Cual es errónea Desayuno o Dezayuno?
La palabra correcta es Desayuno. Sin Embargo Dezayuno se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino dezayuno es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra desayuno
Errores Ortográficos típicos con la palabra Desayuno
Cómo se escribe desayuno o dezayuno?
Cómo se escribe desayuno o desalluno?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece desayuno
La palabra desayuno puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1276
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... D'Artagnan se encontró, pues, bastante humillado por no tener mas que una comida y media -porque el desayuno en casa del curano podía contar más que por media comida-que ofrecer a sus compa ñeros a cambio de los festines que se habían procurado Athos, Porthos y Aramis. ...
En la línea 4034
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En cuanto a D'Artagnan, como en el fondo era un muchacho lleno de prudencia, en lugar de volver a su casa, se fue a cenar con aquel cura gascón que, en los momentos de penuria de los cuatro amigos, les había dado un desayuno de chocolate. ...
En la línea 4278
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Resultó de estas reflexiones que D'Artagnan, sin pedir ninguna noticia de lo que había ocurrido, se apeó, encomendó los caballos a su lacayo, entró en una pequeña habitación destinada a recibir a quienes deseaban estar solos, y pidió a su hostelero una botella de su mejor vino y el mejor desayuno posible, petición que corro boró más aún la buena opinion que el alberguista se había hecho de su viajero a la primera ojeada. ...
En la línea 7802
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -El desayuno de estos señores está dispuesto - dijo el hostelero. ...
En la línea 660
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Se despertaron en seguida y comenzaron a preparar su desayuno, consistente en _sardinhas_ saladas, asadas en el rescoldo. ...
En la línea 1122
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... CAPÍTULO IX Badajoz.—Antonio el gitano.—Una proposición de Antonio.—Es aceptada.—El desayuno gitano.—Salida de Badajoz.—El borrico del gitano.—Mérida.—La muralla en ruinas.—La comadre.—El país del moro.—Los hombres negros.—La vida en el desierto.—La cena. ...
En la línea 4401
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Antonio preparó en seguida un sabroso desayuno de gallina estofada, que nos vino muy bien después de las diez leguas de viaje del día anterior por los caminos que he intentado describir. ...
En la línea 5125
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El 1.º de mayo (1838), por la mañana, si no recuerdo mal, un individuo desconocido se presentó en mi cuarto cuando me disponía a tomar el desayuno. ...
En la línea 2478
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... spués del desayuno me voy a pasear por el patio y por la huerta. ...
En la línea 202
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - He tenido que improvisar un ligero desayuno con lo que encontré más a mano. Perdone usted su frugalidad y su monotonía. Cuando estemos en la capital (si es que los altos señores del Consejo Ejecutivo quieren concederle la vida a perpetuidad, o sea hasta que perezca usted de muerte ordinaria), estoy seguro de que comerá mejor. ...
En la línea 224
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Volvió a rugir el portavoz dando órdenes, y huyeron las vacas hacia la selva, perseguidas por los gritos, las pedradas y los garrotes en alto de sus conductores. Desapareció igualmente la máquina que había servido el desayuno, y los siervos atletas empezaron a trabajar en torno del cuerpo de Gillespie. ...
En la línea 1690
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Cuando se dirigía al comedor en busca del desayuno, escuchó su nombre. Era el empleado del telégrafo, que le buscaba para entregarle un nuevo despacho. ...
En la línea 2342
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Iniciábasele aquel trastorno a Mauricia como se inician las enfermedades, con síntomas leves, pero infalibles, los cuales se van acentuando y recorren después todo el proceso morboso. El periodo prodrómico solía ser una cuestión con cualquier recogida por el chocolate del desayuno, o por si al salir le tropezaron y la otra lo hizo con mala intención. Las madres intervenían, y Mauricia callaba al fin, quedándose durante dos o tres horas taciturna, rebelde al trato, haciéndolo todo al revés de como se le mandaba. Su diligencia pasmosa trocábase en dejadez; y como las madres la reprendieran, no les respondía nada cara a cara; pero en cuanto volvían la espalda, dejaba oír gruñidos, masticando entre ellos palabras soeces. A este periodo seguía por lo común una travesura ruidosa y carnavalesca, hecha de improviso para provocar la risa de algunas Filomenas y la indignación de las señoras. Mauricia aprovechaba el silencio de la sala de labores para lanzar en medio de ella un gato con una chocolatera amarrada a la cola, o hacer cualquier otro disparate más propio de chiquillos que de mujeres formales. Sor Antonia, que era la bondad misma, mirábala con toda la severidad que cabía en su carácter angelical, y Mauricia le devolvía la mirada con insolente dureza, diciendo: «Si no he sido yio… amos, si no he sido yio… ¿Para qué me mira usted tantooo?… ¿Es que me quiere retrataaar… ?». ...
En la línea 2512
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Bajaron las recogidas al refectorio a tomar el chocolate con rebanada de pan. Animación mundana reinaba en el frugal desayuno, y aunque las monjas se esforzaban por mantener un orden cuartelesco, no lo podían conseguir. ...
En la línea 4557
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El joven se dejó caer en el sofá, inclinándose hacia la mesa próxima, en que el desayuno estaba, y tomando un bizcocho lo mojó en el líquido espeso. Antes de probarlo, se le fue la lengua otra vez acerca de lo mismo, si bien en tono más tranquilo. «No sé cómo me va usted a convencer, cuando yo tengo oídos, yo tengo ojos, y ante la evidencia, no valen… ». ...
En la línea 5025
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El inglés entró, y a poco, cuando ya su amo estaba vestido, le trajo el té. Guillermina, sirviéndole el desayuno, le decía: «Abrígate bien, que las mañanas están frescas. No sea cosa que por empezar tu vida nueva, vayas a coger una pulmonía». ...
En la línea 545
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Pero todas estas cosas habían de tener un fin, y así, con el tiempo, Tom Canty se halló en estado de saltar de la cama. El funcionario destinado al efecto echó el agua, el funcionario destinado al efecto dirigió la operación, el elevado funcionario destinado al efecto apercibió una toalla, y al cabo Tom pasó sin detrimento por la etapa purificadora y quedó listo para recibir los servicios del peluquero real. Cuando, por fin, salió de las manos de este maestro, ofrecía una graciosa figura, tan linda como la de una doncella, con su capa y su trusa de raso púrpura y su gorra con pluma del mismo color. Se dirigió con toda pompa al aposento del desayuno, pasando en medió de su séquito de cortesanos, y a su tránsito éstos retrocedían abriendo calle y doblaban la rodilla. ...
En la línea 546
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Después del desayuno fue conducido con regia pompa y acompañado de los grandes dignatarios y de su guardia de cincuenta caballeros pensionistas, que llevaban hachas de combate doradas, al salón del trono, donde comenzó a despachar los negocios de Estado. Su 'tío' lord Hertford, se puso junto al trono para ayudar con buenos consejos a la mente regia. ...
En la línea 834
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... No tardaron en invadir una pequeña casa de labor donde se instalaron a sus anchas, mientras el tembloroso labriego y su gente vaciaban la despensa para darles desayuno. Acariciaban por debajo del mentón a la mujer y a las hijas, mientras recibían el condumio de sus manos, y hacían bromas vulgares acerca de ellas, acompañadas de epítetos insultantes y de zafias, carcajadas. Arrojaban los huesos y las verduras al aldeano y a sus hijos, a quienes tenían sin cesar haciendo de criados, y aplaudían tumultuosamente cuando se decía un chiste gracioso. Acabaron por golpear en la cabeza a una de las hijas, ofendida por alguna de sus familiaridades. Cuando se despidieron, amenazaron con volver para quemar la casa sobre las mismas cabezas de la familia si llegaba a oídos de la justicia alguna noticia de sus fechorías. ...
En la línea 893
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... El asunto quedó resuelto; la realeza de Su Majestad fue admitida sin más preguntas ni discusiones, y las dos niñas empezaron al instante a preguntar cómo había ido a parar donde estaba, y cómo estaba tan mal vestido, y adónde se dirigía, y una infinidad de preguntas más. Fue un gran consuelo para el reyecito desahogar sus congojas donde no serían objeto de burlas ni de dudas; y así contó su historia con gran calor, olvidando mientras hasta su hambre, su historia fue escuchada con la más profunda y tierna compasión por las dos niñas. Pero cuando les refirió sus últimas aventuras y aquéllas se dieron cuenta del tiempo que llevaba el rey sin comer, no quisieron saber más, y salieron corriendo del granero para buscarle el desayuno. ...
En la línea 226
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Había llamado, sin haberse dado de ello cuenta, lo menos hora y media antes que de costumbre, y una vez que hubo llamado tenía que pedir el desayuno, aunque no era hora. ...
En la línea 228
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Se levantó a tomar el desayuno. ...
En la línea 1872
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Salió Liduvina. Augusto empezó a temblar. Un extraño desasosiego le agitaba el corazón. Se acordó de Rosario, luego de Mauricio. Pero no quiso tocar la carta. Miró con terror al sobre. Se levantó, se lavó, se vistió, pidió el desayuno, devorándolo luego. «No, no quiero leerla aquí», se dijo. Salió de su casa, fuese a la iglesia más próxima, y allí, entre unos cuantos devotos que oían misa, abrió la carta. «Aquí tendré que contenerme –se dijo–, porque yo no sé qué cosas me dice el corazón.» ...
En la línea 177
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Tuvimos una comida magnífica, consistente en una pierna de cerdo en adobo adornada con verdura, y un par de gallos asados y rellenos. El día anterior, por la mañana, mi hermana hizo un hermoso pastel de carne picada, razón por la cual no había echado de menos el resto que yo me llevé, y el pudding estaba ya dispuesto en el molde. Tales preparativos fueron la causa de que sin ceremonia alguna nos acortasen nuestra ración en el desayuno, porque mi hermana dijo que no estaba dispuesta a atiborrarnos ni a ensuciar platos, con el trabajo que tenía por delante. ...
En la línea 447
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... No comprendió la imposibilidad de que yo contestase, apurado como estaba, en un lugar desconocido y con el estómago vacío. Sentía mucha hambre, pero antes de que pudiera tragar mi primer bocado me sometió a una suma precipitada que duró tanto como el desayuno. ...
En la línea 1430
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Biddy se había levantado tan temprano para prepararme el desayuno, que, a pesar de que dormí junto a la ventana por espacio de una hora, percibí el humo del fuego de la cocina y me puse en pie con la idea terrible de que había pasado ya la mañana y de que la tarde estaba avanzada. Pero mucho después de eso y de oír el ruido que abajo hacían las tazas del té, y aun después de estar vestido por completo, no me resolví a bajar, sino que me quedé en mi cuarto abriendo y cerrando mi maleta una y otra vez hasta que Biddy me gritó que ya era tarde. ...
En la línea 1983
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Nuestro desayuno fue tan bueno como la cena, y a las ocho y media salimos en dirección a Little Britain. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de s;z
Las Reglas Ortográficas de la S
Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz
Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad
Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa
Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso
Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima
Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.
Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.
Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.
Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.
Las Reglas Ortográficas de la Z
Se escribe z y no c delante de a, o y u.
Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.
Ejemplos: pedazo, terraza
Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.
Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez
La X y la S
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z
Más información sobre la palabra Desayuno en internet
Desayuno en la RAE.
Desayuno en Word Reference.
Desayuno en la wikipedia.
Sinonimos de Desayuno.
Palabras parecidas a desayuno
La palabra coma
La palabra maravillas
La palabra corneta
La palabra invitado
La palabra penuria
La palabra rante
La palabra dineros
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