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La palabra atrozidades
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Comó se escribe atrozidades o atrocidades?

Cual es errónea Atrocidades o Atrozidades?

La palabra correcta es Atrocidades. Sin Embargo Atrozidades se trata de un error ortográfico.

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Más información sobre la palabra Atrocidades en internet

Atrocidades en la RAE.
Atrocidades en Word Reference.
Atrocidades en la wikipedia.
Sinonimos de Atrocidades.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Atrocidades

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la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece atrocidades

La palabra atrocidades puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3322
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me dicen que el camino de aquí a Lugo está infestado de ladrones y de carlistas que cometen todo género de atrocidades; debemos aprovecharnos de la ocasión y mañana al mediodía podemos estar en salvo en Lugo.» Al instante me arrojé de la cama y me vestí, diciendo a Antonio que fuese a disponer los caballos sin tardanza. ...

En la línea 4840
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Delante, detrás y a cada lado de nosotros se cometían robos, muertes y todo género de atrocidades; pero ni siquiera nos ladró un perro, aunque en cierta ocasión se concertó un plan para cogernos. ...

En la línea 5313
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Con todo, en esta cárcel de Madrid, y puede decirse que en las prisiones españolas en general, pues he sido huésped de más de una, los oídos del visitante no se sienten nunca lastimados con las horrendas blasfemias y obscenidades que se oyen en las cárceles de otros países, especialmente en las de la civilizada Francia; ni ofendidos sus ojos e insultado personalmente, como lo sería de seguro en Bicêtre al querer mirar al patio desde las galerías, y eso que en la cárcel de Madrid se hallaban tipos de lo más perdido de España, rufianes que tenían a su cargo atrocidades y crueldades espeluznantes. ...

En la línea 6177
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Nos saludamos con gran efusión, y luego, en su latín, fué dándome cuenta de todo lo sucedido en el pueblo desde mi última visita, y oí las atrocidades cometidas por los facciosos en las cercanías. ...

En la línea 1711
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... nfieso que creía exagerado el relato de tales atrocidades; pero logré ocasión de pesar una de las cargas elegida por mí al azar entre varias ...

En la línea 3086
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... es bien, estas crueldades ocurrían en una colonia española donde se asegura que se trata a los esclavos mejor que lo hacen los portugueses, los ingleses y las demás naciones de Europa. Río Janeiro he visto un negro, en lo mejor de la edad, no atreverse levantar el brazo para desviar el golpe que creía dirigido contra su cara. visto a un hombre, tipo de benevolencia a los ojos del mundo, a punto de separar de los hombres, a las mujeres y a los niños que constituían numerosas familias. aludiría a estas atrocidades de que he oído hablar, y que por desgracia son muy verdaderas, ni hubiese citado los hechos que acabo de referir, si no hubiese visto personas que, engañadas por la natural alegría del negro, hablan de la esclavitud como de un mal soportable ...

En la línea 1250
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Afortunadamente —añadía calmándose —yo no me veré nunca en el doloroso trance de escogitar medios para vengar tales agravios; pero juro a Dios que llegado el caso, mis atrocidades serían dignas de ser puestas en décimas calderonianas. ...

En la línea 6121
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y salió a la calle pensando atrocidades y buscando fórmula decorosa para comunicar al prójimo lo que pensaba. ...

En la línea 7858
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No presumía la del Banco las atrocidades que se le habían pasado por la imaginación a Mesía; no pensaba, Dios la librara, que Ana fuera capaz de enamorarse de un cura como la escandalosa Obdulia o la de Páez, tonta y maniática que despreciaba las buenas proporciones y cuando chica comía tierra; Ana era también romántica (todo lo que no era parecerse a ella lo llamaba Visita romanticismo), pero de otro modo; no, no había que temer, sobre todo tan pronto, una pasión sacrílega; pero lo que ella temía era que el Provisor, por hacer guerra al otro —las razones de pura moralidad no se le ocurrían a la del Banco —empleara su grandísimo talento en convertir a la Regenta y hacerla beata. ...

En la línea 1392
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Su padre, antiguo déspota de Milán, exasperaba de tal modo al pueblo, que éste lo mató, haciendo pedazos su cadáver. La mayor parte de sus parientes, todos ellos tiranos, parecían víctimas de motivadas venganzas. Mujer de cuerpo grande y vigoroso, teñida de rubio, como era la moda entonces, violenta en sus amores y en su sistema de gobernar, se había casado muy joven con un Riario, sobrino de Sixto IV y primo de Juliano de la Rovere. Dicho Riario cometía tales atrocidades, que los habitantes de Forli lo mataron, arrojando su cadáver desde lo alto de la fortaleza. En vez de corregir tal castigo popular el carácter de Catalina, lo hizo más autoritario y cruel. Tomó un amante que realizó iguales excesos, provocando una segunda revolución, en la que fue hecho pedazos, lo mismo que el esposo. Después de esto se dedicó ella sola a oprimir y castigar a su pueblo. ...

En la línea 3838
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Cerrado el inciso, y otra vez al tema: «¡Vaya con lo que me ha dicho esta mañana Nicolás: que Feijoo es el primer caballero de Madrid y que le ha prometido una canonjía! Si se la dan, ya no me queda nada que ver. Yo me alegraría, para quitarme esa carga de encima; pero ¡qué tiempos y qué Gobiernos! ¡Ah!, si yo gobernara, si yo fuera ministra, ¡qué derechitos andarían todos! Si esta gente no sabe… si salta a la vista que no sabe. ¡Dar una canonjía a un clérigo joven, que entra en su casa a la una de la noche y pasa el tiempo charlando en el café con los curas de caballería que andan por ahí sueltos y sin licencias! Pero en fin, allá te la dé Dios, y si pescas el turrón, hijo, buen provecho, y escribe en llegando, y no parezcas más por aquí, egoistón, tragaldabas… Pues digo, el otro, el Juanito Pablo, desde que tiene empleo no pone los pies en casa. ¡Si comparado con sus hermanos, Maximiliano es un ángel de Dios y un talentazo… ! Voy a lo que me decía Nicolás esta mañana… Que D. Evaristo es un cristiano rancio, y que cuando le administraron, recibió al Señor con una edificación y una santidad tan grandes, que todos los concurrentes al acto lloraban a moco y baba. Vaya, no sería para tanto… exageración. En estas cosas de santidad hay que llamar al tío Paco para que traiga la rebaja. Pero en fin, pongamos que sea así, ¿y qué? Ahora lo que falta saber es si con toda esa cristiandad nos querrá dar gato por liebre… ¡Lástima, arrepentimiento!… Dios mío, o dame una luz clara sobre esto, o quítame esta grillera de mi cabeza. Yo me vuelvo loca… Y no sé por qué me devano los sesos, porque en rigor, ¿a mí qué me va ni me viene? Si Maximiliano quiere humillarse después de las atrocidades que pasaron, yo no debo meterme… Pero sí, sí me meteré. ¿Cómo consentir tal afrenta? La muy bribona… ¡imaginar que su marido puede perdonarla después de la trastada indecente que le hizo, después que el querindango atropelló a este infeliz abusando de su fuerza… ! ¡Qué infamia! Si yo no hubiera estado un mes seguido trasteando a este chico para quitarle de la cabeza la idea de la venganza… no sé qué catástrofes habrían sucedido. Quería pegarle un tiro al otro, y hasta se le ocurrió hacer un cartucho de dinamita para ponérselo en la puerta de su casa. Delirios… lo mejor es el desprecio… A estos badulaques se les desprecia… Bueno está mi sobrino para meterse en lances, él que se asusta de entrar en un cuarto sin luz. ¡Pobrecillo Maxi!, ¡tiene un corazón de oro, y ahora que está tan dado a estudiar lo del otro mundo, se le ocurren unas cosas… ! ¡Vaya con lo que me decía anoche! 'Tía de mi alma, a fuerza de pensar y padecer, he llegado a desprenderme de todas las pasiones, y a no sentir en mí ni odio ni venganza'. Dice que la perdona cristianamente, por esto y lo otro y qué sé yo qué… pero en cuanto a hacer vida común, ni que se lo mande el Papa. Y a renglón seguido me marea para que la vaya a ver. 'Tía, visítela usted, entérese… sondéela, a ver cómo se presenta. Puede que sea verdad lo que dice D. Evaristo… '. Todas las noches la misma canción. Al fin, si se pone muy pesadito, no tendré más remedio que ir. Y no es flojo el paseo que tengo que dar, de aquí a Puerta de Moros… ». ...

En la línea 4420
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Salva, Jesús mío, esta alma que se quiere perder, y apártame a mí de la mentira». Después se llegó a ella y le cogió una mano, diciéndole con profunda lástima: «¡Pobre mujer!, yo tengo la culpa de las atrocidades que ha dicho usted, yo, yo, Dios me lo perdone, y la causa ha sido una farsa, una mentira… La verdad ante todo. La verdad me ha salvado siempre y me salvará ahora. Usted ha dicho cosas infernales que desgarran el corazón de mi amiga, y las ha dicho porque creía que hablaba sólo conmigo. Pues la he engañado a usted, porque Jacinta está escondida en aquella alcoba». ...

En la línea 5654
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —De las burradas que hice, de las atrocidades que dije aquella mañana en su casa de usted. También a ella le pediría perdón si la viera… Me porté mal, lo conozco. Yo no guardo rencor a nadie… digo, no se lo guardo a ella, porque… ...


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Reglas relacionadas con los errores de c;z

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

La X y la S


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras c;z

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