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La palabra yamarse
Cómo se escribe

Comó se escribe yamarse o llamarse?

Cual es errónea Llamarse o Yamarse?

La palabra correcta es Llamarse. Sin Embargo Yamarse se trata de un error ortográfico.

La Palabra yamarse es una error ortográfica de la palabra llamarse en la que se ha cambiado la letra u por la ü o viceversa, esto es falta o sobra la diéresis sobre una de sus vocales u de la palabra correcta que es llamarse


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece llamarse

La palabra llamarse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2104
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El viento soplaba con fuerza hacia la costa, si puede llamarse así a los abruptos y escarpados precipicios en que rompía la marejada con fragor de trueno, alzando nubes de espuma y de agua pulverizada a la altura de una catedral. ...

En la línea 2678
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aconteció que ninguno conocíamos bien el camino; en realidad, no veíamos cosa alguna que pudiera con justicia llamarse así. ...

En la línea 2697
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... «Me temo que no haya en casa nada que les venga bien; con todo, vamos a verlo.» En diciendo esto, nos condujo a una corraliza, a espaldas de la casa, que hubiera podido llamarse huerto o jardín de haberse criado en ella árboles o flores; pero sólo producía abundante hierba. ...

En la línea 3749
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero nunca he visto a un notario inglés andar tan de prisa; aquello apenas podía llamarse andar; más parecía una sucesión de sacudidas eléctricas y de brincos. ...

En la línea 123
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pero, acordándose que el valeroso Amadís no sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria, por Hepila famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la Mancha, con que, a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della. ...

En la línea 1134
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Rióse don Quijote del donaire de Sancho, pero, con todo, propuso de llamarse de aquel nombre en pudiendo pintar su escudo, o rodela, como había imaginado. ...

En la línea 1148
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pero don Quijote, acompañado de su intrépido corazón, saltó sobre Rocinante, y, embrazando su rodela, terció su lanzón y dijo: -Sancho amigo, has de saber que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse. ...

En la línea 1153
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Así que, aprieta un poco las cinchas a Rocinante y quédate a Dios, y espérame aquí hasta tres días no más, en los cuales, si no volviere, puedes tú volverte a nuestra aldea, y desde allí, por hacerme merced y buena obra, irás al Toboso, donde dirás a la incomparable señora mía Dulcinea que su cautivo caballero murió por acometer cosas que le hiciesen digno de poder llamarse suyo. ...

En la línea 175
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Mr. Swainson ha advertido con mucha razón8 que, excepto el Molothrus pecoris (al cual conviene añadir el Molothrus niger), los cucos son las únicas aves que realmente pueden llamarse parásitas, es decir «que se adhieren, digámoslo así, a otro animal vivo, animal cuyo calor hace desarrollarse a su cría, que alimenta a sus hijuelos y la muerte del cual causaría la de éstos». Es muy de notar que algunas especies del cuco y del molotro, aunque no todas, hayan adoptado esta extraña costumbre de propagación parásita, cuando difieren casi todas sus otras costumbres. El molotro es un ave esencialmente sociable, como nuestro estornino, y vive en llanuras abiertas sin tratar de esconderse o de ocultarse; por el contrario (como todo el mundo lo sabe), el cuco es tímido en extremo, no frecuenta sino los matorrales más retirados y se alimenta de frutos y de orugas. Estos dos géneros tienen también una conformación muy diferente. Se han propuesto muchas teorías, llegándose a invocar hasta la frenología, para explicar el origen de ese tan curioso instinto que induce al cuco a poner sus huevos 8 Magazine of Zoology and Botany, tomo 1, pág. 217. ...

En la línea 521
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El día 28, después de dos y medio de viaje, llegamos a Montevideo. Toda la comarca que hemos atravesado conserva el mismo carácter uniforme; sin embargo, en algunos sitios es más montuosa y más pedregosa que cerca de la Plata. A poca distancia de Montevideo cruzamos la aldea de Las Piedras, que debe su nombre a algunas grandes masas redondeadas de sienita. Este pueblecillo es bastante bonito. Por supuesto, en este país puede llamarse pintoresco el menor sitio elevado unos cuantos centenares de pies sobre el nivel general, si hay en él algunas casas rodeadas de higueras. ...

En la línea 755
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Como podía esperarse de la naturaleza del clima y de la vegetación, la zoología de la Tierra del Fuego es pobre. Entre los mamíferos se encuentran, además de la ballena y la foca, un murciélago, especie de ratón (Reithrodon chinchilloides), dos verdaderos ratones, un ctenomys, muy inmediato o idéntico al tucutuco, dos zorros (Canis Megellanicus y C. Azaoe), una nutria de mar, el guanaco y un gamo. La mayor parte de estos animales no habitan más que en la parte oriental, la más seca del país, y nunca se ha visto al gamo al sur del estrecho de Magallanes. Cuando se observa la semejanza general de los acantilados formados de gres blando, de lodo y de guijarros en las costas opuestas del estrecho, inducen a creer qué en otro tiempo han debido ser estas tierras una sola; y esto explica la presencia de animales tan delicados y tan tímidos como el tucutuco y el reithrodon. La semejanza de los acantilados no prueba, en realidad, la unión anterior, puesto que, en efecto, se forman de ordinario por la intersección de capas que antes del levantamiento de las tierras se han acumulado cerca de las costas existentes entonces; pero hay, sin embargo, una notable coincidencia en el hecho de que en las dos grandes islas, separadas del resto de la Tierra del Fuego por el canal del Beagle, tiene unos acantilados compuestos de materiales que pueden llamarse aluviones estratificados, situados precisamente enfrente de otros semejantes en el lado opuesto, mientras que la otra isla está exclusivamente rodeada de rocas cristalinas antiguas. En la primera, que se llama Isla Navarin, se encuentran los zorros y los guanacos; pero en la segunda, Irla Hoste, aunque semejante bajo todos los puntos de vista, y por más que no se halle separada del resto del país más que por un canal de media milla de ancho, no se encuentra ninguno de estos animales, si es que he de creer lo que acerca de este punto me ha asegurado muchas veces Jemmy Button. ...

En la línea 1828
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... chos perros habían sido atacados de hidrofobia, varias personas habían sufrido mordeduras y sucumbido a tan terrible enfermedad. es la primera vez que la hidrofobia se declara en este valle. muy extraño que una enfermedad tan rara y tan horrorosa aparezca a intervalos en un mismo lugar aislado. ha observado en Inglaterra que también algunos pueblos están más sujetos que otros a epidemias de este género, si así pueden llamarse. doctor Unanue afirma que la hidrofobia apareció por primera vez en la América meridional en 1803; ni Azara, ni Ulloa han oído hablar de ella en la época de sus viajes, lo que confirma ese aserto. ...

En la línea 1348
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La hipocresía de doña Camila llegaba hasta el punto de tenerla en el temperamento, pues siendo su aspecto el de una estatua anafrodita, el de un ser sin sexo, su pasión principal era la lujuria, satisfecha a la inglesa: una lujuria que pudiera llamarse metodista si no fuera una profanación. ...

En la línea 1601
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El poeta eclesiástico que olvidaba otros cabellos para alabar los de María, le pareció sublime en su ternura; aquellos cinco versos despertaron en el corazón de Ana lo que puede llamarse el sentimiento de la Virgen, porque no se parece a ningún otro. ...

En la línea 2681
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si los argumentos del contrario le apuraban un poco, sacaba lo que no puede llamarse el Cristo, porque era un rotin, y blandiéndolo gritaba: —¡Y conste que yo sostendré esto en todos los terrenos! ¡en todos los terrenos! Y repetía lo de terreno cinco o seis veces para que el otro se fijara en el tropo y en el garrote y se diera por vencido. ...

En la línea 3606
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero cuando se veían a solas y alguno de ellos tenía algún cuidado o preocupación, de esos que piden confidentes y consejeros, se lo decían todo, o casi todo; se hablaban en voz baja, muy cerca uno de otro, y volvían a llamarse de tú como antaño. ...

En la línea 880
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Las perlas fueron su orgullo y su ambición, apreciándolas tanto como su hermano César, aunque ambos no llegaron nunca al entusiasmo de su padre. Puede llamarse a la perla la favorita de los Borgias. Muchas veces los embajadores encontraron al Pontífice junto a una ventana del Vaticano contemplando al trasluz gruesas perlas regaladas a Lucrecia. Cuando la hija del Papa fue duquesa de Ferrara, una de sus mayores satisfacciones consistió en poseer el célebre collar de perlas y rubíes que había pertenecido a su suegra. ...

En la línea 1168
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La belleza morena picante de Sancha se armonizaba con el esplendor rublo y la hermosura tranquila de Lucrecia, cuyos encantos podían llamarse pasivos. Diversas por su temperamento, se parecían a causa del perpetuo desacuerdo en que vivían con sus esposos. Las dos se quejaban de falta de servicio marital: la una, por estar casada con un adolescente débil; la otra, por los vicios de Juan Sforza, que hacían presentir un pronto divorcio. ...

En la línea 908
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Sentose sin ceremonia el tal, y poniendo los codos sobre la mesa, miró fijamente a su tocayo. O las miradas no expresaban nada, o la de aquel sujeto era un memorial pidiendo que se le convidara. Ido era tan caballero que le faltó tiempo para hacer la invitación, añadiendo una frase muy prudente. «Pero, tocayo, sepa que no tengo más que un duro… Con que no se corra mucho… ». Hizo el otro un gesto tranquilizador y cuando el Tartera puso el servicio, si servicio puede llamarse un par de cuchillos con mango de cuerno, servilleta sucia y salero, y pidió órdenes acerca del vino, le dijo, dice: «¿Pardillo yo?… pa chasco… Tráete de la tierra». ...

En la línea 1396
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Chillido unánime de espanto y desolación llenó la casa. Ramoncita pensaba seriamente en que debía llamarse a la Guardia Civil. ...

En la línea 1803
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Cuando yo era tonto—decía sin ocultarse a sí mismo el desprecio con que se miraba en aquella época que bien podría llamarse antediluviana—, cuando yo era tonto, éralo por carecer de un objeto en la vida. Porque eso son los tontos, personas que no tienen misión alguna». ...

En la línea 2480
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Belén se había puesto a charlar por lo bajo con una monja llamada Sor Facunda, que era la marisabidilla de la casa, muy leída y escribida, bondadosa e inocente hasta no más, directora de todas las funciones extraordinarias, camarera de la Virgen y de todas las imágenes que tenían alguna ropa que ponerse, muy querida de las Filomenas y aún más de las Josefinas, y persona tan candorosa, que cuanto le decían, sobre todo si era bueno, se lo creía como el Evangelio. Basta decir en elogio de la sancta simplicitas de esta señora, que en sus confesiones jamás tenía nada de qué acusarse, pues ni con el pensamiento había pecado nunca; mas como creyera que era muy desairado no ofrecer nada absolutamente ante el tribunal de la penitencia, revolvía su magín buscando algo que pudiera tener siquiera un tufillo de maldad, y se rebañaba la conciencia para sacar unas cosas tan sutiles y sin sustancia, que el capellán se reía para su sotana. Como el pobre D. León Pintado tenía que vivir de aquello, lo oía seriamente, y hacía que tomaba muy en consideración aquellos pecados tan superfirolíticos que no había cristiano que los comprendiera… Y la monja se ponía muy compungida, diciendo que no lo volvería a hacer; y él, que era muy tuno, decía que sí, que era preciso tener cuidado para otra vez, y que patatín y que patatán… Tal era Sor Facunda, dama ilustre de la más alta aristocracia, que dejó riquezas y posición por meterse en aquella vida, mujer pequeñita, no bien parecida, afable y cariñosa, muy aficionada a hacerse querer de las jóvenes. Llevaba siempre tras sí, en las horas de recreo, un hato de niñas precozmente místicas, preguntonas, rezonas y cuya conducta, palabras y entusiasmos pertenecían a lo que podría llamarse el pavo de la santidad. ...

En la línea 3369
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me disponía ya a bajar, a fin de prevenir a mis companeros, cuando el segundo subió a la plataforma, acompañado de varios marinos. El capitán Nemo no les vio o no quiso verlos. Se tomaron las disposiciones que podrían llamarse de «zafarrancho de combate». Eran muy sencillas; consistían únicamente en bajar la barandilla de la plataforma, el receptáculo del fanal y la cabina del timonel para que la superficie del largo cigarro de acero no ofreciera un solo saliente que pudiese dificultar sus movimientos. ...


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Reglas relacionadas con los errores de ll;y

Las Reglas Ortográficas de la LL y la Y

Se escribe LL:

Se escribe ll en las palabras que terminan en -illo, -illa. Por ejemplo: librillo, ventanilla.

Las Reglas Ortográficas de la Y:

Se escriben con y algunos tiempos y personas de los verbos cuyos infinitivos terminan en -uir:
Presente del Modo Indicativo
Ejemplos: construyo, influyes, huyo.
Excepciones: Nunca se escriben con y la primera y segunda personas del plural: huimos, construís, influimos.

Modo Imperativo
Ejemplo: construye, influye, influyamos, construya
Tercera persona del singular y del plural del pretérito indefinido.
Ejemplos: influyó, influyeron, construyó, construyeron
Modo subjuntivo.
Ejemplos: influya, construyera, influyere

Se escriben con y algunas formas de los verbos caer, leer, oír.
Ejemplos: cayó, leyeras, oyes


Vaya error ortográfico ¡¡¡¡

Errores Ortográficos típicos con la palabra Llamarse

Cómo se escribe llamarse o llamarrse?
Cómo se escribe llamarse o llamarze?
Cómo se escribe llamarse o yamarse?

Más información sobre la palabra Llamarse en internet

Llamarse en la RAE.
Llamarse en Word Reference.
Llamarse en la wikipedia.
Sinonimos de Llamarse.

Palabras parecidas a llamarse

La palabra rumbo
La palabra tomados
La palabra anfiteatro
La palabra pajandi
La palabra taza
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