Cual es errónea Obscuras o Obskuras?
La palabra correcta es Obscuras. Sin Embargo Obskuras se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino obskuras es que hay un Intercambio de las letras k;c con respecto la palabra correcta la palabra obscuras
Más información sobre la palabra Obscuras en internet
Obscuras en la RAE.
Obscuras en Word Reference.
Obscuras en la wikipedia.
Sinonimos de Obscuras.
Algunas Frases de libros en las que aparece obscuras
La palabra obscuras puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3209
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los relámpagos fulguraban de nuevo, y a su luz pude ver que me acercaba a unas elevadas y obscuras montañas. ...
En la línea 3847
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Las aguas son obscuras, sosegadas y profundas, sin bajíos ni arenas; de suerte que el barco de guerra más soberbio puede surgir a tiro de piedra de los muros de la ciudad sin averiarse la quilla. ...
En la línea 5310
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Qué enigma es este mundo! ¡Qué obscuras y misteriosas las fuentes de lo que llaman crimen y virtud! Si aquel desventurado niño es, con el tiempo, un asesino como su padre, ¿podría culpársele por ello? Arrullado por ladrones, ya vestido de ladrón, hijo de un ladrón cuya historia fué quizás igual a ésta, ¿es justo...? ¡Oh hombre! ¡Hombre! No intentes penetrar en el misterio del bien y del mal morales; reconoce que eres un gusano, arrójate al suelo y murmura con los labios pegados al polvo: ¡Jesús! ¡Jesús! Lo que más me sorprendió fué el buen comportamiento de los presos; lo llamo bueno después de considerar bien todas las cosas y de compararlo con el de la generalidad de los presos en otros países. ...
En la línea 6260
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Se me dirá que en Inglaterra hay gran demanda de Nuevos Testamentos, impresos por separado, y prestan infinita utilidad; pero Inglaterra, gracias sean dadas al Señor, no es un país papista; y de que un labrador inglés pueda leer el Testamento con buen fruto no se sigue que los campesinos españoles e italianos gocen de igual ventaja, porque encontrarán muchas cosas obscuras, que no lo son para aquél, versado en la historia bíblica desde la niñez. ...
En la línea 1007
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Debajo del saco, como si fuera una colcha, estaban los dos tendidos sobre el tablado de la barca, cuyas bandas obscuras les impedían ver la campiña; sólo veían allá arriba nubes que corrían delante de la cara de la luna. ...
En la línea 1317
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La estancia estaba casi a obscuras; por los grandes balcones no se dejaba pasar más que un rayo de luz; se hablaba poco, se suspiraba y se oía el aleteo de los abanicos. ...
En la línea 2271
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Doña Anuncia y doña Águeda habían quedado en el estrado, casi a obscuras, suspirando, rodeadas de algunos amigos y amigas, quizá los mismos que les dieran en otra ocasión aquel pésame por la muerte civil de don Carlos. ...
En la línea 2309
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Tres generaciones habían bostezado en aquellas salas estrechas y obscuras, y esta solemnidad del aburrimiento heredado no debía trocarse por los azares de un porvenir dudoso en la parte nueva del pueblo, en la Colonia. ...
En la línea 801
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Los paseantes comenzaban a retirarse, y el leve crujido de la arena revelaba sus pasos lejanos. Pero ambas amigas acostumbraban, como suele decirse, llevarse las llaves del parque, porque justamente a la puesta del sol era cuando Lucía lo encontraba más hermoso, en aquella melancólica estación otoñal. Bajos ya y moribundos los rayos solares, caían casi horizontalmente sobre los pradillos de hierba, inflamándolos en tonos ardientes como de oro en fusión. Los obscuros conos del alerce cortaban este océano de luz, en el cual se prolongaban sus sombras. Deshojábanse los plátanos y castaños de Indias, y de cuando en cuando caía, con golpe seco y mate, algún erizo, que, abriéndose, dejaba rodar la reluciente castaña. En las grandes canastillas, que se destacaban sobre el fondo de césped, las pálidas eglantinas, a la menor brisa otoñal, soltaban sus frágiles pétalos, las verbenas se arrastraban lánguidas, como cansadas de vivir, descomponiendo con sus caprichosos tallos la forma oval del macizo; los ageratos se erguían, todos llovidos de estrellas azules y los peregrinos colios lucían sus exóticos matices, sus coloraciones metálicas y sus hojas atigradas, semejantes a escamas de reptil, ya blancas con manchas negras, ya verdes con vetas carne, ya amaranto obscuro cebradas de rosa cobrizo. Profundo estremecimiento, precursor del invierno, atravesaba por la Naturaleza toda, y dijérase que antes de morir, quería vestirse sus más ricas galas: así la viña virgen tenía tan espléndido traje de púrpura, y el álamo blanco elevaba con tal coquetería el penacho de cándidos airones de su copa; así la coralina se adornaba con innumerables sartas y zarcillos de sangriento coral, y las cinias recorrían toda la escala de los colores vivos con sus festoneadas enaguas. El maíz listado sacudía su brial de seda verde y blanca a rayas, con melodioso susurro, y allá en las lindes de la pradera bañada por el sol, unos arbolillos tiernos inclinaban su joven copa. De tal suerte mullían las hojas secas el piso de las calles, que se enterraba Lucía hasta el tobillo, con placer. El roce de su traje producía en ellas un ruido continuo, rápido, parecido a la respiración jadeante de alguien que la siguiera; y presa de pueril temor, volvía a veces el rostro atrás, riéndose al convencerse de su ilusión. Hojas había muy diferentes entre sí: unas, obscuras, en descomposición, vueltas ya casi mantillo: otras secas, quebradizas, encogidas; otras amarillas, o aun algo verdosas, húmedas todavía, con los jugos del tronco que las sustentara. Hacíase la alfombra más tupida al acercarse a los parajes sombríos del borde del estanque, cuya superficie rielaba como cristal ondulado, estremeciéndose al leve paso del aura vespertina, y rizándose en mil ondas chiquitas en choque continuo las unas con las otras. ...
En la línea 1157
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Quizá no me comprendas bien… Son cosas, aunque tan ciertas, obscuras para quien por vez primera las oye… Pero me entenderás si te digo llanamente que no moriré, porque te quiero, y me quieres, y ahora, suceda lo que suceda, vivo. ...
En la línea 1223
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Miranda tendió la vista por todos lados, hincó sus pupilas en su mujer, en el jesuita, en el doctor… Después cogió a estos dos de la mano y les rogó tartamudeando, que le concediesen una conferencia de algunos minutos. Pasaron a la habitación inmediata, y Lucía quedó sola con el cadáver. Pudo creer que era terrible pesadilla todo lo ocurrido. El balcón, abierto, dejaba ver las obscuras masas del arbolado del jardín; las estrellas brillaban convidando a dulces meditaciones; ardían los cirios ante Pilar, y en la fachada de Artegui se veía luz al través de unas cortinas… Bajar diez escalones, y encontrarse en el jardín; atravesar el jardín, y encontrarse sobre un pecho amante que para ella era cera suavísima, acero para sus enemigos… ¡Horrible tentación! Lucía se apretaba el corazón con las manos, se hincaba las uñas en el pecho… Uno de los golpes recibidos le dolía mucho; era en la clavícula, y parecíale como si tuviese allí un tornillo que le retorciera los músculos para que estallasen. Si Artegui se presentase entonces… Llorar, llorar con la cabeza apoyada en sus hombros… Al fin se acordó de una oración, que le había enseñado el Padre Urtazu, y dijo: «Dios mío, por vuestra Cruz, dadme paciencia, paciencia». Estuvo largo rato repitiendo entre gemidos: «paciencia». ...
Reglas relacionadas con los errores de k;c
Las Reglas Ortográficas de la K
Regla 1.- K La letra K es muy escasa en castellano y solo aparece dos tipos de palabras, en los vocablos con prefijo de kilo-
Ejemplos: kilómetro kilogramo kilotón kilohertzio ...
Regla 2.- K La otra fuente de palabras que usan k son los prestamos linguisticos de otros idiomas como
por ejemplo en káiser kárate kurdo
Regla 3.- K En general el sonido K (de queso o camino) se transcribe con c ante las vocales 'a', 'o', 'u' y con qu ante 'e' o 'i'
carne coche cuello queso quince
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras k;c

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Obscuras
Cómo se escribe obscuras o hobscuras?
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Cómo se escribe obscuras o ovscuras?
Palabras parecidas a obscuras
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La palabra tropezaba
La palabra silenciosas
La palabra obscura
La palabra habernos
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