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La palabra hechamos
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Comó se escribe hechamos o echamos?

Cual es errónea Echamos o Hechamos?

La palabra correcta es Echamos. Sin Embargo Hechamos se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra hechamos es que se ha eliminado o se ha añadido la letra h a la palabra echamos

Más información sobre la palabra Echamos en internet

Echamos en la RAE.
Echamos en Word Reference.
Echamos en la wikipedia.
Sinonimos de Echamos.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Echamos

Cómo se escribe echamos o hechamos?
Cómo se escribe echamos o echamoz?
Cómo se escribe echamos o ecamos?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece echamos

La palabra echamos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 925
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me dijo que había un convento de monjas un poco más lejos, y como se mostrara dispuesto a llevarme a él, echamos a andar hacia la parte Sureste de la muralla, donde se aparecía un vasto edificio ruinoso. ...

En la línea 4355
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aquí no hay camas, y si nos echamos en la paja, con los vestidos mojados, atraparemos una terciana gallega. ...

En la línea 6389
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Tomé uno, y echamos a andar lentamente por la playa. ...

En la línea 6453
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Monté, y echamos paseo abajo y luego a lo largo de la playa, desierta. ...

En la línea 664
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... del Fuego. Un poco después del mediodía doblamos el cabo de San Diego y penetramos en el famoso estrecho de Maire. Costeamos de cerca la Tierra del Fuego, pero sin dejar de ver a través de las nubes la tormentosa silueta de la inhospitalaria tierra de los Estados. Por la tarde echamos el ancla en la bahía del Éxito. A nuestra entrada recibimos un saludo digno de los habitantes de esta tierra salvaje. Un grupo de fueguenses, ocultos en parte por la espesura del bosque se había situado en una punta de la roca que dominaba el mar; en el momento de nuestro paso saltan agitando sus guiñapos y lanzando un largo y sonoro aullido. Siguen al barco, y al caer la noche distinguimos que han encendido fuego y oímos todavía sus gritos salvajes. Consiste el puerto en una hermosa sabana de agua medio rodeada de montañas, redondeadas y de poca elevación, de esquisto arcilloso, cubiertas hasta la orilla del mar por un espeso bosque. Una sola ojeada sobre el paisaje me bastó para conocer que iba a ver allí cosas distintas de las que había visto hasta entonces. Durante la noche se levanta el viento que no tarda en soplar tempestuoso, pero nos protegen de él las montañas: en el mar habríamos sufrido mucho; también nosotros, como otros muchos, podemos saludar esta bahía con el nombre de bahía del Éxito. ...

En la línea 681
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Es este un excelente puertecillo situado a poca distancia del_ cabo de Hornos; y allí echamos el ancla precisamente el día de Nochebuena. Alguna ráfaga de viento que baja de las montañas y hace balancear el barco sobre las anclas, nos recuerda de vez en cuando la tempestad que reina fuera de este excelente abrigo. ...

En la línea 697
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... alcanza la tempestad su grado máximo; nuestro horizonte queda reducidísimo por las nubes de espuma que levanta el viento; el mar tiene un aspecto terrible; parece una inmensa llanura movediza cubierta por todas partes de nieve. Mientras que nuestro barco se agita horriblemente, los albatros, con las alas extendidas, parecen gozar del viento. Al mediodía viene una ola inmensa a llenar de agua una de nuestras balleneras, que hay que arrojar al mar en el acto. El pobre Beagle se estremece bajo el choque, y durante unos instantes resiste al gobernalle; pero como valiente barco que es, no tarda en rehacerse y presenta la proa al viento. Si una segunda ola hubiera seguido a la primera, se apodera de nosotros en el instante. Hace veinticuatro días que luchamos por ganar la costa occidental; los hombres están extenuados de cansancio, y desde hace tiempo no tienen ya un traje seco. El capitán Fitz-Roy abandona el proyecto de abordar al oeste rodeando la Tierra del Fuego. Por la tarde vamos a abrigarnos tras el falso Cabo de Hornos y echamos el ancla en un fondeadero de cuarenta y siete brazas; al desarrollarse la cadena sobre el cabrestante deja escapar verdaderas chispas. ¡Cuán deliciosa es una noche tranquila después de tanto tiempo de haber sido juguete de los elementos embravecidos! I5 de enero de 1833.- Echa el Beagle el ancla en la Bahía de Goeree. El capitán Fitz-Roy, resuelto a desembarcar a los fueguenses en el estrecho de Ponsonby, lo cual desean, hace equipar cuatro embarcaciones para conducirles allí por el canal del Beagle. Este canal, descubierto por el capitán Fitz-Roy durante su anterior viaje constituye un carácter notable de la geografía de este país. Puede comparársele al valle de Lochness, en Escocia, con su cadena de lagos y de bahías. El canal del Beagle tiene unas ciento veinte millas de largo por una anchura media, que varía muy poco de unas dos millas. En casi todas su extensión es recto hasta tal punto, que, limitada la vista a cada lado por una línea de montañas, se pierde en lontananza. Este canal atraviesa la parte meridional de la Tierra del Fuego, en dirección de este a oeste; hacia su parte media viene a unírsele formando ángulo recto con él, otro canal irregular llamado el estrecho de Ponsonby; allí es donde residen la tribu y la familia de Jemmy Button. ...

En la línea 734
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El 5 de marzo echamos el ancla en la bahía de Woollya, pero no encontramos allí a nadie. Nos alarmó esto tanto más, cuanto que creíamos comprender por los gestos de los indígenas del estrecho de Eonsonby que había habido batalla. Más tardé hemos sabido que los terribles Oeus habían hecho una incursión. Sin embargo, muy pronto se aproximó a nosotros una canoíta, con una bandera en la proa y vimos que uno de los hombres que la tripulaban se lavaba la cara a grandes farfadas para quitarse la pintura; aquel hombre era nuestro pobre Jemmy, ya hoy hecho un salvaje flaco, huraño, con la cabellera en desorden y todo desnudo a excepción de un pedazo de tela alrededor de la cintura. No le conocimos hasta que estuvo a nuestro lado, porque estaba muy vergonzoso y volvía la espalda al barco. Le habíamos dejado gordo, limpio, bien vestido; no he visto nunca cambio más completo, ni más triste. Pero en cuanto se vistió, en cuanto desapareció el primer aturdimiento volvió a ser lo que era. Come con el capitán Fitz-Roy y lo hace con la pulcritud de otros tiempos. Nos dice que tiene demasiado, quiere decir bastante que comer, y que no tiene frío, que sus parientes son gente brava y que no quiere volver a Inglaterra. Por la tarde descubrimos la causa de aquel gran cambio en las ideas de Jemmy: llega al barco su joven y linda mujer. ...

En la línea 2344
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Mauricia—dijo con varonil entereza la monja, soltando una expresión de su tierra—, déjese usted de chínchirri-máncharras, y obedezca. Ya sabe usted que no nos asusta con sus botaratadas. Aquí no tenemos miedo a ninguna tarasca. Por compasión y caridad no la echamos a la calle, ya lo sabe usted… Vamos, hija, pocas palabras y a hacer lo que se le manda. ...

En la línea 3111
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Los que no supieron defender a su madre cuando la echamos, señores… Y ahora… Si quiere D. Basilio, pasaremos revista a todos los personajes del alfonsismo. Vamos, vengan ratas. ...

En la línea 3667
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Buen pelo echamos, ¿eh?… Sea enhorabuena. Yo tal cual. Adiós. ...

En la línea 3771
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Vete acostumbrando a tratarme de usted… —replicó él con cierta severidad—. No se te escape una expresión familiar, porque entonces la echamos a perder. Yo también te trataré de usted delante de gente… Todo acabó… Fortunata, no soy para ti más que un padre… Aquel que te quiso como quiere el hombre a la mujer, no existe ya… Eres mi hija. Y no es que hagamos un papel aprendido, no; es que tú serás verdaderamente para mí, de aquí en adelante, como una hijita, y yo seré para ti un verdadero papaíto. Lo digo con toda mi alma. Yo no soy aquel; yo me moriré pronto, y… ...

En la línea 1101
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... El viejo Orlick gruñó como si no tuviera nada que replicar, y los tres echamos a andar. Entonces le pregunté en qué había empleado su medio día de fiesta y si había ido a la ciudad. — Sí — dijo —. He ido también. Fui detrás de ti. No te he visto, aunque te he seguido los pasos. Pero, mira, parece que resuenan los cañones. ...

En la línea 1330
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Joe y Biddy se mostraron amables y cariñosos cuando les hablé de nuestra próxima separación, pero tan sólo se refirieron a ella cuando yo lo hice. Después de desayunar, Joe sacó mi contrato de aprendizaje del armario del salón y ambos lo echamos al fuego, lo cual me dío la sensación de que ya estaba libre. Con esta novedad de mi emancipación fui a la iglesia con Joe, y pensé que si el sacerdote lo hubiese sabido todo, no habría leído el pasaje referente al hombre rico y al reino de los cielos. Después de comer, temprano, salí solo a dar un paseo, proponiéndome despedirme cuanto antes de los marjales. Cuando pasaba junto a la iglesia, sentí (como me ocurrió durante el servicio religioso por la mañana) una compasión sublime hacia los pobres seres destinados a ir allí un domingo tras otro, durante toda su vida, para acabar por yacer oscuramente entre los verdes terraplenes. Me prometí hacer algo por ellos un día u otro, y formé el plan de ofrecerles una comida de carne asada, plum-pudding, un litro de cerveza y cuatro litros de condescendencia en beneficio de todos los habitantes del pueblo. Antes había pensado muchas veces y con un sentimiento parecido a la vergüenza en las relaciones que sostuve con el fugitivo a quien vi cojear por aquellas tumbas. Éstas eran mis ideas en aquel domingo, pues el lugar me recordaba a aquel pobre desgraciado vestido de harapos y tembloroso, con su grillete de presidiario y su traje de tal. Mi único consuelo era decirme que aquello había ocurrido mucho tiempo atrás, que sin duda habría sido llevado a mucha distancia y que, además, estaba muerto para mí, sin contar con la posibilidad de que realmente hubiese fallecido. ...

En la línea 1514
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Así nos libramos de ellos y echamos a andar uno al lado de otro. ...

En la línea 1544
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Mientras luchaba contra la puerta estaba convirtiendo la fruta en pasta, pues continuaban debajo de sus brazos las bolsas de papel. Por eso le rogué que me lo entregase todo. Lo hizo así con agradable sonrisa y empezó a luchar con la puerta como si ésta fuese una fiera. Por fin se rindió de un modo tan repentino que él vino a chocar contra mí, y yo, retrocediendo, fui a dar contra la puerta opuesta, y ambos nos echamos a reír. Pero aún me parecía que se me iban a saltar los ojos y como si estuviera soñando. ...


El Español es una gran familia


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra h

Reglas relacionadas con los errores de h

Las Reglas Ortográficas de la H

Regla 1 de la H Se escribe con h todos los tiempos de los verbos que la llevan en sus infinitivos. Observa estas formas verbales: has, hay, habría, hubiera, han, he (el verbo haber), haces, hago, hace (del verbo hacer), hablar, hablemos (del verbo hablar).

Regla 2 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan con la sílaba hum- seguida de vocal. Observa estas palabras: humanos, humano.

Se escriben con h las palabras que empiezan por hue-. Por ejemplo: huevo, hueco.

Regla 3 de la H Se escriben con h las palabra que empiezan por hidro- `agua', hiper- `superioridad', o `exceso', hipo `debajo de' o `escasez de'. Por ejemplo: hidrografía, hipertensión, hipotensión.

Regla 4 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan por hecto- `ciento', hepta- `siete', hexa- `seis', hemi- `medio', homo- `igual', hemat- `sangre', que a veces adopta las formas hem-, hemo-, y hema-, helio-`sol'. Por ejemplo: hectómetro, heptasílaba, hexámetro, hemisferio, homónimo, hemorragia, helioscopio.

Regla 5 de la H Los derivados de palabras que llevan h también se escriben con dicha letra.

Por ejemplo: habilidad, habilitado e inhábil (derivados de hábil).

Excepciones: - óvulo, ovario, oval... (de huevo)

- oquedad (de hueco)

- orfandad, orfanato (de huérfano)

- osario, óseo, osificar, osamenta (de hueso)

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