Cual es errónea Acordarse o Hacordarse?
La palabra correcta es Acordarse. Sin Embargo Hacordarse se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra hacordarse es que se ha eliminado o se ha añadido la letra h a la palabra acordarse
Más información sobre la palabra Acordarse en internet
Acordarse en la RAE.
Acordarse en Word Reference.
Acordarse en la wikipedia.
Sinonimos de Acordarse.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece acordarse
La palabra acordarse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1635
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Cuando volvió hacia Montenegro, ya no parecía acordarse de lo que motivaba la visita de éste. ...
En la línea 11053
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Un día tuvo la imprudencia de acordarse del cardenal; el cardenal le hizo responder que iba a encargarse de que no le fal tara nada en adelante. ...
En la línea 5317
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Esta verdad se verificó en don Quijote, el cual, dando lugar a la furia del pueblo y a las malas intenciones de aquel indignado escuadrón, puso pies en polvorosa, y, sin acordarse de Sancho ni del peligro en que le dejaba, se apartó tanto cuanto le pareció que bastaba para estar seguro. ...
En la línea 6168
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... De donde se podía colegir que los que gobiernan, aunque sean unos tontos, tal vez los encamina Dios en sus juicios; y más, que él había oído contar otro caso como aquél al cura de su lugar, y que él tenía tan gran memoria, que, a no olvidársele todo aquello de que quería acordarse, no hubiera tal memoria en toda la ínsula. ...
En la línea 6688
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y Sancho respondía: Bon compaño, jura Di! Y disparaba con una risa que le duraba un hora, sin acordarse entonces de nada de lo que le había sucedido en su gobierno; porque sobre el rato y tiempo cuando se come y bebe, poca jurisdición suelen tener los cuidados. ...
En la línea 6976
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Dejárame en mi rincón, sin acordarse de mí, porque quien las sabe las tañe, y bien se está San Pedro en Roma. ...
En la línea 8894
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... sin pensar siquiera en que llovía, sin acordarse de que el cielo era un sudario en vez de un manto azul, como debiera. ...
En la línea 9101
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Después entró en las oficinas De Pas y allí tuvieron motivo para acordarse mucho tiempo de la visita. ...
En la línea 9226
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Quintanar dejó caer al suelo un impermeable, como Manrique arroja la capa en el primer acto del Trovador; y en cuanto tal hizo, saltó a los brazos de su mujer, llenándole de besos la frente, sin acordarse de que había testigos. ...
En la línea 10179
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y por supuesto, quería don Frutos ir a ese mundo mejor con el recuerdo de la mala vida pasada, porque si no, ¡vaya una gracia! —¿Para qué querrá don Frutos acordarse de lo bruto que ha sido sobre la haz de la tierra? —preguntaba Foja al oído de Orgaz hijo. ...
En la línea 248
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Se contaban anécdotas sobre el respeto de Alfonso V a las letras clásicas, afirmando que empleaba muchas veces como medicina la lectura de ciertos autores antiguos, curándose así las dolencias nerviosas. Hasta se abstuvo en una recepción de espantar una mosca posada sobre su nariz por no perder ninguna frase de la arenga latina que le dedicaba un orador célebre. En sus guerras para conseguir la posesión definitiva de Nápoles, perdonó a varias poblaciones que le habían opuesto empeñada resistencia al acordarse de que eran patria de grandes hombres de la antigüedad. ...
En la línea 737
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Era el único que parecía acordarse de la existencia de Rosaura, sin duda porque ésta también tenía novela. Con una discreción sonriente procuraba mencionar a la argentina, valiéndose de los más diversos pretextos, y a 1 , mismo tiempo sus ojos de pupilas claras, con las córneas un poco purpúreas, miraban al joven como diciéndole: «Lo sé todo y envidio su buena suerte.» ...
En la línea 1010
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La vida de Carlos VIII en Nápoles resultaba un final digno de la guerra de la fornicación. Allí se desarrollaron las fiestas más suntuosas y las mayores aventuras libertinas. Ni el rey ni sus capitanes parecían acordarse ya de la promesa de guerrear contra los infieles. El ejército se iba empequeñeciendo con alarmante rapidez a causa de los excesos venéreos v las enfermedades. Todo Nápoles era una orgía. Además, estos vencedores sin combate maltrataban a los napolitanos, le mismo que habían hecho en los otros países, robándolos individualmente e imponiéndoles fuertes contribuciones. ...
En la línea 1137
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Y satisfecho de haber cortado sus relaciones con el dplomático-artista y con su antiguo tutor, se juró a sí mismo no permanecer en Roma mas de una semana. Necesitaba este plazo para resolver ciertos pequeños asuntos de la vida diaria que tenia pendientes y entregar el víllino a un amigo de su propietario. Le dolía acordarse de la dulce Estela, víctima inocente, merecedora de compasión, y a la vez su orgullo le hacía considerar la insolencia de la noche anterior como un acto providencial. Gracias a él, iba a librarse de su matrimonio con la hija de Bustamante. ...
En la línea 887
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Edwin vio que se cerraban algunas ventanas con estruendo de cólera. Muchos puños crispados le amenazaron cuando ya había pasado. Por estas aberturas completamente desprovistas de cortinas sorprendió sin quererlo las desnudeces matinales de numerosas mujeres que se acostaban tarde y se levantaban tarde igualmente, procediendo a sus operaciones de higiene con la ventana abierta, sin acordarse de que había gigantes en el mundo. ...
En la línea 1012
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Gillespie no necesitaba oír al profesor para darse cuenta de la gravedad de su acto. Pero renacía su cólera al acordarse de los pinchazos de aquellos pigmeos, y creía sentir aún el dolor en sus piernas. ¿Por qué no lo habían dejado dormir en paz?… ...
En la línea 1224
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El profesor tuvo que retirarse sin poder hablar a su antiguo protegido. Únicamente por los periodistas tuvo noticias de su nueva existencia. Dormía sobre la arena de la playa, sin una manta que le sirviera de lecho, sin una lona que le defendiese del rocío de la noche. ¡Como debía acordarse el pobre gentleman de su cama mullida, allá en la Galería de la Industria, que el presidente de su Comité hacia preparar todas las noches con tanta minuciosidad!… ...
En la línea 1436
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Sonrió el profesor al acordarse de sus preocupaciones pecuniarias algunos días antes, cuando intentaba ayudar a la alimentación del gentleman con sus modestos recursos. ...
En la línea 3325
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Guillermina? ¡Buena tiene ella la cabeza para acordarse de anunciarme! ¿Sabe usted que cada vez que vengo a España me la encuentro más tocada? Ayer, cuando entré en casa, lo primero que hizo, mientras me saludaba, fue un registro de todos los bolsillos de mi ropa. Me desplumó. Lo que yo decía: «apenas se pone el pie en España, no se da un paso sin tropezar con bandoleros». Ahora pretende que entre todos los parientes le hagamos un piso… friolera. ...
En la línea 3501
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Pues no hay que devanarse los sesos para encontrar el remedio. Con no moverme de aquí… Pero podría ser el remedio peor que la enfermedad, y al fin tendría usted que llorar para que me marchase… Vamos, hija, modere esos suspiros tan fuertes, que parece se le va a salir el alma por la boca. Ya nos iremos consolando. El tiempo es un médico que se pinta solo para curar estas cosas; y todavía he de ver yo a mi amiga más contenta que unas Pascuas, sin acordarse para nada de lo que tanto la aflige hoy. Y pronto, muy pronto… Y es preciso distraerse. ¿Sabe usted jugar al tresillo? ...
En la línea 4489
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Volviendo a acordarse de Feijoo, repitió ella: «Lo principal es no hacer tonterías». ...
En la línea 336
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En medio del cementerio se alzaba una iglesia de piedra, de cúpula verde. El niño la visitaba dos veces al año en compañía de su padre y de su madre para oír la misa que se celebraba por el descanso de su abuela, muerta hacía ya mucho tiempo y a la que no había conocido. La familia llevaba siempre, en un plato envuelto con una servilleta, el pastel de los muertos, sobre el que había una cruz formada con pasas. Raskolnikof adoraba esta iglesia, sus viejas imágenes desprovistas de adornos, y también a su viejo sacerdote de cabeza temblorosa. Cerca de la lápida de su abuela había una pequeña tumba, la de su hermano menor, muerto a los seis meses y del que no podía acordarse porque no lo había conocido. Si sabía que había tenido un hermano era porque se lo habían dicho. Y cada vez que iba al cementerio, se santiguaba piadosamente ante la pequeña tumba, se inclinaba con respeto y la besaba. ...
En la línea 1063
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Apenas cerró Nastasia la puerta y se fue, el enfermo echó a sus pies la cubierta y saltó al suelo. Había esperado con impaciencia angustiosa, casi convulsiva, el momento de quedarse solo para poder hacer lo que deseaba. Pero ¿qué era lo que deseaba hacer? No conseguía acordarse. ...
En la línea 1065
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Permanecía en pie en medio de la habitación y miraba a su alrededor con un gesto de angustia. Luego se acercó a la puerta, la abrió, aguzó el oído… No, aquello no estaba allí… De súbito creyó acordarse y, corriendo al rincón donde el papel de la pared estaba desgarrado, introdujo su mano en el hueco y hurgó… Tampoco estaba allí. Entonces se fue derecho a la estufa, la abrió y buscó entre las cenizas. ...
En la línea 4751
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Acababa de acordarse de estas palabras de Sonia: «Ve a la primera esquina, saluda a la gente, besa la tierra que has mancillado con tu crimen y di en voz alta, para que todo el mundo te oiga: '¡Soy un asesino!'» ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de h
Las Reglas Ortográficas de la H
Regla 1 de la H Se escribe con h todos los tiempos de los verbos que la llevan en sus infinitivos. Observa estas formas verbales: has, hay, habría, hubiera, han, he (el verbo haber), haces, hago, hace (del verbo hacer), hablar, hablemos (del verbo hablar).
Regla 2 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan con la sílaba hum- seguida de vocal. Observa estas palabras: humanos, humano.
Se escriben con h las palabras que empiezan por hue-. Por ejemplo: huevo, hueco.
Regla 3 de la H Se escriben con h las palabra que empiezan por hidro- `agua', hiper- `superioridad', o `exceso', hipo `debajo de' o `escasez de'. Por ejemplo: hidrografía, hipertensión, hipotensión.
Regla 4 de la H Se escriben con h las palabras que empiezan por hecto- `ciento', hepta- `siete', hexa- `seis', hemi- `medio', homo- `igual', hemat- `sangre', que a veces adopta las formas hem-, hemo-, y hema-, helio-`sol'. Por ejemplo: hectómetro, heptasílaba, hexámetro, hemisferio, homónimo, hemorragia, helioscopio.
Regla 5 de la H Los derivados de palabras que llevan h también se escriben con dicha letra.
Por ejemplo: habilidad, habilitado e inhábil (derivados de hábil).
Excepciones: - óvulo, ovario, oval... (de huevo)
- oquedad (de hueco)
- orfandad, orfanato (de huérfano)
- osario, óseo, osificar, osamenta (de hueso)
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra h
Errores Ortográficos típicos con la palabra Acordarse
Cómo se escribe acordarse o hacordarse?
Cómo se escribe acordarse o acorrdarrse?
Cómo se escribe acordarse o acordarze?
Palabras parecidas a acordarse
La palabra indignarse
La palabra amenazadora
La palabra impunemente
La palabra sale
La palabra exige
La palabra vuestro
La palabra aconseja
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