Cómo se escribe.org.es

La palabra dirrigirrse
Cómo se escribe

Comó se escribe dirrigirrse o dirigirse?

Cual es errónea Dirigirse o Dirrigirrse?

La palabra correcta es Dirigirse. Sin Embargo Dirrigirrse se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra dirrigirrse es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra dirigirse

Más información sobre la palabra Dirigirse en internet

Dirigirse en la RAE.
Dirigirse en Word Reference.
Dirigirse en la wikipedia.
Sinonimos de Dirigirse.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Dirigirse

Cómo se escribe dirigirse o dirrigirrse?
Cómo se escribe dirigirse o dirigirze?
Cómo se escribe dirigirse o dirijirse?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece dirigirse

La palabra dirigirse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1636
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --¡Van a entrar, Fermín!--exclamó frotándose los manos.--Me dicen de parte del alcalde, que los de Caulina comienzan a dirigirse hacia la ciudad. Un poco de susto en el primer momento, y después _¡pum, pum, pum!_ el escarmiento que les hace falta, el presidio, y hasta su poquito de garrote, para que vuelvan a ser prudentes y nos dejen quietos una temporada. ...

En la línea 870
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El señor de Tréville bramó en voz alta contra sus mosqueteros, y los felicitó en voz baja; pero como no había tiempo que perder para prevenir al rey el señor de Tréville se apresu ró a dirigirse al Louvre. ...

En la línea 7319
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Los convidados, tras haber tomado la sopa, iban a llevar el primer vaso a sus labios cuando de pronto el cañón resonó en el fuerte Louis y en el fuerte Neuf; al punto, creyendo que se trataba de algún ata que imprevisto, bien de los sitiados, bien de los ingleses, los guardias saltaron sobre sus espadas; D'Artagnan, nomenos rápido, hizo como ellos y los tres salieron corriendo a fin de dirigirse a sus puestos. ...

En la línea 9924
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Más tarde se verá que esta impaciencia de dirigirse a Paris tenía por causa el peligro que debía correr la señora Bonacieux al encontrarse en el convento de Béthune con Milady, su enemiga mortal. ...

En la línea 10575
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Debían partir al alba al día siguiente, y dirigirse a Armentières, cada uno por una ruta diferente. ...

En la línea 1016
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me costó trabajo conseguir puesto; los españoles y los portugueses rara vez hacen sitio a un extraño, y como no se les pida o se los empuje, prefieren quedársele a uno mirando con expresión que parece significar: «sé muy bien lo que usted necesita, pero prefiero permanecer donde estoy.» Entonces observé por vez primera cierto cambio en el modo de hablar, menos sibilante y más gutural; para dirigirse unos a otros empleaban los interlocutores el término español de cortesía _usted_, en lugar del hinchado _vossem se_ portugués. ...

En la línea 4692
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Es hora ya de que resuelva usted lo que ha de hacer: o volverse a Madrid o dirigirse rápidamente a Francia, y desde allí continuar hacia su país. ...

En la línea 5596
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —Todos saben unas cuantas palabras de gallego aprendidas de los que bajan todos los años a segar, y como el gallego es la única lengua extraña que conocen, la emplean por cortesía al dirigirse a un extranjero. ...

En la línea 1163
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... is hombres habían desertado de un ballenero americano, y desembarcado un poco más al sur del lugar en que nos encontramos; una ola había roto su canoa y hacía quince meses que erraban por la costa sin saber dónde se hallaban ni hacia qué punto dirigirse. Qué suerte fue para ellos nuestro descubrimiento de este puerto! Sin él habrían vagado hasta llegar a hacerse viejos en aquella costa silvestre y hubiesen acabado por morir allí ...

En la línea 1874
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... endo evidente que al dirigirse hacia el nacimiento de un río debe irse subiendo siempre más o menos, fue muy grande la extrañeza de Mister Gill cuando advirtió que bajaba conforme iba remontando en el cauce de este antiguo río; hasta donde le fue posible juzgar de ella calculó que la pendiente formaba con la perpendicular un ángulo de 40 a 50°- ...

En la línea 3873
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al día siguiente hizo un segundo esfuerzo y pudo entrar en el portal; pero ante la vidriera que daba paso a la escalera, se detuvo. Le aterraba la idea de subir, y de su mente se había borrado todo lo que pensaba decirle. Aguardó un rato en espantosa lucha, hasta que le asaltaron ideas alarmantes como esta: «Si ahora baja y me ve aquí… ». Y salió escapado por la calle adelante sin atreverse ni a mirar hacia atrás. La tentativa del tercer día no tuvo mejor éxito, y aburrido al fin y desconcertado, resolvió expresarse con su mujer por medio de una carta. Andando hacia la calle del Ave-María, iba discurriendo que debía poner en la carta mucha severidad, y un ligero matiz de indulgencia, un grano nada más de sal de piedad para sazonarla. Diríale que no podía admitirla en su casa; pero que con el tiempo… si daba pruebas de arrepentimiento… En fin, que ya saldría la epístola tan guapamente. Excitado por estas ideas y propósitos, entró en su casa, y al dirigirse a su cuarto y oír la voz de su tía que desde la sala le llamaba, sintió en el corazón como si se lo tocaran con la punta de un alfiler… Entró en la sala, y… ¡lo que vieron sus ojos, Dios omnipotente!… ¡Dios que haces posible lo imposible! En la sala estaba Fortunata, en pie, lívida como los que van a ser ajusticiados… ...

En la línea 4059
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A la mañana siguiente, determinó la esposa ir a enterarse de la noche toledana que habría pasado doña Lupe, y Maximiliano no se opuso a ello. Cumplidas las sabias órdenes que había dado la directora de la casa, Fortunata salió con Papitos, y después de encaminarla a la compra, indicándole algunas cosas que debía tomar, separose de ella en la plazuela de Lavapiés para dirigirse a la calle Mira el Río. Encontró a su tía en el cuarto de la comandanta en un estado verdaderamente aflictivo, ojerosa, con la cabeza pesada y un humor poco dispuesto a las bromas. ...

En la línea 5281
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Entre tanto, Fortunata, al salir de la casa de su marido, y antes de dirigirse a su nueva morada, encaminó sus pasos a la de D. Evaristo. Era este la primera persona a quien tenía que consultar sobre la crítica situación en que se encontraba. Referirle lo ocurrido era ya para ella un verdadero castigo de su perversidad, porque de sólo pensar que lo refería, le entraba espanto. ¡Bueno se iba a poner Feijoo, al saber que la chulita había hecho mangas y capirotes de la doctrina práctica expuesta con tanto ardor y cariño por el simpático anciano, cuando dispuso la separación! ¡Cuánto mejor no haberse separado de aquel hombre sin igual! ¡Ella le habría soportado en su vejez caduca, y habría sido feliz cuidándole como se cuida a un niño inocente! Al llegar a la Plaza de los Carros, y al ver la calle de Don Pedro, pensó que no tendría valor para contarle a su amigo sus últimas calaveradas. Subió temblando por la ancha escalera, que estaba aquel día alfombrada y con muchos tiestos, porque la noche antes se había celebrado en la legación, con gran comistraje y mucha fiesta, el aniversario del Emperador. ...

En la línea 5396
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Un día de los primeros de Marzo, Maxi, al dirigirse al café, vio a Izquierdo en los soportales de la Casa-Panadería, y a punto que le saludaba, pasó y se detuvo el cobrador municipal. Este y José cambiaron unas palabras. ...

En la línea 1217
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Sandokán se levantó dispuesto a dirigirse a la casa. Pero Yáñez lo detuvo. ...

En la línea 1834
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Ahora es preciso convencer a su tío a dirigirse a Victoria. ...

En la línea 1178
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Dos días después de haber atravesado el mar del Coral, el 4 de enero, avistamos las costas de la Papuasia. En esa ocasión, el capitán Nemo me notificó su intención de dirigirse al océano indico por el estrecho de Torres, sin darme más precisiones. Ned observó, complacido, que esa ruta nos acercaba a los mares europeos. ...

En la línea 1190
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Grande era el peligro, en efecto. Pero el Nautilus parecía deslizarse como por encanto en medio de los terribles escollos. No seguía exactamente el rumbo del Astrolabe y de la Zelée, que tan funesto fue para Dumont d'Urville, sino que, orientándose más al Norte, pasó ante la isla Murray, para luego dirigirse al Sudoeste, hacia el paso de la Cumberland. Por un momento temí que fuera a chocar con ella, pero puso rumbo al Noroeste para dirigirse, a través de una gran cantidad de islas e islotes poco conocidos, hacia la isla Tound y el canal Malo. ...

En la línea 1190
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Grande era el peligro, en efecto. Pero el Nautilus parecía deslizarse como por encanto en medio de los terribles escollos. No seguía exactamente el rumbo del Astrolabe y de la Zelée, que tan funesto fue para Dumont d'Urville, sino que, orientándose más al Norte, pasó ante la isla Murray, para luego dirigirse al Sudoeste, hacia el paso de la Cumberland. Por un momento temí que fuera a chocar con ella, pero puso rumbo al Noroeste para dirigirse, a través de una gran cantidad de islas e islotes poco conocidos, hacia la isla Tound y el canal Malo. ...

En la línea 1304
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Aquella colección carecía, sin embargo, de un pájaro propio de estas tierras hasta el punto de que nunca ha salido de los límites de las islas de Arrú y de las islas de los Papúas. Pero la suerte me tenía reservada la posibilidad de admirarlo al poco tiempo. En efecto, después de atravesar un soto de escasa frondosidad nos encontramos en una llanura llena de matorrales. Fue allí donde vi levantar el vuelo a unos magníficos pájaros a los que la disposición de sus largas plumas obligaba a dirigirse contra el viento. Su vuelo ondulado, la gracia de sus aéreos giros y los reflejos tornasolados de sus colores atraían y encantaban la mirada. Pude reconocerlos sin dificultad. ...

En la línea 950
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — ¿Es usted el marido — repitió la señorita Havisham —de la hermana de este muchacho? La situación se agravaba, pero durante toda la entrevista, Joe persistió en dirigirse a mí, en vez de hacerlo a la señorita Havisham. ...

En la línea 962
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Como si la extraña habitación y la no menos extraña persona que la ocupaba lo hubiesen trastornado por completo, Joe persistió en dirigirse a mí. ...

En la línea 1296
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Yo alejé a Joe, que inmediatamente se calmó, limitándose a decirme, con toda la cortesía de que era capaz y al mismo tiempo para que se enterase cualquiera a quien le interesara, que no deseaba que le molestasen en su propia casa. E1 señor Jaggers se había levantado al observar las demostraciones de Joe y fue a apoyarse en la pared, junto a la puerta. Y sin mostrar ninguna inclinación a dirigirse al centro de la estancia, expresó sus observaciones de despedida. Que fueron éstas: ...

En la línea 1297
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Pues bien, señor Pip, creo que cuanto antes salga usted de aquí, puesto que ha de ser un caballero, mejor será. Queda convenido en que lo hará usted de hoy en ocho días, y, mientras tanto, recibirá usted mis señas impresas. Una vez esté en Londres, podrá tomar un coche de alquiler en cualquier cochera y dirigirse a mi casa. Observe que no expreso opinión, ni en un sentido ni en otro, acerca de la misión que he aceptado. Me pagan por ello y por eso lo hago. Ahora fíjese usted en lo que acabo de decir. Fíjese mucho. ...

En la línea 149
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Marmeladof no entró en el piso: se arrodilló ante el umbral y empujó a Raskolnikof hacia el interior. Catalina Ivanovna se detuvo distraídamente al ver ante ella a aquel desconocido y, volviendo momentáneamente a la realidad, parecía preguntarse: ¿Qué hace aquí este hombre? Pero sin duda se imaginó en seguida que iba a atravesar la habitación para dirigirse a otra. Entonces fue a cerrar la puerta de entrada y lanzó un grito al ver a su marido arrodillado en el umbral. ...

En la línea 492
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Sin embargo, esto no eran sino pequeños detalles en los que no quería pensar. Por otra parte, no tenía tiempo. Sólo pensaba en la esencia del asunto: los puntos secundarios los dejaba para el momento en que se dispusiera a obrar. Pero esto último le parecía completamente imposible. No concebía que pudiera dar por terminadas sus reflexiones, levantarse y dirigirse a aquella casa. Incluso en su reciente «ensayo» (es decir, la visita que había hecho a la vieja para efectuar un reconocimiento definitivo en el lugar de la acción) distó mucho de creer que obraba en serio. Se había dicho: «Vamos a ver. Hagamos un ensayo, en vez de limitarnos a dejar correr la imaginación.» Pero no había podido desempeñar su papel hasta el último momento: habíase indignado contra sí mismo. No obstante, parecía que desde el punto de vista moral se podía dar por resuelto el asunto. Su casuística, cortante como una navaja de afeitar, había segado todas las objeciones. Pero cuando ya no pudo encontrarlas dentro de él, en su espíritu, empezó a buscarlas fuera, con la obstinación propia de su esclavitud mental, deseoso de hallar un garfio que lo retuviera. ...

En la línea 1407
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En uno de estos antros reinaba un estruendo ensordecedor. Se tocaba la guitarra, se cantaba y todo el mundo parecía divertirse. Ante la entrada había un nutrido grupo de mujeres. Unas estaban sentadas en los escalones, otras en la acera y otras, en fin, permanecían de pie ante la puerta, charlando. Un soldado, bebido, con el cigarrillo en la boca, erraba en torno de ellas, lanzando juramentos. Al parecer no se acordaba del sitio adonde quería dirigirse. Dos individuos desarrapados cambiaban insultos. Y, en fin, se veía un borracho tendido cuan largo era en medio de la calle. ...

En la línea 1448
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pero ¿usted aquí? ‑dijo con un gesto de asombro y con el tono que habría adoptado para dirigirse a un viejo camarada‑. Pero si Rasumikhine me dijo ayer que estaba usted todavía delirando. ¡Qué cosa tan rara! ¿Sabe que estuve en su casa? ...

En la línea 362
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Pero el general había hecho, además, alusión a ciertas circunstancias que le obligaban a “comportarse de un modo particular”. Por esta razón le había entrado miedo de pronto y había cambiado de tono para conmigo. Registré cuidadosamente este hecho. Podía muy bien, por pura estupidez, dirigirse al día siguiente a las autoridades, por lo cual yo debía ser prudente. ...

En la línea 383
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... El propio barón, al dirigirse la víspera al general, de un modo vejatorio para mí, y al insistir en que me despidiese, me había puesto en una situación tal que me era imposible presentarle mis excusas, así como a la baronesa, pues los dos y todo el mundo pensaría seguramente que había ido a excusarme para recobrar mi empleo. ...

En la línea 1755
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Eran las ocho y media. Desembarcar de la 'Enriqueta', subir a un coche, dirigirse al hotel de San Nicolás, traer a Aouida, Picaporte y el inseparable Fix, a quien ofreció pasaje 'gratis' todo lo hizo el gentieinan con la calma que no le abandonaba nunca. ...


El Español es una gran familia


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r

Palabras parecidas a dirigirse

La palabra reservada
La palabra indignarse
La palabra amenazadora
La palabra impunemente
La palabra sale
La palabra exige
La palabra vuestro

Webs amigas:

Ciclos Fp de Automoción en Valladolid . Ciclos Fp de informática en Lanzarote . VPO en Cuenca . - Llucmajor Hotel Ipanema Park