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La palabra dezcripcionez
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Comó se escribe dezcripcionez o descripciones?

Cual es errónea Descripciones o Dezcripcionez?

La palabra correcta es Descripciones. Sin Embargo Dezcripcionez se trata de un error ortográfico.

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Descripciones

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Algunas Frases de libros en las que aparece descripciones

La palabra descripciones puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 298
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Para componerlo me he valido de ciertos diarios que fuí escribiendo durante mi estancia en España y de numerosas cartas escritas a mis amigos de Inglaterra, que han tenido después la bondad de restituírmelas; sin embargo, la mayor parte de él, consistente en descripciones de lugares y escenas, en bosquejos de caracteres, etcétera, se la debo a mi memoria. ...

En la línea 4553
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Era una de esas posadas que los novelistas gustan de introducir en sus descripciones, sobre todo cuando los sucesos narrados ocurren en España. ...

En la línea 5624
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Resultó que el Gobierno dió oídos a la fábula de Benedicto, y se dejó impresionar de tal modo por sus exageradas descripciones del tesoro oculto, que llegó a creer en la posibilidad de desenterrar en Santiago, con poco trabajo y poco gasto, oro y diamantes de sobra para enriquecerse y para extinguir la deuda nacional de España. ...

En la línea 275
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los grandes animales necesitan una vegetación abundante: esta es una frase hecha, que ha pasado de una obra a otra. Pues bien; no vacilo en declarar que este es un dato absolutamente falso que ha contribuido a extraviar el juicio de los geólogos acerca de algunos puntos de gran interés relativos a la historia antigua del mundo. Sin duda, ese prejuicio se ha tomado de la India y del archipiélago índico, donde siempre se ven juntos los rebaños de elefantes, los bosque espesos y las junqueras impenetrables. Por el contrario, si abrimos una narración de viaje, sea cual fuere, a través de las partes meridionales del África, en casi todas las páginas veremos alusiones al carácter árido del país y al número de grandes animales que en él habitan. Las numerosas vistas del interior que se han traído de allí nos enseñan la misma cosa. Durante una escala hecha por el Beagle en Cape-Twon pude hacer una excursión de varios días por el interior, excursión suficiente, al menos, para permitirme comprender bien las descripciones que había leído. ...

En la línea 1270
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r circunstancias locales sopla la brisa del mar un mucha regularidad durante el día, y reina la más completa calma durante la noche; esta regularidad da origen a estupendas exageraciones; pues al oír en San Carlos las descripciones que se nos hacían de este fenómeno esperabamos hallar un verdadero prodigio. ...

En la línea 2903
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... cho me llamó la atención este hecho, cuando con gran sorpresa vi que las descripciones de Mister Quoy y Mister Gaimard se refieren, no a los arrecifes en general, como ellos pretenden, sino sólo a la clase de ...

En la línea 2939
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... sde este punto no desmiente el aspecto de la isla la idea que de ella se forma al leer las numerosas descripciones de su magnífico paisaje. ...

En la línea 851
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Las descripciones de este obispo Boccaccio parecen referirse a un hombre de treinta y cinco anos; tal era el conocimiento de los negocios públicos mostrado por César y su asombrosa precocidad para juzgarlos… Y en dicha época sólo tenía diecisiete. ...

En la línea 1101
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Sí, cuando en una que lee se encuentra con largas descripciones, sermones o relatos, los salta diciendo: ¡paja!, ¡paja!, ¡paja! Para ella sólo el diálogo no es paja. Y ya ves tú, puede muy bien repartirse un sermón en un diálogo… ...

En la línea 102
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Además, era preciso estudiar el mecanismo del juego, pues, a pesar de las innumerables descripciones de la ruleta que había leído con avidez, nada comprendía acerca de ello. En primer lugar, todo me pareció sucio y repugnante. No hablo de la expresión ávida e inquieta de aquellos rostros que, por docenas, por centenares, asedian el tapete verde. No veo absolutamente nada sucio en el deseo de ganar de prisa la mayor cantidad posible. Siempre me ha parecido absurda la idea de un moralista rentista que al argumento de que “se jugaba flojo” contestó: “Tanto peor, puesto que se obedece entonces un deseo mezquino y se gana menos. “ Como si la avidez no fuese siempre igual, cualquiera que sea el objeto. Todo es relativo en este mundo. ...

En la línea 917
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Prefería Miranda el salón de lectura, donde hallaba cantidad de periódicos españoles, incluso el órgano de Colmenar, que leía dándose tono de hombre político. A Perico se le encontraba con más frecuencia en otro departamento tétrico como una espelunca, las paredes color de avellana tostada, los cortinajes gris sucio con franjas rojas, donde una hilera de bancos de gutapercha moteada hacía frente a otra hilera de mesas, cubiertas con el sacramental, melodramático y resobadísimo tapete verde. Así como la marea al retirarse va dejando en la playa orlas paralelas de algas, así se advertían en los respaldos de los bancos de gutapercha roja series de capas de mugre, depositadas por la cabeza y espaldas de los jugadores, señales que iban en aumento desde el primer banco hasta el último, conforme se ascendía del inofensivo piquet al vertiginoso écarté, porque la hilera empezaba en el juego de sociedad, acabando en el de azar. Los bancos de la entrada estaban limpios, en comparación de los del fondo. Aquella pieza donde tan nefando culto se tributaba a la Ninfa de las aguas fue testigo de hartas proezas de Perico, que, por su semejanza con todas las de la misma laya, no merecen narrarse. Ni menos requiere ser descrito el espectáculo, caro a los novelistas, de las febriles peripecias que en torno de las mesas se sucedían. Tiene el juego en Vichy algo de la higiénica elegancia del pueblo todo, cuyos habitantes se complacen en repetir que en su villa nadie se levantó la tapa de los sesos por cuestión del tapete verde, como sucede en Mónaco a cada paso; de suerte que no se presta la sala del Casino a descripciones del género dramático espeluznante; allí el que pierde se mete las manos en los bolsillos, y sale mejor o peor humorado, según es de nervioso o linfático temperamento, pero convencido de la legalidad de su desplume, que le garantizan agentes de la Autoridad y comisionados de la Compañía arrendataria, presentes siempre para evitar fraudes, quimeras y otros lances, propios solamente de garitos de baja estofa, no de aquellas olímpicas regiones en que se talla calzados los guantes. Es de advertir que Perico, aun siendo de los que más ayudaban a engrasar y bruñir con la pomada de su pelo y el frote de sus lomos los bancos de gutapercha, no realizaba el tipo clásico del jugador que anda en estampas y aleluyas morales y edificantes. Cuando perdía, no le ocurrió jamás tirarse de los cabellos, blasfemar ni enseñar los puños a la bóveda celeste. Eso sí, él tomaba cuantas precauciones caben, a fin de no perder. Análogo es el juego a la guerra: dícese de ambos que los decide la suerte y el destino; pero harto saben los estratégicos consumados que una combinación a la vez instintiva y profunda, analítica y sintética, suele traerles atada de manos y pies la victoria. En una y otra lucha hay errores fatales de cálculo que en un segundo conducen al abismo, y en una y otra, si vencen de ordinario los hábiles, en ocasiones los osados lo arrollan todo y a su vez triunfan. Perico poseía a fondo la ciencia del juego, y además observaba atentamente el carácter de sus adversarios, método que rara vez deja de producir resultados felices. Hay personas que al jugar se enojan o aturden, y obran conforme al estado del ánimo, de tal manera, que es fácil sorprenderlas y dominarlas. Quizá la quisicosa indefinible que llaman vena, racha o cuarto de hora no es sino la superioridad de un hombre sereno y lúcido sobre muchos ebrios de emoción. En resumen: Perico, que tenía movimientos vivos y locuacidad inagotable, pero de hielo la cabeza, de tal suerte entendió las marchas y contramarchas, retiradas y avances de la empeñada acción que todos los días se libraba en el Casino, que después de varias fortunitas chicas, vino a caerle un fortunón, en forma de un mediano legajo de billetes de a mil francos, que se guardó apaciblemente en el bolsillo del chaleco, saliendo de allí con su paso y fisonomía de costumbre, y dejando al perdidoso dado a reflexionar en lo efímero de los bienes terrenales. Aconteció esto al otro día de aquel en que Lucía manifestara a Pilar tal interés por la salud de la madre de Artegui. Era Perico naturalmente desprendido, a menos que careciese de oro para sus diversiones, que entonces escatimaría un maravedí, y avisando a Pilar que estaba en el salón de Damas, reuniose con ella en la azotea, y le dijo dándole el brazo: ...


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Reglas relacionadas con los errores de s;z

Las Reglas Ortográficas de la S

Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz

Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad

Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa

Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso

Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima

Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.

Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.

Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.

Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

La X y la S


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z


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Más información sobre la palabra Descripciones en internet

Descripciones en la RAE.
Descripciones en Word Reference.
Descripciones en la wikipedia.
Sinonimos de Descripciones.

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