Cual es errónea Detuvieron o Detuvierron?
La palabra correcta es Detuvieron. Sin Embargo Detuvierron se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra detuvierron es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra detuvieron
Más información sobre la palabra Detuvieron en internet
Detuvieron en la RAE.
Detuvieron en Word Reference.
Detuvieron en la wikipedia.
Sinonimos de Detuvieron.

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Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece detuvieron
La palabra detuvieron puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1686
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y la joven y el joven, sin molestarse en cerrar la puerta, descendie ron rápidamente por la calle des Fossoyeurs, se a dentraron por la calle des Fossés-Monsieur-le-Prince y no se detuvieron hasta la plaza Saint- Sulpice. ...
En la línea 2013
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan se detuvo ante ellos, y ellos se detuvieron ante él. ...
En la línea 3373
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En Beauvais se detuvieron dos horas, tanto para dejar respirar a los caballos como para esperar a Porthos. ...
En la línea 7471
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero una noche en que D'Artagnan, que estaba de trinchera, no había podido acompañarlos, Athos, Porthos y Aramis, montados en sus caballos de batalla, envueltos en capas de guerra y con una mano sobre la culata de sus pistolas, volvían los tres de una cantina que Athos había descubierto dos días antes en el camino de La Jarrie, y que se llamaba el Colombier-Rouge, siguiendo el camino que llevaba al cam pamento estando en guardia, como hemos dicho, por temor a una emboscada, cuando a un cuarto de legua más o menos de la aldea de Boisnar, creyeron oír el paso de una cabalgata que venía hacia ellos; al punto los tres se detuvieron, apretados uno contra otro, y espe raron, en medio del camino. ...
En la línea 6491
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Mientras surcábamos la bahía de Cádiz, iba yo reclinado en uno de los bancos de la cubierta, cuando acertó a pasar el capitán en compañía de otro hombre; se detuvieron cerca de mí, y oí al capitán preguntarle al otro cuántas lenguas sabía hablar. ...
En la línea 7244
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Ambos avanzaron un poco en el _wustuddur_, y se detuvieron. ...
En la línea 3723
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Los primeros que se detuvieron fueron los que la imagen llevaban; y uno de los cuatro clérigos que cantaban las ledanías, viendo la estraña catadura de don Quijote, la flaqueza de Rocinante y otras circunstancias de risa que notó y descubrió en don Quijote, le respondió diciendo: -Señor hermano, si nos quiere decir algo, dígalo presto, porque se van estos hermanos abriendo las carnes, y no podemos, ni es razón que nos detengamos a oír cosa alguna, si ya no es tan breve que en dos palabras se diga. ...
En la línea 5011
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Con todo eso, se detuvieron como media hora, al cabo del cual espacio volvieron a recoger la soga con mucha facilidad y sin peso alguno, señal que les hizo imaginar que don Quijote se quedaba dentro; y, creyéndolo así, Sancho lloraba amargamente y tiraba con mucha priesa por desengañarse, pero, llegando, a su parecer, a poco más de las ochenta brazas, sintieron peso, de que en estremo se alegraron. ...
En la línea 5392
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Púsose Sancho de rodillas, pidiendo devotamente al cielo le librase de tan manifiesto peligro, como lo hizo, por la industria y presteza de los molineros, que, oponiéndose con sus palos al barco, le detuvieron, pero no de manera que dejasen de trastornar el barco y dar con don Quijote y con Sancho al través en el agua; pero vínole bien a don Quijote, que sabía nadar como un ganso, aunque el peso de las armas le llevó al fondo dos veces; y si no fuera por los molineros, que se arrojaron al agua y los sacaron como en peso a entrambos, allí había sido Troya para los dos. ...
En la línea 6922
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Quedó molido Sancho, espantado don Quijote, aporreado el rucio y no muy católico Rocinante; pero, en fin, se levantaron todos, y don Quijote, a gran priesa, tropezando aquí y cayendo allí, comenzó a correr tras la vacada, diciendo a voces: -¡Deteneos y esperad, canalla malandrina, que un solo caballero os espera, el cual no tiene condición ni es de parecer de los que dicen que al enemigo que huye, hacerle la puente de plata! Pero no por eso se detuvieron los apresurados corredores, ni hicieron más caso de sus amenazas que de las nubes de antaño. ...
En la línea 4035
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las nueve sería, cuando los tres entraban por el portal de la casa de corredor, y no fue poco su asombro al ver en el patio resplandor de hoguera y multitud de antorchas, cuyas movibles y rojizas llamas daban a la escena temeroso y fantástico aspecto. ¿Qué era aquello? Que los granujas de la vecindad habían pegado fuego a un montón de paja que en mitad del patio había, y después robaron al maestro Curtis todas las eneas que pudieron, y encendiéndolas por un cabo empezaron a jugar al Viático, el cual juego consistía en formarse de dos en dos, llevando los juncos a guisa de velas, y en marchar lentamente echando latines al son de la campanilla que uno de ellos imitaba y de la marcha real de cornetas que tocaban todos. La diversión consistía en romper filas inesperadamente, y saltar por encima de la hoguera. El que llevaba el copón, bien abrigadito con un refajo atado al cuello, daba las zapatetas más atrevidas que se podrían imaginar, y hasta vueltas de carnero, poniendo todo su arte en recobrar la actitud reverente en el momento mismo de tomar la vertical. En fin, que semejante escena daba una idea de aquella parte del Infierno donde deben tener sus esparcimientos los chiquillos del Demonio. Maximiliano y su mujer se detuvieron un rato a ver aquello; pero doña Lupe dirigió a la infantil tropa miradas y expresiones de desdén, diciendo que la culpa la tenían los padres que tal sacrilegio consentían. ...
En la línea 881
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Acercáronse más, dando vueltas tímidamente y reconociéndole de pies a cabeza desde todas partes, como si fuera una especie nueva y extraña de animal; como si casi temieran que fuera una clase de animal que mordiera llegada la ocasión. Se detuvieron, por fin, delante de él, cogidas de las manos para protegerse mutuamente, y le miraron harto rato con inocentes ojos. Después una de ellas, con alarde de valor, preguntó con llaneza: ...
En la línea 583
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Los dos soldados se detuvieron casi debajo del árbol que servía de refugio a Sandokán. ...
En la línea 641
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Los dos soldados se detuvieron casi debajo del árbol que servía de refugio a Sandokán. ...
En la línea 783
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Sus ojos se detuvieron en la alta roca, donde todavía ondeaba la bandera de los piratas. ...
En la línea 1485
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Así recorrieron unos seiscientos metros y se detuvieron entre las ramas. ...
En la línea 1458
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑No se enfade, no se enfade ‑añadió, dándole una palmada en la espalda‑. Se lo digo sin malicia alguna, amistosamente, por pura diversión, como decía de los puñetazos que dio a Mitri el pintor que detuvieron ustedes por el asunto de la vieja. ...
En la línea 2277
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Al llegar a la puerta se detuvieron. ...
En la línea 4383
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Los dos se detuvieron y estuvieron un momento mirándose. ...
En la línea 4388
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Se detuvieron de nuevo y se miraron a la cara. Al fin, el rostro de Svidrigailof cambió de expresión. Viendo que sus amenazas no intimidaban a Raskolnikof lo más mínimo, dijo de pronto, en el tono más amistoso y alegre: ...
En la línea 194
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Por tercera vez se intentó la partida, pero esta vez, siguiendo el consejo, Hal liberó los patines que habían quedado congelados en la nieve. El sobrecargado y rígido trineo se puso en marcha, con Buck y sus compañeros esforzándose frenéticamente bajo la lluvia de golpes. Un centenar de metros más adelante, la senda describía una curva y descendía en empinada pendiente hacia la calle principal. Para mantener en pie el inestable trineo habría hecho falta un hombre con experiencia, y Hal no lo era. Al tomar la curva con velocidad, el trineo volcó, desparramando la mitad de la carga mal sujeta. Los perros ni siquiera se detuvieron. El trineo aligerado botaba de un lado a otro tras ellos, irritados por el maltrato recibido y por la carga excesiva. Buck estaba furioso. Apretó la carrera, y el equipo lo siguió. Hal gritaba «¡soo! ¡soo!», pero ellos no le hacían caso. El tropezó y cayó. El trineo volcado pasó con estruendo por encima de él, y los perros prosiguieron a toda marcha, contribuyendo al jolgorio general en Skaguay al desparramar el resto de los trastos por la calle principal. ...
En la línea 195
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Unos ciudadanos de buen corazón detuvieron a los perros y recogieron los bártulos desperdigados. Les dieron, además, sanos consejos. Reducir la carga a la mitad y duplicar el número de perros era la fórmula, si querían llegar alguna vez a Dawson. Hal, su hermana y su cuñado escucharon de mala gana, montaron la tienda y pasaron revista a sus posesiones. La aparición de alimentos enlatados provocó la risa entre los espectadores, ya que a nadie se le ocurriría llevar latas en la Larga Marcha. ...
En la línea 215
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Con los perros cayéndose, Mercedes llorando encaramada al trineo, Hal profiriendo maldiciones inútiles y los ojos de Charles con lágrimas de nostalgia, llegaron vacilantes al campamento de John Thornton, a la entrada de White River. En el momento en que se detuvieron, los perros se desplomaron como si a cada uno le hubiesen asestado un golpe de muerte. Mercedes se secó los ojos y miró a John Thornton. Charles se sentó en un tronco a descansar. Lo hizo muy lenta y concienzudamente debido al fuerte agarrotamiento de su cuerpo. Hal llevó la voz cantante. John Thornton le estaba dando el último repaso a un mango de hacha que había hecho con una rama de abedul. Tallaba y escuchaba, respondía con monosílabos y, cuando se le pedía, daba escuetos consejos. Conocía el paño y daba sus consejos con la certidumbre de que no serían seguidos. ...
En la línea 316
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Se detuvieron a beber en un arroyo y entonces Buck se acordó de John Thornton. Se sentó. El lobo reinicio la marcha hacia el lugar de donde seguramente venía la llamada; luego retornó a donde estaba Buck, se olisquearon mutuamente el morro y el lobo intentó estimularlo. Pero Buck dio media vuelta y partió lentamente por donde había venido. Durante casi una hora, el hermano salvaje marchó a su lado, gañendo levemente. Después se sentó, apuntó al cielo con el hocico y aulló. Fue un aullido lastimero, y Buck, que continuó andando sin parar, lo oyó cada vez más débil hasta que se perdió a lo lejos. ...
En la línea 1506
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Allí fue donde se inauguró el 'Union Paciflc', el 23 de octubre de 1867, cuyo ingeniero jefe fue el general J. M. Dodge, y donde se detuvieron las dos poderosas locomotoras que remolcaban los nuevos vagones de convidados, entre los cuales figuraba el vicepresidente Tomás C. Durant. Allí dieron el simulacro de un combate indio; allí brillaron los fuegos artificiales, en medio de ruidosas aclamaciones: allí, por último, se publicó, por medio de una imprenta portátil, el primer número del 'Rail way Pioneer'. Así fue celebrada la inauguración de ese gran ferrocarril, instrumento de progreso y de civilización, trazado a través del desierto y destinado a enlazar entre sí ciudades que no existían aún. El silbato de la locomotora, más poderoso que la lira de Anfión, iba a hacerlas surgir muy en breve del suelo americano. ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Detuvieron
Cómo se escribe detuvieron o detuvierron?
Cómo se escribe detuvieron o detubieron?
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