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La palabra disparrado
Cómo se escribe

Comó se escribe disparrado o disparado?

Cual es errónea Disparado o Disparrado?

La palabra correcta es Disparado. Sin Embargo Disparrado se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra disparrado es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra disparado

Más información sobre la palabra Disparado en internet

Disparado en la RAE.
Disparado en Word Reference.
Disparado en la wikipedia.
Sinonimos de Disparado.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Disparado

Cómo se escribe disparado o disparrado?
Cómo se escribe disparado o dizparado?


la Ortografía es divertida


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece disparado

La palabra disparado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1552
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --¡Ah, perra descastada!--bramó.--¡Mala piel! ¡....! Y el supremo insulto a la virtud femenil salió de sus labios disparado contra María de la Luz. Avanzó un paso, con la mirada extraviada y el puño en alto. La muchacha, como si la penosa revelación la hubiese sumido en la insensibilidad de los imbéciles, no cerró los ojos, no movió la cabeza para evitar el golpe. ...

En la línea 1956
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Sentíase solo, completamente solo. Acababa de perder el último de los camaradas de su juventud revolucionaria. De todos los que habían disparado en la sierra y afrontado la muerte o el presidio por el romanticismo de la revolución, no quedaba ninguno a su lado. Unos huían en desesperada carrera al otro lado del mar, espoleados por la miseria; otros se pudrían en el seno de la tierra sin el consuelo de haber visto la Justicia y la Igualdad imperando sobre los hombres. ...

En la línea 7186
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y al punto, echando a todo correr, huyó en dirección del campa mento con la velocidad de las gentes de su región, tan renombradas por su agilidad; mas cualquiera que fuese la rapidez de su carrera, el primero que había disparado, habiendo tenido tiempo de volver a car gar su arma, le disparó un segundo disparo tan bien ajustado esta vez que la bala le atravesó el sombrero y lo hizo volar a diez pasos de él. ...

En la línea 10576
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Planchet, el más inteligente de los cuatro, debía seguir aquella por la que había desaparecido el coche contra el que los cuatro amigos habían disparado y que, como se rocordará, ibaacompañado por el doméstico de Rochefort. ...

En la línea 6727
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los cañones no eran de gran calibre, por cierto; aquí no se necesitan, pues un guijarro disparado desde tan gran altura bastaría para dar la muerte. ...

En la línea 16104
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Don Víctor habría disparado su escopeta sobre don Álvaro, o se estaría concertando un desafío y ya se sabría; no se sabía nada, nada; luego nada había sucedido. ...

En la línea 16564
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No, no había sido él quien había disparado, había sido la corazonada. ...

En la línea 16609
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Frígilis había dicho a la Regenta que Quintanar estaba herido allá en las marismas de Palomares, que se le había disparado la escopeta y. ...

En la línea 1755
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Sintió que le renacía el valor. Pero cuando le llamaron a comer, y fue al comedor y se encaró con su tía, pensó que esta le iba a conocer en la cara lo que había hecho. Mirábale ella lo mismo que el día infausto en que le robara los botones arrancándolos de la ropa… Y al sobrinito se le alborotó la conciencia, haciéndole ver peligros donde no los había. «Me parece—cavilaba, tragando la sopa—, que la colcha no ha quedado muy limpia… Caspitina, se me olvidó una cosa; pero una cosa muy importante… ver si habían caído pedacitos de barro en alguna parte. Ahora recuerdo que oí el tin, como si un casquillo saltara en el momento del golpe y fuera a chocar disparado con el frasco de ioduro. En el suelo quizás… ¡y mi tía barre todos los días!… ¡Cómo me mira! Si sospechará algo… Lo que ahora me faltaba era que mi tía hubiese pasado por la tienda al volver de casa de las de Morejón, y le hubiera dicho el tendero: «Aquí estuvo su sobrino a cambiar dos pesetas en calderilla». ...

En la línea 2905
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... De tal modo se demudó el rostro del joven, que Fortunata, que ya empezaba a decir algunas bromas sobre aquel asunto, se recogió en sí. Maxi no dijo una palabra, y de pronto salió disparado de la casa, cerró con estruendo la puerta y bajó la escalera de cuatro en cuatro peldaños. Asustose Fortunata, y asomándose al balcón, viole recorrer apresuradamente la calle de Sagunto y después tomar por la de Santa Engracia, hacia abajo. Ella salió después, tomando por la misma calle, pero hacía arriba, en dirección de Cuatro Caminos. ...

En la línea 3430
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ver el portal fue para la prójima, como para el pájaro, que ciego y disparado vuela, topar violentamente contra un muro. Los que obran bajo la acción de impulsos cerebrales, irresistibles y mecánicos, como los instintos que atañen a la conservación, van muy bien en su carrera mientras no ven el fin más que en la representación falsa que de él les da su deseo; pero cuando la realidad de aquel fin se les pone delante, ofreciéndoseles como acción sometida a las leyes generales, no hay velocidad que no tenga su rechazo. ¿Cuál era el intento de Fortunata y qué iba a hacer allí? ¡Friolera!… Pues nada más que entrar en la casa sin pedir permiso a nadie, llamar, colarse de rondón, dando gritos y atropellando a todo el que encontrara, llegarse a Jacinta, cogerla por el moño y… Esto de cogerla por el moño no se determinó bien en su voluntad; pero sí que le diría mil cosas amargas y violentas. Tal pensaba cuando le entró aquel desatino de salir de su casa y correr hacia la plazuela de Pontejos. Y cuando bajaba por la calle de la Salud, iba pensando así: «No se me quedará en el cuerpo nada, nada. Ella es la que me hace desgraciada, robándome a mi marido… Porque es mi marido: yo he tenido un hijo suyo y ella no… Vamos a ver, ¿quién tiene más derecho? Entrañas por entrañas, ¿cuáles valen más?». Estos enormes disparates, nacidos del trastorno que en su cerebro reinara, persistieron cuando estaba parada y atónita delante del portal de los de Santa Cruz. ...

En la línea 4555
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Cuando su tía entró con el chocolate, Maxi seguía tan disparado como antes. «Lo que yo extraño, tía, lo que yo no puedo explicarme—dijo clavando en ella sus ojos que relampagueaban—, es que usted consienta esto y lo encubra y me quiera matar, porque sépalo usted, para mí el honor es primero que la vida». ...

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