Cual es errónea Diablos o Diavlos?
La palabra correcta es Diablos. Sin Embargo Diavlos se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino diavlos es que hay un Intercambio de las letras b;v con respecto la palabra correcta la palabra diablos
Más información sobre la palabra Diablos en internet
Diablos en la RAE.
Diablos en Word Reference.
Diablos en la wikipedia.
Sinonimos de Diablos.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece diablos
La palabra diablos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 216
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Un rayo de luz alcanzó de pronto la mente del hostelero, que se daba a todos los diablos al no encontrar nada. ...
En la línea 347
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero dado que poseéis esa virtud, ¡qué diablos!, usadla para con Su Majestad. ...
En la línea 369
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Veamos vos, Aramis, ¿por qué diablos me habéis pedido la casaca cuando tan bien ibais a estar bajo la sotana? Y vos, Porthos, veamos, ¿tenéis un tahalí de oro tan bello sólo para colgar en él una espada de paja? ¡Y Athos! No veo a Athos. ...
En la línea 402
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡Ay, seis guardias de Su Eminencia arrestan a seis mosque teros de Su Majestad! ¡Por todos los diablos! Yo he tomado mi deci sión. ...
En la línea 940
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo Había ya vuelto en este tiempo de su parasismo don Quijote, y, con el mesmo tono de voz con que el día antes había llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas, le comenzó a llamar, diciendo: -Sancho amigo, ¿duermes? ¿Duermes, amigo Sancho? -¿Qué tengo de dormir, pesia a mí -respondió Sancho, lleno de pesadumbre y de despecho-; que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche? -Puédeslo creer ansí, sin duda -respondió don Quijote-, porque, o yo sé poco, o este castillo es encantado. ...
En la línea 1002
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A estas voces volvió Sancho los ojos, como de través, y dijo con otras mayores: -¿Por dicha hásele olvidado a vuestra merced como yo no soy caballero, o quiere que acabe de vomitar las entrañas que me quedaron de anoche? Guárdese su licor con todos los diablos y déjeme a mí. ...
En la línea 1114
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Pues, ¿quién diablos os ha traído aquí -dijo don Quijote-, siendo hombre de Iglesia? -¿Quién, señor? -replicó el caído-: mi desventura. ...
En la línea 1186
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¡Yo qué diablos sé! -respondió don Quijote-. ...
En la línea 2146
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... reció muy sorprendido de este accidente y salió del agujero para ver en qué consistía, y se quedó mirándome cara a cara como queriéndome decir: «¿Por qué diablos me tira usted de la cola?» Estos animales comen durante el día y se apartan poco de sus madrigueras; si se les asusta corren de una manera muy cómica: no lo pueden hacer muy deprisa, sino cuando bajan una pendiente a causa de la posición lateral de sus patas. son miedosos, y cuando miran a alguno con atención, levantan la cola, se empinan sobre las patas delanteras, agitan sin cesar la cabeza de arriba abajo y procuran tomar el aspecto más malo posible; pero en el fondo no son dañinos: golpeándolos con el pie bajan enseguida la cola y huyen con toda la prisa que pueden. observado muchas veces que los pequeñuelos que comen moscas imprimen a sus cabezas el mismo movimiento de arriba a abajo que cuando observan alguna cosa; y no puedo darme explicación de este hecho ...
En la línea 3421
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡diablos coronados! Dios la perdonara. ...
En la línea 3424
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Visita disponía de los criados del Marqués; previo el consentimiento del cocinero, por lo que respecta a la cocina, sacaba algunas provisiones de la despensa; mandaba a la tienda por azúcar, pasas, pimienta, sal, ¡diablos coronados! si el señor Pedro no abría los cajones de sus armarios; que viniera todo lo que se necesitaba. ...
En la línea 3672
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡diablos coronados!. ...
En la línea 4528
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Qué diablos tenía su mujer?. ...
En la línea 601
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Si todo lo que les pasa a las personas superiores mereciera una efeméride, es fácil que en una hoja de calendario americano, correspondiente a Diciembre del 73, se encontrara este parrafito: «Día tantos: fuerte catarro de Juanito Santa Cruz. La imposibilidad de salir de casa le pone de un humor de doscientos mil diablos». Estaba sentado junto a la chimenea, envuelto de la cintura abajo en una manta que parecía la piel de un tigre, gorro calado hasta las orejas, en la mano un periódico, en la silla inmediata tres, cuatro, muchos periódicos. Jacinta le daba bromas por su forzada esclavitud, y él, hallando distracción en aquellas guasitas, hizo como que le pegaba, la cogió por un brazo, le atenazó la barba con los dedos, le sacudió la cabeza, después le dio bofetadas, terribles bofetadas, y luego muchísimos porrazos en diferentes partes del cuerpo, y grandes pinchazos o estocadas con el dedo índice muy tieso. Después de bien cosida a puñaladas, le cortó la cabeza segándole el pescuezo, y como si aún no fuera bastante sevicia, la acribilló con cruelísimas e inhumanas cosquillas, acompañando sus golpes de estas feroces palabras: «¡Qué guasoncita se me ha vuelto mi nena!… Voy yo a enseñar a mi payasa a dar bromitas, y le voy a dar una solfa buena para que no le queden ganas de… ». ...
En la línea 4597
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Tu honor! ¿Pero quién diablos se ha metido con él? Si todo es humo, humo que hay dentro de esta cabeza». ...
En la línea 4973
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Moreno salió con paso inseguro… La cabeza se le desvanecía, y al bajar la escalera tuvo que agarrarse al barandal para no caerse… «Cuando digo que me he vuelto tonto, pero tonto de remate… Ya no sé pensar. No sé adónde diablos se me ha ido la razón… Esta mujer me ha embrujado… Nada, enteramente imbécil». ...
En la línea 5488
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Estuvo con un humor de mil diablos todo el Jueves y Viernes Santo. El Sábado, a poco de entrar en la oficina, le llamó Villalonga a su despacho. Rubín se dirigió allá palpitante de emoción. «¡Dios!—se decía—; ¿será para darme la secretaría? ¡Qué cuña, si no es para esto, qué cuña, ya no aguanto más! En cuanto salga del despacho del jefe, me levanto la tapa de los sesos, como hay Dios. La contra es que no tengo revólver… Me tiraré por el balcón… No, eso no; ¡me haría una tortilla!… Vamos, que el corazoncito me anuncia secretaría… Ánimo, chico, que hoy te va a sonreír la suerte». ...
En la línea 788
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –A algunos, sí. Sobre todo a los recién llegados, tales como mendigos hambrientos y sin hogar, que vagaban por el mundo porque les quitaron las tierras para convertirlas en dehesas para ovejas. Se dedicaron a pedir limosna y fueron azotados, amarrándolos a una carreta, desnudos de la cintura arriba, hasta manarles la sangre. Luego volvieron a mendigar, los azotaron otra vez y les cortaron una oreja. Mendigaron por tercera vez –¿qué iban a hacer los pobres diablos? y fueron marcados en las mejillas con hierro candente y luego vendidos como esclavos. Se escaparon, los pescaron y los ahorcaron. La historia terminó pronto. Otros han escapado, menos mal. Venid aquí, Yokel, Burns y Hodge… ., enseñad vuestros adornos. ...
En la línea 976
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –¡Hola! ¡Abrid! ¡Despertad, en nombre de todos los diablos! ...
En la línea 1643
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Mientras Augusto y Victor sostenían esta conversación nivolesca, yo, el autor de esta nivola, que tienes, lector, en la mano y estás leyendo, me sonreía enigmáticamente al ver que mis nivolescos personajes estaban abogando por mí y justijïcando mis procedimientos, y me decía a mí mismo: «¡Cuán lejos estarán estos infelices de pensar que no están haciendo otra cosa que tratar de justificar lo que yo estoy haciendo con ellos! Así cuando uno busca razones para justificarse no hace en rigor otra cosa que justijicar a Dios. Y yo soy el Dios de estos dos pobres diablos nivolescos.» ...
En la línea 404
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¡Por mil diablos! –exclamaba-. He aquí una gente que podría dar lecciones de hospitalidad a los caledonianos. No les falta más que ser antropófagos, y no me sorprendería que lo fueran. Pero declaro que no dejaré sin protestar que me coman. ...
En la línea 453
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¡Bah! -respondió el rencoroso arponero-, ¿qué diablos quiere usted que se coma aquí? Hígado de tortuga, fidete de tiburón o carne de perro marino… ...
En la línea 1447
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Pues bien, que suban. No veo ninguna razón para impedírselo. En el fondo, estos papúes son unos pobres diablos y no quiero que mi visita a la isla Gueboroar cueste la vida a uno solo de estos desgraciados. ...
En la línea 2047
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¡Mil diablos! -exclamó, furioso, el canadiense-. ¡Erré el golpe! ...
En la línea 2147
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Vosotros sois un ejemplo: me parece estar viéndoos a una distancia de mil verstas… Pero ¿para qué diablos hablamos de estas cosas… ? ¿Y por qué me interrogáis? ‑exclamó, irritado. ...
En la línea 3560
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Mírela. Se da cuenta de que estamos hablando de ella, pero no puede oír lo que decimos: por eso abre tanto los ojos. ¡La muy lechuza! ¡Ja, ja, ja! ‑Un golpe de tos y continuó‑: ¿Qué perseguirá con la exhibición de ese gorro? ‑Tosió de nuevo‑. ¿Ha observado usted que pretende hacer creer a todo el mundo que me protege y me hace un honor asistiendo a esta comida? Yo le rogué que invitara a personas respetables, tan respetables como lo soy yo misma, y que diera preferencia a los que conocían al difunto. Y ya ve usted a quién ha invitado: a una serie de patanes y puercos. Mire ese de la cara sucia. Es una porquería viviente… Y a esos polacos nadie los ha visto nunca aquí. Yo no tengo la menor idea de quiénes son ni de dónde han salido… ¿Para qué demonio habrán venido? Mire qué quietecitos están… ¡Eh, pane! ‑gritó de pronto a uno de ellos‑. ¿Ha comido usted crêpes? ¡Coma más! ¡Y beba cerveza! ¿Quiere vodka… ? Fíjese: se levanta y saluda. Mire, mire… Deben de estar hambrientos los pobres diablos. ¡Que coman! Por lo menos, no arman bulla… Pero temo por los cubiertos de la patrona, que son de plata… Oiga, Amalia Ivanovna -dijo en voz bastante alta, dirigiéndose a la señora Lipevechsel‑, sepa usted que si se diera el caso de que desaparecieran sus cubiertos, yo me lavaría las manos. Se lo advierto. ...
En la línea 977
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Dado estaba Miranda a todos diablos, cuando Duhamel vino a consolarle un poco, asegurándole que la enferma experimentaba de algunos días acá unos asomos de mejoría, y que debía aprovecharlos regresando a España, en busca de clima benigno; añadiendo, en su chapurrado franco-portugués, que puesto que él pensaba, como casi todos los médicos de consulta en Vichy, salir pronto para París, podrían combinar el viaje juntos, y así vería cómo probaba el movimiento del tren a la enferma, y resolver si necesitaba descanso, o si resistiría volver a España de una vez. Pareció acertadísimo a todos el consejo del médico, y Lucía escribió, bajo el dictado de Pilar, una carta a Perico, encargándole estuviese de vuelta dentro de quince días justos, término fijado por Duhamel para cerrar su temporada de consulta en Vichy. El nuevo arreglo templó un tanto el malhumor de Miranda, consoló a Lucía y regocijó a la enferma, que sobre todas las cosas soñaba con la vuelta a Madrid. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de b;v
Las Reglas Ortográficas de la B
Regla 1 de la B
Detrás de m se escribe siempre b.
Por ejemplo:
sombrío
temblando
asombroso.
Regla 2 de la B
Se escriben con b las palabras que empiezan con las sílabas bu-, bur- y bus-.
Por ejemplo: bujía, burbuja, busqué.
Regla 3 de la B
Se escribe b a continuación de la sílaba al- de inicio de palabra.
Por ejemplo: albanés, albergar.
Excepciones: Álvaro, alvéolo.
Regla 4 de la B
Las palabras que terminan en -bundo o -bunda y -bilidad se escriben con b.
Por ejemplo: vagabundo, nauseabundo, amabilidad, sociabilidad.
Excepciones: movilidad y civilidad.
Regla 5 de la B
Se escriben con b las terminaciones del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación y también el pretérito imperfecto de indicativo del verbo ir.
Ejemplos: desplazaban, iba, faltaba, estaba, llegaba, miraba, observaban, levantaba, etc.
Regla 6 de la B
Se escriben con b, en todos sus tiempos, los verbos deber, beber, caber, haber y saber.
Regla 7 de la B
Se escribe con b los verbos acabados en -buir y en -bir. Por ejemplo: contribuir, imbuir, subir, recibir, etc.
Excepciones: hervir, servir y vivir, y sus derivados.
Las Reglas Ortográficas de la V
Regla 1 de la V Se escriben con v el presente de indicativo, subjuntivo e imperativo del verbo ir, así como el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto de subjuntivo de los verbos tener, estar, andar y sus derivados. Por ejemplo: estuviera o estuviese.
Regla 2 de la V Se escriben con v los adjetivos que terminan en -ava, -ave, -avo, -eva, -eve, -evo, -iva, -ivo.
Por ejemplo: octava, grave, bravo, nueva, leve, longevo, cautiva, primitivo.
Regla 3 de la V Detrás de d y de b también se escribe v. Por ejemplo: advertencia, subvención.
Regla 4 de la V Las palabras que empiezan por di- se escriben con v.
Por ejemplo: divertir, división.
Excepciones: dibujo y sus derivados.
Regla 5 de la V Detrás de n se escribe v. Por ejemplo: enviar, invento.
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras b;v
Errores Ortográficos típicos con la palabra Diablos
Cómo se escribe diablos o diabloz?
Cómo se escribe diablos o diavlos?
Palabras parecidas a diablos
La palabra mango
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