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La palabra favorrables
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Comó se escribe favorrables o favorables?

Cual es errónea Favorables o Favorrables?

La palabra correcta es Favorables. Sin Embargo Favorrables se trata de un error ortográfico.

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Más información sobre la palabra Favorables en internet

Favorables en la RAE.
Favorables en Word Reference.
Favorables en la wikipedia.
Sinonimos de Favorables.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece favorables

La palabra favorables puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5522
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... No es de extrañar, por tanto, que hombres colocados en tales circunstancias se sintiesen dispuestos a apoyar cualquier medida o plan favorables al progreso del liberalismo, más bien que a contrariarlos; y no hay duda que la circulación de la Escritura era una medida de ese género. ...

En la línea 158
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Abundan en situaciones favorables; el suelo, como el de la Tierra de Fuego, es una especie de turba, y, sin embargo, apenas se encuentran allí algunas plantas que merezcan el nombre de arbustillos; en la Tierra de Fuego, por el contrario, impenetrables bosques cubren hasta el rincón más pequeño. No obstante, la dirección de los vientos y de las corrientes marinas es favorable para el transporte de semillas desde la Tierra de Fuego, como lo prueban las canoas y los numerosos troncos de árboles que, arrastrados desde esta última, van a estrellarse contra la isla Falkland occidental. Sin duda, a esta ...

En la línea 584
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En los casos en que podemos atribuir al hombre la extinción de una especie, ora por completo, ora en una región determinada, sabemos que va siendo cada vez más rara antes de desaparecer del todo. Ahora bien; es difícil señalar diferencia sensible entre el modo de desaparición de una especie, ya la origine el hombre, ya el aumento de sus enemigos naturales. La prueba de que la rareza precede a la extinción se tiene de una manera indudable en las capas terciarias sucesivas; y así lo han hecho notar muchos y muy hábiles observadores. Frecuente es, en efecto, encontrar que una concha muy común en una capa terciaria es hoy muy rara, y tanto, que se la ha creído extinguida desde mucho tiempo atrás. Si, pues, como parece probado, las especies comienzan a ser raras y acaban por extinguirse -si el aumento demasiado rápido de cada especie, aun las más favorecidas, se detiene, como debemos admitirlo, aunque sea difícil decir cuándo y cómo- y si vemos, sin experimentar la menor sorpresa, aunque no podamos indicar su causa precisa, que una especie abunda mucho en una región, mientras que en la misma es rara otra especie íntimamente ligada con la primera, ¿por qué ha de extrañarse tanto que la rareza llegue, avanzando más, hasta la extinción? Un fenómeno que se verifica alrededor nuestro sin que sea muy apreciable, puede llegar, sin duda, a mayor intensidad sin excitar nuestra atención. ¿A quién sorprenderá, por tanto, que se le diga que el Megalonyx era en otro tiempo muy raro en comparación con el Megaterio, o que una especie de monos fósiles no comprendía sino muy escaso número de individuos respecto de otras especies que viven en la actualidad? Y sin embargo, esta relativa rareza nos da la prueba más evidente de condiciones menos favorables a su existencia. ...

En la línea 1752
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Esto es, pues, lo que debe haber sucedido casi en la misma época en la Patagonia meridional y en Chile aunque separados por más de un millar de kilómetros. consecuencia, si se hacen sentir de ordinario movimientos prolongados de descenso en épocas casi idénticas en superficies de mucha extensión, lo que estoy muy dispuesto a creer desde que he estudiado los arrecifes coralinos de los grandes océanos; o si, para no ocuparnos más que de la América meridional, los movimientos de descenso han tenido la misma extensión superficial que los de levantamiento; que, desde el período de las conchas existentes han producido la elevación de las costas del Perú, Chile, Tierra del Fuego, Patagonia y la Plata, fácil es comprender que en la misma época, en puntos muy distantes entre sí han sido las circunstancias favorables para la formación de depósitos fosilíferos, muy extensos y de mucho espesor, propios por consiguiente para resistir a la acción de las olas de la costa y para durar hasta nuestros días. ...

En la línea 2076
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... demos asegurar, pues, que los colores magníficos que de ordinario se ven en las producciones intertropicales, no provienen ni del calor ni de la luz particular de estas zonas, sino que se deben a otra causa: quizá a que las condiciones de existencia son más favorables a la vida. ...

En la línea 404
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Es que hay en la naturaleza humana un vicio de mendicidad; eso no tiene duda. Ejemplo los de Santa Cruz, que gozaban de salud cabal, eran ricos, estimados de todo el mundo y se querían entrañablemente. ¿Qué les hacía falta? Parece que nada. Pues alguno de los cuatro pordioseaba. Es que cuando un conjunto de circunstancias favorables pone en las manos del hombre gran cantidad de bienes, privándole de uno solo, la fatalidad de nuestra naturaleza o el principio de descontento que existe en nuestro barro constitutivo le impulsan a desear precisamente lo poquito que no se le ha otorgado. Salud, amor, riqueza, paz y otras ventajas no satisfacían el alma de Jacinta; y al año de casada, más aún a los dos años, deseaba ardientemente lo que no tenía. ¡Pobre joven! Lo tenía todo, menos chiquillos. ...

En la línea 2219
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Hízole otras mil preguntas para aplacar su ardentísima curiosidad; cómo estaba vestida y peinada; qué tal se expresaba; cómo tenía arreglada la casa, y Nicolás respondía echándoselas de observador. Sus impresiones no habían sido malas, y aunque no tenía bastantes datos para formar juicio del verdadero carácter de la prójima, podía anticipar, fiado en su experiencia, en su buen ojo y en un cierto no sé que, presunciones favorables. Con esto la curiosidad de doña Lupe se acaloraba más, y ya no podía tener sosiego hasta no meter su propia nariz en aquel guisado. Visitar a la tal no le parecía digno, habiendo hecho tantos aspavientos en contra suya; pero estar muchos días sin verla y averiguarle las faltas, si las tenía, era imposible. Hubiera deseado verla por un agujerito. Con el sobrinillo no quería la señora dar su brazo a torcer, y siempre se mostraba intolerante, aunque ya con menos fuego. Pareciole buena idea aquello de purificarla en las Micaelas, y aunque a nadie lo dijo, para sí consideraba aquel camino como el único que podía conducir a una solución. Rabiaba por echarle la vista encima al basilisco, y como su sobrino no le decía que fuera a verla, este silencio hacíala rabiar más. Un día ya no pudo contenerse, y cogiendo descuidado a Maxi en su cuarto, le embocó esto de buenas a primeras: «No creas que voy yo a rebajarme a eso… ». ...

En la línea 4655
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Retiráronse las de Rubín a su domicilio, teniendo ambas señoras la satisfacción de ver a Maxi tan mejorado de los desórdenes cerebrales de aquella mañana, que no parecía el mismo hombre. Síntomas favorables eran la obediencia a cuanto se le mandaba, y lo juicioso y sosegado de sus respuestas. Aquella noche durmió con tranquilidad, y nada ocurrió que saliera del canon ordinario. A la tarde siguiente convinieron marido y mujer en dar un paseo a prima noche. Fue ella a buscarle a la botica a la hora concertada, y no le encontró. «Ha ido a cortarse el pelo—le dijo Ballester, ofreciéndole una silla—. Con las murrias de estos últimos tiempos, el pobre chico no caía en la cuenta de que se iba pareciendo a los poetas melenudos… Le he mandado que se trasquilase esta misma tarde. Tenga usted presente una cosa: hay que imponérsele, combatirle el abandono, las lecturas y no consentir que se ensimisme. Antes que dejarle caer en las melancolías, vale más darle un disgusto. Yo siempre le hablo gordo, y crea usted… me ha cogido miedo. Es lo que hace falta». ...

En la línea 521
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Cesamos la conversación, y cada uno de nosotros se puso a reflexionar por su cuenta. Confesaré que, por mi parte, y pese a la determinación del arponero, no me hacía ninguna ilusión. No creía yo en esas circunstancias favorables que había invocado Ned Land. Tan segura manipulación del submarino requería una numerosa tripulación y, consecuente mente, en el caso de una lucha, nuestras probabilidades de éxito serían ínfimas. Además, necesario era, ante todo, estar libres, y nosotros no lo estábamos. No veía ningún medio de salir de una celda de acero tan herméticamente cerrada. Y si como parecía probable, el extraño comandante de ese barco tenía un secreto que preservar, cabía abrigar pocas esperanzas de que nos dejara movernos libremente a bordo. La incógnita estribaba en saber si se libraría violentamente de nosotros o si nos lanzaría algún día a algún rincón de la tierra Todas estas hipótesis me parecían extremadamente plausibles, y había que ser un arponero para poder creer en la reconquista de la libertad. ...

En la línea 1654
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En las notas diariamente redactadas por «el profesor» Conseil veo también constancia de algunos peces del género de los tetrodones, propios de estos mares, espenglerianos con el dorso rojo y el vientre blanco, que se distinguen por tres hileras longitudinales de filamentos, y eléctricos ornados de vivos colores, de unas siete pulgadas de longitud. También, como muestras de otros géneros, ovoides, así Hamados por su semejanza con un huevo, de color marrón oscuro surcado de franjas blancas y desprovistos de cola; diodones, verdaderos puercoespines del mar, que pueden hincharse como una pelota de erizadas púas; hipocampos, comunes a todos los océanos; pegasos volantes de hocico alargado, cuyas aletas pectorales, muy extendidas y dispuestas en forma de alas, les permiten si no volar, sí, al menos, saltar por el aire; pegasos espatulados, con la cola cubierta por numerosos anillos escamosos; macrognatos, así llamados por sus grandes mandíbulas, de unos veinticinco centímetros de longitud, de hermosos y muy brillantes colores, y cuya carne es muy apreciada; caliónimos hvidos, de cabeza rugosa; miríadas de blenios saltadores, rayados de negro, que con sus largas aletas pectorales se deslizan por la superficie del agua con una prodigiosa rapidez; deliciosos peces veleros que levantan sus aletas como velas desplegadas a las corrientes favorables; espléndidos kurtos engalanados por la naturaleza con el amarillo, azul celeste, plata y oro; tricópteros, cuyas alas están formadas por radios filamentosos; los cotos, siempre manchados de cieno, que producen un cierto zumbido; las triglas, cuyo hígado es considerado venenoso; los serranos, con una especie de anteojeras sobre los ojos, y, por último, esos quetodontes de hocico alargado y tubular llamados arqueros, verdaderos papamoscas marinos que, armados de un fusil no inventado por los Chassepot o por los Remington, matan a los insectos disparándoles una simple gota de agua. ...

En la línea 2119
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -A que se presenten circunstancias favorables, que podremos y deberemos aprovechar, ya sea ahora ya dentro de seis meses. ...

En la línea 2340
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Ninguna tierra a la vista. Nada más que el mar inmenso. Algunas velas en el horizonte, de los barcos que van a buscar hasta el cabo San Roque los vientos favorables para doblar el cabo de Buena Esperanza. El cielo estaba cubierto, y se anunciaba un ventarrón. ...

En la línea 4838
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Todas estas circunstancias contribuyeron considerablemente a suavizar el veredicto. Además, en el curso de los debates se habían puesto en evidencia otros hechos favorables al acusado: los documentos presentados por el estudiante Rasumikhine demostraban que, durante su permanencia en la universidad, el asesino Raskolnikof se había repartido por espacio de seis meses sus escasos recursos, hasta el último kopek, con un compañero necesitado y tuberculoso. Cuando éste murió, Raskolnikof prestó toda la ayuda posible al padre del difunto, un anciano que era ya como un niño y del que su hijo se había tenido que cuidar desde que tenía trece años. Rodia consiguió que lo admitieran en un asilo y más tarde, cuando murió, pagó su entierro. ...

En la línea 1360
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Anteriormente se empleaban, en las circunstancias más favorables, seis meses para ir de Nueva York a San Francisco. Ahora se hace el viaje en siete días. ...

En la línea 1951
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡Ha perdido, señores- repuso Andrés Stuart-, ha perdido sin remedio! Ya sabéis que el 'China', único vapor de Nueva York que ha podido tomar para llegar a Liverpool a tiempo, ha llegado ayer. Ahora bien; aquí está la lista de los pasajeros, publicada por la 'Shipping Gazette', y no figura entre ellos Phileas Fogg. Admitiendo las probabilidades más favorables, nuestro colega está apenas en América. Calculo en veinte días, por lo menos, el atraso que traerá sobre el plazo convenido, y el viejo lord Albermale perderá también sus cinco mil libras. ...

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r


El Español es una gran familia

Errores Ortográficos típicos con la palabra Favorables

Cómo se escribe favorables o favorrables?
Cómo se escribe favorables o favorablez?
Cómo se escribe favorables o favoravles?
Cómo se escribe favorables o faborables?

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