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La palabra penetrrarr
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Comó se escribe penetrrarr o penetrar?

Cual es errónea Penetrar o Penetrrarr?

La palabra correcta es Penetrar. Sin Embargo Penetrrarr se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra penetrrarr es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra penetrar

Más información sobre la palabra Penetrar en internet

Penetrar en la RAE.
Penetrar en Word Reference.
Penetrar en la wikipedia.
Sinonimos de Penetrar.


la Ortografía es divertida

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Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece penetrar

La palabra penetrar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2324
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El pobre mercero permaneció de pie a la puerta, mientras los ojos del personaje que acabamos de describir se fijaban en él y parecían penetrar hasta el fondo del pasado. ...

En la línea 4094
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En aquel momento se fijó en los árboles, cuyas hojas la luz conti nuaba argentando, y como uno de ellos emergía sobre el camino, pen só que desde el c entro de sus ramas su mirada podría penetrar en el pa bellón. ...

En la línea 4520
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Las cortinas estaban echadas a medias y no dejaban penetrar más que una luz misteriosa, aprovechada para una plácida ensoñación. ...

En la línea 6081
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Sin embargo, y hay que decirlo en su elogio, el primer empleo que hizo de su influencia sobre Ketty fue tra tar de saber por ells qué había sido de la señora Bonacieux; pero la pobre muchacha juró sobre el cru cifijo a D'Artagnan que ignoraba todo, pues su ama no dejaba nunca penetrar más que la mitad de sus secretos; sólo creía poder responder que no estaba muerta. ...

En la línea 4534
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Esa garganta se ramifica por ambos lados en pequeñas cañadas o valles, tan cubiertos de árboles y tallares, que la mirada no puede penetrar en ellos. ...

En la línea 5310
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Qué enigma es este mundo! ¡Qué obscuras y misteriosas las fuentes de lo que llaman crimen y virtud! Si aquel desventurado niño es, con el tiempo, un asesino como su padre, ¿podría culpársele por ello? Arrullado por ladrones, ya vestido de ladrón, hijo de un ladrón cuya historia fué quizás igual a ésta, ¿es justo...? ¡Oh hombre! ¡Hombre! No intentes penetrar en el misterio del bien y del mal morales; reconoce que eres un gusano, arrójate al suelo y murmura con los labios pegados al polvo: ¡Jesús! ¡Jesús! Lo que más me sorprendió fué el buen comportamiento de los presos; lo llamo bueno después de considerar bien todas las cosas y de compararlo con el de la generalidad de los presos en otros países. ...

En la línea 398
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... pregunta cuál es el motivo de la aparición inmediata, en todos los senderos que conducen a una choza recién construida, de plantas que no crecen en las cercanías. En otro pasaje dice8: «Estos caballos (salvajes) tienen la manía de preferir los caminos y el borde de las carreteras para depositar sus excrementos; montones de ellos se encuentran en esos lugares». Pero, ¿no es eso una explicación del hecho? ¿No se producen así líneas de terreno ricamente abonado, que sirven de comunicación a través de inmensas regiones? Junto a Guardia encontramos el límite meridional de dos plantas europeas que se han hecho extraordinariamente comunes. El hinojo abunda en los revestimientos de los hoyos en las cercanías de Buenos Aires, Montevideo y otras ciudades. Pero el cardo9 aún se ha difundido mucho más: se le encuentra en estas latitudes a los dos lados de la cordillera, en todo el ancho del continente. Lo he hallado en sitios casi desiertos de Chile, de Entre Ríos y de la banda oriental. Sólo en este último país, hartas millas cuadradas (probablemente muchos centenares), están cubiertas por una masa de estas plantas armadas de pinchos, en sitios donde no pueden penetrar hombres ni animales. ...

En la línea 589
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante su último viaje lo había remontado el capitán Stokes en una extensión de cerca de 30 millas; pero la falta de provisiones le obligó a retroceder. No se conocía de este río más que lo descubierto en la excursión de que acabo de hablar. El capitán Fitz-Roy se resuelve a penetrar todo lo que el tiempo permitiese, y partimos el 18 en tres balleneras llevando provisiones para tres semanas. Componíase nuestra -expedición de 25 hombres, fuerza suficiente para desafiar a un ejército de indios. La marea ascendente nos arrastró muy pronto; el tiempo estaba bueno e hicimos una larga etapa; no tardamos en beber agua dulce del río, y por la tarde nos encontramos donde ya no se dejaba sentir la marea. ...

En la línea 673
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Al día siguiente traté de penetrar a alguna distancia en el interior del país, y puedo describir la Tierra del Fuego en cuatro palabras: un país montañoso, en parte sumergido, de tal modo que ocupan el lugar de los valles profundos estrechos y extensas bahías; y un inmenso bosque que se extiende desde las cimas de las montañas hasta la orilla de las aguas, cubriendo las vertientes, a excepción de la occidental. ...

En la línea 704
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Descargó entonces por dos veces su pistolete a poca distancia de la cabeza de un indígena; el hombre se extrañó mucho y se frotó la cabeza con cuidado; después se puso a hablar con sus compañeros muy deprisa, pero sin pensar en huir. Es muy difícil ponerse en el lugar de estos salvajes y comprender el móvil de sus acciones. En el caso que acabo de referir, con seguridad no había podido imaginarse el fueguense lo que podía ser el ruido de un arma de fuego descargada tan cerca de las orejas. Durante un segundo, quizá no dándose bien cuenta de lo que acababa de suceder y no sabiendo si era un ruido o un golpe, se frotó naturalmente la cabeza. De la misma manera cuando un salvaje ve un objeto alcanzado por una bala ha de pensar mucho tiempo antes de que pueda comprender cuál es la causa de este efecto: el hecho de un cuerpo que se hace invisible en virtud de su velocidad, debe ser, por otra parte, para él una idea del todo incomprensible. La fuerza excesiva de una bala que la hace penetrar en un cuerpo duro sin desgarrarle puede inducir al salvaje a creer que la bala no tiene fuerza ninguna. Creo que muchos salvajes, tales como los que habitan en la Tierra del Fuego, han visto muchos objetos heridos por una bala y hasta animales muertos sin darse cuenta de la terrible potencia del fusil. ...

En la línea 9166
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y ahora, hablando un poco de mí, ¡si usted pudiera penetrar en mi alma, Anita! yo sí que jamás podré pagarle esta hermosa resolución de esta tarde. ...

En la línea 9410
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y recordaba máximas y aforismos religiosos que había oído al Magistral, sin penetrar su terrible severidad, aquel sentido lúgubre y hondo que no parecían tener en los labios finos, suaves, llenos de silbantes sonidos del pulquérrimo canónigo. ...

En la línea 11662
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El agua volvía a azotar a los del duelo en diagonales, que el viento hacía penetrar por debajo de los paraguas. ...

En la línea 13117
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquellos infames que le habían embriagado o poco menos, obligándole después a penetrar en el templo, eran muy capaces de haber inventado en seguida la calumnia con que querían perderle. ...

En la línea 735
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Definitivamente era un padre de familia que sólo podía pensar en los suyos; un personaje tranquilo, incapaz de tener una historia secreta; un burgués que debía quedarse para siempre ante las puertas de la bohemia, sin conseguir penetrar en ellas por más que hiciese. Pero esto no disminuía su afecto hacia los que estaban dentro de aquel infierno, cerrado para él. ...

En la línea 1396
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... César hizo prisionera a Catalina, tratándola con los honores debidos a su estirpe, mientras esperaba ocasión de enviarla a Roma, donde le seguían un proceso por haber intentado envenenar al Papa. Los cronistas de Venecia, que aprovechaban todos los sucesos para inventar una nueva calumnia contra los Borgias, escribieron que el vencedor de Catalina Sforza no se había contentado con penetrar en la fortaleza de Forli, haciendo sufrir a su antigua poseedora otros asaltos. También llegaron a insinuar que Alejandro VI había abusado de ella cuando la tuvo cautiva en el Vaticano, cómodamente alojada en el palacio del Belvedere. ...

En la línea 1530
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La frivolidad de sus aficiones y su aplomo, producto de una osadía con éxito, le ayudaban a penetrar en todas partes, mirado al principio con recelo y tolerado finalmente. ...

En la línea 1274
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Cuando llegase el momento decisivo, los rebeldes no tendrían más que penetrar en los olvidados museos universitarios que guardaban cantidades enormes de material de guerra perteneciente a una historia remota. Estos museos de industria retrospectiva iban a convertirse en arsenales inmediatamente, dando a sus poseedores el dominio del país, como los rayos negros lo habían dado a las mujeres. ...

En la línea 1632
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Cerró lentamente la tapa, volviendo con una presión de sus dedos a hacer penetrar las tachuelas en sus antiguos orificios. ...

En la línea 1659
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Su timidez, lejos de disminuir con los años, parecía que aumentaba. Creía que todos se burlaban de él considerándole insignificante y para poco. Exageraba sin duda su inferioridad, y su desaliento le hacía huir del trato social. Cuando le era forzoso ir a alguna visita, la casa en que debía entrar imponíale miedo, aun vista por fuera, y estaba dando vueltas por la calle antes de decidirse a penetrar en ella. Temía encontrar a alguien que le mirara con malicia, y pensaba lo que había de decir, aconteciendo las más de las veces que no decía nada. Ciertas personas le infundían un respeto que casi casi era pánico, y al verlas venir por la calle se pasaba a la otra acera. Estas personas no le habían hecho daño alguno; al contrario, eran amigos de su padre, o de doña Lupe o de Juan Pablo. Cuando iba al café con los amigos, estaba muy bien si no había más que dos o tres. En este caso hasta se le soltaba la lengua y se ponía a hablar sobre cualquier asunto. Pero como se reunieran seis u ocho personas, enmudecía, incapaz de tener una opinión sobre nada. Si se veía obligado a expresarse, o porque se querían quedar con él o porque sin malicia le preguntaban algo, ya estaba mi hombre como la grana y tartamudeando. ...

En la línea 2773
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A la tarde, hallándose sola con Patricia en la cocina, tuvo ya las palabras en la boca para preguntarle: «¿y los de al lado?». Pero no desplegó sus labios. Debió de penetrar la maldita gata aquella en el pensamiento de su ama, pues como si contestara a una pregunta, le dijo de buenas a primeras: ...

En la línea 2898
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La segunda vez que habló de esto a su mujer, no la encontró tan bien dispuesta. «¿Y tus estudios, y tu carrera? Aconséjate con tu tía, y ella te dirá que lo que estás pensando es un disparate». Maxi estaba muy caviloso por ciertas cosas que en su mujer notaba. Hacía días que apenas levantaba ella los ojos del suelo y su mirar revelaba una gran pesadumbre. De repente, una tarde que volvía Rubín de la botica, al subir la escalera la oyó cantar. Entró, y la cara de Fortunata resplandecía de contento y animación. ¿Qué había pasado? Maxi no lo pudo penetrar, aunque sus celos, aguzadores de la inteligencia, le apuntaban presunciones que bien podrían contener la verdad. Esta era que la prójima había recibido, por conducto de Patria, una esquelita en que se le anunciaba la reapertura del curso amoroso, interrumpido durante una quincena. «Esta alegría—pensaba Maxi—, ¿por qué será?». Y comprendiendo por instinto de celoso que echaba un jarro de agua fría sobre aquel contento, dijo a Fortunata: «Ya está decidido que nos iremos al pueblo. Lo he consultado con mi tía y ella lo aprueba». ...

En la línea 2986
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El cuarto aquel estaba casi completamente a oscuras en las primeras horas del día. Los que entraban no veían a quien dentro estuviera. La vela, que ardió gran parte de la noche, se había consumido. Desde dentro, vio Fortunata al cura, sombra negra en el cuadro luminoso de la puerta, y esperó a que entrase o a que dijese algo. Como el que recela penetrar en la madriguera de una bestia feroz, Nicolás permaneció en la puerta, y desde ella lanzó en medio de la oscuridad estas palabras: «Mujer, ¿está usted aquí?… No veo nada». ...

En la línea 1023
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... He dicho ciento cincuenta metros, aunque careciésemos de todo instrumento para evaluar la profundidad, por saber que, incluso en los mares más límpidos, los rayos solares no podían penetrar más allá. Y, precisamente, la oscuridad se había hecho muy densa. Nada era ya visible a diez pasos de distancia. Andaba, pues, a tientas, cuando súbitamente vi brillar una luz muy viva. El capitán Nemo acababa de poner en acción su aparato eléctrico. Su compañero le imitó y Conseil y yo seguimos su ejemplo. Girando un tornillo, establecí la comunicación entre la bobina y el serpentín de cristal, y el mar, iluminado por nuestras cuatro linternas, se hizo visible en un radio de unos veinticinco metros. ...

En la línea 1072
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Durante algunas horas y casi todos los días se descubrían los observatorios del salón y nuestras miradas no se cansaban de penetrar en los misterios del mundo submarino. ...

En la línea 1078
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Así, durante la travesía el mar nos prodigaba incesantemente sus más maravillosos espectáculos, variándolos al infinito y cambiando su decoración y su escenificación para el placer de nuestros ojos. Llamados estábamos no sólo a contemplar en medio del elemento líquido las obras del Creador, sino también a penetrar los más temibles misterios del océano. ...

En la línea 2464
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Aquel día, el Nautilus atravesó una zona singular del océano Atlántico. Nadie ignora la existencia de esa gran corriente de agua cálida conocida con el nombre de Gulf Stream, que tras salir de los canales de Florida se dirige hacia el Spitzberg. Pero antes de penetrar en el golfo de México, hacia los 44º de latitud Norte, la corriente se divide en dos brazos, el principal de los cuales se encamina hacia las costas de Irlanda y de Noruega, en tanto que el segundo se orienta hacia el Sur a la altura de las Azores, para bañar las costas africanas y, desde allí, tras describir un óvalo alargado, volver hacia las Antillas. Este segundo brazo -es más bien un collar que un brazo -rodea con sus anillos de agua cálida esa zona fría del océano, tranquila, inmóvil, que se llama el mar de los Sargazos. Verdadero lago en pleno Atlántico, las aguas de la gran corriente no tardan menos de tres años en circunvalarlo. ...

En la línea 1146
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Me envolvió en una larga mirada escrutadora, como para penetrar a fondo mi pensamiento. ...

En la línea 1110
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El piloto tomó sus precauciones de antemano. Arrió todas las velas sobre cubierta. Los botadores fueron despasados. Las escotillas se condenaron cuidadosamente. Ni una gota de agua podía penetrar en el casco de la embarcación. Sólo se izó en trinquetilla una sola vela triangular, para conservar a la goleta con viento en popa, y, así las cosas, se esperó. ...

En la línea 1635
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Algunas horas transcurrieron. El tiempo era muy malo y el frío excesivo. Fix, sentado en un banco de la estación, permanecía inmóvil hasta el punto de parecer dormido. Mistress Aouida, a pesar de la nevada, salía a cada momento del cuarto que estaba a su disposición. Llegaba hasta lo último del andén, tratando de penetrar la bruma con su vista y procurando escuchar sí se percibía algún ruido. Pero nada. Aterida por el frío, volvía a su aposento para volver a salir algunos momentos más tarde, y siempre inútilmente. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Penetrar

Cómo se escribe penetrar o penetrrarr?

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