Raskolnikof le escuchaba atentamente. ...

En la línea 203
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Tráela, por el amor de Dios! ¡Trae esa carta! ‑exclamó Raskolnikof, profundamente agitado‑. ¡Señor… ! ¡Señor… ! ...

En la línea 402
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Se sentó al pie de un árbol y respiró profundamente. ...

En la línea 1077
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ¿Y por qué, por qué esta certeza estaba tan profundamente arraigada en mí, y desde hacía tanto tiempo? Pensaba en ello —lo repito— no como una eventualidad, sino como algo que debía necesariamente ocurrir. ...

En la línea 274
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... En cuanto al hombre, estaba tan cansado que ni aprovechó aquellas blancas sábanas. Apagó la luz soplando con la nariz como acostumbran los presidarios, se dejó caer vestido en la cama, y se quedó profundamente dormido. Era medianoche cuando el obispo volvió del jardín a su cuarto. Algunos minutos después, todos dormían en aquella casa. ...

En la línea 575
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... La hija de aquella mujer era uno de los seres más hermosos que pueden imaginarse y estaba vestida con gran coquetería. Dormía tranquila en los brazos de su madre. Los brazos de las madres son hechos de ternura; los niños duermen en ellos profundamente. ...

En la línea 873
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Javert saludó profundamente al alcalde y salió. ...

En la línea 939
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Javert suspiró profundamente, y prosiguió con la misma frialdad y tristeza: ...

En la línea 751
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Los sacerdotes volvieron a quedar estupefactos, asombrándose profundamente el juez Obadiah. ...

En la línea 1151
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Algunos instantes después que Fix salió del fumadero, dos mozos habían recogido a Picaporte, profundamente dormido, y lo habían acostado sobre la tarima reservada a los fumadores. Pero, tres horas más tarde, Picaporte, perseguido hasta en sus pesadillas por una idea fija, se despertaba y luchaba contra la acción enervante del narcótico. El pensamiento de su deber no cumplido sacudía su entorpecimiento. Bajaba de aquella tarima de ebrios, y apoyándose, vacilante, en las paredes, cayendo y levantándose, pero siempre impelido por una especie de instinto, salía del fumadero gritando como en suefíos: ¡el 'Carnatic', el 'Carnatic'! ...

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Profundamente en la RAE.
Profundamente en Word Reference.
Profundamente en la wikipedia.
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