Cual es errónea Arriesgar o Ariesgar?
La palabra correcta es Arriesgar. Sin Embargo Ariesgar se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra ariesgar es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra arriesgar
Errores Ortográficos típicos con la palabra Arriesgar
Cómo se escribe arriesgar o harriesgar?
Cómo se escribe arriesgar o ariesgar?
Cómo se escribe arriesgar o arrrriesgarr?
Cómo se escribe arriesgar o arriezgar?
Cómo se escribe arriesgar o arriesjar?

El Español es una gran familia
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r
Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Algunas Frases de libros en las que aparece arriesgar
La palabra arriesgar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1456
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Ahora queda por saber si cincuenta o sesenta pistolas valen la pena de arriesgar cuatro cabezas. ...
En la línea 3049
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Además, se hallaba en una de esas circunstancias en que hay que arriesgar el todo por el todo. ...
En la línea 5234
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Decididamente, mi querido Athos - dijo D 'Artagnan-, prefiero no arriesgar nada. ...
En la línea 5408
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Athos no salía de su habitación: había decidido no arriesgar una zancada para equiparse. ...
En la línea 8544
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —le temblaba la voz; temía arriesgar demasiado —creo. ...
En la línea 12462
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquella cara, aquella palidez repentina le dieron a entender que la noche era suya, que había llegado el momento de arriesgar algo. ...
En la línea 224
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Dentro de los salones del Casino se mostró nervioso y ruborizado, cual si estuviese cometiendo una mala acción. En vano le señaló su sobrino &u grupo de clérigos portugueses que venían de Roma o se encaminaban a ella. Casi todos los que iban en peregrinación a ver al Papa hacían alto unas horas para conocer este Casino de Montecarlo, famoso en el mundo entero, y arriesgar algunas monedas sobre las mesas verdes. Don Baltasar dudó en el primer momento de la autenticidad de sus compañeros portugueses. ...
En la línea 2467
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El capitán Nemo no quiso arriesgar su hélice en esa masa herbácea y se mantuvo a algunos metros de profundidad. ...
En la línea 458
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —No vale la pena tampoco fijarse en ello… Con el consiguiente disgusto del público correcto se las tolera aquí. Por lo menos a las que cambian todos los días en la mesa billetes de mil francos. Por otra parte, en cuanto dejan de cambiar billetes, se les ruega que se retiren. La señorita Zelma continuó cambiando, pero fue todavía más desgraciada. Advierte usted que esas señoras tienen a menudo suerte. Poseen un sorprendente dominio de sí mismas. En fin, mi historia termina aquí. Un día el conde desapareció, igual que el príncipe. La señorita Zelma fue a jugar sola por la noche. Aquella vez no hubo quien le ofreciera el brazo. En dos días quedó completamente arruinada. Después de arriesgar y perder su último luis de oro, miró en torno y vio al barón de Wurmenheim, que la examinaba con una atención indignada. Pero la señorita Zelma no reparó en esa indignación y, dirigiéndose al barón, con una sonrisa profesional, le rogó apostase por ella diez luises al rojo. Poco después, y debido a una denuncia de la baronesa, fue invitada a no dejarse ver más por el casino. ¿Le extraña tal vez que yo conozca todos esos escandalosos detalles? Los sé por Mr. Fider, mi pariente, que condujo, aquella noche misma, en su coche, a la señorita Zelma. Ahora comprenda usted: la señorita Blanche quiere ser generala, sin duda para no volver a caer en semejantes desgracias. Ahora no juega ya, tiene un capital que presta a los jugadores mediante usura. Es mucho más práctico. Sospecho que el desgraciado general es uno de sus deudores. Des Grieux quizá también, a menos que vayan a medias. Comprenderá usted que hasta después de haberse casado no desee llamar la atención del barón ni de la baronesa. En su situación, nada tiene que ganar con un escándalo. Usted está relacionado con su casa y sus actos pueden provocar escándalo, con mayor motivo porque ella se exhibe cada día en público del brazo del general o con miss Paulina. ¿Comprende usted ahora? ...
En la línea 876
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Esta vez toda mi elocuencia para hacerle ver que sólo debía arriesgar pequeñas sumas, asegurándole que cuando volviese una racha de suerte se podría aprovechar. Al principio ella consintió, pero era tal su impaciencia que no había manera de retenerla durante el juego. Cuando había ganado dos posturas de diez o veinte federicos: —¡Ya lo ves! ¡Ya lo ves! —decía—. Hemos ganado. Si hubiese habido cuatro mil florines en lugar de diez habríamos ganado cuatro mil florines en lugar de… ¡tú tienes la culpa! ...
En la línea 1006
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... “Ella tiene un secreto, ¡es evidente! Su diálogo con la abuela me ha oprimido el corazón. ¡Cuántas veces la he suplicado que fuese franca conmigo, pues sabe perfectamente que yo estoy dispuesto a arriesgar por ella mi vida! Pero siempre me ha tratado con el mismo desdén, y en lugar de la vida que le ofrecía exigía de mí proezas ridículas, como la de provocar al barón. ¿No resulta todo esto doloroso? ¿Es posible que ese francés lo represente todo para ella? ¿Y Mr. Astley?” Pero al llegar a este punto mis ideas se confundían completamente. ¡Y cuántas torturas experimentaba! ¡Cuántas, Dios mío! ...
En la línea 1079
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... A esta hora no quedan en torno del tapete verde más que los jugadores empedernidos que han acudido al balneario sólo por la ruleta y no se interesan por ninguna otra cosa durante toda la temporada, y apenas se dan cuenta de lo que pasa en torno suyo. Juegan desde la mañana hasta la noche y estarían seguramente dispuestos a continuar jugando hasta la madrugada, pues sólo de mala gana se retiran cuando, hacia las doce, se para la ruleta. Y cuando el croupier principal anuncia “Les trois derniers coups, messieurs” están dispuestos a arriesgar en aquellas tres últimas jugadas cuanto tienen en los bolsillos. Es a esta hora, en efecto, cuando se observan las mayores pérdidas. ...
En la línea 1035
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Pues bien, Vuestro Honor- respondió el piloto ; no puedo arriesgar ni a mis hombres, ni a mí, ni a vos mismo en tan larga travesía, sobre una embarcación de veinte toneladas y en esta época del año. Además, no llegaríamos a tiempo, porque hay mil seiscientas cincuenta millas de Hong Kong a Yokohama. ...
En la línea 1594
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Sin duda… . pero ¿puedo arriesgar la de cincuenta para salvar tres? ...

la Ortografía es divertida
Más información sobre la palabra Arriesgar en internet
Arriesgar en la RAE.
Arriesgar en Word Reference.
Arriesgar en la wikipedia.
Sinonimos de Arriesgar.
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