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La palabra empreza
Cómo se escribe

Comó se escribe empreza o empresa?

Cual es errónea Empresa o Empreza?

La palabra correcta es Empresa. Sin Embargo Empreza se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino empreza es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra empresa

Más información sobre la palabra Empresa en internet

Empresa en la RAE.
Empresa en Word Reference.
Empresa en la wikipedia.
Sinonimos de Empresa.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Empresa

Cómo se escribe empresa o hempresa?
Cómo se escribe empresa o emprresa?
Cómo se escribe empresa o empreza?


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Reglas relacionadas con los errores de s;z

Las Reglas Ortográficas de la S

Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz

Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad

Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa

Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso

Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima

Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.

Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.

Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.

Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

La X y la S


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z

Algunas Frases de libros en las que aparece empresa

La palabra empresa puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2057
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero una vez libre, una vez puesta de nuevo en contacto con La Porte, las cosas habían recuperado su curso, y ella acababa de realizar la peli grosa empresa que, sin su arresto, habría ejecutado tres días antes. ...

En la línea 3347
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Ar tagnan, portador de la carta, esnaturalmente el jefe de la empresa; que él decida y nosotros obedeceremos. ...

En la línea 7306
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En este tiempo, Monsieur, que sabía que de un día para otro iba a ser reemplazado en su mando bien por el duque de Angulema, bienpor Bassompierre, bien por Schomberg, que se disputaban el mando, hacía poco, perdía las jornadas en tanteos, y no se atrevía a arriesgar una gran empresa para echar a los ingleses de la isla de Ré, donde ase diaban constantemente la ciudadela Saint-Martin y el fuerte de La Prée, mientras que por su lado los franceses asediaban La Rochelle. ...

En la línea 10061
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Recordaba aquella promesa casi ilimitada que le había hecho el cardenal si triunfaba en su empresa. ...

En la línea 302
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... º Que al efecto se establezca alli una casa de moneda, montada con toda economía por el objeto á que se dirije, y aun pudiera ser conveniente que su plantacion se hiciese por medio de una empresa de particulares por tiempo determinado. ...

En la línea 1730
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Era yo completamente desconocido en Madrid, y no llevaba cartas de presentación para ninguna persona influyente que pudiera valerme en mi empresa, de suerte que, si bien abrigaba esperanzas de buen éxito, confiando en la protección del Omnipotente, esas esperanzas sufrían pasajeros desmayos y las oscurecían con frecuencia las nubes del desaliento. ...

En la línea 2205
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Wetherell llevó a Sevilla máquinas y obreros ingleses; pero la empresa se hundió porque el gobierno no pagó las contratas y retiró la protección ofrecida. ...

En la línea 2282
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Desde que empezaron estos desórdenes, me da miedo salir a la calle, porque en cuanto la _canaille_ de Córdoba me ve doblar una esquina, empiezan a gritar: «¡A ése, al carlista!», y corren detrás de mí vociferando y me amenazan con piedras y palos; de manera que, si no me pongo en salvo metiéndome en casa, empresa difícil con mis diez y pico arrobas, puedo perder la vida en la calle, y esto, lo reconocerá usted _don Jorge_, no es ni agradable ni decente. ...

En la línea 5598
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... No fueron largos los preparativos de mi empresa. ...

En la línea 129
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mas, apenas se vio en el campo, cuando le asaltó un pensamiento terrible, y tal, que por poco le hiciera dejar la comenzada empresa; y fue que le vino a la memoria que no era armado caballero, y que, conforme a ley de caballería, ni podía ni debía tomar armas con ningún caballero; y, puesto que lo fuera, había de llevar armas blancas, como novel caballero, sin empresa en el escudo, hasta que por su esfuerzo la ganase. ...

En la línea 1035
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pero vuelve los ojos a estotra parte y verás delante y en la frente destotro ejército al siempre vencedor y jamás vencido Timonel de Carcajona, príncipe de la Nueva Vizcaya, que viene armado con las armas partidas a cuarteles, azules, verdes, blancas y amarillas, y trae en el escudo un gato de oro en campo leonado, con una letra que dice: Miau, que es el principio del nombre de su dama, que, según se dice, es la sin par Miulina, hija del duque Alfeñiquén del Algarbe; el otro, que carga y oprime los lomos de aquella poderosa alfana, que trae las armas como nieve blancas y el escudo blanco y sin empresa alguna, es un caballero novel, de nación francés, llamado Pierres Papín, señor de las baronías de Utrique; el otro, que bate las ijadas con los herrados carcaños a aquella pintada y ligera cebra, y trae las armas de los veros azules, es el poderoso duque de Nerbia, Espartafilardo del Bosque, que trae por empresa en el escudo una esparraguera, con una letra en castellano que dice así: Rastrea mi suerte. ...

En la línea 1035
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pero vuelve los ojos a estotra parte y verás delante y en la frente destotro ejército al siempre vencedor y jamás vencido Timonel de Carcajona, príncipe de la Nueva Vizcaya, que viene armado con las armas partidas a cuarteles, azules, verdes, blancas y amarillas, y trae en el escudo un gato de oro en campo leonado, con una letra que dice: Miau, que es el principio del nombre de su dama, que, según se dice, es la sin par Miulina, hija del duque Alfeñiquén del Algarbe; el otro, que carga y oprime los lomos de aquella poderosa alfana, que trae las armas como nieve blancas y el escudo blanco y sin empresa alguna, es un caballero novel, de nación francés, llamado Pierres Papín, señor de las baronías de Utrique; el otro, que bate las ijadas con los herrados carcaños a aquella pintada y ligera cebra, y trae las armas de los veros azules, es el poderoso duque de Nerbia, Espartafilardo del Bosque, que trae por empresa en el escudo una esparraguera, con una letra en castellano que dice así: Rastrea mi suerte. ...

En la línea 1221
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Alborotóse Rocinante con el estruendo del agua y de los golpes, y, sosegándole don Quijote, se fue llegando poco a poco a las casas, encomendándose de todo corazón a su señora, suplicándole que en aquella temerosa jornada y empresa le favoreciese, y de camino se encomendaba también a Dios, que no le olvidase. ...

En la línea 1276
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... cer entrar un animal tan grande en una embarcación tan pequeña parece a primera vista empresa difícil; y, sin embargo, hay que confesarlo, los indios la realizan en un minuto ...

En la línea 2642
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... cemos una jornada larga, y como la casa donde vamos a pasar la noche está bastante separada del camino, nos cuesta mucho trabajo encontrarla. ésta como en otras muchas ocasiones no tengo motivos sino para elogiar la cortesía de las clases inferiores, hecho tanto más notable, teniendo en cuenta lo que son y lo que han sido. finca en que hago noche pertenece a dos jóvenes recién venidos y que comienzan ahora su vida de colonos. hay en ella ninguna especie de comodidades; pero para ellos está esto compensado con exceso, por la certeza de un pronto éxito en su empresa. ...

En la línea 7869
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Paco, sin la mala intención de Visita, la ayudaba mucho en tal empresa. ...

En la línea 8934
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Las beatas que servían de cuestores de palacio en el del Gran Constantino, las del cónclave, como las llamaba Ripamilán, esperaban con ansiedad mística y con una curiosidad maligna a la nueva compañera, que tanto prestigio traería con su juventud y su hermosura a la piadosa y complicada empresa de salvar el mundo en Jesús y por Jesús; pues nada menos que esto se proponían aquellas devotas de armas tomar, militantes como coraceros. ...

En la línea 15544
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Algo tarde era para comenzar la persecución de los patos y alcaravanes, pero no había de establecer la empresa un tren especial para los cazadores. ...

En la línea 156
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Cuando seas hombre comprenderás mejor lo que valen estos papeles. Debes consagrarte a una empresa justa que tal vez yo no pueda terminar. Defiende a los tuyos, que son los mayores calumniados de la Historia. ...

En la línea 186
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... — Es verdad—dijo Figueras—que en esta acción monstruosa hubo Indudablemente el deseo de cumplir algún rito mágico, pues todos estos señores, que apenas creían en Dios, tenían gran fe en el diablo y tomaban consejo de magos y astrólogos antes de acometer una empresa. ...

En la línea 228
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Rosaura lo invitó por segunda vez a almorzar, mostrando repentino interés por su gran empresa en favor de los Borgias. Era, sin duda, una amabilidad de última hora, un deseo de serle agradable, ya que no lo iba a ver más. Y escuchó atenta la descripción que el canónigo fue haciendo de la ciudad de Játiva, donde los árabes españoles fabricaron el primer papel conocido en Europa. ...

En la línea 288
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... — Este viejo español—siguió diciendo el canónigo—era de vista más larga y concepciones más universales. Sólo le preocupó la suerte del cristianismo; únicamente prestaba atención a la empresa de reconquistar a Constantinopla y los Santos Lugares. ...

En la línea 439
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Era empresa difícil… pero al fin triunfamos, como va usted a ver. ...

En la línea 651
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El buen profesor sentía despierta ahora su ambición, viéndolo todo con proporciones exageradas. Una mujer de negocios de la capital le había hablado aquella mañana de una empresa de ganancias fabulosas. Si el Consejo Ejecutivo dejaba en libertad por algunos meses al Hombre-Montaña, este y el profesor podían realizar una excursión por toda la República dando conferencias. Flimnap haría un relato de cuanto supiera sobre el pasado y las costumbres de su gigantesco amigo, y este se mantendría a su lado para contestar con reverencias a las aclamaciones de la muchedumbre. La financiera prometía una verdadera fortuna para los dos como resultado del viaje. ...

En la línea 664
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Gillespie, poniéndose la rodaja de cristal sobre uno de sus ojos, empezó a leer. Los atletas sostenían abierto el libro con visible esfuerzo, pues resultaba este trabajo una empresa digna de su vigor. Mientras tanto, Flimnap iba pasando las hojas y daba explicaciones para que su amigo no tuviese la menor duda sobre el texto. ...

En la línea 712
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Edwin creyó ver que era el doctor quien había tomado la iniciativa, de estas caricias, con una impetuosidad varonil. Pero esto no le produjo extrañeza alguna. Ya estaba acostumbrado a las tergiversaciones de este mundo dominado por las mujeres. Lo que el deseaba era conocer el rostro de la joven universitaria y oír lo que se decían ambos, pero no resultaba empresa fácil. ...

En la línea 410
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las amistades y parentescos de las familias de Santa Cruz y Arnaiz pueden ser ejemplo de aquel feliz revoltijo de las clases sociales; mas, ¿quién es el guapo que se atreve a formar estadística de las ramas de tan dilatado y laberíntico árbol, que más bien parece enredadera, cuyos vástagos se cruzan, suben, bajan y se pierden en los huecos de un follaje densísimo? Sólo se puede intentar tal empresa con la ayuda de Estupiñá, que sabe al dedillo la historia de todas las familias comerciales de Madrid, y todos los enlaces que se han hecho en medio siglo. Arnaiz el gordo también se pirra por hablar de linajes y por buscar parentescos, averiguando orígenes humildes de fortunas orgullosas, y haciendo hincapié en la desigualdad de ciertos matrimonios, a los cuales, en rigor de verdad, se debe la formación del terreno democrático sobre que se asienta la sociedad española. De una conversación entre Arnaiz y Estupiñá han salido las siguientes noticias: ...

En la línea 1035
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A las nueve del día siguiente ya estaban allí otra vez ama y doncella, esperando a Guillermina, que convino en unirse con su amiga en cuanto despachara ciertos quehaceres que tenía en la estación de las Pulgas. Había recibido dos vagones de sillares y obtenido del director de la Compañía del Norte que le hicieran la descarga gratis con las grúas de la empresa… ¡los pasos que tuvo que dar para esto! Pero al fin se salió con la suya, y además quería que del transporte se encargara la misma empresa, que bastante dinero ganaba, y bien podía dar a los huérfanos desvalidos unos cuantos viajes de camiones. ...

En la línea 1767
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Cuando el enamorado se iba a su casa, llevaba en sí la impresión de Fortunata transfigurada. Porque no ha habido princesa de cuento oriental ni dama del teatro romántico que se ofreciera a la mente de un caballero con atributos más ideales ni con rasgos más puros y nobles. Dos Fortunatas existían entonces, una la de carne y hueso, otra la que Maximiliano llevaba estampada en su mente. De tal modo se sutilizaron los sentimientos del joven Rubín con aquel extraordinario amor, que este le inspiraba no sólo las buenas acciones, el entusiasmo y la abnegación, sino también la delicadeza llevada hasta la castidad. Su naturaleza pobre no tenía exigencias; su espíritu las tenía grandes, y estas eran las que más le apremiaban. Todo lo que en el alma humana puede existir de noble y hermoso brotó en la suya, como los chorros de lava en el volcán activo. Soñaba con redenciones y regeneraciones, con lavaduras de manchas y con sacar del pasado negro de su amada una vida de méritos. El generoso galán veía los más sublimes problemas morales en la frente de aquella infeliz mujer, y resolverlos en sentido del bien parecíale la más grande empresa de la voluntad humana. Porque su loco entusiasmo le impulsaba a la salvación social y moral de su ídolo, y a poner en esta obra grandiosa todas las energías que alborotaban su alma. Las peripecias vergonzosas de la vida de ella no le desalentaban, y hasta medía con gozo la hondura del abismo del cual iba a sacar a su amiga; y la había de sacar pura o purificada. En aquellas confidencias que ambos tenían, creía Maximiliano advertir en la pecadora un cierto fondo de rectitud y menos corrupción de lo que a primera vista parecía. ...

En la línea 5984
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Se sentó en la cama, entreviendo, a pesar de lo ofuscado que su espíritu estaba, las dificultades de la empresa. «Si lo dejo para mañana, ya no iré, porque me lo quitarán de la cabeza… Y yo le he de refregar la jeta con la suela de mis botas. Si no lo hago, Dios mío, me va a ser imposible ser ángel, y no podré tener santidad. Como no haga esto, tendré que volver a ser mala; lo conozco en mí». ...

En la línea 1395
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Aun cuando deseaba realizar su temeraria empresa, Sandokán retrocedió con mucha cautela, yendo de un tronco a otro, deslizándose por detrás de los arbustos, sin apartar la vista del soldado, que seguía fusil en mano. Apresuró el paso y entró al invernadero, donde el portugués lo esperaba lleno de inquietud. ...

En la línea 63
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Muy señor nuestro: si desea usted unirse a la expedición del Abraham Lincoln, el gobierno de la Unión vería con agrado que Francia estuviese representada por usted en esta empresa. El comandante Farragut tiene un camarote a su disposición. ...

En la línea 80
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Ciertamente, yo estaba seguro de un muchacho tan abnegado. Generalmente no le preguntaba yo nunca si le convenía o no seguirme en mis viajes, pero esta vez se trataba de una expedición que podía prolongarse indefinidamente, de una empresa arriesgada, en persecución de un animal capaz de echar a pique a una fragata como si se tratara de una cáscara de nuez. Era para pensarlo, incluso para el hombre más impasible del mundo. ¿Qué iba a decir Conseil? ...

En la línea 197
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Con la versatdidad inherente al espíritu humano, se pasó de un exceso al extremadamente opuesto. Los más fervientes partidarios de la empresa se convirtieron fatalmente en sus más ardientes detractores. La reacción subió desde los fondos del navío, desde los puestos de los pañoleros hasta los de la oficialidad, y, ciertamente, sin la muy particular obstinación del capitán Farragut, la fragata hubiese puesto definitivamente proa al Sur. ...

En la línea 2283
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me sirvieron, como siempre, la cena en mi camarote, y comí mal, por estar demasiado preocupado. Me levanté de la mesa a las siete. Ciento veinte minutos -que habría de contar uno a uno -me separaban aún del momento en que debía unirme a Ned Land. Mi agitación crecía y me latían los pulsos con fuerza. No podía permanecer inmóvil. Iba y venía, esperando calmar mi turbación con el movimiento. La idea de sucumbir en nuestra temeraria empresa era la menor de mis preocupaciones. Lo que me hacía estremecerme, lo que agitaba los latidos de mi corazón, era el temor de ver descubierto nuestro proyecto antes de dejar el Nautilus o la idea de vernos llevados ante el capitán Nemo, irritado o, lo que hubiera sido peor, entristecido por mi abandono. ...

En la línea 498
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... «Bastaría ‑se decía‑ que conserve toda mi fuerza de voluntad y toda mi lucidez en el momento de llevar la empresa a la práctica. Entonces es cuando habrá que analizar incluso los detalles más ínfimos.» ...

En la línea 512
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Cuando últimamente pensaba en la situación en que se hallaba en aquel momento, se figuraba que se sentiría aterrado. Pero ahora veía que no era así: no experimentaba miedo alguno. Por su mente desfilaban pensamientos, breves, fugitivos, que no tenían nada que ver con su empresa. Cuando pasó ante los jardines Iusupof, se dijo que en sus plazas se debían construir fuentes monumentales para refrescar la atmósfera, y seguidamente empezó a conjeturar que si el Jardín de Verano se extendiera hasta el Campo de Marte e incluso se uniera al parque Miguel, la ciudad ganaría mucho con ello. Luego se hizo una pregunta sumamente interesante: ¿por qué los habitantes de las grandes poblaciones tienen la tendencia, incluso cuando no los obliga la necesidad, a vivir en los barrios desprovistos de jardines y fuentes, sucios, llenos de inmundicias y, en consecuencia, de malos olores? Entonces recordó sus propios paseos por la plaza del Mercado y volvió momentáneamente a la realidad. ...

En la línea 3593
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Catalina Ivanovna fingió no haberla oído, pero, levantando de pronto la voz, empezó a enumerar las cualidades incontables que permitirían a Sonia Simonovna secundarla en su empresa. Ensalzó su dulzura, su paciencia, su abnegación, su nobleza de alma, su vasta cultura; dicho lo cual, le dio un golpecito cariñoso en la mejilla y se levantó para besarla, cosa que hizo dos veces. Sonia enrojeció y Catalina Ivanovna, hecha un mar de lágrimas, dijo de pronto que era una tonta que se dejaba impresionar demasiado por los acontecimientos y que, ya que la comida había terminado, iba a servir el té. ...

En la línea 164
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Y sacó de su estuche de raso un abanico de nácar, cuyo delicado país de encaje de Bruselas temblaba al aliento como la espuma del mar al soplo de la brisa. Referir lo orondo que se puso el señor Joaquín, fuera empresa superior a las fuerzas humanas. Pareciole que la personalidad prohómbrica del insigne jefe de partido, repentinamente y por arte de birlibirloque se confundiera con la suya; creyose metamorfoseado, idéntico con su ídolo, y no cupo en su pellejo, y borráronse los recelos que a veces sentía aún pensando en el cercano desposorio. Ganoso de no quedarse atrás de Colmenar en generosidad, amén de señalar pingües alimentos a Lucía, le regaló una suma redonda, destinada a invertirse en el viaje de novios, cuyo itinerario trazó Miranda, comprendiendo a París y a ciertas bienhechoras aguas minerales, recetadas tiempo atrás por Rada, como remedio soberano para la diátesis hepática. La idea del viaje no dejó de parecer extraña al señor Joaquín. Al casarse él, no hizo excursión más larga que el trayecto de la portería a la lonja. Pero considerando que su hija entraba en superior rango, hubo de admitir los usos de la nueva categoría, por singulares que fuesen. Miranda se lo pintó así, y el señor Joaquín convino en ello: las inteligencias medianas ceden siempre al aplomo que las fascina. ...

En la línea 595
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Tiempo hubo -murmuró Artegui como respondiéndose a sí mismo- en que creí provenía mi indiferencia de la seguridad de mi vida, y en que deseé deberme a mí mismo, a mí solo, el subsistir. Dos años rehusé los auxilios de mis padres, y, entrando en calidad de socio industrial en una gran empresa, dime a trabajar con ardor. Gané más de lo necesario; me seguía, como rendida amante, la suerte; pero aquella especulación sin tregua ni entrañas me provocaba náuseas, y quise probar alguna labor en que entendimiento y cuerpo fuesen unidos, y en que la ganancia no alcanzase más que a no dejarme morir de hambre. Estudié la medicina, y, aprovechando la guerra que a la sazón ardía en el Norte de España, vine al cuartel de Don Carlos. El nombre de mi padre me abrió todas las puertas y me dediqué a ejercer en los hospitales… ...

En la línea 191
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Durante los primeros días que siguieron a la partida del gentleman, se habían empeñado importantes sumas sobre lo aleatorio de su empresa. Sabido es que el mundo de los apostadores de Inglaterra es mundo más inteligente y más elevado que el de los jugadores. Apostar es el temperamento inglés. Por eso, no tan sólo fueron los individuos del Reform Club quienes establecieron apuestas considerables en pro o en contra de Phileas Fogg, sino que también entró en ellas la masa del público. Phileas Fogg fue inscrito, como los caballos de carrera, en una especie de 'studbook'. Quedó convertido en valor de Bolsa, y se cotizó en la plaza de Londres. Se pedía y se ofrecía el Phileas Fogg en firme o a plazo, y se hacían enormes negocios. Pero cinco días después de su salida, el artículo del 'Boletín de la Sociedad de Geografía' hizo crecer las ofertas. El Phileas Fogg bajó y llegó a ser ofrecido en paquetes. Tomado primero a cinco, luego a diez, ya no se tomó luego sino a uno por veinte, por cincuenta y aun por ciento. ...

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