Cual es errónea Derrota o Derota?
La palabra correcta es Derrota. Sin Embargo Derota se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra derota es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra derrota
Más información sobre la palabra Derrota en internet
Derrota en la RAE.
Derrota en Word Reference.
Derrota en la wikipedia.
Sinonimos de Derrota.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Derrota
Cómo se escribe derrota o derota?
Cómo se escribe derrota o derrrrota?

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Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Algunas Frases de libros en las que aparece derrota
La palabra derrota puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 945
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Por desgracia para D'Artagnan, entre los espectadores se encon traba un guardia de SuEminencia, el cual, todo enardecido aun por la derrota de sus compañeros, y llegado la víspera solamente, se había prometido aprovechar la primera ocasión de vengarla. ...
En la línea 1640
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Diez minutos habían bastado a su derrota, y D'Artagnan se había hecho dueño del campo de batalla. ...
En la línea 5436
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Adivinó entonces por inducción que Porthos tratabade tomarse la revancha por la derrota de Chantilly, cuando la procuradora se había mostrado tan recalcitrante respecto a la bolsa. ...
En la línea 10395
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Milady era como un general que prevé juntas la victoria y la derrota, y que está preparado, según las alternativas de la batalla, para ir hacia adelante o batirse en retirada. ...
En la línea 1127
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Hizo Sancho costal de su gabán, y, recogiendo todo lo que pudo y cupo en el talego, cargó su jumento, y luego acudió a las voces de su amo y ayudó a sacar al señor bachiller de la opresión de la mula; y, poniéndole encima della, le dio la hacha, y don Quijote le dijo que siguiese la derrota de sus compañeros, a quien de su parte pidiese perdón del agravio, que no había sido en su mano dejar de haberle hecho. ...
En la línea 2137
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Si así es -dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar, y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con la buena ventura; y si hay viento próspero, mar tranquilo y sin borrasca, en poco menos de nueve años se podrá estar a vista de la gran laguna Meona, digo, Meótides, que está poco más de cien jornadas más acá del reino de vuestra grandeza. ...
En la línea 3123
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Pero, a causa de soplar un poco el viento tramontana y estar la mar algo picada, no fue posible seguir la derrota de Mallorca, y fuenos forzoso dejarnos ir tierra a tierra la vuelta de Orán, no sin mucha pesadumbre nuestra, por no ser descubiertos del lugar de Sargel, que en aquella costa cae sesenta millas de Argel. ...
En la línea 3161
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Entramos en el bajel; dímosles las gracias por el bien que nos hacían, mostrándonos más agradecidos que quejosos; ellos se hicieron a lo largo, siguiendo la derrota del estrecho; nosotros, sin mirar a otro norte que a la tierra que se nos mostraba delante, nos dimos tanta priesa a bogar que al poner del sol estábamos tan cerca que bien pudiéramos, a nuestro parecer, llegar antes que fuera muy noche; pero, por no parecer en aquella noche la luna y el cielo mostrarse escuro, y por ignorar el paraje en que estábamos, no nos pareció cosa segura embestir en tierra, como a muchos de nosotros les parecía, diciendo que diésemos en ella, aunque fuese en unas peñas y lejos de poblado, porque así aseguraríamos el temor que de razón se debía tener que por allí anduviesen bajeles de cosarios de Tetuán, los cuales anochecen en Berbería y amanecen en las costas de España, y hacen de ordinario presa, y se vuelven a dormir a sus casas. ...
En la línea 1123
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante los cuatro días siguientes continuamos nuestra derrota hacia el sur. carácter general del país sigue siendo el mismo, pero la población va siendo cada vez más diseminada. la gran isla de Tanqui apenas se encuentra un campo labrado; por todos lados cuelgan las ramas de los árboles hasta la orilla del mar. un acantilado de gres descubro un día algunas plantas muy hermosas de Guennera scabra, muy parecidas a la del ruibarbo gigantesco ...
En la línea 1173
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Nadie ayudaba al Papa en esta campaña. Los Savellis, los Colonnas y otros feudatarios de la Santa Sede incluso el señor de Pésaro, marido de Lucrecia, se mantenían expectantes, deseando en el fondo de su ánimo la derrota del Papa. Esta surgió inesperadamente a fines de enero de 1497. Gandía y Guidobaldo levantaron el sitio de Braciano para cortar el paso a un ejército de refuerzo que enviaban los amigos de los Orsinis. El choque ocurrió cerca del pueblo de Soriano, una de las batallas más sangrientas y empeñadas de aquella época, que tuvo como final la fuga de las tropas papales. Guidobaldo quedó prisionero, y el duque de Gandía, herido en el rostro, tuvo que huir, luego de batirse valerosamente. ...
En la línea 1487
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Juntaban una cantidad de tropas tan extraordinariamente superior a las que se mantenían fieles a César, que la derrota y la muerte del jefe no parecían dudosas; mas el duque de las Romanas, admirado por Maquiavelo, era el príncipe descrito por éste en su libro famoso y supo desbaratar las maquinaciones sordas de sus enemigos, proponiéndose al mismo tiempo el castigarlos con severidad. ...
En la línea 459
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En una palabra, gentleman: acabó el ejército y la flota de los hombres en todas las naciones de nuestra raza. Murieron muchísimos al intentar la resistencia, y los supervivientes quedaron aterrados después de una derrota tan inesperada y completa. ...
En la línea 838
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Desde que tuve el gusto de conocerle, doctor Popito -continuo-, llevo en mi memoria una pregunta, y aprovecho la oportunidad para que me la conteste. ¿Cómo usted, una mujer, ama a este hombre terrible que desea la derrota del gobierno femenino y que la sociedad vuelva a estar constituida como antes de la Verdadera Revolución?… ...
En la línea 5455
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Como el gran principio de la propiedad individual no tenía en aquella desigual contienda más defensor que D. Basilio, quedó maltrecho. La mesa de mármol, en torno de la cual formaban animado círculo las caras de los combatientes, estaba a última hora llena de cadáveres, revueltos con las cucharillas, con los vasos que aún tenían heces de café y leche, con la ceniza de cigarro, los periódicos y los platillos de metal blanco, en los cuales la mano afanadora de D. Basilio no había dejado más que polvo de azúcar. Dichos cadáveres, horriblemente destrozados, eran la propiedad, todas las clases de propiedad posibles, el Estado, la Iglesia y cuantas instituciones se derivan de estos dos principios, Matrimonio, Ejército, Crédito público, etc… Con admiración de todos, Juan Pablo se lanzó a la defensa del amor libre, de las relaciones absolutamente espontáneas entre los sexos, y puso la patria potestad sobre la cabeza de la madre. Al Papa le deshizo, y la tiara quedó pateada bajo la mesa, con los pedazos de periódico, los salivazos y el palillo deshilachado de D. Basilio, quien al fin, en el barullo de la derrota, arrojó lejos de sí aquel marcador de sus argumentos. También andaba por el suelo la corona real, triturada por las suelas de las botas, y el cetro de toda autoridad corría la misma suerte. Las conteras de los bastones, golpeando con furia el sucio entarimado, remataban las víctimas que iban cayendo de la mesa, expirantes. Creeríase que Juan Pablo las estrujaba con los codos, después de acribillarlas con su dialéctica, y cuando cogía un lápiz y trazaba números con febril mano sobre el mármol, para probar que no debe haber presupuesto, parecía un Fouquier de Thinville firmando sentencias de muerte y mandando carne a la guillotina. ...
En la línea 245
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Nadie hablaba de rendición. Todos querían morir, pero allá arriba, en la cubierta del buque enemigo. El cañón que disparaba Sabau había sido desmontado y la mitad de la tripulación yacía tendida por la metralla. La derrota era completa. Sólo quedaban doce hombres que, con los ojos extraviados y los labios espumeantes de rabia, apretaban con manos de tenazas las armas, atrincherados tras los cadáveres de sus compañeros. Sandokán lanzó su nave contra el barco enemigo. Fue un violentísimo encontronazo. Dos arpeos de abordaje se agarraron a las escalillas del crucero. Entonces los trece piratas, sedientos de venganza, aferrados a los postes y a los cables, se descolgaron sobre el puente antes de que los ingleses, asombrados de tanta audacia, pensaran en rechazarlos. ...
En la línea 680
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Pronto volveremos a Labuán. ¿Cómo olvidar a su Perla, aunque esté en Mompracem junto a mis tigres? ¿No era bastante la derrota? ¡También tenía que dejar el corazón en esta isla maldita! ...
En la línea 1075
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Aquí. Entonces yo era el invencible Tigre de la Malasia; entonces no tenía cadenas mi corazón. Me batí como un desesperado, llevé a mis hombres al abordaje poseído de un furor salvaje. Pero me vencieron. ¡Qué momento más terrible, Yáñez! ¡Qué carnicería! Todos murieron. Todos menos uno. ¡Yo! -¿Lamentas esa derrota? ...
En la línea 2063
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Es preciso tomar medidas para poner a salvo nuestras riquezas y, en caso de una derrota, prepararnos la retirada. ...
En la línea 2512
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Durante la noche del 13 al 14 de marzo, el Nautilus prosiguió su derrota hacia el Sur. Yo creía que a la altura del cabo de Hornos haría rumbo al Oeste, dirigiéndose a los mares del Pacífico para acabar su vuelta al mundo, pero no lo hizo así y continuó su marcha hacia las regiones australes. ¿Adónde quería ir? ¿Al Polo? Era, sencillamente, insensato. Empecé a pensar que la temeridad del capitán justificaba sobradamente los temores de Ned Land. ...
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