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La palabra interrojarme
Cómo se escribe

Comó se escribe interrojarme o interrogarme?

Cual es errónea Interrogarme o Interrojarme?

La palabra correcta es Interrogarme. Sin Embargo Interrojarme se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino interrojarme es que hay un Intercambio de las letras j;g con respecto la palabra correcta la palabra interrogarme

Más información sobre la palabra Interrogarme en internet

Interrogarme en la RAE.
Interrogarme en Word Reference.
Interrogarme en la wikipedia.
Sinonimos de Interrogarme.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Interrogarme

Cómo se escribe interrogarme o hinterrogarme?
Cómo se escribe interrogarme o interogarme?
Cómo se escribe interrogarme o interrrrogarrme?
Cómo se escribe interrogarme o interrojarme?


la Ortografía es divertida

Reglas relacionadas con los errores de j;g

Las Reglas Ortográficas de La J

Se escriben con j las palabras que terminan en -aje. Por ejemplo: lenguaje, viaje.

Se escriben con j los tiempos de los verbos que llevan esta letra en su infinitivo. Por ejemplo:

viajemos, viajáis (del verbo viajar); trabajábamos, trabajemos (del verbo trabajar).

Hay una serie de verbos que no tienen g ni j en sus infinitivos y que se escriben en sus tiempos

verbales con j delante de e y de i. Por ejemplo: dije (infinitivo decir), traje (infinitivo traer).

Las Reglas Ortográficas de la G

Las palabras que contienen el grupo de letras -gen- se escriben con g.

Observa los ejemplos: origen, genio, general.

Excepciones: berenjena, ajeno.

Se escriben con g o con j las palabras derivadas de otra que lleva g o j.

Por ejemplo: - de caja formamos: cajón, cajita, cajero...

- de ligero formamos: ligereza, aligerado, ligerísimo...

Se escriben con g las palabras terminadas en -ogía, -ógico, -ógica.

Por ejemplo: neurología, neurológico, neurológica.

Se escriben con g las palabras que tienen los grupos -agi-, -igi. Por ejemplo: digiere.

Excepciones: las palabras derivadas de otra que lleva j. Por ejemplo: bajito (derivada de bajo), hijito

(derivada de hijo).

Se escriben con g las palabras que empiezan por geo- y legi-, y con j las palabras que empiezan por

eje-. Por ejemplo: geografía, legión, ejército.

Excepción: lejía.

Los verbos cuyos infinitivos terminan en -ger, -gir se escriben con g delante de e y de i en todos sus

tiempos. Por ejemplo: cogemos, cogiste (del verbo coger); elijes, eligieron (del verbo elegir).

Excepciones: tejer, destejer, crujir.


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras j;g


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece interrogarme

La palabra interrogarme puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5257
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —No tiene usted derecho para interrogarme—le dije—. ...

En la línea 3293
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Una importante cuestión se debatía en mi mente. ¿Osaría el Nautilus adentrarse en el canal de la Mancha? Ned Land, que había reaparecido desde que nos hallamos en la proximidad de la tierra, no cesaba de interrogarme. ¿Qué podía yo responderle? El capitán Nemo continuaba siendo invisible. Tras haber dejado entrever al canadiense las orillas de América, ¿iba a mostrarme las costas de Francia? El Nautílus continuaba descendiendo hacia el Sur. El 30 de mayo pasaba por delante del Lands End, entre la punta extrema de Inglaterra y las islas Sorlingas, a las que dejó a estribor. ...

En la línea 2517
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Lo que usted pretende es interrogarme en toda regla, ¿no es así? ‑preguntó rudamente Raskolnikof. ...

En la línea 3205
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ya estoy harto de todo esto, ¿sabe usted? Hace mucho tiempo que estoy harto… Ha sido una de las causas de mi enfermedad… En una palabra ‑añadió, levantando la voz al considerar que esta frase sobre su enfermedad no venía a cuento‑, en una palabra: haga usted el favor de interrogarme o permítame que me vaya inmediatamente… Pero si me interroga, habrá de hacerlo con arreglo a las normas legales y de ningún otro modo… Y como veo que no decide usted nada, adiós. Por el momento, usted y yo no tenemos nada que decirnos. ...

En la línea 3412
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pues verá ‑dijo el peletero‑. En vista de que los porteros no querían ir a dar parte a la policía, con el pretexto de que era tarde y les pondrían de vuelta y media por haber ido a molestarlos a hora tan intempestiva, me indigné de tal modo, que no pude dormir, y ayer empecé a informarme acerca de usted. Hoy, ya debidamente informado, he ido a ver al juez de instrucción. La primera vez que he preguntado por él, estaba ausente. He vuelto una hora después y no me ha recibido. Al fin, a la tercera vez, me han hecho pasar a su despacho. Se lo he contado todo exactamente como ocurrió. Mientras me escuchaba, Porfirio Petrovitch iba y venía apresuradamente por el despacho, golpeándose el pecho con el puño. «¡Qué cosas he de hacer por vuestra culpa, cretinos! ‑exclamó‑. Si hubiera sabido esto antes, lo habría hecho detener.» En seguida salió precipitadamente del despacho, llamó a alguien y se puso a hablar con él en un rincón. Después volvió a mi lado y de nuevo empezó a hacerme preguntas y a insultarme. Mientras él me dirigía reproche tras reproche, yo se lo he contado todo. Le he dicho que usted se había callado cuando yo le acusé de asesino y que no me reconoció. Él ha vuelto a sus idas y venidas precipitadas y a darse golpes en el pecho, y cuando le han anunciado a usted, ha venido hacia mí y me ha dicho: «Pasa detrás de esa puerta y, oigas lo que oigas, no te muevas de ahí.» Me ha traído una silla, me ha encerrado y me ha advertido: «Tal vez te llame.» Pero cuando ha llegado Nicolás y le ha despedido a usted, en seguida me ha dicho a mí que me marchase, advirtiéndome que tal vez me llamaría para interrogarme de nuevo. ...

En la línea 3873
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Óyeme, Sonia; no me burlo. Estoy seguro de que el demonio me arrastró. Óyeme, óyeme ‑repitió con sombría obstinación‑. Sé todo, absolutamente todo lo que tú puedas decirme. He pensado en todo eso y me lo he repetido mil veces cuando estaba echado en las tinieblas… ¡Qué luchas interiores he librado! Si supieras hasta qué punto me enojaban estas inútiles discusiones conmigo mismo. Mi deseo era olvidarlo todo y empezar una nueva vida. Pero especialmente anhelaba poner fin a mis soliloquios… No creas que fui a poner en práctica mis planes inconscientemente. No, lo hice todo tras maduras reflexiones, y eso fue lo que me perdió. Créeme que yo no sabía que el hecho de interrogarme a mí mismo acerca de mi derecho al poder demostraba que tal derecho no existía, puesto que lo ponía en duda. Y que preguntarme si el hombre era un gusano demostraba que no lo era para mí. Estas cosas sólo son aceptadas por el hombre que no se plantea tales preguntas y sigue su camino derechamente y sin vacilar. El solo hecho de que me preguntara: «¿Habría matado Napoleón a la vieja?» demostraba que yo no era un Napoleón… Sobrellevé hasta el final el sufrimiento ocasionado por estos desatinos y después traté de expulsarlos. Yo maté no por cuestiones de conciencia, sino por un impulso que sólo a mí me atañía. No quiero engañarme a mí mismo sobre este punto. Yo no maté por acudir en socorro de mi madre ni con la intención de dedicar al bien de la humanidad el poder y el dinero que obtuviera; no, no, yo sólo maté por mi interés personal, por mí mismo, y en aquel momento me importaba muy poco saber si sería un bienhechor de la humanidad o un vampiro de la sociedad, una especie de araña que caza seres vivientes con su tela. Todo me era indiferente. Desde luego, no fue la idea del dinero la que me impulsó a matar. Más que el dinero necesitaba otra cosa… Ahora lo sé… Compréndeme… Si tuviera que volver a hacerlo, tal vez no lo haría… Era otra la cuestión que me preocupaba y me impulsaba a obrar. Yo necesitaba saber, y cuanto antes, si era un gusano como los demás o un hombre, si era capaz de franquear todos los obstáculos, si osaba inclinarme para asir el poder, si era una criatura temerosa o si procedía como el que ejerce un derecho. ...

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