Cual es errónea Encantado o Hencantado?
La palabra correcta es Encantado. Sin Embargo Hencantado se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra hencantado es que se ha eliminado o se ha añadido la letra h a la palabra encantado
Más información sobre la palabra Encantado en internet
Encantado en la RAE.
Encantado en Word Reference.
Encantado en la wikipedia.
Sinonimos de Encantado.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece encantado
La palabra encantado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2461
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿Os vais sin estar demasiado descon tento?-Me voy encantado, monseñor. ...
En la línea 2835
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El rey partió encantado. ...
En la línea 2952
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Es cierto además que, como ento nces yo no conocía a Su Eminencia, si hubiera podido dispensarme de esa visita, hubiera estado muy encantado. ...
En la línea 3025
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿Y qué habéis comprendido de lo que decíamos?-Mil cosas: en primer lugar, que vuestro marido es un necio y un imbécil, afortunadamente; luego, que estáis en un apuro, cosa que me ha encantado y que me da ocasión de ponerme a vuestro servicio, y Dios sabe si estoy dispuesto a arrojarme al fuego por vos; finalmente que la reina necesita que un hombre valiente, inteligente y adicto haga por ella unviaje a Londres. ...
En la línea 528
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El _tout ensemble_ semejaba un lugar encantado. ...
En la línea 940
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo Había ya vuelto en este tiempo de su parasismo don Quijote, y, con el mesmo tono de voz con que el día antes había llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas, le comenzó a llamar, diciendo: -Sancho amigo, ¿duermes? ¿Duermes, amigo Sancho? -¿Qué tengo de dormir, pesia a mí -respondió Sancho, lleno de pesadumbre y de despecho-; que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche? -Puédeslo creer ansí, sin duda -respondió don Quijote-, porque, o yo sé poco, o este castillo es encantado. ...
En la línea 946
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... ¿Qué te podría decir del adorno de su persona? ¿Qué de su gallardo entendimiento? ¿Qué de otras cosas ocultas, que, por guardar la fe que debo a mi señora Dulcinea del Toboso, dejaré pasar intactas y en silencio? Sólo te quiero decir que, envidioso el cielo de tanto bien como la ventura me había puesto en las manos, o quizá, y esto es lo más cierto, que, como tengo dicho, es encantado este castillo, al tiempo que yo estaba con ella en dulcísimos y amorosísimos coloquios, sin que yo la viese ni supiese por dónde venía, vino una mano pegada a algún brazo de algún descomunal gigante y asentóme una puñada en las quijadas, tal, que las tengo todas bañadas en sangre; y después me molió de tal suerte que estoy peor que ayer cuando los gallegos, que, por demasías de Rocinante, nos hicieron el agravio que sabes. ...
En la línea 947
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Por donde conjeturo que el tesoro de la fermosura desta doncella le debe de guardar algún encantado moro, y no debe de ser para mí. ...
En la línea 952
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Acabó en esto de encender el candil el cuadrillero, y entró a ver el que pensaba que era muerto; y, así como le vio entrar Sancho, viéndole venir en camisa y con su paño de cabeza y candil en la mano, y con una muy mala cara, preguntó a su amo: -Señor, ¿si será éste, a dicha, el moro encantado, que nos vuelve a castigar, si se dejó algo en el tintero? -No puede ser el moro -respondió don Quijote-, porque los encantados no se dejan ver de nadie. ...
En la línea 10398
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... De Pas visitaba a menudo a la Regenta, y estaba encantado de los progresos que la piedad más pura hacía en aquel espíritu. ...
En la línea 14130
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Qué será que todo me parece nuevo, mejor, más elegante, más poético? Quintanar está encantado, y se me figura que tiene un poco de envidia. ...
En la línea 5114
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Iba a decir «¿y todo para qué?» pero se contuvo. Nunca le había sido tan grata la persona de su tía como aquella noche, y se sintió atraído hacia ella por fuerza irresistible. Por fin se fue la santa, y a poco, Moreno ordenó a su criado que se retirara. «Me acostaré dentro de un ratito—dijo el caballero—; pues aunque creo que he de dormir, todavía no tengo ni pizca de sueño. Me sentaré aquí y revisaré la lista de regalos, a ver si se me queda alguno. ¡Ah!, conviene no olvidar las mantas. La hermana de Morris se enfadará si no le llevo algo de mucho carácter… ». La idea de las mantas llevó a su mente, por encadenamiento, el recuerdo de algo que había visto aquella tarde. Al ir a la tienda de la Plaza Mayor en busca de aquel original artículo, tropezó con una ciega que pedía limosna. Era una muchacha, acompañada por un viejo guitarrista, y cantaba jotas con tal gracia y maestría, que Moreno no pudo menos de detenerse un rato ante ella. Era horriblemente fea, andrajosa, fétida, y al cantar parecía que se le salían del casco los ojos cuajados y reventones, como los de un pez muerto. Tenía la cara llena de cicatrices de viruelas. Sólo dos cosas bonitas había en ella: los dientes, que eran blanquísimos, y la voz pujante, argentina, con vibraciones de sentimiento y un dejo triste que llenaba el alma de punzadora nostalgia. «Esto sí que tiene carácter» pensaba Moreno oyéndola, y durante un rato tuviéronle encantado las cadencias graciosas, aquel amoroso gorjeo que no saben imitar las celebridades del teatro. La letra era tan poética como la música. ...
En la línea 603
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Como Tom tenía bastante ingenio para comprender que era un muchacho que le podría ser útil, animó a Humphrey a que siguiera hablando, y el chico no se hizo de mucho rogar, pues estaba encantado creyendo que ayudaba a la 'cura' de Tom, porque siempre, tan pronto como había tratado de recórdar la perturbada mente los diferentes pormenores de su experiencia y aventuras en la real sala de escuela y en los demás sitios del palacio, observaba que Su Majestad 'recordaba' las circunstancias con toda claridad. Al cabo de una hora, Tom se halló en posesión de muy valiosa información sobre personajes y asuntos de la corte y así resolvió abrevarse a diario en aquella fuente. A este fin daría orden de que admitieran a Humphrey a su regia presencia cada vez que llegara, siempre que la Majestad de Inglaterra no estuviera ocupada con otras gentes. ...
En la línea 870
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Sintióse encantado el rey no sólo de ver que encantado animal era una ternera, sino también de tenerla en su compañía, porque se había sentido tan solo y desamparado, que acogió con agrado como camarada aun a aquel humilde animal. Se había visto tan maltratado, tan afrentado por sus propios semejantes, que fue para él un verdadero consuelo hallarse al fin en la sociedad de un ser que por lo menos tenía corazón tierno y animo apacible, por más que, no tuviera atributos más elevados, por lo cual Eduardo decidió prescindir de etiquetas y hacerse amigo de la ternera. ...
En la línea 870
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Sintióse encantado el rey no sólo de ver que encantado animal era una ternera, sino también de tenerla en su compañía, porque se había sentido tan solo y desamparado, que acogió con agrado como camarada aun a aquel humilde animal. Se había visto tan maltratado, tan afrentado por sus propios semejantes, que fue para él un verdadero consuelo hallarse al fin en la sociedad de un ser que por lo menos tenía corazón tierno y animo apacible, por más que, no tuviera atributos más elevados, por lo cual Eduardo decidió prescindir de etiquetas y hacerse amigo de la ternera. ...
En la línea 448
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Pero ¡si estoy encantado, señora, encantado! ¡Si esta recia independencia de carácter, a mí, que no le tengo, es lo que más me entusiasma!; ¡si es esta, esta, esta y no otra la mujer que yo necesito! ...
En la línea 1915
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Con estas palabras, dichas en un tono significativo, dio por terminada su visita. Acto seguido se levantó, se despidió con una mezcla de circunspección y cordialidad y se retiró acompañado de un raudal de bendiciones, acciones de gracias y efusivas manifestaciones de gratitud. Avdotia Romanovna incluso le tendió su delicada mano, sin que él hubiera hecho nada por provocar este gesto, y el doctor salió, encantado de la visita y más encantado aún de sí mismo. ...
En la línea 1915
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Con estas palabras, dichas en un tono significativo, dio por terminada su visita. Acto seguido se levantó, se despidió con una mezcla de circunspección y cordialidad y se retiró acompañado de un raudal de bendiciones, acciones de gracias y efusivas manifestaciones de gratitud. Avdotia Romanovna incluso le tendió su delicada mano, sin que él hubiera hecho nada por provocar este gesto, y el doctor salió, encantado de la visita y más encantado aún de sí mismo. ...
En la línea 2321
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Los dos enmudecieron. Rasumikhine estaba encantado, y Raskolnikof se dio cuenta de ello con una especie de horror. Lo que su amigo acababa de decirle acerca de Porfirio Petrovitch no dejaba de inquietarle. ...
En la línea 2347
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pero ¿qué dice usted? ¡Si estoy encantado! Ha entrado usted de un modo tan agradable… ‑repuso Porfirio Petrovitch, y añadió, indicando a Rasumikhine con un movimiento de cabeza‑. Ése, en cambio, ni siquiera me ha dado los buenos días. ...
En la línea 504
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ¡Debilidades del corazón humano! Tan pronto me repuse de mi sorpresa, me hallé encantado del golpe que en aquel momento íbamos a dar al general. Me sentía agresivo y marchaba a la cabeza de la comitiva con alegría. ...
En la línea 567
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Mr. Astley pareció encantado de la invitación. ...
En la línea 1329
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Como no prestaba a todo eso más que una vaga atención, a título de espectador indiferente, he olvidado muchas cosas. Recuerdo únicamente que Blanche y su madre no se llamaban ya de Cominges, sino Du Placet. El porqué ambas habían tomado el nombre de Cominges es cosa que ignoro. Pero el general parecía encantado y prefería el de Du Placet al de Cominges. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de h
Las Reglas Ortográficas de la H
Regla 1 de la H Se escribe con h todos los tiempos de los verbos que la llevan en sus infinitivos. Observa estas formas verbales: has, hay, habría, hubiera, han, he (el verbo haber), haces, hago, hace (del verbo hacer), hablar, hablemos (del verbo hablar).
Regla 2 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan con la sílaba hum- seguida de vocal. Observa estas palabras: humanos, humano.
Se escriben con h las palabras que empiezan por hue-. Por ejemplo: huevo, hueco.
Regla 3 de la H Se escriben con h las palabra que empiezan por hidro- `agua', hiper- `superioridad', o `exceso', hipo `debajo de' o `escasez de'. Por ejemplo: hidrografía, hipertensión, hipotensión.
Regla 4 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan por hecto- `ciento', hepta- `siete', hexa- `seis', hemi- `medio', homo- `igual', hemat- `sangre', que a veces adopta las formas hem-, hemo-, y hema-, helio-`sol'. Por ejemplo: hectómetro, heptasílaba, hexámetro, hemisferio, homónimo, hemorragia, helioscopio.
Regla 5 de la H Los derivados de palabras que llevan h también se escriben con dicha letra.
Por ejemplo: habilidad, habilitado e inhábil (derivados de hábil).
Excepciones: - óvulo, ovario, oval... (de huevo)
- oquedad (de hueco)
- orfandad, orfanato (de huérfano)
- osario, óseo, osificar, osamenta (de hueso)
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra h
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