Cual es errónea Numerosos o Numerrosos?
La palabra correcta es Numerosos. Sin Embargo Numerrosos se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra numerrosos es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra numerosos
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Sinonimos de Numerosos.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Numerosos
Cómo se escribe numerosos o numerrosos?
Cómo se escribe numerosos o numerozoz?

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Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r
Algunas Frases de libros en las que aparece numerosos
La palabra numerosos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 517
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El paisaje comenzó desde allí a mejorar; dejamos atrás los agrestes matorrales y atravesamos colinas y valles cubiertos de alcornoques y de _azinheiras_, las cuales producen bellotas dulces o _bolotas_, tan agradables como las castañas, y principal alimento en invierno de los numerosos cerdos que cría el Alemtejo. ...
En la línea 905
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En mis numerosos y lejanos viajes, nunca he tenido sensación de soledad ni deseo de conversar y de cambiar ideas tan vivos y fuertes como en aquel momento. ...
En la línea 1040
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Un puñado de hombres resueltos podía defenderse en tan pequeña fortaleza contra asaltantes numerosos, expuestos en la subida a los tiros de la torre. ...
En la línea 1084
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Manifestó profunda aversión al sistema papista que durante tanto tiempo había mantenido en mortales tinieblas a su infortunado país; y apenas supo que yo era portador de cierta cantidad de Testamentos, con intención de dejarlos allí para su venta, expresó vivos deseos de hacerse cargo de los libros, y se ofreció a trabajar cuanto pudiese para colocarlos entre sus numerosos parroquianos. ...
En la línea 24
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... muy contentos de habernos equivocado. Fuentes es un bonito pueblo edificado a orillas de un riachuelo; allí parece prosperar todo menos lo que debiera estar más próspero: los habitantes. Vimos numerosos niños negros, completamente desnudos y que parecían muy miserables; llevaban haces de leña casi tan grandes como ellos. ...
En la línea 63
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los balleneros dan a esos crustáceos el nombre de alimento de las ballenas. No puedo decir si las ballenas se alimentan de ellos; pero los mórfex e inmensos rebaños de focas, en algunos puntos de la costa, se alimentan principalmente de estos crustáceos, que tienen la facultad de nadar. Los marinos atribuyen siempre a la freza el color del mar; pero yo no he podido observar este hecho sino una sola vez. A pocas leguas del archipiélago de los Galápagos nuestro barco atravesó tres zonas de agua fangosa amarilla oscura; estas zonas tenían varias millas de longitud y sólo unos cuantos metros de anchura; estaban separadas del agua próxima por una línea quebrada aun cuando distinta. En este caso el color provenía de bolitas gelatinosas como de un quinto de pulgada de diámetro que contenían numerosos óvulos en extremo pequeños; he visto dos especies distintas de bolas, una de ellas rojiza y de diferente forma que la otra. Me es imposible decir a qué animales pertenecen estas bolas5. El capitán Colnett advierte que el mar presenta muy a menudo este aspecto en el archipiélago de los Galápagos, y que la dirección de las zonas indica la de las corrientes; sin embargo, en los casos que acabo de describir, las zonas indicaban la dirección del viento. Otras veces he visto en el mar una capa oleosa muy tenue, por influjo de la cual adquiere el agua colores irisados. ...
En la línea 87
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante el resto de mi estancia en Río, viví en una caseta de campo situada en la Bahía de Botafogo. Imposible soñar nada más delicioso que esa residencia de algunas semanas en un país tan admirable. En Inglaterra, todo el que gusta de la Historia Natural tiene una gran ventaja en el sentido de que siempre descubre alguna cosa que le llama la atención; pero en estos climas fértiles que rebosan, digámoslo así, en seres animados, los descubrimientos nuevos que hace a cada instante son tan numerosos que apenas puede avanzar. ...
En la línea 99
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Las patas de esos animales terminan en pequeñas ventosas, y noté que podían trepar a lo largo de un espejo puesto verticalmente. Numerosas cigarras y numerosos grillos hacen oír al mismo tiempo su grito penetrante, pero que, sin embargo, aminorado por la distancia no deja de ser agradable. Ese concierto empieza todos los días en cuanto anochece. ¡Cuántas veces me ha ocurrido permanecer inmóvil allí escuchándolo, hasta que me llamaba la atención el paso de algún insecto curioso! A esa hora vuelan de seto en seto las moscas luminosas; en una noche oscura puede percibirse a unos 200 pasos la luz que proyectan. Es de advertir que en todos los animales fosforescentes que he podido observar, gusanos de luz, escarabajos brillantes y diversos animales marinos (tales como crustáceos, medusas, nereidas, una coraliaria del género Clytia y un tunicado del género Pyrosoma), la luz tiene siempre un color verde muy marcado. Todas las moscas luminosas que he podido coger aquí pertenecen a los Lampíridos (familia a la cual pertenece el gusano de luz inglés), y el mayor número de ejemplares eran Lampyris occidentalis3. Después de numerosas observaciones hechas por mí, he visto que este insecto emite la luz más brillante cuando 3 Deseo manifestar mi agradecimiento a Mr. Waterhouse, quien hizo el favor de determinar este insecto y otros muchos y de ayudarme de todas maneras. ...
En la línea 4134
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era fatuo hasta ese extremo, pero dígase en su abono que nadie lo sabía, y que podía citar numerosos hechos que acreditaban el motivo de aquella vanidad monstruosa. ...
En la línea 11085
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Dicen los numerosos amigos que han acudido a visitar a nuestro distinguido correligionario, que viene dispuesto a proseguir su campaña de propaganda sensatamente liberal, así en el orden político como en el moral y canónico y religioso. ...
En la línea 138
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Tenía la esperanza de morir antes que el edificio. En tal caso sus manuscritos pasarían al archivo de la catedral o al de la Academia de la Historia en Madrid, y los arquitectos podrían sin obstáculo alguno, elevar sobre el terreno de esta mansión venerable otra moderna, hermosa como una jaula, con numerosos departamentos, dentro de los cuales vivirían las gentes lo mismo que pájaros saltarines y cautivos. ...
En la línea 179
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Casi todos los reyes y príncipes de los estados de Italia eran hijos ilegítimos. A su vez, los obispos ricos, los cardenales y ciertos papas hacían igual que los soberanos laicos, teniendo a su lado numerosos hijos, disimulados al principio con el título de sobrinos, reconocidos finalmente como hijos sin empacho alguno.. ...
En la línea 223
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Inútilmente paseó Borja sus miradas por los numerosos bancos de un jardín dividido en terrazas. No pudo saber cuál era el que gozaba de tal privilegio fúnebre. Esto no impidió que el santo varón mirase con cierta inquietud los peñascos de la costa y las palmeras de loa paseos, esperando ver pendiente de su frágil ramaje algún ahorcado puesto de frac, u hechas pedazos, junto a las olas, a varias damas en traje de baile. ...
En la línea 518
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Ya estaba el canónigo de regreso en su caserón-archivo, haciéndose lenguas de lo que llevaba visto en Roma, gracias al apoyo del embajador español y de aquel diplomático sudamericano, el señor Enciso de las Casas, que él apreciaba como uno de los personaje;, más importantes de la Ciudad Eterna, después del Papa, por su palacio comparable a un almacén de antigüedades, por su amistad con numerosos príncipes de la Iglesia que asistían a sus banquetes, por los libros que publicaba magníficamente impresos, de los cuales había dado algunos a Figueras edición especial destinada a los bibliófilos. ...
En la línea 81
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... A mediodía descanso para comer. En el bote había abundantes provisiones, así como numerosos y diversos objetos en disparatado amontonamiento. Era una suerte que sus compañeros no hubiesen pensado en llevarse tantas cosas preciosas. ...
En la línea 138
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Hubo un largo silencio. El ingeniero, absorto por el carácter inverosímil de su aventura, no supo que decir. ¡Eran tan numerosos los pensamientos que bullían en su cabeza y las preguntas que iba amontonando su curiosidad!… ...
En la línea 258
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Situada sobre una altura vecina a la ciudad, el prisionero podía contemplar, sin moverse de su alojamiento, toda la grandiosa metrópoli extendida a su pies, así como el puerto con sus numerosos navíos al ancla y los campos y pueblecillos cercanos, llegando con su vista hasta la cordillera que cerraba el horizonte, en la que había cumbres de ciento ochenta metros, solamente exploradas por algunos sabios capaces de morir como héroes al servicio de la ciencia. ...
En la línea 304
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Un alto funcionario del Ministerio de Justicia, del cual dependían todos los notarios de la nación, avanzó con un portavoz en una mano y ostentando en la otra un papel que contenía las explicaciones facilitadas por el doctor Flimnap, después de haber traducido los rótulos de numerosos objetos pertenecientes al gigante. Estas explicaciones arrancaron muchas veces largas carcajadas a la muchedumbre pigmea, que sentía compasión por la ignorancia y la grosería del coloso. En otros momentos, el enorme concurso quedaba en profundo silencio, como si cada cual, ante las vacilaciones del inventario, buscase una solución para explicar la utilidad del objeto misterioso. ...
En la línea 718
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Como ve usted -me dijo el capitán Nemo-, uso elementos Bunsen y no de Ruhmkorff, que resultarían impotentes. Los elementos Bunsen son poco numerosos, pero grandes y fuertes, lo que da mejores resultados según nuestra experiencia. La electricidad producida se dirige hacia atrás, donde actúa por electroimanes de gran dimensión sobre un sistema particular de palancas y engranajes que transmiten el movimiento al árbol de la hélice. Ésta, con un diámetro de seis metros y un paso de siete metros y medio, puede dar hasta ciento veinte revoluciones por segundo. ...
En la línea 857
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -En primer lugar, los ciclóstomos, cuyas mandíbulas están soldadas en un anillo móvil y cuyas branquias se abren por numerosos agujeros. Una sola familia cuyo tipo más representativo es la lamprea. ...
En la línea 876
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... No citaré todas las variedades, toda esa colección de los mares del Japón y de la China, que pasaron así ante nuestros ojos deslumbrados. Más numerosos que los pájaros en el aire, todos esos peces pasaban ante nosotros atraídos sin duda por el brillante foco de luz eléctrica. ...
En la línea 1029
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Marchábamos a diez metros de profundidad, en medio de un enjambre de pececillos de todas las especies, más numerosos que los pájaros en el aire, más ágiles también, pero aún no se había ofrecido a nuestros ojos una presa acuática digna de un tiro de fusil. ...
En la línea 346
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Mucho por mí mismo y más todavía gracias a Biddy y no a la tía abuela del señor Wopsle, luché considerablemente para abrirme paso a través del alfabeto, como si éste hubiese sido un zarzal; y cada una de las letras me daba grandes preocupaciones y numerosos arañazos. Por fin me encontré entre aquellos nueve ladrones, los nueve guarismos, que, según me parecía, todas las noches hacían cuanto les era posible para disfrazarse, a fin de que nadie los reconociera a la mañana siguiente. Mas por último empecé, aunque con muchas vacilaciones y tropiezos, a leer, escribir y contar, si bien en un grado mínimo. ...
En la línea 443
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... La vivienda del señor Pumblechook, en la calle Alta de la ciudad, tenía un carácter farináceo e impregnado de pimienta, según debían ser las habitaciones de un tratante en granos y especias. Me pareció que sería hombre muy feliz, puesto que en su tienda tenía numerosos cajoncitos, y me pregunté si cuando él contemplaba las filas de paquetes de papel moreno, donde se guardaban las semillas y los bulbos, éstos, aprovechando un buen día de sol, saldrían de sus cárceles y empezarían a florecer. ...
En la línea 557
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... El lugar en que me hallaba era muy desierto, bajo el palomar que había en el patio de la fábrica de cerveza, y el cual debió de ser herido por algún fuerte viento que sin duda daría a las palomas is sensación de estar en el mar, en caso de que en aquel momento las hubiese habido. Pero allí no había palomas, ni caballos en la cuadra, ni cerdos en la pocilga, ni malta en el almacén, así como tampoco olor de granos, o de cerveza en la caldera o en los tanques. Todos los usos y olores de la fábrica de cerveza se habrían evaporado con su última voluta de humo. En un patio contiguo había numerosos barriles vacíos, que parecían tener el agrio recuerdo de mejores días pasados; pero era demasiado agrio para que se le pudiera aceptar como muestra de la cerveza que ya no existía. ...
En la línea 662
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Los alumnos comíamos manzanas y nos metíamos pajas cada uno en la espalda del otro, hasta que la tía abuela del señor Wopsle reunía sus energías y, sin averiguación ninguna, nos daba una paliza con una vara de abedul. Después de recibir los golpes con todas las posibles muestras de burla, los alumnos se formaban en fila y, con el mayor ruido, se pasaban de mano en mano un libro casi destrozado. Este libro contenía el alfabeto, algunos guarismos y tablas aritméticas, así como algunas lecciones fáciles de lectura; mejor dicho, las tuvo en algún tiempo. En cuanto este volumen empezaba a circular, la tía abuela del señor Wopsle se desplomaba en estado comatoso, debido tal vez al sueño o a un ataque reumático. Entonces los alumnos se entregaban a un examen y a una competencia relacionados con el calzado y con el objeto de averiguar quién sería capaz de pisar al otro con mayor fuerza. Este ejercicio mental duraba hasta que Biddy se precipitaba contra todos y distribuía tres Biblias sin portada y de una forma tal que no parecía sino que alguien las hubiese cortado torpemente. La impresión era más ilegible que cualquiera de las curiosidades literarias que he visto en mi vida entera; aquellos libros estaban manchados de orín y entre sus hojas había aplastados numerosos ejemplares del mundo de los insectos. Esta parte de la enseñanza se hacía más agradable gracias a algunos combates mano a mano entre Biddy y los alumnos refractarios. Cuando se habían terminado las peleas, Biddy señalaba el número de una página, y entonces todos leíamos en voz alta lo que nos era posible y también lo que no podíamos leer, a coro y con espantosas voces; Biddy llevaba el compás con voz aguda, fuerte y monótona, y, por otra parte, ninguno de nosotros tenía la más pequeña noción ni tampoco reverencia alguna con respecto a lo que estábamos leyendo. Cuando aquel horrible ruido había durado algún tiempo, despertaba mecánicamente a la tía abuela del señor Wopsle, quien, dejándose llevar por la casualidad, cogía a un muchacho y le tiraba de las orejas. Ésta era la señal de que la clase había terminado aquella tarde, y nos apresurábamos a salir al aire libre con grandes gritos de victoria intelectual. Conviene hacer observar que en la escuela no había prohibición alguna acerca de que un alumno cualquiera se entretuviese con la pizarra o con la tinta, cuando la había. Pero no era fácil proseguir aquella rama de los estudios durante el invierno, a causa de que la abacería en que se daban las clases y que también era el salón y el dormitorio de la tía abuela del señor Wopsle, no estaba alumbrada más que muy débilmente por un candil y, además, no había espabladeras. ...
En la línea 941
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Un portazo. Los inquilinos van regresando a sus habitaciones. Primero lanzan exclamaciones, discuten, se interpelan a gritos; después sólo cambian murmullos. Debían de ser muy numerosos; la casa entera debía de haber acudido. ...
En la línea 1692
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Usted no es Amal Iván, sino Amalia Ludwigovna, y como yo no formo parte de su corte de viles aduladores, tales como el señor Lebeziatnikof, que en este momento se está riendo detrás de la puerta ‑se oyó, en efecto, una risita socarrona detrás de la puerta y una voz que decía: «Se van a agarrar de las greñas»‑, la seguiré llamando Amalia Ludwigovna. Por otra parte, a decir verdad, no sé por qué razón le molesta que le den este nombre. Ya ve usted lo que le ha sucedido a Simón Zaharevitch. Está muriéndose. Le ruego que cierre esa puerta y no deje entrar a nadie. Que le permitan tan sólo morir en paz. De lo contrario, yo le aseguro que mañana mismo el gobernador general estará informado de su conducta. El príncipe me conoce desde casi mi infancia y se acuerda perfectamente de Simón Zaharevitch, al que ha hecho muchos favores. Todo el mundo sabe que Simón Zaharevitch ha tenido numerosos amigos y protectores. Él mismo, consciente de su debilidad y cediendo a un sentimiento de noble orgullo, se ha apartado de sus amistades. Sin embargo, hemos encontrado apoyo en este magnánimo joven ‑señalaba a Raskolnikof‑, que posee fortuna y excelentes relaciones y al que Simón Zaharevitch conocía desde su infancia. Y le aseguro a usted, Amalia Ludwigovna… ...
En la línea 2386
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑He hecho esta observación porque supongo que los propietarios de objetos empeñados son muy numerosos y lo natural sería que usted no los recordara a todos. Pero veo que me he equivocado: usted no ha olvidado ni siquiera uno… , y… y… ...
En la línea 2477
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Bien; me ha tranquilizado usted, cuando menos por esta parte. Pero hay otra cosa que me inquieta. Dígame: ¿son muchos esos individuos que tienen derecho a estrangular a los otros, es decir, esos hombres extraordinarios? Desde luego, yo estoy dispuesto a inclinarme ante ellos, pero no me negará usted que uno no puede estar tranquilo ante la idea de que tal vez sean muy numerosos. ...
En la línea 196
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Aun cuando hay numerosos jugadores entre los rusos —añadió no sé con qué intención—los rusos no me parecen capaces para el juego. ...
En la línea 479
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Habían llevado su sillón hasta el rellano del amplio vestíbulo y se hallaba rodeada de sus criados, de la obsequiosa servidumbre del hotel, y en presencia del oberkellner que había acudido a recibir aquella visitante de alta categoría llegada allí con tal aparato y ruido, tan numerosos sirvientes propios y tanto equipaje… ¡la abuela! ...
En la línea 463
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Y con esto la conversación se enfrió de nuevo. Durante la noche, el tren atravesó los Ghats, pasó por Nassik, y al día siguiente 21 de octubre, corría por un territorio casi llano formado por la comarca del Khandeish. La campiña, bien cultivada, estaba llena de villorrios, sobre los cuales el minarete de la pagoda reemplazaba al campanario de la iglesia europea. Esta región fértil estaba regada por numerosos arroyuelos, afluentes la mayor parte o subafluentes del Godavery. ...
En la línea 835
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El 'Rangoon' iba muy cargado. Se habían embarcado en Singapore numerosos pasajeros, indios, ceilaneses, chinos, malayos, portugueses, la mayor parte de los cuales iban en las clases inferiores. ...
En la línea 1176
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El 'Carnatic' se arrimó al muelle de Yokohama, cerca de las escolieras y de la aduana, en medio de numerosos buques de todas las naciones. ...
En la línea 1266
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Los pasajeros eran bastante numerosos a bordo del vapor. Había ingleses, americanos, una verdadera emigración de coolíes para América, y cierto número de oficiales del ejército de Indias, que utilizaban su licencia dando la vuelta al mundo. ...

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