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La palabra contavan
Cómo se escribe

Comó se escribe contavan o contaban?

Cual es errónea Contaban o Contavan?

La palabra correcta es Contaban. Sin Embargo Contavan se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino contavan es que hay un Intercambio de las letras b;v con respecto la palabra correcta la palabra contaban

Más información sobre la palabra Contaban en internet

Contaban en la RAE.
Contaban en Word Reference.
Contaban en la wikipedia.
Sinonimos de Contaban.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Contaban

Cómo se escribe contaban o sontaban?
Cómo se escribe contaban o contavan?

Algunas Frases de libros en las que aparece contaban

La palabra contaban puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 287
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En el rellano no se batían, contaban aventuras con mujeres, y en la antecámara historias de la corte. ...

En la línea 4794
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Es este Basilio un zagal vecino del mesmo lugar de Quiteria, el cual tenía su casa pared y medio de la de los padres de Quiteria, de donde tomó ocasión el amor de renovar al mundo los ya olvidados amores de Píramo y Tisbe, porque Basilio se enamoró de Quiteria desde sus tiernos y primeros años, y ella fue correspondiendo a su deseo con mil honestos favores, tanto, que se contaban por entretenimiento en el pueblo los amores de los dos niños Basilio y Quiteria. ...

En la línea 334
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Entre las jóvenes hechas prisioneras en el mismo encuentro estaban dos bonitas españolas que fueron robadas muy niñas por los indios y no podían hablar más idioma que el de sus raptores. De creer lo que ellas contaban, debían venir de Salta, lugar sito a más de 1.000 millas (1:600 kilómetros) de distancia en línea recta. Esto da una idea del inmenso territorio por el cual vagan los indios; y, sin embargo, a pesar de su inmensidad, creo que dentro de medio siglo no habrá ni un solo indio salvaje al norte del río Negro. ...

En la línea 5495
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Con gran escándalo de su corazón sencillo y humilde se contaban maravillas de su virtud y casi le atribuyeron milagros. ...

En la línea 7807
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No eran fúnebres lamentos, las campanadas como decía Trifón Cármenes en aquellos versos del Lábaro del día, que la doncella acababa de poner sobre el regazo de su ama; no eran fúnebres lamentos, no hablaban de los muertos, sino de la tristeza de los vivos, del letargo de todo; ¡tan, tan, tan! ¡cuántos! ¡cuántos! ¡y los que faltaban! ¿qué contaban aquellos tañidos? tal vez las gotas de lluvia que iban a caer en aquel otro invierno. ...

En la línea 8921
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... A su calor no se contaban antiguas consejas, como presumía Trifón Cármenes que había de suceder por fuerza en todo hogar señorial, pero se murmuraba del mundo entero, se inventaban calumnias nuevas y se amaba con toda la franqueza prosaica y sensual que, según Bermúdez, era la característica del presente momento histórico, desnudo de toda presea ideal y poética. ...

En la línea 10248
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Se contaban horrores; en fin, ello diría. ...

En la línea 248
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Se contaban anécdotas sobre el respeto de Alfonso V a las letras clásicas, afirmando que empleaba muchas veces como medicina la lectura de ciertos autores antiguos, curándose así las dolencias nerviosas. Hasta se abstuvo en una recepción de espantar una mosca posada sobre su nariz por no perder ninguna frase de la arenga latina que le dedicaba un orador célebre. En sus guerras para conseguir la posesión definitiva de Nápoles, perdonó a varias poblaciones que le habían opuesto empeñada resistencia al acordarse de que eran patria de grandes hombres de la antigüedad. ...

En la línea 709
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No pasaba un solo día sin asesinatos. Las turbas vivían olvidadas / de tonas las imposiciones del orden. El médico del Papa, que era judío, hizo degollar a tres niños de diez años—según contaban las crónicas de entonces—, llevando al enfermo la sangre de ellos para que la bebiese, único medicamento capaz de reanimar su vigor. Este remedio monstruoso no era raro en la Medicina de aquella época, siempre predispuesta a emplear la sangre humana para fines terapéuticos. ...

En la línea 1525
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No conocía personalmente a esta joven, pero se lo imaginaba, sin grandes errores de apreciación, teniendo en cuenta lo que había oído a las señoras en el banquete de Enciso y lo que le contaban sus amigos de Roma al hablar de él en la trattoría de artistas donde hacían sus comidas o en el café. ...

En la línea 929
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La vida inquieta, las súbitas apariciones y desapariciones que hacía, y el haber estado en gurapas algunas temporadillas rodearon de misterio su vida, dándole una reputación deplorable. Se contaban de él horrores. Decían que había matado a Demetria, su segunda mujer, y cometido otros nefandos crímenes, violencias y atropellos. Todo era falso. Hay que declarar que parte de su mala reputación la debía a sus fanfarronadas y a toda aquella humareda revolucionaria que tenía en la cabeza. La mayor parte de sus empresas políticas eran soñadas, y sólo las creían ya poquísimos oyentes, entre los cuales Ido del Sagrario era el de mayores tragaderas. Para completar su retrato, sépase que no había estado en Cartagena. De tanto pensar en el dichoso cantón, llegó sin duda a figurarse que había estado en él, hablando por los codos de aquellas tremendas yeciones y dando detalles que engañaban a muchos bobos. Lo de la partida de Callosa sí parece cierto. ...

En la línea 1066
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Adoración púsose como la grana, avergonzada de las perrerías que se contaban de ella. ...

En la línea 4848
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Desde hacía algún tiempo, Rasumikhine daba muestras de una resolución inquebrantable. Dunia tenía fe ciega en él y creía en la realización de sus proyectos. En verdad, habría sido difícil no confiar en aquel joven que poseía una voluntad de hierro. Había vuelto a la universidad a fin de terminar sus estudios y los esposos no cesaban de forjar planes para el porvenir. Tenían la firme intención de emigrar a Siberia al cabo de cinco años a lo sumo. Entre tanto, contaban con Sonia para sustituirlos. ...


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Reglas relacionadas con los errores de b;v

Las Reglas Ortográficas de la B

Regla 1 de la B

Detrás de m se escribe siempre b.

Por ejemplo:

sombrío
temblando
asombroso.

Regla 2 de la B

Se escriben con b las palabras que empiezan con las sílabas bu-, bur- y bus-.

Por ejemplo: bujía, burbuja, busqué.

Regla 3 de la B

Se escribe b a continuación de la sílaba al- de inicio de palabra.

Por ejemplo: albanés, albergar.

Excepciones: Álvaro, alvéolo.

Regla 4 de la B

Las palabras que terminan en -bundo o -bunda y -bilidad se escriben con b.

Por ejemplo: vagabundo, nauseabundo, amabilidad, sociabilidad.

Excepciones: movilidad y civilidad.

Regla 5 de la B

Se escriben con b las terminaciones del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación y también el pretérito imperfecto de indicativo del verbo ir.

Ejemplos: desplazaban, iba, faltaba, estaba, llegaba, miraba, observaban, levantaba, etc.

Regla 6 de la B

Se escriben con b, en todos sus tiempos, los verbos deber, beber, caber, haber y saber.

Regla 7 de la B

Se escribe con b los verbos acabados en -buir y en -bir. Por ejemplo: contribuir, imbuir, subir, recibir, etc.

Excepciones: hervir, servir y vivir, y sus derivados.

Las Reglas Ortográficas de la V

Regla 1 de la V Se escriben con v el presente de indicativo, subjuntivo e imperativo del verbo ir, así como el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto de subjuntivo de los verbos tener, estar, andar y sus derivados. Por ejemplo: estuviera o estuviese.

Regla 2 de la V Se escriben con v los adjetivos que terminan en -ava, -ave, -avo, -eva, -eve, -evo, -iva, -ivo.

Por ejemplo: octava, grave, bravo, nueva, leve, longevo, cautiva, primitivo.

Regla 3 de la V Detrás de d y de b también se escribe v. Por ejemplo: advertencia, subvención.

Regla 4 de la V Las palabras que empiezan por di- se escriben con v.

Por ejemplo: divertir, división.

Excepciones: dibujo y sus derivados.

Regla 5 de la V Detrás de n se escribe v. Por ejemplo: enviar, invento.


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras b;v


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